A unos 30 kilómetros de Cafayate, sobre la Ruta Nacional 68, un sendero que parte de La Yesera conduce hasta una sucesión de capas rojizas, ocres, blancas y grisáceas que permiten leer buena parte de la historia geológica del sur salteño. La caminata hasta Los Estratos es corta y de baja dificultad, pero exige tiempo, agua y una regla fundamental: observar las rocas sin tocarlas ni extraer fósiles.
Quienes recorren la Ruta Nacional 68 entre Cafayate y Salta suelen detenerse en las grandes postales de la Quebrada de las Conchas: el Anfiteatro, la Garganta del Diablo, los Castillos o el Sapo. Sin embargo, cerca de Cafayate existe otro sitio que recibe bastante menos atención y obliga a abandonar el auto para comprender realmente qué hace excepcional a este paisaje.
Se llama Los Estratos y se encuentra en el sector de La Yesera, dentro de la Reserva Natural Quebrada de las Conchas. No tiene la espectacularidad inmediata de una enorme garganta excavada en la montaña. Su interés aparece al acercarse: las paredes revelan una sucesión de capas sedimentarias de diferentes colores, espesores y composiciones, inclinadas y expuestas por la tectónica y la erosión.
El resultado se parece a un corte transversal de la historia de la Tierra.
La Reserva Natural Quebrada de las Conchas fue creada en 1995 y protege aproximadamente 25.000 hectáreas. La Ruta Nacional 68 la atraviesa durante decenas de kilómetros siguiendo en buena parte el río Las Conchas. El gobierno salteño la considera uno de los principales geositios del noroeste argentino por la combinación de valores geológicos, escénicos, naturales y de biodiversidad.

La Yesera: hay que bajar del auto
Los Estratos no se observan desde un mirador junto a la ruta.
La visita comienza en La Yesera, alrededor del kilómetro 30 del recorrido desde Cafayate, donde se deja el vehículo y comienza un sendero que se interna en una depresión lateral de la quebrada. El sitio oficial de Turismo de Cafayate calcula aproximadamente 40 minutos de caminata hasta Los Estratos.
Otros relevamientos locales sitúan el recorrido entre 30 y 40 minutos, por lo que para organizar el paseo conviene calcular entre una hora y media y dos horas en total, incluyendo ida, regreso y tiempo para observar y fotografiar las formaciones.
El trekking es de dificultad baja, sin grandes desniveles técnicos, pero esto no significa que deba hacerse sin preparación. El terreno es árido, hay poca sombra y el sol salteño puede sentirse con intensidad incluso cuando la temperatura ambiente no parece elevada.
La principal recomendación es sencilla: no tratar Los Estratos como una parada rápida más de la RN 68. El lugar gana interés cuando se recorre despacio.
Por qué hay tantos colores
Los tonos que aparecen en las laderas no son decoración superficial.
Las diferentes capas corresponden a materiales sedimentados en momentos y condiciones ambientales distintas. Arenas, gravas, limos, arcillas, minerales ricos en hierro, depósitos volcánicos y niveles con yeso contribuyeron a formar la sucesión visible actualmente.
El rojo y los ocres están vinculados principalmente con la oxidación del hierro, mientras que los sectores más claros pueden corresponder a cambios mineralógicos y sedimentarios.
La Formación La Yesera, que aflora ampliamente en esta parte del noroeste argentino, pertenece al Cretácico y constituye una de las unidades asociadas con el antiguo sistema de rift del Grupo Salta. Los estudios geológicos describen depósitos formados en ambientes que incluyeron abanicos aluviales, sistemas fluviales y lagos, además de episodios volcánicos.
Es decir, las capas visibles actualmente se acumularon cuando el paisaje era completamente diferente del valle árido que hoy atraviesan los viajeros.

