El primer Airbus A350-1000ULR desarrollado para Qantas ya inició su campaña de ensayos y realizó vuelos de prueba entre Francia y Australia. El proyecto apunta a unir Sídney con Londres y Nueva York sin escalas a partir de 2027, con trayectos de hasta 22 horas y una cabina diseñada específicamente para los vuelos ultra largos.
Qantas está cada vez más cerca de concretar uno de los proyectos más ambiciosos de la aviación comercial: unir la costa este de Australia con Europa y Estados Unidos sin escalas. El plan, conocido como Project Sunrise, busca lanzar vuelos directos desde Sídney a Londres y, más adelante, a Nueva York, con duraciones que podrían ubicarse entre las 19 y las 22 horas.

El proyecto dio un paso clave con el inicio de la campaña de ensayos del Airbus A350-1000ULR, la versión de ultra largo alcance desarrollada para la compañía australiana. Airbus informó que el primer avión, identificado como MSN 707, realizó su vuelo inaugural el 2 de junio de 2026 desde Toulouse, en Francia, con una duración de 3 horas y 43 minutos y una altitud superior a los 41.000 pies.
Para Qantas, no se trata solamente de sumar una nueva ruta. Project Sunrise busca reescribir la histórica “Kangaroo Route”, que durante décadas conectó Australia con Londres mediante varias escalas y luego fue reduciendo paradas a medida que avanzó la autonomía de los aviones.
El primer A350-1000ULR ya voló entre Francia y Australia
La llegada del primer A350-1000ULR a Australia marcó un hito simbólico y técnico. El avión de prueba voló desde Toulouse hasta Melbourne en poco más de 19 horas, cubriendo cerca de 17.000 kilómetros, en lo que fue su primer aterrizaje en suelo australiano.

Luego, el mismo aparato completó un vuelo sin escalas aún más largo: Melbourne-Toulouse, con una duración de 24 horas y 24 minutos y una distancia de 23.075 kilómetros, según reportó Reuters. La prueba forma parte de la campaña de certificación del modelo y atrajo una atención global inusual, con millones de personas siguiendo el trayecto en plataformas de rastreo de vuelos.
Aunque estos vuelos de prueba no equivalen directamente a la operación comercial regular, permiten validar la arquitectura del avión, el sistema de combustible, los procedimientos de largo alcance y la performance esperada para las rutas que Qantas quiere operar desde 2027.
Un avión modificado para volar hasta 22 horas
El A350-1000ULR de Qantas no es un A350 estándar. Airbus desarrolló esta variante para alcanzar una autonomía extrema, con modificaciones específicas en el sistema de combustible. Una de las claves es la incorporación de un tanque central trasero adicional de 20.000 litros, que permite extender la resistencia del avión para trayectos de hasta unas 22 horas.
Qantas encargó 12 Airbus A350-1000ULR para Project Sunrise. La aerolínea confirmó que el primer avión que entrará en servicio con sus colores se llamará Vega y que su entrega está prevista para abril de 2027.
La decisión tecnológica también tiene una dimensión comercial. Para que una ruta tan larga sea viable, el avión debe equilibrar alcance, consumo, peso, confort y rentabilidad. Por eso, Qantas optó por una configuración de cabina menos densa que la habitual.
Solo 238 asientos y cuatro clases
Uno de los rasgos más llamativos del Project Sunrise es la configuración interior. Qantas eligió instalar 238 asientos distribuidos en cuatro cabinas, una densidad reducida para un avión de este tamaño. La compañía compara esa cifra con configuraciones de otros aviones de su flota que pueden transportar más pasajeros, pero sin el nivel de autonomía y confort requerido para trayectos de más de 20 horas.

