Buenos Aires–Tel Aviv sin escalas: la conexión histórica que comenzará en noviembre de 2026

A partir del 29 de noviembre de 2026, EL AL inaugurará la primera ruta aérea regular y sin escalas entre Argentina e Israel. Dos vuelos semanales unirán Ezeiza con Tel Aviv en Boeing 787-9 Dreamliner y reducirán a unas 16 horas un viaje que hasta ahora exigía conexiones. La apertura tiene, además, una extraordinaria dimensión histórica: en 1960 un avión de la misma compañía fue utilizado para sacar clandestinamente de Argentina al criminal nazi Adolf Eichmann, un episodio que provocó una grave crisis diplomática entre ambos países.

Argentina está a punto de sumar una conexión aérea que no tiene antecedentes en su historia aerocomercial. El 29 de noviembre de 2026, un Boeing 787-9 Dreamliner de EL AL despegará del aeropuerto Ben Gurión, en Israel, rumbo a Ezeiza e inaugurará la primera ruta regular sin escalas entre Buenos Aires y Tel Aviv.

La precisión es importante. Aviones de la compañía israelí ya habían aterrizado excepcionalmente en Argentina y uno de ellos protagonizó en 1960 uno de los episodios más extraordinarios de la historia del espionaje del siglo XX. Pero nunca existió hasta ahora un servicio comercial regular y non-stop entre los dos países. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aprobó formalmente la programación en mayo y confirmó dos frecuencias semanales.

La nueva ruta convertirá además un viaje particularmente largo y complejo en una conexión de una sola etapa. EL AL estima entre 15,5 y 16,5 horas de vuelo para recorrer más de 12.000 kilómetros, dependiendo del sentido de la operación, los vientos y las rutas disponibles sobre África y el Atlántico.

Cómo serán los vuelos entre Ezeiza y Tel Aviv

El vuelo inaugural partirá de Tel Aviv el domingo 29 de noviembre a las 20 y llegará a Buenos Aires durante la mañana siguiente. La programación establece salidas desde Israel los domingos y martes y desde Ezeiza los lunes y miércoles a las 10.45.

El servicio utilizará Boeing 787-9 Dreamliner configurados con 271 plazas. Esta versión del avión dispone de tres cabinas —Business, Premium y Economy—, además de sectores de mayor espacio dentro de la clase económica.

Para los pasajeros argentinos, la diferencia más evidente estará en el tiempo y en la simplicidad del viaje. Hasta ahora, llegar a Israel desde Buenos Aires supone normalmente realizar una conexión intermedia en ciudades europeas o estadounidenses. Aerolíneas Argentinas y EL AL mantienen, de hecho, desde hace años un acuerdo de código compartido que permite realizar el trayecto mediante conexiones en Madrid, Roma y Miami. Ese esquema seguirá siendo una alternativa, pero por primera vez coexistirá con una opción sin escalas.

El propio sitio de EL AL ya incorpora a Buenos Aires–Tel Aviv dentro de su red comercial y muestra disponibilidad de la ruta para 2027.

Una conexión particularmente significativa para la Argentina

La nueva ruta tiene una dimensión que excede al turismo convencional. Argentina reúne la mayor comunidad judía de América Latina, estimada actualmente en alrededor de 173.000 personas, con una concentración especialmente importante en Buenos Aires. Esto genera un mercado permanente de viajes familiares, religiosos, culturales, académicos y empresariales entre ambos países.

Al mismo tiempo, el vuelo abre una nueva alternativa turística. Tel Aviv funciona como principal puerta aérea de entrada para quienes continúan hacia Jerusalén, el mar Muerto, Galilea, Haifa y otros destinos del país. En el sentido contrario, la ruta puede facilitar la llegada de viajeros israelíes a Argentina y, mediante conexiones desde Ezeiza, a otros destinos sudamericanos.

La programación se inscribe además en el acuerdo de Cielos Abiertos entre Argentina e Israel y fue impulsada políticamente durante las conversaciones bilaterales de 2026. El Gobierno argentino presentó la apertura como una herramienta para aumentar los intercambios turísticos, comerciales y culturales.