¿Realmente este lugar estuvo bajo el mar?
Esta es una de las historias que más se repite sobre Los Estratos, pero necesita una precisión.
El sitio turístico oficial de Cafayate señala que en el área aparecen calizas con gasterópodos y restos fósiles de algas, interpretados localmente como testimonio de un antiguo ambiente acuático.
Sin embargo, los estudios estratigráficos de la Formación La Yesera describen fundamentalmente ambientes continentales, incluidos lagos y sistemas fluviales, dentro de una cuenca formada durante la apertura de un rift cretácico. Uno de sus miembros, por ejemplo, está claramente asociado con sedimentación lacustre.
Por eso, resulta más prudente hablar de un antiguo paisaje de ríos, lagos y cuencas sedimentarias, en lugar de afirmar de manera general que todo el sector estuvo cubierto por el mar.
Esta distinción no le resta interés. Al contrario: permite comprender que hace más de 100 millones de años esta parte de Salta albergaba sistemas acuáticos y paisajes muy diferentes de los actuales.
Cuando los Andes pusieron las capas de pie
Otra pregunta aparece al observar las rocas: si los sedimentos suelen depositarse aproximadamente en horizontal, ¿por qué muchas capas están hoy inclinadas?
La respuesta se encuentra en la larga historia tectónica del noroeste argentino.
Los sedimentos se acumularon durante millones de años en una cuenca sometida a fallamiento y actividad tectónica. Mucho después, los procesos vinculados con el levantamiento de los Andes deformaron, plegaron y elevaron esas antiguas secuencias.
La erosión hizo el resto.

El agua, el viento y los cambios térmicos fueron removiendo los materiales más blandos y dejando expuestas las capas que actualmente pueden observarse a simple vista. El visitante, por lo tanto, no contempla simplemente una montaña coloreada: ve una antigua secuencia sedimentaria que fue depositada, deformada, elevada y finalmente erosionada.
Por qué vale la pena incluirlo en la Quebrada de las Conchas
La principal ventaja de Los Estratos frente a las paradas más famosas de la ruta es que obliga a cambiar de escala.
Desde el automóvil, la Quebrada de las Conchas impresiona por sus paredes monumentales. En La Yesera, en cambio, la geología aparece prácticamente al alcance de la mano: se distinguen texturas, contactos entre capas y variaciones de color que desde la ruta pasan inadvertidas.
También suele haber menos visitantes que en el Anfiteatro o la Garganta del Diablo.
Para aficionados a la fotografía, la luz de la tarde suele acentuar relieves, sombras y diferencias cromáticas. Pero hay que equilibrar esa ventaja con la seguridad: no conviene comenzar la caminata tan tarde como para regresar cuando ya no haya buena luz.
Cómo llegar desde Cafayate
Desde el centro de Cafayate hay que tomar la RN 68 en dirección a Salta. La Yesera se encuentra aproximadamente a 30 kilómetros de la plaza principal, dentro del tramo inicial de la Reserva Natural Quebrada de las Conchas.
El acceso desde la ruta está señalizado y allí comienza el sendero peatonal.
Quien viaje con auto propio puede combinar fácilmente Los Estratos con otras paradas del corredor. La ventaja es disponer de tiempo para detenerse donde interese, algo especialmente útil en una ruta cuya riqueza reside precisamente en los pequeños geositios distribuidos a lo largo del camino.
También existen agencias y prestadores de turismo de Cafayate que incluyen La Yesera dentro de recorridos por la quebrada; el sitio turístico municipal mantiene información sobre operadores habilitados y recomienda confirmar previamente las condiciones de cada servicio.
Qué llevar
Aunque sea una caminata sencilla, conviene salir preparado. Lo indispensable es agua, especialmente entre primavera y comienzos de otoño; protector solar; sombrero o gorra; calzado cerrado con buena adherencia; anteojos de sol y una mochila pequeña.
En invierno, la amplitud térmica puede ser importante y resulta útil llevar una capa de abrigo aunque el día comience soleado.
No hay que contar con servicios gastronómicos o comerciales dentro del sendero. Agua y provisiones deben comprarse antes de salir de Cafayate.
Para fotografías, un celular es suficiente para captar las capas, pero un objetivo gran angular ayuda a mostrar la escala de las paredes. También vale la pena acercarse visualmente a detalles pequeños: las mejores imágenes no siempre son las panorámicas.
Ir con chicos
La baja dificultad permite realizar el paseo con niños acostumbrados a caminar, siempre bajo supervisión.
No obstante, el principal inconveniente no es el desnivel sino la exposición al sol y el carácter irregular del terreno. Con temperaturas elevadas, la caminata puede resultar considerablemente más exigente.
Las paredes tampoco deben utilizarse como espacio para trepar. Además del riesgo personal, se trata de formaciones frágiles dentro de un área protegida.
Lo que nunca hay que hacer
La Quebrada de las Conchas enfrenta problemas derivados de grafitis, circulación fuera de caminos habilitados, daño de geoformas y acumulación de residuos.
Los guardaparques provinciales establecen reglas concretas: caminar exclusivamente por senderos demarcados, no arrojar basura, no realizar fogatas, no pintar ni picar las rocas y no practicar off road dentro del área protegida. Cualquier acción que dañe flora, fauna o patrimonio geológico puede ser sancionada.
En Los Estratos hay una recomendación adicional especialmente importante: no extraer fósiles ni fragmentos de roca.
Aquello que parece una pequeña piedra de recuerdo forma parte del registro geológico y paleontológico que justifica la conservación del sitio.
Cómo combinar Los Estratos en una jornada
Una opción práctica es salir de Cafayate por la mañana y dedicar las primeras horas a algunas de las paradas cercanas. Después puede hacerse la caminata de La Yesera antes de continuar hacia las geoformas más famosas de la quebrada.
Para quienes dispongan de tiempo, vale más repartir la RN 68 en medio día largo o una jornada completa que intentar visitar una sucesión de miradores en pocas horas.
La Reserva ofrece mucho más que el Anfiteatro y la Garganta del Diablo: Los Médanos, Los Colorados, La Yesera, Los Estratos, El Sapo, El Fraile, el Obelisco y los Castillos forman parte de un paisaje cuya diversidad geológica se entiende mejor cuando se hacen varias paradas. El propio turismo de Cafayate propone itinerarios que recorren esta sucesión de geoformas y senderos.