La cabina prevista incluye 6 suites de primera clase, 52 asientos de business, 40 de premium economy y 140 de economy. El diseño busca sostener el confort en vuelos que podrían superar una jornada completa de viaje, con un alto peso de pasajeros premium.
El objetivo es claro: Project Sunrise no apunta a competir únicamente por precio, sino por conveniencia, ahorro de tiempo y experiencia a bordo. La posibilidad de salir de Sídney y llegar a Londres sin cambiar de avión tendrá un valor especial para viajeros corporativos, pasajeros premium, turistas de larga distancia y quienes busquen evitar escalas en Asia o Medio Oriente.
Bienestar a bordo: la otra parte del desafío
Volar 20 o 22 horas plantea una pregunta central: cómo llega el pasajero al destino. Qantas trabajó durante años en aspectos vinculados con sueño, alimentación, luz, hidratación, movimiento y adaptación horaria.
Entre las novedades de cabina figuran una zona de bienestar, iluminación pensada para acompañar ritmos circadianos y servicios organizados para reducir la fatiga del viaje. Medios australianos señalaron que el programa incorpora investigaciones del Charles Perkins Centre de la Universidad de Sídney, con foco en los efectos de los vuelos ultra largos sobre el cuerpo.
La “wellbeing zone” será uno de los elementos más observados por la industria. En un vuelo de esta duración, ya no alcanza con ofrecer entretenimiento y comidas: la experiencia debe contemplar movimiento, descanso, percepción del tiempo, jet lag y calidad de llegada.
Londres primero, Nueva York después
Qantas confirmó que Londres será el primer destino de Project Sunrise. Reuters informó que la aerolínea prevé comenzar a vender pasajes en febrero de 2027 y lanzar los vuelos comerciales en octubre de ese año, con Vanessa Hudson, CEO de la compañía, como vocera del anuncio realizado en Toulouse.
La ruta Sídney-Londres tendría una duración aproximada de 20 horas y eliminaría la escala tradicional en la ruta entre Australia y el Reino Unido. Luego, el plan contempla unir Sídney con Nueva York, otro mercado clave para la compañía.
Si se concreta el calendario, Qantas pasará a operar los vuelos comerciales regulares sin escala más largos del mundo, superando rutas de ultra largo radio ya existentes como Singapur-Nueva York o Doha-Auckland.

Un proyecto demorado, pero no abandonado
Project Sunrise fue anunciado originalmente como una frontera de la aviación comercial: conectar directamente Australia con Europa y Estados Unidos desde la costa este. La pandemia, las demoras industriales y las tensiones en cadenas de suministro postergaron el cronograma inicial.
Aun así, Qantas mantuvo el proyecto y encargó los 12 A350-1000ULR en mayo de 2022. Airbus señala que el primer aparato de prueba salió de fábrica a fines de 2025 y comenzó su campaña de certificación en 2026.
Ese avance indica que el proyecto pasó de la fase conceptual a una etapa tangible. Ya no se trata solo de promesas de autonomía, sino de aviones volando, pruebas de sistemas, validaciones técnicas y preparación comercial.
Qué cambia para el viajero
Para el pasajero, el beneficio más evidente será el ahorro de tiempo. Qantas plantea transformar trayectos que históricamente requerían escalas en Asia, Medio Oriente o Norteamérica en una experiencia directa. La aerolínea busca que un viaje entre Australia y Londres deje de ser una sucesión de tramos y aeropuertos para convertirse en un solo vuelo.
Pero esa comodidad tendrá matices. Los vuelos ultra largos no serán necesariamente para todos los perfiles. Algunos pasajeros preferirán seguir haciendo escala para descansar, caminar, dormir en un hotel o dividir el trayecto. Otros valorarán llegar antes, reducir conexiones y evitar el riesgo de perder vuelos de enlace.
También habrá una cuestión de precio. Dado el bajo número de asientos y la fuerte proporción de cabinas premium, es probable que las tarifas iniciales apunten a un segmento de mayor poder adquisitivo, al menos durante los primeros años de operación.
Impacto turístico y geopolítica aérea
Project Sunrise puede modificar el mapa de conexiones entre Australia, Europa y Estados Unidos. Durante años, hubs como Singapur, Dubái, Doha, Hong Kong o Los Ángeles fueron puntos de escala habituales para unir Australia con el mundo. Los vuelos directos de Qantas no eliminarán esas rutas, pero sí ofrecerán una alternativa para pasajeros dispuestos a pagar por evitar conexiones.
Para el turismo receptivo australiano, el proyecto refuerza la idea de Australia como destino más accesible desde Europa y Estados Unidos, aunque geográficamente siga siendo lejano. Para Londres y Nueva York, implica una conexión directa con uno de los mercados de larga distancia más relevantes del hemisferio sur.
También puede tener un efecto de prestigio. En aviación, operar la ruta más larga del mundo no es solo una cuestión práctica: posiciona a una aerolínea como innovadora y refuerza su marca global.
Una prueba para la aviación del futuro
El éxito de Project Sunrise dependerá de varios factores: confiabilidad técnica, costos de combustible, aceptación de los pasajeros, rendimiento comercial, puntualidad, salud a bordo y estabilidad de la demanda premium.
Si funciona, podría abrir una nueva etapa para el ultra largo radio. Otras aerolíneas observarán si el mercado está dispuesto a sostener vuelos de más de 20 horas en aviones configurados con menos pasajeros y más espacio. Si no funciona, Project Sunrise quedará como una demostración de capacidad técnica con límites comerciales.
Por ahora, Qantas avanza hacia una fecha concreta: abril de 2027 para recibir el primer avión de serie y octubre de 2027 para iniciar la operación comercial Sídney-Londres. El viejo sueño de volar desde Australia a Europa sin detenerse parece cada vez más cerca. El desafío ya no es solo despegar y aterrizar: es convertir 20 horas en el aire en una experiencia que los pasajeros quieran repetir.








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