Casi ocho décadas después de su nacimiento y 36 años después del final de su producción, el legendario Citroën 2CV regresa con una reinterpretación eléctrica de diseño retro. La marca francesa presenta en el Salón del Automóvil de París 2026 un prototipo de 3,76 metros que anticipa un modelo previsto para 2028. El proyecto forma parte de una estrategia europea para recuperar los autos pequeños y económicos, un segmento que también está creciendo en América Latina, especialmente en Brasil y la Argentina.
Durante más de cuatro décadas, el Citroën 2CV fue mucho más que un automóvil. Su carrocería redondeada, los faros salientes, el techo de lona y las suspensiones capaces de atravesar caminos difíciles lo convirtieron en un símbolo de la movilidad popular francesa. Era económico, fácil de mantener y suficientemente versátil para transportar tanto a una familia como a un agricultor con sus herramientas. No pretendía impresionar por su potencia ni por su equipamiento, sino ofrecer una solución práctica para desplazarse.

Ahora, el fabricante francés busca recuperar aquella filosofía en un contexto completamente diferente. En el Salón del Automóvil de París, que se celebra del 12 al 18 de octubre de 2026, Citroën presenta el 2 CV Concept, una reinterpretación eléctrica del modelo original que combina una estética reconocible con el propósito de volver a ofrecer un automóvil accesible para amplios sectores de la población.
La propuesta anticipa un vehículo de producción previsto para 2028, año en que se cumplirán ocho décadas de la presentación del primer 2CV. Tendrá una longitud de 3,76 metros, se fabricará en Europa y buscará comercializarse a un precio inicial cercano a los 15.000 euros, antes de eventuales ayudas estatales. La propia compañía confirmó estos objetivos en su comunicado oficial del 11 de octubre, aunque todavía no difundió todas sus especificaciones técnicas ni una tarifa comercial definitiva.
El regreso de la popular Deudeuche, como la llaman afectuosamente los franceses, se inscribe además en una transformación más amplia de la industria: la búsqueda de automóviles eléctricos urbanos, livianos y menos costosos, capaces de competir con los modelos chinos y recuperar a consumidores que quedaron progresivamente excluidos del mercado de vehículos nuevos.

De los caminos rurales de 1948 a las ciudades eléctricas de 2028
Cuando Citroën presentó el 2CV en el Salón del Automóvil de París de 1948, Francia todavía atravesaba las dificultades económicas de la posguerra. El automóvil había sido concebido para responder a necesidades muy concretas: debía ser barato, consumir poco combustible, ofrecer espacio suficiente y circular sin problemas por caminos rurales que entonces estaban lejos de contar con las condiciones actuales.
El proyecto original, conocido como Toute Petite Voiture (TPV), había comenzado antes de la Segunda Guerra Mundial. Una de las consignas más recordadas de su desarrollo era que el vehículo debía poder transportar una canasta de huevos a través de un campo arado sin romperlos, una manera de expresar la importancia de sus suspensiones y de la comodidad sobre superficies irregulares.
80 separan estos modelos del 2CV, el primero de todos y el ultimísimo concept-car:


La primera versión comercial utilizaba un motor de apenas 375 centímetros cúbicos y 9 caballos de potencia. Su diseño eliminaba todo lo considerado innecesario y concentraba los recursos en la funcionalidad. La solución resultó eficaz: el 2CV permaneció en producción hasta 1990 y, sumando sus principales variantes, se convirtió en uno de los modelos más representativos de la industria automotriz europea.
Su éxito trascendió el mercado francés. El automóvil estuvo presente en numerosos países, incluida la Argentina, donde Citroën también produjo distintas versiones de la familia 2CV y 3CV. Su sencillez mecánica, las suspensiones independientes y el bajo consumo contribuyeron a construir una identidad que todavía se mantiene entre coleccionistas y aficionados.
El nuevo 2 CV eléctrico busca establecer un vínculo con esa historia, pero sin reproducir exactamente el automóvil original. Citroën sostiene que su objetivo no fue construir una réplica nostálgica, sino imaginar cómo sería actualmente un vehículo que respondiera a los principios que dieron origen al modelo de 1948.
Cómo será el nuevo Citroën 2CV eléctrico
El prototipo presentado en París recupera algunos de los elementos más reconocibles de su antecesor. Entre ellos se encuentran la silueta redondeada, los faros separados visualmente de la carrocería, el capó con nervaduras y un volante de un solo brazo, una característica tradicional de varios modelos históricos de Citroën.
La reinterpretación apuesta por una carrocería compacta, proporciones sencillas y un interior colorido que combina referencias históricas con soluciones contemporáneas. La marca destaca la amplitud interior, la practicidad y la conectividad como componentes centrales del concepto.
NUEVO CITROËN 2 CV: DATOS CONFIRMADOS Y OBJETIVOS

