Parque Nacional Perito Moreno: donde el silencio también se escucha

Lejos de los circuitos más transitados de la Patagonia, este parque nacional de Santa Cruz combina lagos turquesa, estepa, bosques de lenga, fauna nativa y más de 100 kilómetros de senderos. La distancia, el clima cambiante y la escasez de servicios exigen planificación, pero también permiten vivir una experiencia difícil de encontrar en otros destinos: caminar durante horas y pasar la noche en refugios rodeados por un silencio casi absoluto.

Después de una jornada entre montañas, lagos de origen glaciario y extensiones de estepa, el día no necesariamente termina con el regreso a un hotel. En el Parque Nacional Perito Moreno, muchas travesías continúan hasta alguno de los refugios distribuidos a lo largo de los senderos, donde el fuego de una salamandra, una comida sencilla y el encuentro con otros caminantes reemplazan la conectividad y los servicios habituales.

Ubicado en el noroeste de Santa Cruz, este parque no debe confundirse con el glaciar Perito Moreno, que se encuentra en el Parque Nacional Los Glaciares, cerca de El Calafate. El área protegida fue creada en 1937, abarca 142.120 hectáreas y conserva ambientes de estepa patagónica, bosques andinos, lagos, ríos, lagunas y sectores de alta montaña. Además, contiene evidencias arqueológicas de ocupaciones humanas de más de 10.000 años.

Su aislamiento es parte de la experiencia. Gobernador Gregores, una de las principales localidades de acceso, se encuentra a unos 220 kilómetros. El último tramo incluye aproximadamente 90 kilómetros de ripio y dentro del parque no hay estación de servicio, gomería ni proveeduría. Por eso, el viaje comienza bastante antes de llegar: hay que revisar el vehículo, calcular el combustible y preparar todo lo necesario para permanecer en un entorno remoto.

“Parece que estás realmente solo en la Patagonia profunda. Ese es el desafío y, al mismo tiempo, lo más lindo que tiene este lugar”, resume Manuel Crosta, intendente del área protegida.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está el Parque Nacional Perito Moreno?
Se encuentra en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, dentro de la Patagonia argentina. No debe confundirse con el glaciar Perito Moreno, ubicado cerca de El Calafate.

¿Cuándo se puede visitar?
La temporada de apertura suele extenderse desde octubre hasta fines de abril, aunque las fechas dependen del clima y del estado de los caminos.

¿Cómo se llega desde Gobernador Gregores?
El acceso se realiza por la Ruta Nacional 40 y la Ruta Provincial 37. El trayecto supera los 200 kilómetros e incluye un tramo prolongado de ripio.

¿Hay alojamiento dentro del parque?
Sí. Existen refugios, áreas de acampe, domos y sectores habilitados para motorhomes, según el lugar y la temporada. La reserva previa es obligatoria.

¿Es necesario ser montañista experimentado?
No para todos los recorridos. Hay caminatas de distinta dificultad, pero las distancias, el viento y los cambios meteorológicos exigen preparación y equipo adecuado.

¿Hay combustible o proveeduría dentro del parque?
No. Es necesario ingresar con combustible, comida, agua y provisiones suficientes para toda la estadía.

¿Cuántos días conviene reservar?
Para una visita corta se aconsejan al menos dos días, incluidos los traslados. Las travesías con refugios necesitan tres o más jornadas.

¿Se puede visitar en invierno?
Habitualmente no. El parque permanece cerrado al público durante los meses invernales.

Aunque el paisaje se transforma durante todo el año, la temporada habitual de visita se extiende desde el 1.º de octubre hasta el 30 de abril. Las fechas pueden modificarse de acuerdo con el estado de los caminos de acceso y de los trazados internos. Durante el invierno, el parque permanece cerrado al público y se realizan tareas de mantenimiento, conservación y monitoreo de especies.

Esto significa que no es un destino de turismo invernal. La planificación puede hacerse en cualquier momento del año, pero el viaje debe concentrarse entre la primavera avanzada y comienzos del otoño, siempre sujeto a la apertura oficial.

Entre octubre y noviembre, la nieve todavía puede permanecer en sectores altos y el clima suele ser inestable. El verano ofrece días más largos y mejores condiciones para las travesías extensas, aunque incluso en enero pueden registrarse nevadas y cambios bruscos de temperatura. Hacia marzo y abril, las hojas de las lengas adquieren tonos rojizos y ocres, pero disminuyen las horas de luz y aumentan las probabilidades de frío. La temperatura media del verano ronda los 15 °C y los vientos del oeste pueden ser intensos en cualquier momento de la temporada.

La regla es sencilla: no importa la fecha elegida, siempre hay que llevar abrigo, protección impermeable y equipo preparado para condiciones más frías que las previstas.

“Todo el parque es hermoso y cada vez que volvés a recorrerlo te sorprende. Cambian los colores, los aromas y se contemplan cosas nuevas todo el tiempo”, explica Crosta. Entre sus sitios preferidos menciona la base del cerro San Lorenzo y la Laguna de los Témpanos, uno de los paisajes más reconocibles del área.

