De las campañas publicitarias internacionales a la imagen de los aviones y las redes sociales, el perezoso se convirtió en uno de los grandes embajadores de Costa Rica. El país incluso lo declaró símbolo nacional y vinculó su promoción turística con medidas de conservación. Pero su popularidad plantea una contradicción: mientras atrae visitantes interesados en la naturaleza, también puede aumentar la presión sobre los animales y fomentar prácticas perjudiciales, como los selfies y la manipulación de ejemplares silvestres.

En un mercado turístico internacional donde los destinos compiten por captar la atención de millones de viajeros, Costa Rica encontró uno de sus embajadores más reconocibles en un animal que se mueve a una velocidad completamente opuesta a la de las campañas publicitarias: el perezoso. Su cuerpo suspendido entre las ramas, sus movimientos pausados y su expresión aparentemente sonriente se convirtieron en una imagen fácilmente identificable con la biodiversidad y el estilo de vida del país centroamericano.
El fenómeno va mucho más allá de la presencia de estos mamíferos en fotografías de vacaciones. Los perezosos aparecen en campañas de promoción internacional, acciones publicitarias, productos turísticos y contenidos digitales que buscan asociar a Costa Rica con la naturaleza, la tranquilidad y la filosofía del Pura Vida. La identificación es tan fuerte que, en 2021, el país declaró oficialmente a sus dos especies de perezosos símbolos nacionales de la fauna silvestre, reconociendo su valor ambiental y su potencial como representantes internacionales del destino.
La decisión tuvo una particularidad: la ley no se limitó a otorgarles una distinción simbólica. También incorporó disposiciones para proteger sus hábitats, mejorar las condiciones de desplazamiento de los animales y autorizar expresamente al Instituto Costarricense de Turismo (ICT) a utilizar su imagen en campañas nacionales e internacionales.
Esa combinación convierte al perezoso en un caso interesante de promoción turística basada en la biodiversidad. Su imagen contribuye a posicionar al destino, pero el éxito de esa estrategia depende también de garantizar que los animales continúen viviendo en libertad y que el interés de los turistas no termine perjudicándolos.

Del bosque tropical a las campañas internacionales de turismo
La utilización del perezoso como emblema turístico responde a una estrategia que vincula la identidad natural del país con una promesa de viaje: desacelerar, disfrutar de los paisajes y entrar en contacto con la biodiversidad.
Costa Rica lleva décadas construyendo su posicionamiento internacional alrededor de sus parques nacionales, bosques tropicales y experiencias de ecoturismo. En ese contexto, el perezoso reúne características especialmente atractivas para la comunicación turística. Es fácilmente reconocible, despierta simpatía y permite contar una historia vinculada con la naturaleza sin recurrir exclusivamente a imágenes de playas o volcanes.
La estrategia se tradujo en acciones concretas. En 2022, el ICT y la aerolínea estadounidense Frontier Airlines anunciaron que la imagen de un perezoso de dos dedos de Costa Rica decoraría la cola de uno de sus aviones. La iniciativa buscaba transmitir un mensaje de conservación y reforzar el reconocimiento del país como destino de turismo sostenible. Los nombres propuestos para el animal hacían referencia, además, al Parque Nacional Manuel Antonio y a la identidad costarricense.