3,76 m
Longitud del prototipo
€ 15.000
Precio inicial objetivo
2028
Presentación prevista del modelo de producción
100% eléctrico
Tipo de propulsión anunciado
Fuente: Citroën/Stellantis, octubre de 2026. El precio y la fecha son objetivos comerciales, no condiciones definitivas de venta.
Con sus 3,76 metros de largo, se ubicará entre el pequeño Citroën Ami, un cuadriciclo eléctrico orientado a desplazamientos urbanos, y el Citroën C3, un automóvil convencional de mayor tamaño y equipamiento.
Todavía quedan aspectos fundamentales por conocer. Citroën no ha confirmado para la versión de producción la capacidad de la batería, la autonomía homologada, la velocidad máxima, la potencia del motor ni los tiempos de recarga. Tampoco anunció el equipamiento de seguridad definitivo. Por lo tanto, las características utilizadas por algunos estudios para describir la futura categoría europea de microautos eléctricos no deben atribuirse automáticamente al nuevo 2CV.
El proyecto estará bajo la dirección del equipo de diseño de Citroën, encabezado por Pierre Leclercq, y cuenta con el respaldo de Xavier Chardon, presidente de la marca desde 2025, y Antonio Filosa, responsable del grupo Stellantis.



Chardon explicó que la estrategia apunta a desarrollar un producto de grandes volúmenes, aprovechando posibles sinergias industriales con Fiat y otras compañías del grupo. No obstante, la empresa todavía no confirmó la fábrica específica donde se producirá el modelo ni si utilizará componentes compartidos con Leapmotor, fabricante chino asociado con Stellantis.
El desafío será convertir un diseño atractivo en un automóvil que realmente pueda venderse por unos 15.000 euros sin perder las condiciones de seguridad exigidas en Europa ni comprometer su rentabilidad.
Por qué Europa quiere recuperar los autos pequeños y baratos
La aparición del nuevo 2CV coincide con un debate cada vez más importante en la industria automotriz europea. Durante las últimas décadas, los vehículos nuevos aumentaron de tamaño, peso, potencia y equipamiento, mientras sus precios crecieron más rápido que la capacidad de compra de numerosos hogares.

La expansión de los SUV, la incorporación de tecnologías de asistencia y el costo de los sistemas de propulsión eléctrica contribuyeron a modificar la oferta. Muchas marcas abandonaron progresivamente los autos urbanos más económicos porque sus márgenes de rentabilidad eran reducidos.
Este proceso dejó un espacio de mercado que fabricantes chinos comenzaron a ocupar mediante modelos eléctricos relativamente accesibles. Al mismo tiempo, los gobiernos europeos buscan acelerar la reducción de emisiones del transporte sin convertir la compra de un vehículo nuevo en una posibilidad reservada a consumidores de ingresos elevados.
La Comisión Europea trabaja, por eso, en una nueva subcategoría de automóviles eléctricos pequeños, conocida provisionalmente como M1E o e-car. La propuesta contempla un marco regulatorio adaptado a vehículos compactos y de bajo costo, acompañado por posibles incentivos para los fabricantes.
Entre las medidas en discusión figuran mecanismos de créditos adicionales por emisiones de CO₂ y cierta estabilidad regulatoria, con el objetivo de facilitar inversiones y reducir los costos de desarrollo. Los detalles todavía dependen de decisiones normativas europeas.
La idea toma como referencia parcial el éxito de los kei cars japoneses, vehículos pequeños que aprovechan ventajas regulatorias y fiscales y que cumplen una función importante en los desplazamientos cotidianos.
El objetivo europeo no es necesariamente reproducir ese sistema, sino desarrollar automóviles que respondan a una pregunta concreta: ¿cuánta autonomía, potencia y tecnología necesita realmente una persona para desplazarse diariamente por una ciudad o sus alrededores?
Un mercado potencial de 2,5 millones de autos por año
La posibilidad de recuperar los autos económicos no es solamente una apuesta industrial. Una investigación publicada en septiembre de 2026 por la Fondation pour la Nature et l’Homme (FNH) y el Institut Mobilités en Transition (IMT) estimó que los nuevos vehículos eléctricos pequeños podrían alcanzar ventas de 2,5 millones de unidades anuales en la Unión Europea hacia 2030-2035.

