Google incorpora el video-selfie para recuperar cuentas: por qué la novedad puede ser especialmente útil al viajar

Google acaba de habilitar una nueva herramienta que permite recuperar el acceso a una cuenta mediante un breve video del rostro. No reemplaza las contraseñas ni las passkeys: funciona como una llave de emergencia que debe configurarse antes de necesitarla. Para un viajero que pierde el celular o queda bloqueado lejos de casa, puede facilitar el acceso a correos con reservas, mapas, documentos y tarjetas de embarque. La contracara es que implica entregar y almacenar información biométrica facial, aunque Google asegura que permanece cifrada y puede eliminarse.

Perder el teléfono durante un viaje ya no significa solamente quedarse sin cámara, WhatsApp o redes sociales. En muchos casos implica perder, al mismo tiempo, las reservas del hotel, los pasajes, las tarjetas de embarque, el acceso al correo electrónico, las rutas guardadas en Maps y hasta el mecanismo utilizado para verificar la identidad al iniciar sesión.

Google acaba de incorporar una nueva alternativa para situaciones de ese tipo. Desde julio de 2026 está desplegando Selfie video for sign-in, un sistema que permite registrar previamente un breve video del rostro y utilizarlo después para demostrar que quien intenta recuperar una cuenta es realmente su propietario.

La herramienta todavía no está disponible para todos los usuarios, países y dispositivos, pero representa un cambio interesante en la carrera tecnológica por disminuir la dependencia de contraseñas y códigos de seguridad.

Y tiene una aplicación particularmente evidente en turismo: resolver uno de los problemas digitales más incómodos que puede enfrentar una persona lejos de su casa.

Cómo funciona el video-selfie de Google

El sistema exige una preparación previa. El usuario ingresa en la sección Seguridad y acceso de su Cuenta de Google y, si la función ya está habilitada para su perfil, encuentra la opción “Videoselfie”. La cámara solicita entonces una serie de movimientos guiados de la cabeza para registrar el rostro desde distintos ángulos.

Ese video queda asociado a la cuenta. Si posteriormente la persona pierde el acceso, Google puede pedirle que grabe una nueva secuencia realizando movimientos específicos. El sistema compara el nuevo video con el previamente almacenado y, si determina que los rostros coinciden, permite continuar con la recuperación.

No alcanza, por lo tanto, con disponer de una fotografía del usuario. Google afirma que incorporó controles destinados a comprobar que delante de la cámara existe una persona real y a dificultar intentos de suplantación mediante fotografías, grabaciones o contenidos falsificados con inteligencia artificial.

El dato que hay que conocer antes de viajar

La principal limitación es también la más importante: el video-selfie debe registrarse cuando todavía se tiene acceso normal a la cuenta.

No puede configurarse después de perder el teléfono, olvidar la contraseña o comenzar un proceso de recuperación.

Es decir, no funciona como solución improvisada una vez producido el problema. Es comparable a contratar un seguro de viaje o guardar una copia del pasaporte: hay que hacerlo antes.

La función tampoco está disponible actualmente para cuentas infantiles, cuentas de Google Workspace ni cuentas incorporadas al Programa de Protección Avanzada de Google. Su despliegue además es progresivo, por lo que algunos usuarios todavía no encontrarán la opción.

El escenario clásico: perder el celular en el extranjero

La utilidad para un turista se entiende mejor con una situación concreta.

Un viajero aterriza en otro país y pierde el teléfono en el aeropuerto. Compra un nuevo equipo o intenta ingresar a Gmail desde la computadora del hotel. Google detecta que se trata de un dispositivo y una ubicación desconocidos y solicita comprobar su identidad.

El problema es que el código de verificación llega justamente al teléfono perdido.

Si tampoco puede acceder inmediatamente a su correo electrónico alternativo o a otro dispositivo previamente autorizado, recuperar la cuenta puede convertirse en un inconveniente considerable.

Con el video-selfie previamente configurado aparece ahora otra vía de identificación que no depende del aparato desaparecido.

Eso puede ser particularmente relevante durante un viaje porque una cuenta de Google suele actuar como puerta de entrada a numerosos servicios.

Reservas, pasajes y direcciones: todo puede depender del mismo acceso

Para muchos turistas, Gmail se ha convertido de hecho en una carpeta de viaje: allí llegan las confirmaciones de vuelos, alojamientos, alquileres de autos, excursiones y seguros.

El teléfono agrega otra capa de dependencia.

Google Wallet permite almacenar tarjetas de embarque, billetes de transporte y entradas para eventos, entre otros documentos digitales. Las tarjetas de embarque ya guardadas pueden incluso consultarse sin conexión a Internet.

Google Maps suele contener el hotel reservado, restaurantes guardados, itinerarios y lugares marcados para visitar.

Por eso, perder acceso a la cuenta durante unas vacaciones puede tener consecuencias bastante más amplias que dejar de consultar el correo.