El perezoso también fue utilizado como personaje digital para responder consultas de potenciales visitantes. El ICT desarrolló Mr. Sloth, un asistente virtual inspirado en la especie de tres dedos, destinado a proporcionar información turística en inglés y español a través de su portal oficial.
En enero de 2025, durante las acciones promocionales vinculadas con la feria internacional FITUR de Madrid, el organismo volvió a recurrir al animal mediante una campaña audiovisual que mostraba a un perezoso desplazándose por lugares reconocibles de la capital española. La iniciativa buscaba generar curiosidad en el público europeo y transmitir un mensaje de equilibrio entre descanso, naturaleza y estilo de vida.
Estas campañas muestran cómo un animal silvestre puede transformarse en un recurso de comunicación internacional sin necesidad de trasladar ejemplares vivos a eventos o espectáculos. La imagen, la animación y la creatividad publicitaria permiten aprovechar su atractivo sin convertir necesariamente al animal en objeto de manipulación.
Pero esta estrategia también plantea un compromiso: cuanto mayor es el protagonismo del perezoso en la publicidad, más importante resulta garantizar que la experiencia turística ofrecida sea coherente con el mensaje de protección ambiental.
Dos especies diferentes detrás de una misma imagen
Perezoso de dos dedos de Hoffmann
Choloepus hoffmanni. Generalmente de hábitos nocturnos, tiene el hocico prominente y dos dedos con garras en las extremidades anteriores.
Perezoso de tres dedos
Bradypus variegatus. Suele ser más visible durante el día y presenta tres dedos con garras en las extremidades anteriores, además de una característica máscara facial.
Aunque suelen agruparse bajo el mismo nombre, Costa Rica alberga dos especies con características y comportamientos diferentes. Ambas pasan gran parte de su vida en los árboles, donde encuentran alimento, refugio y protección frente a determinados depredadores.
Su lentitud responde a una adaptación evolutiva. Los perezosos tienen un metabolismo bajo y una alimentación que, especialmente en el caso de los de tres dedos, se basa en hojas de escaso aporte energético. Moverse despacio les permite ahorrar energía y desenvolverse en un ambiente donde no necesitan perseguir presas.
A pesar de su fama de dormilones, las observaciones en libertad indican que pueden descansar menos horas de las que tradicionalmente se les atribuyen. Las cifras de 15 a 20 horas diarias proceden en parte de estudios de animales en cautiverio y no deben generalizarse a todos los ejemplares silvestres.
Su anatomía presenta otras particularidades. Las extremidades largas y las garras curvadas les permiten permanecer suspendidos durante períodos prolongados, mientras que su pelaje puede albergar algas que le confieren una tonalidad verdosa y contribuyen al camuflaje. También son capaces de nadar, una habilidad poco conocida para un animal asociado casi exclusivamente con la vida entre los árboles.
Estas características biológicas forman parte de su atractivo, pero también explican su vulnerabilidad ante la intervención humana. Un perezoso no está preparado para escapar rápidamente de un visitante que intenta tocarlo o levantarlo, y su aparente inmovilidad no debe interpretarse como una señal de comodidad.

Una ley que convierte la popularidad turística en responsabilidad ambiental
La declaración de los perezosos como símbolos nacionales, mediante la Ley 10.007 de agosto de 2021, incorporó una relación explícita entre turismo y conservación.
La norma reconoce a ambas especies como representantes de la fauna costarricense y del compromiso nacional con la protección de los bosques. También distribuye responsabilidades entre distintos organismos públicos.
El Ministerio de Ambiente y Energía debe velar por la conservación de sus poblaciones y de sus hábitats, especialmente mediante la protección y restauración de áreas ribereñas. A su vez, se establecen disposiciones destinadas a facilitar el desplazamiento de los animales mediante pasos de fauna en lugares prioritarios y reducir las electrocuciones provocadas por el contacto con tendidos eléctricos.
La legislación contempla además iniciativas educativas y habilita al ICT para utilizar la imagen del perezoso en sus campañas turísticas.
Este enfoque resulta importante porque reconoce que la protección de una especie no puede limitarse a impedir su captura. Los perezosos necesitan corredores de vegetación que conecten los árboles, bosques conservados y posibilidades de desplazarse sin exponerse a cables de electricidad o carreteras.
En otras palabras, el animal utilizado para promocionar un destino también necesita que ese destino conserve las condiciones que hacen posible su supervivencia.
La contradicción de los selfies: cuando el éxito turístico se convierte en amenaza
La creciente popularidad internacional del perezoso tiene una consecuencia que no siempre aparece en las campañas promocionales: muchos viajeros desean encontrarse con uno de estos animales y fotografiarse a su lado.
Esa expectativa puede incentivar actividades incompatibles con el bienestar de la fauna, especialmente cuando operadores o particulares ofrecen la posibilidad de sostener perezosos en brazos, acariciarlos o acercarse de manera excesiva para obtener una fotografía.
Para un animal de movimientos lentos, la manipulación puede resultar particularmente perjudicial. Los perezosos no siempre reaccionan intentando escapar, y su aparente tranquilidad no significa necesariamente que estén cómodos. La separación de su árbol, la exposición a ruidos y el contacto físico pueden provocar estrés, además de interferir con sus necesidades de alimentación y descanso.
Costa Rica identificó el problema hace varios años. En 2019, el Ministerio de Ambiente y Energía, junto con el Instituto Costarricense de Turismo y organizaciones ambientalistas, impulsó la campaña #StopAnimalSelfies, destinada a desalentar las fotografías que implican contacto físico o manipulación de fauna silvestre.
La campaña surgió en un contexto preocupante. Según informó el ICT, una investigación realizada por World Animal Protection en 2017 había ubicado a Costa Rica entre los países con mayor presencia de fotografías inapropiadas con animales silvestres en redes sociales. La iniciativa buscó transmitir que no es necesario tocar o cargar a un animal para disfrutar de una experiencia de naturaleza.
El mensaje adquiere una dimensión particular en el caso del perezoso, precisamente porque su imagen resulta muy atractiva para la publicidad turística. El mismo animal que aparece como símbolo de armonía con la naturaleza puede terminar expuesto a situaciones perjudiciales cuando los visitantes desean reproducir las fotografías promocionales mediante encuentros demasiado cercanos.
Por eso, las autoridades costarricenses decidieron utilizar la popularidad de la especie para transmitir también un mensaje de protección. La propuesta de #StopAnimalSelfies incluye campañas educativas, recomendaciones sobre fotografía responsable y acciones de sensibilización dirigidas tanto a los viajeros como a las empresas turísticas.
Los peligros menos visibles: cables eléctricos, carreteras y bosques fragmentados
Aunque las fotografías con turistas concentran buena parte de la atención pública, las amenazas más persistentes para los perezosos están relacionadas con la transformación de sus hábitats.
Estos mamíferos necesitan árboles conectados entre sí para desplazarse, alimentarse y encontrar pareja. Cuando los bosques son fragmentados por carreteras, urbanizaciones o actividades agrícolas, los animales pueden quedar aislados en pequeños sectores de vegetación.
La pérdida de conectividad los obliga en ocasiones a descender al suelo, donde quedan expuestos a atropellamientos, ataques de perros y otros peligros. También pueden intentar desplazarse utilizando cables eléctricos, con el consiguiente riesgo de electrocución.
La Sloth Conservation Foundation desarrolla proyectos destinados a reducir esos riesgos mediante restauración forestal, instalación de puentes aéreos para fauna y acciones de protección de tendidos eléctricos.
La organización también investiga cómo la urbanización afecta los desplazamientos de los perezosos. Sus estudios en ambientes fragmentados revelan que algunos ejemplares quedan concentrados en pequeñas áreas verdes, aunque esas zonas no necesariamente ofrecen condiciones suficientes para sostener poblaciones saludables a largo plazo.
El problema tiene una relación directa con el desarrollo turístico. La construcción de hoteles, caminos, estacionamientos e instalaciones recreativas en regiones boscosas puede modificar los corredores que utilizan los animales. Por eso, conservar perezosos no consiste solamente en proteger grandes parques nacionales: también requiere planificar cómo se ocupan los territorios que los rodean.
La Ley 10.007 reconoce expresamente estas amenazas e incorpora obligaciones relacionadas con pasos de fauna y prevención de electrocuciones. La promoción turística y la conservación quedan así vinculadas mediante responsabilidades institucionales concretas, aunque la efectividad de las medidas depende de su implementación y seguimiento.
El papel de los centros de rescate: proteger animales, no convertirlos en atracciones
La popularidad del perezoso también ha dado visibilidad a organizaciones dedicadas al rescate y rehabilitación de fauna silvestre.
Entre las instituciones que trabajan con estos animales se encuentran Sloth Sanctuary of Costa Rica, Toucan Rescue Ranch y Jaguar Rescue Center. Sus actividades incluyen la atención de ejemplares heridos, huérfanos o afectados por accidentes y, cuando es posible, su rehabilitación y liberación.