El estudio señala que esa demanda podría acercarse posteriormente a tres millones de automóviles por año, lo que equivaldría aproximadamente a una quinta parte del mercado europeo de vehículos nuevos, según las hipótesis utilizadas por sus autores.
Para elaborar las proyecciones, los investigadores consideraron vehículos con características deliberadamente austeras: cuatro plazas, alrededor de 3,60 metros de largo, 1,55 metros de ancho, velocidad máxima de 110 km/h, autonomía de unos 140 kilómetros y ausencia de recarga rápida.
Esas especificaciones no describen al futuro 2CV, sino un modelo hipotético utilizado para evaluar la viabilidad de la nueva categoría.
La investigación concluyó que, desde el punto de vista de los usos cotidianos, una proporción importante del parque automotor francés podría reemplazarse por vehículos de este tipo. Sin embargo, también reconoció obstáculos comerciales, como las preferencias de los consumidores, la competencia de los autos usados y las dificultades industriales para fabricar productos rentables a precios tan bajos.
El éxito del proyecto dependerá de alcanzar grandes volúmenes de producción, simplificar componentes, compartir plataformas y aprovechar una cadena de suministro eficiente.
Para Citroën, recuperar el nombre 2CV ofrece una ventaja adicional: permite asociar un automóvil eléctrico económico con una historia de sencillez, libertad y movilidad popular que ya forma parte de la identidad de la marca.
América Latina se suma al auge de los pequeños eléctricos
El interés por los autos eléctricos compactos no se limita a Europa. América Latina también está experimentando un cambio en su mercado automotor, impulsado por la llegada de fabricantes chinos, la ampliación de la oferta de modelos y las políticas de incentivo aplicadas en algunos países.
Según el Global EV Outlook 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), durante 2025 se comercializaron más de 350.000 automóviles eléctricos enchufables en América Latina, un crecimiento del 75 % respecto de 2024. Brasil y México concentraron más de tres cuartas partes del incremento regional, mientras mercados como Colombia, Uruguay y Costa Rica también registraron avances importantes.
Es importante aclarar que estas cifras abarcan tanto vehículos completamente eléctricos como híbridos enchufables, y no solamente autos pequeños. Sin embargo, dentro de esa expansión, los modelos urbanos están ocupando un lugar cada vez más visible.
Automóviles como el BYD Dolphin Mini —denominado Seagull en otros mercados—, el Renault Kwid E-Tech, el JAC E10X y otras propuestas compactas contribuyeron a modificar la percepción de que la movilidad eléctrica era exclusivamente un segmento de lujo.
Estos vehículos responden a necesidades habituales en muchas ciudades latinoamericanas: trayectos relativamente cortos, tránsito congestionado, dificultades para estacionar y consumidores interesados en reducir los costos de combustible y mantenimiento.
La principal dificultad continúa siendo el precio inicial. Aunque la utilización cotidiana de un eléctrico puede resultar económica, la diferencia de precio respecto de los autos a combustión sigue siendo un obstáculo en muchos mercados. A esto se suman la disponibilidad de cargadores, los aranceles de importación y las posibilidades de instalar un punto de recarga doméstico.
Brasil: el Dolphin Mini se convierte en protagonista de la movilidad eléctrica
Brasil es el mercado de mayor volumen de América Latina y uno de los principales impulsores regionales de la electrificación. La Asociación Brasileña del Vehículo Eléctrico (ABVE) informó que en septiembre de 2026 se patentaron 53.126 vehículos livianos electrificados, de los cuales 22.246 eran completamente eléctricos.
Con ese resultado, el país superó el millón de vehículos electrificados vendidos desde el comienzo de la serie histórica de la asociación, en 2012. Los electrificados representaron el 19,8 % de los vehículos livianos comercializados durante septiembre, aunque esa participación incluye también distintas categorías de híbridos.
Dentro de los eléctricos puros, el BYD Dolphin Mini se convirtió en un modelo especialmente representativo del crecimiento del segmento. Según los datos publicados por Folha de S.Paulo, entre enero y septiembre de 2026 se patentaron 60.606 unidades, lo que confirma la escala comercial que puede alcanzar un automóvil urbano eléctrico cuando combina un precio relativamente competitivo, dimensiones compactas y autonomía adecuada para el uso cotidiano.
La expansión del modelo tiene también una dimensión industrial. BYD avanza con su producción en Camaçari, Bahía, mientras otros fabricantes buscan desarrollar operaciones locales o ampliar su presencia comercial en el país.
La consolidación de este mercado es importante para América Latina porque demuestra que los autos eléctricos compactos pueden alcanzar volúmenes significativos y dejar de funcionar solamente como productos destinados a los primeros consumidores interesados en nuevas tecnologías.
También plantea un desafío competitivo para las marcas tradicionales. Fabricantes como Citroën, Fiat, Renault y Volkswagen, con una larga historia de automóviles populares en la región, necesitan desarrollar alternativas capaces de competir en precio y prestaciones con la nueva oferta asiática.
Argentina: los eléctricos crecen y el Dolphin Mini lidera las ventas

