Trelew propone un recorrido por la historia y la identidad de sus pueblos originarios

El circuito temático de Pueblos Originarios reúne ocho puntos de interés vinculados con el arte, la historia, la ciencia, la espiritualidad y la cultura mapuche y tehuelche. La propuesta permite conocer otra dimensión del patrimonio de Trelew y acercarse a las formas en que las comunidades originarias interpretaron el territorio, la naturaleza y el cielo patagónico.

Trelew suma a su propuesta turística un recorrido dedicado a los pueblos originarios que habitaron y habitan la región, una iniciativa que busca poner en valor la historia, las expresiones culturales y las tradiciones de las comunidades mapuche y tehuelche. El circuito combina espacios urbanos, museos, arte público, naturaleza, astronomía y sitios de significación espiritual para construir una aproximación al patrimonio cultural de la ciudad.

La propuesta parte de una idea central: conocer la identidad de Trelew no solamente a través de sus museos y atractivos turísticos tradicionales, sino también a partir de las huellas de los pueblos que forman parte de la historia milenaria de este territorio. Por eso, cada una de las paradas recupera una expresión diferente, desde una escultura monumental hasta la interpretación del cielo, pasando por un antiguo espacio de uso de los pueblos originarios y un lugar sagrado.

Un monumento que reúne símbolos de la cultura originaria

El recorrido comienza en el Monumento a los Pueblos Originarios, ubicado en Mitre 371, en el ingreso al Museo Municipal de Artes Visuales. La obra fue realizada por el artista, escultor e historiador Milton Frintt y demandó más de tres años de trabajo.

La escultura fue realizada sobre una piedra toba trasladada desde Las Plumas y trabajada posteriormente en el Cañadón del Arte, otro de los espacios incluidos en el circuito. El material fue elegido por sus características de resistencia y facilidad de pulido. La pieza pesa aproximadamente cinco toneladas y está emplazada sobre una base de hormigón.

En la composición emergen de la piedra las figuras de una mujer mapuche y un hombre tehuelche, junto con un cultrún, instrumento asociado a la cultura mapuche. El hombre aparece tocando un ñorquin, instrumento de viento que termina en un cuerno de vaca, mientras que la mujer lleva un trarilongko, un cintillo utilizado como ornamentación en ceremonias. La obra incorpora además representaciones de tres banderas vinculadas con las regiones y los pueblos originarios.

El Museo Pueblo de Luis: historia y objetos

La segunda parada es el Museo Regional Pueblo de Luis, situado en Avenida Fontana y 9 de Julio. El espacio cuenta con cinco salas dedicadas a distintos aspectos de la identidad local y reserva la primera de ellas a los pueblos originarios.

La exposición aborda especialmente la presencia de los tehuelches, que habitaron la Patagonia durante miles de años, y de los pueblos mapuches, vinculados especialmente con la región cordillerana. En sus vitrinas se pueden encontrar instrumentos musicales, textiles y elementos de uso ritual, además de materiales que permiten aproximarse a las formas de vida y expresiones culturales de estas comunidades.

El museo funciona de lunes a viernes de 8 a 20:00 hs, mientras que los fines de semana y feriados abre de 14 a 20:00 hs.

Un mural construido desde la escuela

El tercer punto es el Mural de Pueblos Originarios, ubicado en la Escuela N.º 122 Juan Bautista Alberdi, en la intersección de Lewis Jones y Alem. La obra tiene 15 metros de ancho por tres de alto y surgió de un proyecto educativo en el que participaron alumnos de primero a sexto grado.

El mural representa distintos elementos de la naturaleza —el agua, el cielo, el sol, la luna, la vegetación, los animales y la tierra— como componentes fundamentales de una cosmovisión vinculada con el territorio. También aparecen representadas familias de la cultura mapuche-tehuelche.

La etapa final contó con la participación del artista Raúl Colienecul. Más allá de su dimensión artística, el mural funciona como una herramienta educativa y como una invitación a reflexionar sobre la historia, la identidad y el respeto hacia los pueblos originarios.

Un espacio sagrado junto a la Laguna Cacique Chiquichano

El cuarto punto introduce una dimensión diferente del recorrido: el Rewe, ubicado en la Reserva Natural Municipal Laguna Cacique Chiquichano. Se trata de un espacio sagrado de espiritualidad de los pueblos originarios.