Estos centros cumplen un papel relevante porque reciben animales que no siempre pueden regresar inmediatamente a su ambiente natural. Algunos necesitan tratamiento veterinario prolongado, mientras que otros presentan lesiones permanentes que impiden su supervivencia en libertad.
Sin embargo, es importante distinguir entre un establecimiento que desarrolla tareas verificables de rescate y una actividad comercial que mantiene animales cautivos principalmente para ofrecer fotografías o encuentros cercanos.
Para los viajeros interesados en conocer estos proyectos, el criterio principal debería ser el bienestar animal. Las visitas educativas pueden ayudar a financiar tratamientos y difundir conocimientos, pero no deberían incluir abrazos, manipulación recreativa o actividades que obliguen a los perezosos a interactuar con personas.
También conviene comprender que no todos los centros ofrecen las mismas modalidades de acceso, y que algunas instalaciones destinadas a la recuperación de fauna restringen las visitas precisamente para evitar estrés en los animales.
Dónde observar perezosos en libertad durante un viaje a Costa Rica
La presencia del perezoso en distintos ecosistemas del país permite que los viajeros interesados en la fauna tengan oportunidades de observarlo en libertad, especialmente si realizan recorridos acompañados por guías naturalistas.
Parque Nacional Manuel Antonio
Uno de los lugares más conocidos para observar las dos especies. Combina senderos de bosque tropical y ambientes costeros, con oportunidades para descubrir también monos, iguanas y numerosas aves.
La Fortuna y Arenal
Los bosques húmedos y los corredores de vegetación permiten realizar caminatas guiadas para buscar fauna arbórea, aunque el avistamiento nunca está garantizado.
Bijagua
Los bosques del entorno del volcán Tenorio y los recorridos naturalistas ofrecen posibilidades de observación de perezosos, además de aves, anfibios y otros mamíferos.
Parque Nacional Cahuita
En el Caribe costarricense, la combinación de bosque húmedo y vegetación costera permite observar fauna silvestre durante recorridos a pie.
La mejor estrategia para encontrarlos es recorrer los senderos lentamente y mirar hacia las copas de los árboles. Debido a su inmovilidad y a su capacidad de camuflaje, pueden pasar inadvertidos incluso cuando se encuentran relativamente cerca.
Los guías especializados suelen utilizar binoculares o telescopios terrestres para permitir una observación detallada sin necesidad de aproximarse al animal.
Consejos para fotografiar perezosos sin perjudicarlos
Costa Rica recomienda que las fotografías de fauna silvestre se tomen a una distancia de al menos dos metros, siempre mayor cuando sea necesario para evitar alterar el comportamiento del animal. Sus guías de turismo responsable también indican que no deben tocarse, perseguirse ni alimentarse los ejemplares, y que es importante evitar el flash y los sonidos destinados a atraer su atención.
Los viajeros pueden contribuir de manera concreta a la protección de estas especies eligiendo excursiones que respeten esas indicaciones. También es recomendable desconfiar de operadores que prometan fotografías abrazando perezosos o que ofrezcan manipular animales para obtener mejores imágenes.
La conducta responsable debe extenderse a las redes sociales. Una fotografía que muestra a un visitante sosteniendo un perezoso puede parecer atractiva, pero también puede normalizar prácticas que las autoridades buscan eliminar. En cambio, las imágenes obtenidas mediante observación respetuosa ayudan a transmitir que la fauna silvestre puede disfrutarse sin interferir con ella.

