Este fin de semana reabre la Tierra de Oz por unos días. Es el mejor momento del año para seguir el camino amarillo y encontrarse con Dorothy y sus compañeros de aventura, de los Estados Unidos a Australia

El universo creado por L. Frank Baum en 1900 ya no pertenece solamente a los libros ni a la película protagonizada por Judy Garland en 1939. En Estados Unidos sobreviven antiguos parques temáticos, casas de Dorothy, museos con miles de piezas y algunos de los objetos originales más famosos del cine; Australia inauguró una gran área temática con montañas rusas, el Reino Unido sumó su propio Land of Oz y Las Vegas convirtió el film clásico en una experiencia 4D de escala monumental. Esta guía recorre los mejores lugares del mundo para quienes quieren viajar siguiendo el camino de baldosas amarillas.

Hay viajes que nacen alrededor de un paisaje, otros alrededor de una película y algunos alrededor de un mundo imaginario. Oz pertenece a esta última categoría. Más de 125 años después de que L. Frank Baum publicara The Wonderful Wizard of Oz y casi nueve décadas después de la adaptación cinematográfica de MGM, Dorothy, Toto, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde continúan generando museos, festivales, parques y peregrinaciones de coleccionistas.

La particularidad es que no existe un único “destino Oz”. La historia está fragmentada entre lugares muy diferentes: Kansas reivindica el paisaje de Dorothy; Minnesota conserva la memoria de Judy Garland; Carolina del Norte posee un extraordinario parque de los años 70 que revive unas pocas semanas cada año; Washington y Los Ángeles custodian auténticos zapatos de rubí; Las Vegas utiliza tecnología de última generación para volver inmersiva la película de 1939; y Australia desarrolló el primer gran precinct contemporáneo de parque temático enteramente dedicado a Oz.

Para un aficionado, la gracia consiste justamente en elegir qué aspecto del universo quiere buscar: la literatura de Baum, la memorabilia cinematográfica, los decorados, la nostalgia de los antiguos parques o las nuevas experiencias inmersivas.

Wamego, Kansas: probablemente la mejor primera parada para un coleccionista

En el pequeño pueblo de Wamego, en el noreste de Kansas, funciona uno de los principales museos permanentes dedicados íntegramente a Oz. El OZ Museum reúne más de 2.000 objetos que recorren más de un siglo de historia, desde primeras ediciones y antiguos juegos de mesa hasta coleccionables contemporáneos, material relacionado con Broadway y piezas vinculadas con diferentes adaptaciones. Entre sus exhibiciones aparecen además vestuario y utilería utilizada en producciones cinematográficas, historia de la familia Baum y objetos de Wicked.

El recorrido utiliza precisamente el contraste que hizo célebre a la película de 1939: la visita empieza en un ambiente de tonos sepia y luego conduce al visitante hacia un mundo mucho más colorido siguiendo una ruta de baldosas amarillas. No es un parque de diversiones, sino un museo pensado para quien quiere detenerse en los detalles, comparar distintas versiones de Oz y descubrir cuánto creció el fenómeno mucho después de la primera novela. En 2026 funciona durante todo el año, con horarios más amplios durante el verano estadounidense.

Wamego ha convertido además el tema en parte de su identidad turística. Por eso, para alguien que quiera una concentración importante de memorabilia en un solo lugar, es una de las escalas más completas.

Liberal, Kansas: entrar en la casa de Dorothy y caminar por su propia Tierra de Oz

A varios centenares de kilómetros de Wamego, en el sudoeste de Kansas, Liberal propone una experiencia distinta. Su Dorothy’s House & Land of Oz no intenta competir como gran colección museística, sino reconstruir el viaje de Dorothy como una experiencia narrativa. La visita comienza en una auténtica casa rural de Kansas de comienzos del siglo XX y continúa por una recreación transitable de la historia, con brujas, Munchkins, monos voladores y distintos escenarios de Oz. Siempre que es posible, una intérprete caracterizada como Dorothy conduce el recorrido.

Liberal fue designada legalmente por Kansas en 2002 como “hogar de Dorothy Gale”, y el complejo aprovecha deliberadamente esa asociación entre el personaje y las llanuras del estado. La entrada incluye la casa y el recorrido por Land of Oz, mientras un museo histórico gratuito ayuda a situar la experiencia dentro de la propia historia local.

¿Wamego o Liberal?