Lagos de colores y una Patagonia poco intervenida

El Parque Nacional Perito Moreno protege ocho grandes lagos de origen glaciario. Solo uno de ellos vierte sus aguas hacia el océano Atlántico; los restantes forman parte de cuencas que drenan hacia el Pacífico. Las partículas minerales transportadas por los ríos y glaciares explican buena parte de las tonalidades turquesas, esmeralda y blanquecinas que distinguen al paisaje.

La transición entre ambientes es uno de sus rasgos más marcados. En los sectores orientales predominan la estepa, los coirones y las lagunas frecuentadas por aves. Hacia el oeste aparecen los bosques de lenga y ñire, las laderas cordilleranas, los roquedales y las cumbres nevadas.

El parque alberga guanacos, huemules, pumas, zorros, choiques, cóndores y otras especies adaptadas a la Patagonia austral. El huemul, Monumento Natural Nacional y una de las especies de mayor valor de conservación del área, puede ser observado en algunos sectores; ante un encuentro, se recomienda mantener distancia y comunicar el registro al personal del parque.

Crosta recuerda especialmente su primer ingreso: “Me recibieron los cóndores. Era un día de mucho viento y ver cómo esas aves enormes desafiaban las ráfagas fue impresionante. Fue la primera imagen que me llevé del parque”.

Más de 100 kilómetros para caminar

La red de senderos supera los 100 kilómetros y reúne circuitos cortos, caminatas de jornada completa y travesías que requieren pasar una o más noches en refugios o áreas de acampe. La exigencia no depende únicamente del desnivel: también intervienen las distancias, el viento, las bajas temperaturas y la exposición a cambios meteorológicos repentinos.

Para una primera aproximación, el Circuito Península Belgrano permite recorrer un paisaje suavemente ondulado con vistas al lago Belgrano. El Circuito Chico tiene 9,6 kilómetros, dificultad moderada y una duración estimada de entre tres y cuatro horas. El Circuito Grande alcanza los 16,8 kilómetros, presenta dificultad alta y demanda aproximadamente entre cinco y seis horas.

Los caminantes con mayor experiencia pueden considerar el Circuito Azara, una travesía de unos 52 kilómetros que atraviesa estepa, pastizales y bosques de lenga. El recorrido se divide en diferentes tramos entre refugios y requiere organización, equipo adecuado y reservas previas.

La elección nunca debería basarse solo en la distancia indicada en un mapa. Antes de salir hay que evaluar la experiencia del grupo, el estado físico, las horas de luz, el pronóstico y el equipamiento disponible. El registro de las actividades de montaña es obligatorio para quienes realizan recorridos que lo requieren.

“Los senderos están preparados para el tránsito de personas, con puentes, escalones y cruces señalizados donde hace falta. La dificultad está dada por las distancias y por el clima. Acá puede nevar incluso en pleno verano, por eso siempre insistimos en que quienes nos visitan planifiquen la salida y respeten las recomendaciones”, señala el intendente.

No es necesario ser montañista para conocer el parque, pero sí comprender que se trata de un espacio agreste. Quienes tienen poca experiencia pueden elegir recorridos cortos, contratar un guía habilitado o concentrarse en los sectores próximos al Centro de Visitantes. El sendero interpretativo Un Paisaje con Historia, cercano al Centro Ceferino Fonzo, permite además conocer las antiguas ocupaciones humanas y el patrimonio arqueológico del territorio.

Refugios compartidos en medio de la montaña

Una de las experiencias características del Parque Nacional Perito Moreno es pasar la noche dentro de su red de refugios. Existen instalaciones en la Península Belgrano, el Circuito Azara, el valle del río Lácteo y otros sectores. Las capacidades son reducidas y varían, en general, entre tres y seis personas, además de parcelas para carpas, domos y espacios limitados para motorhomes en puntos determinados.

Los refugios son compartidos y no funcionan como alojamientos hoteleros. No están equipados con ropa de cama, vajilla ni artículos personales. Cada visitante debe llevar bolsa de dormir, comida, utensilios, elementos de higiene y todo lo necesario para la travesía.

La reserva es obligatoria. En julio de 2026 se presentó un nuevo sistema de gestión para refugios, domos, campamentos y áreas de motorhomes. Antes de viajar conviene consultar el mecanismo vigente en los canales oficiales del parque; la información para visitantes también indica como contacto de reservas el correo reservasperitomoreno@bancodebosques.org. Una vez confirmada la estadía, debe completarse el registro obligatorio correspondiente a la actividad de montaña.

Para Crosta, la experiencia excede la función práctica de dormir bajo techo: “Los refugios son de uso compartido. Muchas veces distintos grupos terminan pasando la noche juntos y se genera un clima muy lindo. Se conocen en el camino y comparten la experiencia”.

Cuando cae la temperatura, la salamandra ayuda a recuperar calor y secar la ropa húmeda. Afuera quedan el viento y las montañas; adentro, una cena preparada con calentador, una conversación entre caminantes o, simplemente, el silencio.