¿La popularidad mundial del perezoso realmente beneficia a su conservación?
La respuesta exige distinguir entre visibilidad pública y resultados ambientales. La imagen del perezoso permite a Costa Rica diferenciarse en un mercado turístico competitivo y comunicar de manera sencilla valores asociados con la biodiversidad. También ayuda a atraer viajeros interesados en el ecoturismo, genera oportunidades para los guías naturalistas y facilita campañas educativas dirigidas a públicos que posiblemente no se interesarían por informes técnicos sobre conservación.
Además, su reconocimiento como símbolo nacional permitió incorporar legalmente medidas de protección y responsabilidades institucionales. En ese sentido, la popularidad del animal contribuyó a crear condiciones políticas y comunicacionales favorables para su conservación.
Sin embargo, no existe una relación automática entre utilizar la imagen de una especie en publicidad y mejorar el estado de sus poblaciones silvestres. Para evaluar ese resultado sería necesario conocer, por ejemplo, si disminuyen las electrocuciones y los atropellamientos, si se recuperan corredores forestales, si se reducen las interacciones inapropiadas con turistas y cómo evolucionan las poblaciones en distintas regiones.
También importa cómo se distribuyen los beneficios económicos del turismo. Cuando las comunidades locales, los guías y los emprendimientos responsables obtienen ingresos a partir de la observación respetuosa de la naturaleza, existen incentivos para proteger los ambientes. Pero esos incentivos deben acompañarse de controles, planificación territorial y financiamiento para la conservación.
La experiencia costarricense muestra así las dos caras de una estrategia turística basada en especies emblemáticas. La imagen del perezoso puede despertar interés y promover una relación más respetuosa con la biodiversidad, pero también generar una demanda de encuentros cercanos incompatible con sus necesidades.

Del Pura Vida a una responsabilidad compartida
La asociación entre el perezoso y el Pura Vida funciona porque reúne dos ideas fácilmente reconocibles: la vida sin apuro y el contacto con la naturaleza. Costa Rica consiguió transformar esa imagen en un elemento de su identidad turística internacional y llevarla a campañas, aviones y plataformas digitales.
Pero la verdadera prueba de esa estrategia no ocurre en la publicidad, sino en los bosques donde viven los animales. Allí, la supervivencia de los perezosos depende de condiciones mucho más concretas: árboles conectados, hábitats conservados, tendidos eléctricos seguros, carreteras con pasos de fauna y visitantes que comprendan que un animal silvestre no está obligado a posar para una fotografía.
El desafío consiste en convertir el atractivo turístico en beneficios efectivos para la conservación. Eso implica no solamente promocionar al perezoso, sino también explicar por qué necesita permanecer en su ambiente y qué actividades humanas pueden perjudicarlo.
En definitiva, Costa Rica encontró en este pequeño habitante de sus bosques un embajador internacional. El éxito de esa elección debería medirse tanto por la cantidad de viajeros que desean conocerlo como por la capacidad del país para asegurar que siga viviendo en libertad.









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