Para quien esté dudando entre ambos, no ofrecen lo mismo y por eso, si el viaje lo permite, vale la pena hacer los dos. Wamego es claramente superior si el interés principal está en memorabilia, coleccionismo, libros, vestuario y la historia completa de la franquicia; Liberal resulta más atractivo para quien quiere una experiencia escenográfica y familiar, entrar en una casa que representa el Kansas de Dorothy y recorrer físicamente una versión del relato.

La dificultad práctica es que no están cerca. Wamego está en el noreste de Kansas, próximo a Manhattan y Topeka, mientras Liberal se encuentra en el extremo sudoeste del estado. No conviene pensarlos como dos paradas consecutivas de una excursión corta, sino como partes de un road trip por Kansas.

Grand Rapids, Minnesota: la casa natal de Judy Garland

Para los seguidores de la película de 1939 hay un destino todavía más biográfico. Judy Garland nació en Grand Rapids, Minnesota, y la casa donde pasó sus primeros años forma actualmente parte del Judy Garland Museum, uno de los primeros museos de celebridades abiertos en Estados Unidos, inaugurado en 1975. Allí se conserva la vivienda restaurada de la década de 1920 y una amplia colección de objetos relacionados tanto con la actriz como con The Wizard of Oz.

Entre las piezas más interesantes figuran el carruaje original utilizado en la película de 1939 y un vestido de prueba de Dorothy usado por Garland, además de documentos, objetos personales y material acumulado durante décadas. La visita adquiere otro tono porque ya no se centra tanto en Oz como mundo ficticio, sino en la adolescente que terminó convirtiendo a Dorothy en uno de los personajes más reconocibles de la historia del cine.

Aquí conviene hacer una advertencia para evitar una decepción: los famosos zapatos de rubí que fueron robados del museo en 2005 no están expuestos allí. Fueron recuperados por el FBI en 2018 y devueltos a su propietario en 2024; el propio museo aclara expresamente que no los posee actualmente.

Washington: los verdaderos zapatos de rubí

Quien quiera ver uno de los objetos auténticos más famosos de la película debe ir a Washington D.C El Smithsonian National Museum of American History conserva una de las parejas de ruby slippers utilizadas por Judy Garland durante el rodaje. Están expuestas actualmente en Entertainment Nation, dentro de la Ray and Dagmar Dolby Hall of American Culture. El museo explica que varios pares fueron fabricados para la producción y que solo cuatro utilizados durante el rodaje son conocidos en la actualidad.

Hay además una hermosa diferencia entre literatura y cine detrás del objeto: en la novela de Baum los zapatos eran plateados. MGM los convirtió en rojos para aprovechar la espectacularidad del Technicolor, y ese cambio terminó produciendo probablemente la pieza de vestuario más célebre de toda la historia de Oz.

Los Ángeles: otro par auténtico y la historia del cine

Existe otro lugar especialmente importante para los aficionados al film: el Academy Museum of Motion Pictures, en Los Ángeles. El museo posee otro de los pares de zapatos utilizados durante la producción, adquirido gracias a un grupo de donantes del mundo cinematográfico, y volvió a exhibirlo a fines de 2025 después de una pausa.

La visita tiene una ventaja respecto de otros lugares temáticos: permite ubicar The Wizard of Oz dentro de la historia del Hollywood clásico, de los estudios MGM, del diseño de vestuario y de la evolución del cine en color. El museo ya dedicó una exposición completa a cómo se realizó la película, con guiones, diseños, vestuario, cámaras y material de producción, y aunque aquella muestra específica terminó, los zapatos continúan siendo uno de sus objetos estrella.

Beech Mountain, Carolina del Norte: caminar por un parque de Oz de 1970

Para quienes prefieren la experiencia física antes que una vitrina, Land of Oz, en Beech Mountain, es probablemente el destino más singular.

El parque abrió originalmente en 1970 y funcionó de manera regular hasta 1980. En lugar de desaparecer por completo, parte de sus escenarios fue conservada y hoy revive de manera estacional mediante Autumn at Oz, un gran festival inmersivo que permite entrar en la granja de Kansas, atravesar una experiencia de tornado y continuar por un camino amarillo hasta Emerald City mientras actores interpretan a los personajes.

