El retroceso de los glaciares patagónicos se acelera y alcanza incluso al Perito Moreno, que durante décadas fue considerado una excepción. Nuevas mediciones revelan que perdió 1,46 km² de superficie en apenas 197 días. Desde el Upsala y el Viedma, en Santa Cruz, hasta el Alvear, en Tierra del Fuego, y el Jorge Montt, en Chile, el cambio climático está transformando algunos de los paisajes naturales más emblemáticos de Sudamérica.
La imagen de los grandes glaciares patagónicos parecía representar algo permanente: enormes masas de hielo que descendían desde la cordillera de los Andes, entre montañas, bosques y lagos de aguas turquesas. Sin embargo, durante las últimas décadas, esos paisajes comenzaron a experimentar transformaciones cada vez más evidentes. Las lenguas de hielo se acortan, los frentes retroceden, aparecen nuevas lagunas y sectores antes cubiertos por glaciares quedan expuestos.
El fenómeno afecta a la mayor parte de los glaciares de la Patagonia argentina y chilena, aunque no todos evolucionan a la misma velocidad. El aumento de las temperaturas constituye una de las principales causas de la pérdida de hielo, a la que se suman factores locales como la profundidad de los lagos y fiordos, la topografía y el desprendimiento de témpanos.
La novedad más significativa es que incluso el Glaciar Perito Moreno, conocido durante décadas por su relativa estabilidad, comenzó a registrar un retroceso sostenido.

Perito Moreno: 1,46 km² de hielo perdidos en menos de siete meses

Durante buena parte del siglo XX, el Perito Moreno mantuvo un comportamiento relativamente equilibrado: el hielo que perdía en su frente se compensaba en buena medida con el que recibía desde las zonas altas. Esa estabilidad explicaba sus espectaculares rupturas periódicas, cuando el glaciar avanzaba hasta contactar con la Península de Magallanes y formaba un dique natural.
Sin embargo, desde 2018 los investigadores comenzaron a detectar un cambio. El glaciar empezó a adelgazar, a perder superficie y a retroceder de manera más pronunciada.
Los últimos resultados del monitoreo realizado por Glaciarium y el Parque Nacional Los Glaciares, difundidos por el glaciólogo Pedro Skvarca en septiembre de 2026, permiten dimensionar ese proceso: entre el 19 de noviembre de 2025 y el 4 de junio de 2026, el glaciar perdió 1,46 kilómetros cuadrados de superficie en 197 días.
La magnitud es considerable cuando se compara con la pérdida acumulada desde mayo de 2018, estimada en 3,27 km². Esto significa que aproximadamente el 44 % de esa reducción se produjo durante los últimos meses analizados.
Las mediciones también muestran que, a comienzos de junio de 2026, el frente del glaciar se encontraba a unos 910 metros de la Península de Magallanes, una separación que supera registros históricos del siglo XIX.
Los científicos explican que una parte de la aceleración del retroceso está relacionada con la pérdida de contacto con sectores elevados del lecho del lago que contribuían a estabilizar el frente. Al quedar expuesto a aguas más profundas, aumentan las posibilidades de desprendimiento de grandes bloques.
Esto no significa que el Perito Moreno esté próximo a desaparecer. Su enorme volumen de hielo continúa sosteniendo uno de los principales atractivos naturales de la Patagonia, pero su transformación obliga a revisar la antigua idea de que era un glaciar prácticamente inmune al retroceso.

Upsala y Viedma: gigantes que llevan décadas perdiendo hielo
El Glaciar Upsala es uno de los ejemplos más visibles de retroceso sostenido. Su frente, que desemboca en el brazo norte del lago Argentino, ha cambiado profundamente durante las últimas décadas.
Las imágenes satelitales y las observaciones de astronautas difundidas por la NASA documentaron retrocesos de más de cuatro kilómetros en algunos sectores entre finales de los años sesenta y mediados de los noventa. Entre 2004 y 2013, además, se registró un repliegue de aproximadamente tres kilómetros en el sector frontal estudiado. Estas cifras corresponden a períodos y sectores específicos, por lo que no deben sumarse automáticamente.
Dos fotos que muestran como se retractó el Upsala en los últimos 12 años:

El Glaciar Viedma, otro de los grandes cuerpos de hielo del Campo de Hielo Patagónico Sur, también presenta una larga tendencia de retroceso y adelgazamiento.
En su caso, los cambios del frente y de los accesos sobre el hielo han obligado a modificar las modalidades de algunas excursiones. La transformación no afecta únicamente a los paisajes: también plantea desafíos concretos para los prestadores turísticos, que deben adaptar sus recorridos a las condiciones de seguridad de un ambiente en permanente evolución.
En este link, nuestra nota sobre completa sobre el Upsala y las condiciones de visita.
Glaciar Alvear: perdió casi el 80 % de su superficie en Tierra del Fuego
Uno de los casos más impactantes se encuentra cerca de Ushuaia, donde el glaciar Alvear sufrió una reducción extraordinaria desde comienzos del siglo XX.
Una investigación de Anneris Stieben, realizada en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), reconstruyó su evolución entre 1900 y 2024 mediante imágenes satelitales y relevamientos de campo.
El estudio determinó que el glaciar perdió aproximadamente el 78 % de su superficie original, una cifra redondeada al 80 % en la comunicación institucional de la UBA. Su longitud también disminuyó prácticamente a la mitad: pasó de 2,3 kilómetros a 1,1 kilómetros.
La investigación identificó además una aceleración considerable del retroceso a partir de fines de los años setenta. Hasta entonces, la pérdida promedio era de alrededor de una hectárea anual; posteriormente aumentó a 3,5 hectáreas por año.