Pero hay otro elemento que convierte el debut de EL AL en Ezeiza en una historia excepcional. Para comprenderlo hay que retroceder 66 años.

1960: el avión de EL AL que llegó a Buenos Aires por una razón secreta

En mayo de 1960 EL AL tampoco tenía una ruta regular hacia Argentina. Sin embargo, el Gobierno israelí debía enviar una delegación oficial a Buenos Aires para participar de las celebraciones del 150º aniversario de la Revolución de Mayo.

La ocasión ofrecía una oportunidad extraordinaria al Mossad. Sus agentes acababan de localizar en el conurbano bonaerense a Adolf Eichmann, uno de los principales responsables de la logística de deportación y exterminio de judíos europeos durante el Holocausto.

Eichmann vivía en Argentina bajo el nombre de Ricardo Klement. El 11 de mayo de 1960 fue capturado cerca de su vivienda por agentes israelíes y trasladado a una casa clandestina, donde permaneció retenido mientras se preparaba su salida del país.

EL AL envió entonces a Buenos Aires un Bristol Britannia matrícula 4X-AGD transportando a la delegación israelí. La aeronave llegó a Ezeiza el 19 de mayo. Para la mayor parte de la delegación e incluso para muchos de los integrantes de la tripulación, aquel era simplemente un vuelo diplomático especial. El verdadero objetivo se mantuvo compartimentado dentro de la operación.

Paradójicamente, antes de conocerse el motivo secreto del viaje, la propia compañía había contemplado utilizar aquella operación para estudiar la posibilidad de establecer algún día servicios hacia Buenos Aires, atraída por el tamaño de la comunidad judía argentina. La eventual ruta que no llegó a concretarse entonces reaparece ahora, más de seis décadas después.

Eichmann, sedado y vestido como tripulante

El 20 de mayo comenzó la etapa final de la operación. Eichmann fue vestido con un uniforme de EL AL, sedado y llevado al aeropuerto simulando ser un miembro de la tripulación enfermo o que había bebido demasiado.

Según la reconstrucción histórica del Israel Airline Museum, varios agentes atravesaron los controles vestidos también como personal de la aerolínea. Eichmann fue llevado hasta el Britannia y acomodado dentro del avión mientras la aeronave se preparaba para abandonar Ezeiza.

Poco antes de despegar surgió incluso una demora ordenada desde la torre de control. La tripulación temió que la operación hubiese sido descubierta, pero finalmente se trataba de una cuestión relacionada con el plan de vuelo. El Britannia recibió autorización y salió de Argentina.

A diferencia del vuelo que comenzará en noviembre de 2026, aquel viaje no fue sin escalas. Para mantener la operación en secreto se evitó una parada prevista en Recife y el avión cruzó el Atlántico hasta Dakar, Senegal, llevando sus reservas de combustible prácticamente al límite. Después continuó hacia Israel.

El 22 de mayo la aeronave aterrizó en el entonces aeropuerto de Lod —actual Ben Gurión—. Al día siguiente, el primer ministro David Ben-Gurión anunció que Adolf Eichmann se encontraba detenido en Israel y sería juzgado.

De una operación secreta a una crisis internacional

La revelación generó inmediatamente un conflicto diplomático. El Gobierno argentino no defendió a Eichmann ni cuestionó la gravedad de los crímenes de los que estaba acusado. El problema era otro: agentes extranjeros habían secuestrado a una persona dentro del territorio argentino y la habían trasladado clandestinamente fuera del país.

Argentina presentó formalmente el caso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El 23 de junio de 1960, la Resolución 138 determinó que actos de ese tipo, que afectaban la soberanía de un Estado miembro, podían provocar fricciones internacionales y solicitó a Israel una reparación apropiada.

La crisis continuó durante varias semanas. Argentina declaró persona non grata al embajador israelí Arieh Levavi, que abandonó Buenos Aires a fines de julio.