En 2026 el acontecimiento regresó después de una pausa y se desarrolla durante tres fines de semana de septiembre: 11 al 13, 18 al 20 y 25 al 27. La organización construye temporalmente Emerald City y combina teatro interactivo, actuaciones, comida, artesanías y venta de memorabilia. El camino incluye unas 44.000 baldosas amarillas vidriadas, lo que convierte a esta visita en una de las formas más literales de “seguir el Yellow Brick Road”.

No es, por lo tanto, un parque convencional abierto todo el año. Precisamente su apertura limitada forma parte de su atractivo y obliga a planificar el viaje específicamente alrededor de las fechas del festival.

Chittenango, Nueva York: volver al lugar donde nació Baum

Otro destino importante es Chittenango, en el estado de Nueva York, lugar de nacimiento de L. Frank Baum. Allí funciona el All Things Oz Museum, cuya colección incorpora primeras ediciones de los libros, documentos y objetos de la familia Baum, vestuario y utilería de The Wiz, Wicked, Return to Oz, Oz the Great and Powerful y otras reinterpretaciones del universo. Entre las piezas hay además autógrafos de Judy Garland, material conceptual y curiosidades difíciles de encontrar en museos más centrados exclusivamente en la película de 1939.

La gran fecha para viajar es el festival anual Oz-Stravaganza, que en 2026 celebró su edición número 49 entre el 5 y el 7 de junio. Durante esos días el pueblo organiza desfile, concursos de disfraces, encuentros con autores y especialistas, venta de coleccionables, atracciones y actividades relacionadas con las numerosas versiones de Oz. La próxima edición ya está anunciada para junio de 2027.

Para el viajero interesado particularmente en Baum y la historia literaria, Chittenango puede ser incluso más relevante que algunos de los destinos centrados en Hollywood.

Aberdeen, South Dakota: un Oz gratuito dentro de Storybook Land

Storybook Land, dentro de Wylie Park en Aberdeen, es menos conocido internacionalmente pero merece un lugar destacado. El parque combina personajes de cuentos infantiles con una sección Land of Oz, una elección que no resulta casual: Baum vivió en Aberdeen entre 1888 y 1891, antes de escribir The Wonderful Wizard of Oz.

La parte de Oz incluye Dorothy’s House, donde Aunt Em y Uncle Henry reciben simbólicamente al visitante, una experiencia de tornado que desemboca en Munchkinland y atracciones familiares, entre ellas Wizard’s Balloons. La entrada general tanto a Storybook Land como a Land of Oz es gratuita; los juegos mecánicos tienen costo aparte y funcionan principalmente entre Memorial Day y Labor Day, aunque el parque puede recorrerse entre mediados de abril y mediados de octubre si el clima lo permite.

Es especialmente recomendable para familias y para quien esté haciendo un road trip por las Dakotas, ya que ofrece una experiencia de Oz muy diferente del modelo museo.

Chicago: un Oz al aire libre ligado a la vida de Baum

En Lincoln Park, Chicago, Oz aparece de manera mucho más discreta. Oz Park es un parque público de 14,4 acres que lleva el nombre de Baum, quien vivió en Chicago cuando publicó The Wonderful Wizard of Oz. Sus senderos contienen esculturas de Dorothy y Toto, el Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León Cobarde, creadas por el artista John Kearney.

No es un museo ni una experiencia de varias horas, sino un paseo urbano gratuito que puede incorporarse fácilmente a una visita por Chicago. Tiene además Dorothy’s Playlot y Emerald Garden, por lo que funciona particularmente bien con niños.

Su interés reside en recordar que el mundo de Oz no nació únicamente de Kansas: la trayectoria personal de Baum atraviesa Nueva York, South Dakota y Chicago antes de llegar a la publicación del libro.

Cocoa Beach, Florida: memorabilia más tecnología inmersiva

En la costa atlántica de Florida funciona The Wizard of Oz Museum, en Cocoa Beach, una alternativa interesante para quienes visitan Orlando, Port Canaveral o el Kennedy Space Center.

El museo combina una gran colección física dedicada a Oz con un teatro digital de proyección en 360 grados. Sus salas recorren literatura, historia cinematográfica y memorabilia, mientras la experiencia inmersiva permite entrar visualmente en escenas de Oz. El propio museo afirma poseer la mayor colección física de artefactos de Oz de Estados Unidos; además, durante 2026 amplió sus instalaciones y añadió otras experiencias digitales.

Es quizá la opción que mejor mezcla museo tradicional y entretenimiento tecnológico, y resulta especialmente práctica para familias que ya están recorriendo Florida Central.