La transformación resulta visible incluso para quienes visitan la región. Las antiguas Cuevas del Alvear desaparecieron y en sectores anteriormente cubiertos por hielo se formaron cuerpos de agua, entre ellos la Laguna Celeste.
Además del impacto paisajístico, estos cambios plantean interrogantes sobre la disponibilidad futura de agua y la necesidad de adaptar las actividades recreativas y turísticas a ambientes de montaña cada vez más inestables.
También en Chile: el Jorge Montt sufrió un retroceso de 13 kilómetros
Del lado chileno, el glaciar Jorge Montt constituye otro ejemplo de la magnitud de la transformación regional. Ubicado en el extremo norte del Campo de Hielo Patagónico Sur, desemboca en un fiordo conectado con el océano Pacífico. Allí, la interacción del hielo con aguas profundas contribuye a acelerar los desprendimientos y el retroceso del frente.
Según estudios difundidos por la NASA, Jorge Montt retrocedió aproximadamente 13 kilómetros entre 1984 y 2014. Durante algunas etapas de mayor pérdida, su superficie llegó a adelgazar verticalmente a ritmos de hasta 31 metros por año en sectores determinados.
Las imágenes satelitales muestran amplias franjas de terreno que antes estaban cubiertas por hielo y que quedaron expuestas en apenas unas décadas.

El caso demuestra que la disminución de un glaciar no se mide solamente por la distancia que retrocede su frente. También importa cuánto espesor pierde, porque esa reducción representa una disminución del volumen de agua congelada que almacena.
Qué glaciares muestran los cambios más importantes
Los siguientes ejemplos resumen algunas de las transformaciones mejor documentadas, aunque las cifras corresponden a períodos diferentes y no constituyen una clasificación de los glaciares que más hielo perdieron.
| Glaciar | Ubicación | Cambio documentado |
|---|---|---|
| Perito Moreno | Santa Cruz, Argentina | 1,46 km² de superficie perdida entre noviembre de 2025 y junio de 2026 |
| Upsala | Santa Cruz, Argentina | Retrocesos superiores a 4 km en algunos sectores entre fines de los años sesenta y mediados de los noventa |
| Viedma | Santa Cruz, Argentina | Retroceso y adelgazamiento prolongados, con modificaciones en los accesos turísticos |
| Alvear | Tierra del Fuego, Argentina | Aproximadamente 78 % de su superficie perdida entre 1900 y 2024 |
| Jorge Montt | Patagonia chilena | 13 km de retroceso entre 1984 y 2014 |
| Tyndall | Patagonia chilena | Retroceso sostenido y desprendimiento de témpanos hacia el lago Geikie |
En junio de 2026, la NASA también publicó imágenes del glaciar Tyndall tomadas desde la Estación Espacial Internacional. En ellas se observan numerosos bloques desprendidos que flotan en el lago Geikie, una manifestación visible de su dinámica de pérdida de hielo.

Cómo afecta el retroceso glaciar al turismo de la Patagonia
La transformación del hielo ya tiene consecuencias para el turismo. Los operadores deben revisar accesos, modificar senderos, adaptar navegaciones y evaluar nuevas condiciones de seguridad, especialmente en los sectores próximos a los frentes glaciares.
En el caso del Viedma, las caminatas sobre hielo fueron suspendidas durante varios años después de que el retroceso modificara sus accesos. Desde la temporada 2024-2025 volvieron a ofrecerse algunas excursiones en la zona, aunque no todas incluyen caminar sobre el glaciar.
Para destinos como El Calafate, El Chaltén y Ushuaia, el desafío consiste en conservar el atractivo turístico de estos paisajes sin desconocer su creciente fragilidad. La aparición de nuevas lagunas y miradores también modifica los itinerarios y exige actualizar permanentemente la información que reciben los visitantes.
Sin embargo, la importancia de los glaciares excede ampliamente al turismo. Constituyen reservas de agua dulce, intervienen en la regulación de los caudales de los ríos y forman parte de ecosistemas de montaña particularmente sensibles a los cambios de temperatura y precipitación.
Los especialistas recuerdan que retroceso, pérdida de superficie y adelgazamiento son fenómenos relacionados, pero diferentes. Un glaciar puede perder espesor incluso cuando su frente parece relativamente estable, y las variaciones en el desprendimiento de témpanos pueden acelerar el retroceso en determinados lagos o fiordos.
El caso del Perito Moreno resulta especialmente simbólico porque durante décadas fue presentado como la gran excepción patagónica. Su cambio reciente confirma que incluso los cuerpos de hielo considerados más estables pueden entrar en una fase de retroceso.
Los glaciares de la Patagonia continúan siendo algunos de los paisajes naturales más extraordinarios de Sudamérica. Pero las mediciones científicas muestran que su aspecto está cambiando a una velocidad que obliga a pensar no solamente en cómo visitarlos, sino también en cómo conservarlos y prepararse para una región con menos hielo.








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