Sin embargo, tampoco es exacto afirmar que Argentina e Israel permanecieron enemistados durante décadas. Ambos gobiernos llegaron a un acuerdo rápidamente: a comienzos de agosto emitieron una declaración conjunta considerando cerrado el incidente y expresando su intención de restablecer plenamente sus relaciones. Un nuevo embajador israelí llegó a Buenos Aires en diciembre de ese mismo año.

¿Eichmann fue la razón por la que EL AL no voló a Argentina durante décadas?

Sí existió una consecuencia directa para EL AL. Fuentes oficiales argentinas han señalado que después del episodio de 1960 se dispuso una prohibición de ingreso de la aerolínea israelí al país. Cuando un avión de EL AL volvió a Ezeiza en junio de 2020 con pasajeros repatriados durante la pandemia, la propia Policía de Seguridad Aeroportuaria recordó oficialmente esa restricción histórica.

Pero sería excesivo atribuir exclusivamente al caso Eichmann los 66 años sin una ruta comercial regular.

Para empezar, EL AL tampoco volaba regularmente a Buenos Aires antes del secuestro. El Britannia de 1960 había sido un vuelo especial, no la suspensión de una ruta ya existente.

Además, la relación aerocomercial comenzó a normalizarse mucho antes de 2026. En 2016, la ANAC autorizó formalmente un acuerdo de código compartido entre EL AL y Aerolíneas Argentinas para conectar Buenos Aires con Israel a través de Europa. En 2018 ese convenio fue ampliado a Roma, Nueva York y Miami.

Aviones de EL AL también regresaron físicamente a Argentina en ocasiones excepcionales. Uno trasladó en 2017 al primer ministro Benjamin Netanyahu, durante la primera visita oficial de un jefe de Gobierno israelí al país, y otro llegó en junio de 2020 en el contexto de las repatriaciones por la pandemia.

Por eso, el prolongado vacío comercial debe entenderse como la suma de varios factores. Al antecedente diplomático se agregaban una ruta de más de 12.000 kilómetros, los elevados costos operativos, las limitaciones de alcance que durante buena parte del siglo XX hubieran obligado a realizar escalas y la posibilidad de atender el mercado mediante conexiones en Europa o Estados Unidos.

El Boeing 787 cambió sustancialmente esa ecuación. Su autonomía y eficiencia permiten ahora convertir Buenos Aires–Tel Aviv en una operación de ultra largo alcance técnicamente viable. Aun así, ciertas restricciones de sobrevuelo para aeronaves israelíes pueden obligar a modificar rutas y aumentar distancias y consumo de combustible.

De aquel Britannia secreto al Dreamliner de 2026

En mayo de 1960, un Bristol Britannia de EL AL abandonaba Ezeiza en medio de una operación clandestina, con Adolf Eichmann sedado y vestido de tripulante. Su partida provocaría una controversia ante las Naciones Unidas y dejaría una marca duradera en la historia diplomática de Argentina e Israel.

El próximo 29 de noviembre, otro avión de EL AL llegará desde Tel Aviv con exactamente el propósito contrario: establecer una conexión pública, programada y permanente.

No será, por lo tanto, el “regreso” de una antigua ruta. Será el nacimiento de una que nunca llegó a existir.

Entre ambos vuelos transcurrieron 66 años durante los cuales cambiaron la aviación, las relaciones bilaterales y la propia tecnología de largo alcance. El Britannia que llevó a Eichmann necesitó detenerse en Dakar después de abandonar Buenos Aires. El Boeing 787-9 que comenzará a operar en noviembre podrá realizar los más de 12.000 kilómetros sin tocar otro aeropuerto entre Ezeiza y Tel Aviv.

Ese contraste convierte a la nueva conexión en algo más que la incorporación de un destino al mapa aéreo argentino: cierra uno de los capítulos más singulares de la historia de EL AL en América del Sur y abre, finalmente, el enlace regular que la compañía había llegado a imaginar cuando su primer avión aterrizó en Buenos Aires en 1960.