Cada año, integrantes y descendientes de comunidades preexistentes se reúnen allí para encender una fogata sagrada y celebrar el Año Nuevo de los pueblos Günnüna, Mapuche, Quichua y Aymara y de otros habitantes del Hemisferio Sur. La celebración coincide con el solsticio de invierno, durante los días 23 y 24 de junio, y está asociada con el cierre de un ciclo y la renovación de la energía.

El encuentro también incluye relatos destinados a transmitir valores, conocimientos y formas de relación con el territorio. En ese contexto se realiza el izamiento de la Bandera de Pueblos Originarios de la Provincia del Chubut, como símbolo de identidad, resistencia e interculturalidad.

La laguna y sus nombres originarios

La propia Laguna Cacique Chiquichano, quinto punto del recorrido, está relacionada con la presencia histórica de los pueblos originarios en el valle. Según el material turístico del circuito, estos pueblos nómadas acampaban en distintos lugares de la región y utilizaban el área de la actual laguna para abrevar a sus animales y satisfacer distintas necesidades.

El sitio también conserva relatos tradicionales vinculados con el espejo de agua. Entre ellos aparece la historia de una Shümyümchün, un ser que, según la tradición, podía convertir en pato Wala a quien se encontrara en la laguna durante la noche.

La importancia del lugar también se refleja en sus denominaciones originarias: Trultrak a Yagüp, en Günnüna Yajüsh, y Tregüllko, en Mapudungun. El nombre se relaciona con la idea de la “Aguada del Tero”.

Mirar el cielo desde la perspectiva de los pueblos originarios

La sexta parada lleva el recorrido hacia el Centro Astronómico Trelew, ubicado en Feldman y Edwin Roberts. Allí se presentó en diciembre de 2019 El Cielo de los Pueblos Originarios, Nuestro Cielo, un audiovisual de formato full dome 360° que propone un diálogo entre el conocimiento astronómico contemporáneo y las interpretaciones ancestrales del cielo.

El proyecto contó con aportes de representantes de pueblos originarios de Chubut y especialistas en astronomía. Su objetivo es mostrar cómo diferentes sociedades observaron las estrellas y construyeron interpretaciones propias de las constelaciones.

La propuesta permite así ampliar la mirada sobre el patrimonio cultural: el cielo también forma parte del territorio y de las formas de comprender el mundo. El audiovisual está disponible durante los horarios de proyección y visitas guiadas del Centro Astronómico.

El Cañadón del Arte, un espacio intercultural

El séptimo punto es el Cañadón del Arte, ubicado en el barrio Corradi, en la intersección de Rifleros del Chubut y Onetto. El espacio comenzó a consolidarse en 2016 con el objetivo de generar actividades y encuentros que permitieran visibilizar costumbres y tradiciones de la meseta y del ámbito rural.

El lugar funciona como espacio de expresión cultural y reúne actividades como música, danzas, charlas, muestras de artesanías, talleres y juegos tradicionales, en encuentros que se desarrollan al aire libre y con participación de vecinos y referentes culturales.

Su inclusión en el circuito también permite establecer un vínculo con el Monumento a los Pueblos Originarios, cuya piedra fue trabajada precisamente en este espacio.

La bandera como símbolo de identidad

El octavo punto está dedicado a la Bandera de Pueblos Originarios, considerada símbolo y emblema de las comunidades originarias de la provincia del Chubut de acuerdo con la legislación provincial. Sus colores y diseño forman parte de la representación institucional de estas comunidades y aparecen también vinculados con las actividades de reivindicación cultural desarrolladas en la ciudad.

De esta manera, el circuito concluye con un símbolo que atraviesa buena parte de la propuesta: la construcción de una identidad que reconoce la presencia de los pueblos originarios, sus expresiones culturales y su relación histórica con el territorio.

Un recorrido diferente para conocer Trelew

El circuito de Pueblos Originarios propone, en definitiva, una forma diferente de recorrer Trelew. En lugar de concentrarse exclusivamente en los atractivos tradicionales, conecta arte, patrimonio, naturaleza, ciencia, astronomía y espiritualidad para acercar al visitante a una parte de la historia regional que continúa formando parte de la identidad de la ciudad.

Para el turismo, la propuesta puede integrarse además con otros recorridos de Trelew y de la costa de Chubut, especialmente aquellos vinculados con la paleontología, la naturaleza y la historia. El resultado es un itinerario que permite comprender el territorio desde distintas perspectivas y que suma una dimensión cultural al posicionamiento de Trelew como punto de partida para descubrir la región.