“Después de haber transitado la senda, llegar al refugio, tomar unos mates tranquilos, calentito, contemplando la naturaleza, no tiene precio. Dormir ahí, con ese silencio, es mágico”, resume.

Cómo llegar y cuánto tiempo reservar

Desde Gobernador Gregores se accede por la Ruta Nacional 40 y la Ruta Provincial 37. El recorrido es de aproximadamente 220 kilómetros. También es posible llegar desde la localidad de Perito Moreno, situada al noreste, aunque el trayecto informado por Parques Nacionales es más extenso. Desde Gobernador Gregores no existe un servicio público regular hasta el área protegida: es necesario contar con vehículo propio o contratar transportistas habilitados.

Por la distancia y el estado variable del ripio, no conviene plantear la visita como una excursión improvisada. Aun para conocer únicamente los sectores de acceso vehicular y hacer una caminata corta, es prudente reservar al menos dos jornadas, incluyendo los traslados. Para una travesía con refugios, se necesitan varios días y una planificación ajustada a las distancias reales entre cada punto.

El ingreso debe registrarse en el Centro Operativo Clemente Onelli, donde funciona la Oficina de Informes Ceferino Fonzo. El horario oficial de registro es de 9 a 19, pero se solicita llegar con suficiente luz natural para alcanzar el refugio, el camping o el sector reservado.

El parque tiene derecho de acceso tarifado. Como los valores y las categorías pueden cambiar, lo más conveniente es consultar las tarifas y adquirir el pase mediante el sistema oficial antes de emprender el viaje.

Qué llevar para visitar el Parque Nacional Perito Moreno

La preparación debe contemplar la falta de servicios. Parques Nacionales recomienda viajar con combustible y comida adicionales y, debido al aislamiento y a las condiciones del camino, llevar dos ruedas de auxilio. También son necesarios agua segura, abrigo extra, impermeable, protección solar, botiquín, linterna, batería portátil y un sistema de navegación que funcione sin conexión.

Dentro del área no hay proveeduría, estación de servicio, gomería, teléfono público ni cajero automático. El único punto con señal wifi es la Oficina de Informes Ceferino Fonzo. No se debe depender del teléfono celular para pedir ayuda, consultar mapas o comunicarse durante una travesía.

Tampoco se aconseja beber directamente de lagos, ríos o arroyos. La recomendación oficial es consultar previamente sobre el abastecimiento de agua y no consumir agua de cauces naturales sin un tratamiento adecuado.

En los refugios y campamentos se cocina únicamente con calentadores. Está prohibido encender fuego en todo el parque, incluso en las áreas de acampe. Tampoco se permite ingresar con mascotas, navegar, pescar ni cazar. Todos los residuos deben retirarse del área protegida, ya que no existe un servicio de recolección dentro del parque.

Nuestros consejos

La visita debe comenzar con una consulta al parque sobre la apertura, la transitabilidad de los caminos, el estado de los senderos y las actividades habilitadas. Una reserva confirmada no reemplaza esa verificación: el clima puede obligar a modificar recorridos o cerrar sectores.

En vehículo, es importante cargar combustible antes de abandonar las localidades con servicios, revisar neumáticos y auxilios, circular con precaución sobre el ripio y evitar llegar de noche. La distancia debe calcularse en tiempo de conducción y no solo en kilómetros.

Para las caminatas, conviene salir temprano, informar el itinerario, respetar el recorrido registrado y no intentar agregar tramos sobre la marcha. El viento, la nieve, el frío o una demora menor pueden transformar una caminata prevista para pocas horas en una situación compleja.

La ropa debe organizarse en capas: una primera capa que permita mantener el cuerpo seco, abrigo térmico y una prenda exterior impermeable y cortaviento. El calzado tiene que ser apto para trekking y estar usado previamente. Incluso en verano deben incluirse gorro, guantes y protección para las bajas temperaturas.

También es fundamental aceptar el carácter compartido de los refugios. El espacio es limitado, por lo que se debe viajar con equipaje compacto, respetar el descanso de otros visitantes, mantener limpias las instalaciones y retirar todos los residuos.

El valor de viajar sin apuro

El Parque Nacional Perito Moreno no se caracteriza por una atracción aislada ni por un punto panorámico al que se llega rápidamente. Su propuesta está en el recorrido: avanzar por la estepa, observar cómo cambia el color de los lagos, entrar en un bosque de lengas, seguir el vuelo de un cóndor y comprender que las distancias condicionan la experiencia.

La recompensa aparece en esa reducción deliberada del ritmo. No hay una sucesión de servicios, carteles comerciales ni estímulos urbanos. Hay senderos, refugios pequeños, fauna silvestre y un territorio que exige atención.

Cuando termina la caminata, el viento continúa sobre las montañas. Dentro del refugio quedan la salamandra, el mate y las voces de quienes llegaron por el mismo sendero. Y cuando la conversación se apaga, aparece uno de los rasgos más singulares del parque: un silencio profundo que, en la Patagonia más aislada, parece tener sonido propio.