Un paisaje para aprender a leer
Los Estratos tienen algo poco habitual entre los grandes paisajes turísticos: su principal atractivo no depende de una forma espectacular sino de comprender lo que se está viendo.
Cada capa representa un ambiente, un episodio de sedimentación y un fragmento de tiempo. Los colores permiten diferenciar materiales. Los fósiles hablan de organismos que ocuparon antiguos cuerpos de agua. La inclinación de las rocas recuerda que las montañas no estuvieron siempre allí.
Por eso, La Yesera funciona casi como una introducción a la geología de la Quebrada de las Conchas.
A menos de media hora en auto de las bodegas, plazas y restaurantes de Cafayate, el viajero puede caminar hasta un lugar donde la escala del tiempo deja de medirse en vendimias, generaciones o siglos y comienza a contarse en millones de años.
Datos útiles
Dónde: La Yesera, Reserva Natural Quebrada de las Conchas, RN 68, Salta.
Distancia desde Cafayate: aproximadamente 30 km.
Caminata: alrededor de 30 a 40 minutos por tramo, según ritmo.
Dificultad: baja, aunque con exposición solar y terreno irregular.
Entrada: el sitio turístico de Cafayate informa acceso gratuito.
Época: puede visitarse durante todo el año; conviene consultar condiciones y horarios en el Centro de Atención al Visitante antes de salir.
Mejor luz: mañana avanzada o tarde; para fotografía, la luz rasante acentúa colores y texturas.
Imprescindible: agua, protector solar, gorra, calzado cerrado y respeto absoluto por senderos, fósiles y formaciones.








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