En el Palacio Libertad de Buenos Aires se recuerda cuando Walt Disney visitó la Argentina, de las pampas a la Patagonia

En plena Segunda Guerra Mundial, Walt Disney llegó a la Argentina acompañado por un grupo de dibujantes y artistas que buscaban inspiración en las culturas latinoamericanas. Su recorrido incluyó encuentros con gauchos, un asado en Capitán Sarmiento y una visita a la casa de Florencio Molina Campos. La historia cobra actualidad con la exposición gratuita Walt Disney Animation Studios: La magia de crear, que puede visitarse hasta el 13 de diciembre en el Palacio Libertad de Buenos Aires.

En septiembre de 1941, Walt Disney llegó a la Argentina en un viaje que combinaba diplomacia, exploración cultural e intereses cinematográficos. El creador de Mickey Mouse tenía 39 años y ya era una figura internacional gracias al éxito de sus personajes animados y películas como Blancanieves y los siete enanitos, Pinocho y Fantasía. Pero esta vez no había viajado para presentar una nueva producción: su objetivo era conocer de cerca los paisajes, las músicas y las costumbres de América del Sur.

Lo acompañaban su esposa Lillian y un equipo de dibujantes, guionistas y artistas de los estudios Disney, conocido como El Grupo. Durante la gira recorrieron Brasil, Argentina, Chile y otros países de la región, tomando fotografías, filmando escenas cotidianas y realizando bocetos que posteriormente servirían como inspiración para nuevas películas.

El viaje tenía también una dimensión política. Estados Unidos impulsaba entonces la llamada Política del Buen Vecino, promovida por el presidente Franklin D. Roosevelt para fortalecer las relaciones con América Latina. En plena Segunda Guerra Mundial, Washington consideraba prioritario consolidar sus vínculos culturales y diplomáticos con los países del continente.

Disney se convirtió así en un embajador cultural informal de Estados Unidos, aunque su recorrido también respondió a un interés artístico genuino. Los materiales reunidos durante la expedición terminarían alimentando dos producciones especialmente vinculadas con América Latina: Saludos Amigos (1942) y Los tres caballeros (1944).

Un asado criollo en Capitán Sarmiento

Uno de los episodios mejor documentados de la visita ocurrió el 14 de septiembre de 1941, cuando Disney y parte de su comitiva participaron de una fiesta criolla en la estancia El Carmen, perteneciente a la familia O’Farrell, en el partido bonaerense de Capitán Sarmiento.

La jornada incluyó un asado, demostraciones de destrezas gauchas, música folclórica y actividades rurales. Los visitantes estadounidenses observaron los caballos, las vestimentas tradicionales y las costumbres de los anfitriones, mientras registraban escenas mediante cámaras fotográficas, filmaciones y dibujos.

El encuentro fue organizado con la colaboración de Jorge O’Farrell, vinculado con el estudio jurídico que asistió a Disney durante su permanencia en Buenos Aires. La reunión quedó documentada en fotografías y filmaciones que décadas después permitieron reconstruir una visita que durante mucho tiempo sobrevivió también en los recuerdos de las familias locales.

En mayo de 2025, el periodista Franco Spinetta recuperó esta historia para Lugares, de La Nación, a partir de una anécdota familiar según la cual su abuelo había conocido personalmente a Walt Disney durante aquel asado.

Aunque no pudo confirmar ese encuentro individual, la investigación permitió recuperar documentos y registros audiovisuales de la jornada. Entre ellos se encuentran materiales incluidos en el documental Walt & El Grupo, dirigido por Theodore Thomas, hijo del animador Frank Thomas.

El asado de Capitán Sarmiento constituye uno de los ejemplos más concretos de cómo la experiencia argentina alimentó el imaginario visual que Disney y sus colaboradores desarrollaron durante el viaje.

Florencio Molina Campos: el artista argentino que fascinó a Disney

Otro episodio central fue la relación con Florencio Molina Campos, el pintor y dibujante argentino que había alcanzado enorme popularidad por sus representaciones humorísticas de gauchos, caballos y escenas de la vida rural.

Disney conocía su trabajo y estaba interesado en incorporar a sus producciones una visión de las tradiciones sudamericanas. Durante su estadía, visitó el rancho Los Estribos, ubicado en Cascallares, partido de Moreno, donde Molina Campos vivía junto a su esposa Elvira.

Un detalle interesante es que el artista argentino no se encontraba allí durante aquella visita. Según los registros históricos conservados por el Ministerio de Cultura argentino y por archivos audiovisuales, fue Elvira quien recibió a Disney y a sus acompañantes. El encuentro personal entre ambos artistas se produjo en Río de Janeiro.

La relación derivó en una colaboración profesional. Molina Campos comenzó a trabajar como asesor artístico de Disney en 1942, aunque aparecieron diferencias sobre la representación de los gauchos. El pintor consideraba que algunas escenas deformaban excesivamente las costumbres y características de los habitantes del campo argentino.