Las Vegas: el film de 1939 convertido en una experiencia 4D

La transformación más espectacular del material cinematográfico clásico ocurre actualmente en Sphere, Las Vegas.

The Wizard of Oz at Sphere toma la película de 1939 y la adapta a una pantalla envolvente de aproximadamente 160.000 pies cuadrados, acompañada por 167.000 altavoces programables, asientos hápticos, viento, niebla, fuego, objetos que parecen caer sobre el público y otros efectos ambientales. La experiencia dura unos 75 minutos y, según Sphere, ya ha recibido a más de 3,6 millones de espectadores.

El proceso también es interesante desde el punto de vista tecnológico: Sphere utilizó inteligencia artificial junto con efectos visuales tradicionales para aumentar la resolución, ampliar el encuadre original de 4:3 y generar visualmente información que nunca había quedado registrada dentro de los límites de la cámara. A partir del 25 de septiembre de 2026 se sumarán nuevos efectos sensoriales, aromas, fuegos artificiales interiores y escenas ampliadas.

No reemplaza el placer de ver utilería auténtica, pero probablemente sea actualmente la manera más tecnológicamente ambiciosa de entrar en la película.

Australia: el gran parque temático contemporáneo de Oz

Fuera de Estados Unidos, el desarrollo más importante está en Warner Bros. Movie World, en Gold Coast, Queensland. Allí abrió un Wizard of Oz Precinct presentado por el parque como el primero de su tipo, con escenografías de Kansas, Munchkinland, Haunted Forest, el campo de amapolas y Emerald City, además de encuentros con personajes.

La zona posee dos montañas rusas familiares propias. Flight of the Wicked Witch es un coaster suspendido de 454 metros que alcanza hasta 67 km/h, mientras Kansas Twister utiliza dos pistas tipo boomerang racer. Es, por lo tanto, el lugar más apropiado para quien quiera que Oz funcione como verdadero parque de atracciones y no solamente como reconstrucción nostálgica.

La página oficial marca actualmente el precinct como “under maintenance”, de modo que quienes viajen en las próximas semanas deberían consultar el calendario de mantenimiento antes de comprar la entrada.

Australia ofrece además una opción mucho más pequeña en Leumeah, cerca de Sydney. Oz Funland es un centro familiar indoor con minigolf temático, juegos, efectos, áreas infantiles y memorabilia, pensado sobre todo para niños y fiestas. No debe confundirse con el gran parque de Gold Coast: su escala y público son completamente distintos.

Reino Unido: un nuevo Land of Oz familiar

Europa tiene menos instalaciones permanentes, pero Gulliver’s World, en Warrington, incorporó un Land of Oz orientado especialmente a familias con niños.

La zona incluye la atracción Winged Monkeys, vehículos de Munchkin Motors y una casa invertida, además de decorados que reinterpretan el viaje hacia Oz.

No tiene la profundidad histórica de los museos estadounidenses ni la escala del complejo australiano, pero para un viaje familiar por el norte de Inglaterra es actualmente una de las pocas experiencias permanentes de parque temático dedicadas específicamente a este universo.

¿Dónde conviene ir según lo que se busque?

Para quien quiera priorizar objetos auténticos, Washington y Los Ángeles son las grandes peregrinaciones por los zapatos de rubí, mientras Wamego, Chittenango y Grand Rapids permiten profundizar mucho más en libros, vestuario, documentos y coleccionismo. Si el objetivo es entrar físicamente en la historia, Liberal, Beech Mountain y Aberdeen ofrecen casas de Dorothy, caminos amarillos y recreaciones narrativas. Sphere es la gran opción tecnológica; Movie World en Australia es la más próxima a un parque temático contemporáneo de gran escala; y Oz Park de Chicago funciona como una pausa urbana sencilla y gratuita.

Para un viaje específicamente dedicado a Oz por Estados Unidos, incluso podría construirse un extraordinario itinerario que comenzara en Chittenango, lugar natal de Baum, continuara por Chicago y Aberdeen, bajara hacia Grand Rapids y Kansas y terminara entre Los Ángeles y Las Vegas. Sería menos una ruta cinematográfica que una geografía completa del fenómeno: literatura, biografía, Hollywood, parques temáticos y cultura popular.

Y allí quizá esté la razón por la que Oz continúa generando destinos. La historia habla de alguien que quiere regresar a casa, pero paradójicamente lleva más de un siglo dando razones para viajar.