En la Argentina, el mercado de vehículos eléctricos parte de una base considerablemente menor, pero durante 2026 muestra una aceleración importante.
De acuerdo con los datos de patentamientos difundidos por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), en septiembre se registraron 865 automóviles completamente eléctricos, un crecimiento del 434 % respecto del mismo mes de 2025. Entre enero y septiembre se acumularon 6.033 unidades, frente a 688 durante igual período del año anterior.
El crecimiento se relaciona con la llegada de nuevas marcas, especialmente de origen chino, y con un mercado que comienza a ofrecer modelos de diferentes tamaños y categorías.
El BYD Dolphin Mini es el mejor ejemplo de esa tendencia. En septiembre encabezó el ranking argentino de automóviles eléctricos con 495 unidades patentadas. Le siguieron el BYD Yuan Pro, con 70 unidades, el JMEV Easy 3, con 65, el BAIC EU5, con 64, y el Chevrolet Spark EUV, con 56.

No todos los modelos del ranking son microautos: se incluye el mercado eléctrico completo para mostrar la posición de los vehículos urbanos.
La diferencia entre el primer y el segundo modelo muestra hasta qué punto el Dolphin Mini logró posicionarse en un segmento que todavía se encuentra en formación.
El fenómeno coincide con un cambio más amplio. En septiembre, los vehículos electrificados —sumando eléctricos puros e híbridos de distintas tecnologías— representaron alrededor del 18,4 % de los patentamientos del mercado argentino. Sin embargo, los autos completamente eléctricos todavía constituyen una proporción pequeña del total, por lo que no conviene confundir el crecimiento general de los electrificados con una adopción masiva de vehículos que funcionan exclusivamente con baterías.
La perspectiva para los autos urbanos resulta particularmente interesante por las características de los desplazamientos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y otras grandes ciudades. Para numerosos usuarios que recorren distancias moderadas y pueden cargar en su domicilio, un vehículo compacto ofrece ventajas en maniobrabilidad, consumo energético y facilidad de estacionamiento.
Pero la experiencia argentina también presenta limitaciones. La infraestructura pública de carga continúa siendo desigual, los precios de los automóviles nuevos siguen representando un esfuerzo económico considerable y las condiciones de importación influyen directamente sobre la disponibilidad y el costo final.
En ese contexto, el eventual desembarco de un automóvil europeo eléctrico cercano a los 15.000 euros podría resultar atractivo, aunque Citroën no ha confirmado que el futuro 2CV vaya a comercializarse en la Argentina ni a qué precio podría llegar.
La segunda vida de los autos populares
El renacimiento del 2CV también forma parte de una tendencia de la industria automotriz: recuperar modelos históricos y reinterpretarlos mediante tecnologías contemporáneas.
Renault 5 E-Tech: recupera las líneas del Renault 5 original con propulsión eléctrica.
Fiat 500e: reinterpreta el pequeño Fiat italiano con un diseño urbano eléctrico.
Volkswagen ID. Buzz: traslada el espíritu del histórico microbús Volkswagen a una plataforma eléctrica.
La estrategia tiene un componente emocional evidente. Los vehículos clásicos poseen una identidad reconocible que permite conectar a consumidores de distintas generaciones con un producto nuevo. Sin embargo, esa familiaridad no garantiza el éxito comercial.
En el caso del Citroën 2CV, el desafío es particularmente interesante porque la esencia del original no estaba relacionada con las prestaciones deportivas, el lujo ni la exclusividad. Su principal atractivo era la democratización de la movilidad.