Su participación refleja una de las tensiones del proyecto: cómo transformar culturas nacionales en personajes de entretenimiento internacional sin perder sus particularidades.

El resultado más reconocible fue la representación del gaucho dentro del universo de Goofy, especialmente en el cortometraje El gaucho Goofy, incluido en Saludos Amigos.

Mendoza: bodegas, estudiantes y una visita que quedó en la memoria

El recorrido argentino de Disney también incluyó Mendoza, donde permaneció cinco días. Allí conoció establecimientos vitivinícolas de Maipú y Luján de Cuyo, visitó la Universidad Nacional de Cuyo y participó de encuentros con autoridades, artistas y estudiantes.

Uno de los episodios más recordados ocurrió en el desaparecido Teatro Avenida, donde Disney se presentó ante un público integrado por numerosos jóvenes. Décadas después, el equipo del documental Walt & El Grupo regresó a Mendoza para buscar testimonios de quienes habían asistido a aquella jornada.

La Universidad Nacional de Cuyo recuperó recientemente este episodio en un material audiovisual que reconstruye los lugares visitados y el contexto de la llegada del cineasta a la provincia.

Los mitos argentinos de Disney: Bambi y la República de los Niños

Alrededor de la visita de 1941 surgieron también historias que se instalaron en el imaginario turístico argentino, aunque no todas cuentan con respaldo documental.

La más conocida en la Patagonia sostiene que Disney visitó el Bosque de Arrayanes, en Villa La Angostura, y se inspiró en sus árboles de corteza color canela para los escenarios de Bambi.

La historia continúa apareciendo en relatos turísticos, pero no existen documentos que permitan confirmar la visita del cineasta al bosque ni su relación con la película. En septiembre de 2026, el propio Gobierno de Neuquén publicó una nota sobre esta leyenda, aclarando que su vinculación con Disney no está demostrada.

Algo similar sucede con la República de los Niños, inaugurada en 1951, diez años después de la visita de Disney a la Argentina y cuatro antes de la apertura de Disneyland en California.

Según una tradición muy difundida, el parque educativo argentino habría inspirado al creador de Mickey Mouse para desarrollar Disneyland. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de esa influencia ni documentación que confirme que Disney visitó personalmente la República de los Niños.

Lo comprobable es que el viaje de 1941 dejó una huella en la producción cinematográfica de Disney, especialmente en las películas dedicadas a América Latina y en el acercamiento con artistas como Molina Campos.

La exposición del Palacio Libertad recupera el universo creativo de Disney

Ochenta y cinco años después de aquella visita, el universo de Disney vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda cultural de Buenos Aires. Desde el 9 de octubre y hasta el 13 de diciembre de 2026, el Palacio Libertad presenta Walt Disney Animation Studios: La magia de crear, una exposición gratuita dedicada a los procesos artísticos que dieron origen a algunas de las películas más conocidas del estudio.

La muestra no está dedicada específicamente al viaje argentino de 1941, pero permite contextualizar el trabajo creativo de la compañía y reencontrarse con Los tres caballeros, una de las producciones nacidas de aquella experiencia latinoamericana.

Organizada en cuatro salas temáticas, presenta materiales de archivo de Walt Disney Animation Research Library, esculturas, música y obras contemporáneas de artistas argentinos. Los espacios rinden homenaje a figuras relevantes de la historia de la animación, entre ellas Mary Blair, Marc Davis, Mark Henn y Andreas Deja.

Participan Estudio Cinco, Manuel Ameztoy, Melanie Anton y el diseñador Pablo Ramírez, quienes proponen reinterpretaciones visuales relacionadas con los universos de películas como Pinocho, Alicia en el país de las maravillas, El rey león, Frozen y Moana. La exposición también incluye un adelanto de Hechizo: Bienvenidos a Hexe, la nueva producción del estudio prevista para noviembre.

La muestra permite observar cómo las imágenes, los personajes y los escenarios de Disney son el resultado de procesos creativos que combinan investigación, dibujo, diseño y narración. El mismo tipo de búsqueda que, en 1941, llevó a Walt Disney a viajar por América Latina para conocer paisajes y tradiciones que hasta entonces sus artistas habían visto principalmente en fotografías y publicaciones.

Información práctica para visitar la muestra

Walt Disney Animation Studios: La magia de crear

Palacio Libertad, Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires. Séptimo piso, La Gran Lámpara.

Del 9 de octubre al 13 de diciembre de 2026.

Miércoles a domingos y feriados, de 14 a 20:00 hs.

Entrada gratuita con reserva. Nuevos cupos online los lunes a las 14, desde el 19 de octubre. También se puede solicitar ingreso presencial, sujeto a disponibilidad. Reservas: Fever. Información oficial: Palacio Libertad.

La presencia de Disney en la Argentina quedó registrada en fotografías, filmaciones, testimonios y dibujos que permiten reconstruir un viaje singular. De los asados bonaerenses a los encuentros con artistas y estudiantes, aquella gira mostró cómo una experiencia turística y cultural podía transformarse también en materia prima para el cine.