El nuevo sistema no evita perder un teléfono, pero puede acelerar la reconstrucción de ese ecosistema digital en un equipo nuevo.

¿Significa que Google elimina las contraseñas?

No. El video-selfie es fundamentalmente un sistema de recuperación, no el método que Google propone utilizar todos los días para iniciar sesión.

La alternativa que sí está sustituyendo progresivamente a las contraseñas son las passkeys o llaves de acceso.

Con una passkey, el usuario puede entrar a una cuenta utilizando la huella digital, el reconocimiento facial o el PIN del dispositivo. A diferencia del video-selfie, los datos biométricos utilizados para desbloquear una passkey permanecen en el teléfono o computadora y Google afirma que no recibe ni la imagen facial ni la huella.

Las passkeys son además resistentes al phishing porque no existe una contraseña que el usuario pueda entregar por error a una página fraudulenta.

Por eso son dos sistemas complementarios:

La passkey sirve para entrar normalmente. El video-selfie sirve como respaldo si algo sale mal.

La cuestión que puede generar rechazo: entregar el rostro

La comodidad tiene una contrapartida evidente. Para utilizar esta nueva función hay que permitir que Google conserve un video del rostro asociado con la cuenta. La compañía señala que el archivo permanece cifrado, que el usuario mantiene el control sobre él y que puede eliminarlo posteriormente.

Existe además una opción separada mediante la cual se puede autorizar a Google a utilizar el video y datos relacionados para mejorar tecnologías como reconocimiento facial y estimación de edad. Esa autorización es voluntaria y puede desactivarse.

Google advierte también que, cuando se elimina un video-selfie, la compañía puede conservarlo durante un tiempo adicional por motivos de seguridad y, en determinadas circunstancias vinculadas con incumplimientos de políticas, durante un período mayor.

Para algunos usuarios, esta recopilación biométrica resultará un precio razonable a cambio de disponer de una vía adicional de recuperación. Otros preferirán continuar utilizando correo, teléfono, dispositivos de confianza y otros métodos. La función es opcional.

La IA también está detrás del problema

La aparición del sistema ocurre en un contexto de creciente sofisticación del fraude digital.

La inteligencia artificial generativa facilita la producción de correos de phishing bien redactados, páginas falsas convincentes, voces clonadas y deepfakes. En turismo, estas tecnologías ya se utilizan para fabricar falsas ofertas hoteleras, suplantar servicios de atención al cliente y crear sitios de reservas aparentemente legítimos.

Google presenta precisamente sus mecanismos de detección de presencia real como una defensa frente a intentos de utilizar videos o imágenes falsas para hacerse pasar por otra persona.

Se produce así una paradoja tecnológica: la misma evolución de la IA que vuelve más sencilla la suplantación obliga a desarrollar sistemas de identificación cada vez más sofisticados.

Qué debería preparar un viajero antes de salir

El video-selfie puede convertirse en una herramienta interesante, pero no debería ser el único respaldo.

Lo más seguro es disponer de varias formas independientes de recuperar la cuenta. Google recomienda mantener actualizados el teléfono y el correo de recuperación y utilizar mecanismos adicionales de protección. Su administrador de contraseñas también aconseja activar la verificación en dos pasos.

Las passkeys pueden crearse en más de un dispositivo personal. Eso permite, por ejemplo, tener una llave de acceso en el teléfono y otra en una computadora propia. Google advierte expresamente que no deben configurarse en dispositivos compartidos.

Para viajar, sigue siendo conveniente mantener además ciertos elementos fuera del ecosistema digital principal: copia del pasaporte, números de asistencia del seguro, localizador de los vuelos, dirección del alojamiento y contactos importantes.

Y las tarjetas de embarque esenciales pueden guardarse previamente en Wallet; una vez almacenadas, Google indica que permanecen accesibles incluso sin Internet.

Una pequeña función con una aplicación turística muy concreta

La nueva herramienta no va a cambiar la manera de reservar un vuelo ni de elegir un hotel. Pero apunta a un aspecto cada vez más importante de los viajes: la dependencia de la identidad digital.

Hace dos décadas era posible perder el teléfono y continuar prácticamente todo el viaje con una billetera, un pasaporte y un puñado de papeles impresos.

Hoy, el mismo aparato concentra comunicaciones, mapas, pagos, reservas, pasajes y códigos de autenticación.

Google intenta ofrecer una salida a esa vulnerabilidad convirtiendo el propio rostro en una llave de emergencia.

No es todavía el fin de las contraseñas, y tampoco elimina el debate sobre privacidad biométrica. Pero para quien alguna vez haya perdido su teléfono en un aeropuerto, haya cambiado de SIM en otro continente o haya intentado abrir una cuenta desde una computadora desconocida, la utilidad resulta fácil de entender.

La mejor recomendación, en cualquier caso, llega antes del viaje: configurar los mecanismos de recuperación cuando todavía no hacen falta.