Por eso, el nuevo 2CV tendrá que demostrar que puede trasladar esa filosofía al siglo XXI. Recuperar los faros redondos y la silueta característica resulta relativamente sencillo desde el diseño. Mucho más difícil será mantener un precio accesible, ofrecer autonomía suficiente y fabricar el automóvil en Europa con márgenes de rentabilidad sostenibles.
¿Serán los autos eléctricos pequeños una alternativa para viajar?
Aunque la nueva generación de microautos eléctricos se orienta principalmente a la movilidad urbana, también puede resultar interesante para determinados usos turísticos. Los desplazamientos cortos entre localidades, las escapadas regionales y el alquiler de vehículos en destinos donde las distancias son moderadas podrían constituir oportunidades para este segmento.
En ciudades europeas con centros históricos, calles estrechas y restricciones de circulación, los vehículos compactos ya tienen ventajas prácticas. En algunos destinos turísticos latinoamericanos, donde el tránsito y el estacionamiento representan problemas crecientes, también podrían ofrecer soluciones.
Sin embargo, el uso turístico depende de características que todavía deben evaluarse caso por caso. Una autonomía de 140 kilómetros, como la considerada en el estudio europeo sobre microautos, puede resultar suficiente para numerosos desplazamientos cotidianos, pero limita los viajes por rutas largas si el vehículo no dispone de recarga rápida.
Para recorrer grandes distancias en la Patagonia argentina, por ejemplo, la autonomía, las temperaturas, el relieve y la disponibilidad de cargadores se convierten en factores decisivos. En cambio, para visitar localidades cercanas o trasladarse dentro de una ciudad, un automóvil eléctrico pequeño puede resultar más adecuado.
El interés de este segmento no reside necesariamente en reemplazar a todos los vehículos convencionales, sino en ofrecer una alternativa ajustada a usos específicos. Un automóvil más pequeño, liviano y eficiente puede consumir menos recursos durante su fabricación y utilización, siempre que se considere su ciclo de vida completo y las condiciones de producción de la electricidad.
El regreso del 2CV y una nueva batalla por el auto accesible
La nueva apuesta de Citroën refleja una transformación que está redefiniendo el mercado automotor. Durante décadas, la competencia entre fabricantes se concentró en ofrecer vehículos más grandes, potentes y equipados. Ahora, la presión sobre los precios, la competencia china y los objetivos de descarbonización vuelven a colocar en primer plano la necesidad de producir automóviles sencillos y económicos.

Europa busca generar condiciones regulatorias para que esa oferta sea industrialmente viable. Brasil demuestra que los autos eléctricos compactos pueden alcanzar volúmenes de venta importantes, mientras que la Argentina comienza a incorporar estos modelos a un mercado que hasta hace poco estaba dominado casi exclusivamente por propuestas eléctricas de nicho.
El Citroën 2CV aparece en ese escenario como un puente entre dos momentos históricos. En 1948 ofreció movilidad a una sociedad que necesitaba automóviles económicos después de la guerra. En 2026, su reinterpretación propone recuperar esa misma idea en una industria que enfrenta el desafío de reducir emisiones sin excluir a buena parte de los consumidores por razones de precio.
El modelo definitivo todavía está a dos años de su presentación prevista y quedan numerosas incógnitas técnicas y comerciales. Pero su regreso permite recuperar una pregunta que acompañó el nacimiento del 2CV original: ¿cómo construir un automóvil que tenga lo necesario, cueste lo menos posible y permita desplazarse con libertad?
La respuesta que Citroën consiga ofrecer en 2028 será tan importante como la capacidad del nuevo vehículo para despertar nostalgia.









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