¡Hay canguros en Irlanda! Una colonia de wallabies prospera sobre una isla frente a Dublín

En Lambay Island, a pocos kilómetros de la costa de Irlanda, vive desde hace décadas una población reproductiva de wallabies de cuello rojo. Llegaron desde zoológicos y colecciones privadas, se adaptaron al clima atlántico y hoy constituyen una de las curiosidades de fauna más inesperadas de Europa. La isla es privada, pero puede visitarse mediante excursiones autorizadas desde Malahide.

Apenas unos kilómetros de mar separan la costa del condado de Dublín de una escena que parece geográficamente equivocada. Entre pastizales húmedos, brezales, acantilados y matorrales de tojo es posible ver una silueta saltando sobre sus patas traseras, detenerse sobre una loma y desaparecer rápidamente entre la vegetación.

No es un ciervo ni un animal escapado recientemente de un zoológico. En Lambay Island existe desde hace varias décadas una colonia estable de wallabies de cuello rojo, marsupiales originarios del este y sudeste de Australia y de Tasmania.

El National Biodiversity Data Centre de Irlanda los considera actualmente el único marsupial que vive en estado libre en el país y mantiene registros recientes de la especie. La población permanece confinada en la isla, circunstancia que reduce considerablemente su posibilidad de dispersión hacia el resto de Irlanda.

La historia convierte a Lambay en una pequeña anomalía biogeográfica: un fragmento de fauna australiana instalado desde hace más de medio siglo en el mar de Irlanda.

Cómo llegaron los wallabies a una isla irlandesa

Lambay pertenece a la familia Baring desde 1904. Las primeras experiencias con wallabies comenzaron varias décadas más tarde. El atlas de mamíferos del National Biodiversity Data Centre señala que dos ejemplares semidomesticados fueron mantenidos por los propietarios durante los años sesenta, aunque no llegaron a reproducirse.

El verdadero origen de la población actual se produjo en los años ochenta, cuando varios wallabies procedentes del zoológico de Dublín fueron trasladados a Lambay. El documento científico irlandés contabiliza ocho ejemplares en esa introducción; otras reconstrucciones históricas hablan de siete. Durante algunos años no hubo constancia de reproducción, pero finalmente los animales comenzaron a multiplicarse y la población quedó establecida.

Décadas después, los wallabies ya forman parte de la imagen de la isla. La propia administración de Lambay asegura actualmente que existen más de un centenar, aunque los cálculos históricos han oscilado considerablemente y no existe un censo público anual preciso.

Por qué sobrevivieron tan lejos de Australia

La adaptación resulta menos inexplicable de lo que parece. El wallaby de cuello rojo (Notamacropus rufogriseus, tradicionalmente clasificado como Macropus rufogriseus) no procede exclusivamente de regiones cálidas.

La especie vive naturalmente en el este y sudeste de Australia y también en Tasmania, donde soporta temperaturas considerablemente más bajas. Los ejemplares introducidos en Lambay probablemente pertenecen precisamente a la forma tasmaniana.

La isla ofrece, además, un paisaje bastante favorable: áreas abiertas para pastar, matorrales donde refugiarse, brezales y sectores rocosos. En verano suelen ocupar los ambientes de acantilados y pastizales del norte de Lambay, mientras que durante el invierno también utilizan terrenos más bajos. Se alimentan principalmente de vegetación y pueden aprovechar forraje destinado a otros animales de la propiedad.

Existe otro factor decisivo: no tienen grandes depredadores naturales en la isla. Esa ventaja hizo posible el crecimiento de la colonia pero generó, al mismo tiempo, la necesidad de controlar su tamaño. Los responsables de Lambay reconocen que la población debe gestionarse para evitar un número de animales superior a la capacidad del territorio.

El National Biodiversity Data Centre incluye al wallaby de cuello rojo entre las especies invasoras de riesgo medio en Irlanda. Sin embargo, el carácter insular de Lambay funciona como barrera natural y mantiene concentrada allí la población conocida.

Una isla salvaje a las puertas de Dublín

Los wallabies no son el único motivo para conocer Lambay. Con unas 630 acres —alrededor de 255 hectáreas—, es la mayor isla frente a la costa oriental irlandesa y está situada a unos 20 kilómetros del centro de Dublín y aproximadamente cinco kilómetros del litoral del condado.

El aislamiento permitió conservar una importante biodiversidad. Hay ciervos dama, focas y grandes colonias de aves marinas, entre ellas frailecillos, cormoranes, araos, alcas, fulmares y gaviotas tridáctilas. Lambay está protegida además como área de especial importancia para aves y alberga una de las principales colonias reproductivas de foca gris de la costa oriental irlandesa.

A ese patrimonio natural se suma una historia humana que se remonta al Neolítico y un conjunto arquitectónico singular. El castillo fue remodelado a comienzos del siglo XX por Edwin Lutyens, quien también intervino en la capilla, las construcciones agrícolas y otras dependencias de la isla.

El resultado es una excursión difícil de encasillar: naturaleza, arquitectura, arqueología y fauna australiana a menos de media hora de navegación desde los alrededores de Dublín.

¿Se pueden ver los wallabies?

Sí, pero no está garantizado. Los animales son tímidos, tienen mayor actividad alrededor del amanecer y el atardecer y pueden ocultarse durante buena parte del día. La propia isla recomienda discreción para acercarse y señala que suelen observarse descansando al sol, desplazándose por los campos o recortados contra el horizonte.

Por esa razón, Lambay no funciona como un parque de animales. Los wallabies viven libres y una excursión puede encontrarlos con relativa facilidad o no ver ninguno.

Ese componente imprevisible es precisamente parte de la experiencia.

Cómo visitar Lambay Island

La isla es propiedad privada y no se puede desembarcar por cuenta propia. Las visitas se realizan exclusivamente mediante excursiones autorizadas, con traslados marítimos organizados desde Malahide o, en algunos casos, Howth. Las salidas dependen de las mareas y de las condiciones del mar.

Para la temporada 2026, Lambay publica una excursión de naturaleza e historia de aproximadamente cinco horas por €130 por persona; una visita centrada en arquitectura por €145 y un recorrido combinado que incluye el castillo por €175. Las tarifas incluyen el traslado en barco. La isla permanece cerrada a los visitantes durante los meses de invierno.

La travesía desde Malahide demora aproximadamente 25 minutos, aunque el tiempo puede variar según la embarcación y las condiciones meteorológicas. Desde el aeropuerto de Dublín, Malahide se encuentra aproximadamente a 15 o 20 minutos en automóvil.

También existen posibilidades muy limitadas de alojamiento entre abril y septiembre, siempre mediante reserva y autorización previa.

Para quienes viajan a Irlanda buscando castillos, acantilados y paisajes atlánticos, Lambay agrega así una imagen difícil de anticipar: un wallaby atravesando un campo verde con el mar de Irlanda como telón de fondo. No es Australia ni está literalmente en sus antípodas, pero probablemente sea uno de los lugares más inesperados de Europa donde encontrar un pequeño pedazo de su fauna.