El cambio climático amenaza el azul de la mariposa Morpho, uno de los íconos de los bosques tropicales

Una investigación del Smithsonian Tropical Research Institute comprobó que temperaturas elevadas durante el desarrollo de la mariposa Morpho pueden alterar las nanoestructuras responsables del intenso azul de sus alas. Los ejemplares sometidos a mayor calor tuvieron más mortalidad y, entre los sobrevivientes, una coloración menos brillante. El cambio podría afectar mecanismos de defensa y comunicación esenciales para la especie.

Es uno de los grandes espectáculos de los bosques tropicales americanos: una mariposa de grandes dimensiones atraviesa un claro y, con cada movimiento de sus alas, produce destellos de un azul eléctrico que parecen encenderse y apagarse entre la vegetación. Es la Morpho, un género convertido en símbolo de la biodiversidad neotropical y cuya apariencia también se reconoce en algunas de las representaciones digitales del emoji de mariposa que utilizamos en teléfonos y computadoras.

Pero ese azul podría cambiar a medida que aumenta la temperatura.

Un estudio realizado por investigadores del Smithsonian Tropical Research Institute (STRI), con sede en Panamá, comprobó por primera vez experimentalmente que las temperaturas elevadas durante el desarrollo pueden modificar las diminutas estructuras que producen la iridiscencia de las alas de las mariposas Morpho helenor. El trabajo fue publicado en julio de 2026 en la revista científica PNAS Nexus.

El hallazgo no demuestra que las Morpho estén actualmente al borde de la extinción, pero sí identifica un nuevo mecanismo mediante el cual el calentamiento climático puede afectar a estos insectos tropicales: no solamente aumenta la mortalidad durante su desarrollo, sino que modifica un atributo físico relacionado potencialmente con la supervivencia y la reproducción.

Un experimento a 35 grados

Los investigadores criaron ejemplares de Morpho helenor y sometieron sus pupas —la fase de metamorfosis anterior a la mariposa adulta— a tres regímenes de temperatura diferentes. El escenario tropical utilizado como control fue de 28 °C durante el día y la noche; otro simuló condiciones más templadas, con 28 °C durante el día y 14 °C por la noche; y el tratamiento de mayor calor alcanzó 35 °C durante el día y 28 °C durante la noche.

Las consecuencias fueron visibles. Las pupas expuestas al escenario más caluroso murieron con mayor frecuencia y las mariposas que consiguieron completar su desarrollo presentaron alas menos brillantes y cambios en la tonalidad de su iridiscencia. Los científicos estimaron, además, que la diferencia sería perceptible tanto para algunos de sus depredadores —como las aves— como para otras mariposas Morpho.

Demostramos que los animales iridiscentes son susceptibles a las condiciones ambientales en las que se desarrollan”, explicó Juliette Rubin, autora principal de la investigación y becaria del STRI. Según la científica, bajo un clima más cálido “el color de algunos de nuestros animales iridiscentes favoritos puede alterarse y el brillo de su despliegue iridiscente se vuelve más opaco”.

El secreto del azul no está en un pigmento

La explicación está en una característica extraordinaria de estas mariposas. El azul de las Morpho no procede principalmente de un pigmento, como ocurre con muchos otros colores del mundo animal. Es un color estructural.

Las alas están cubiertas por escamas microscópicas que contienen nanoestructuras capaces de manipular la luz. Dependiendo del ángulo desde el que se observe la mariposa, esas estructuras reflejan determinadas longitudes de onda y producen su intensa iridiscencia azul.

Rubin las compara con “tejas superpuestas en un techo”. El experimento mostró que las altas temperaturas redujeron la distancia entre algunas de esas nanoestructuras y estrecharon las escamas, probablemente modificando también la forma en que se superponen. El resultado final fue una superficie que reflejaba la luz de manera diferente.

Es una transformación microscópica, pero suficientemente importante como para cambiar el aspecto del animal.

Mucho más que una cuestión estética

Para las Morpho, perder brillo no sería simplemente perder belleza. Cuando estas mariposas vuelan, el contraste entre el intenso color de la superficie superior de las alas y las tonalidades más oscuras del reverso produce una sucesión de destellos. Esa alternancia visual puede dificultar que un depredador siga con precisión su trayectoria.

Por esa razón, los investigadores plantean que una menor iridiscencia podría aumentar su vulnerabilidad frente a las aves. También podría modificar las señales visuales utilizadas entre individuos de la misma especie y, eventualmente, influir sobre la elección de pareja.

Hay todavía una diferencia importante entre hipótesis y evidencia. El estudio comprobó que el cambio de color puede ser percibido por aves y otras Morpho, pero todavía no determinó si eso produce efectivamente más ataques de depredadores o menos éxito reproductivo. Los propios investigadores señalan que será necesario estudiar esas consecuencias.

Una advertencia para la biodiversidad tropical

El interés del trabajo trasciende a una sola mariposa. Muchos insectos, aves, reptiles y otros animales utilizan colores estructurales generados por superficies microscópicas. La investigación muestra que esas estructuras aparentemente rígidas también pueden responder a las condiciones ambientales durante el desarrollo.

La Morpho se convierte así en una señal visible de un proceso mucho menos evidente: el cambio climático puede modificar no solamente dónde viven los animales o cuántos sobreviven, sino incluso algunas de las características físicas con las que interactúan con su entorno.

Las Morpho habitan diferentes regiones tropicales de América Central y Sudamérica y forman parte de uno de los espectáculos que buscan viajeros, fotógrafos y observadores de naturaleza en destinos de selva. Su enorme tamaño —algunas especies alcanzan cerca de 20 centímetros de envergadura— y el brillo de sus alas hacen que resulte difícil confundirlas.

Paradójicamente, ese mismo azul que convirtió a la mariposa en una imagen reconocible incluso en el mundo digital podría funcionar ahora como indicador de transformaciones ambientales mucho más profundas. En las pantallas, el emoji seguirá conservando siempre el mismo color. En el bosque tropical, la naturaleza no tiene esa garantía.