Estudiantes de la yeshivá Atid Or Menahem, en Ashkelon, desarrollaron un prototipo capaz de detectar sustancias como GHB, ketamina y Rohypnol dentro de un vaso. El proyecto ganó el premio “Proyecto del Año” de Unistream y ahora avanza en su etapa de desarrollo junto con un laboratorio en Países Bajos.
La adulteración de bebidas con drogas sedantes, conocida como sumisión química o drink spiking, es una preocupación creciente en bares, fiestas, discotecas y eventos nocturnos de distintos países. En ese contexto, un grupo de estudiantes israelíes desarrolló una solución tan sencilla en apariencia como ambiciosa en su objetivo: una pajita inteligente capaz de detectar si una bebida fue contaminada con sustancias peligrosas.
El proyecto fue creado por alumnos de la yeshivá Atid Or Menahem, en Ashkelon, y obtuvo el primer premio en el concurso “Proyecto del Año” de Unistream, una organización israelí que impulsa emprendimientos e innovación entre jóvenes. Tras ese reconocimiento, el equipo clasificó para una competencia internacional que se realizará en Nueva York en los próximos meses.
La iniciativa apunta a prevenir ataques cometidos mediante sustancias como GHB, ketamina o Rohypnol, drogas que pueden alterar la conciencia, reducir la capacidad de reacción de la víctima y facilitar situaciones de abuso, robo o violencia.


Cómo funciona la pajita inteligente
El dispositivo se basa en un principio químico: cuando el líquido pasa por la pajita, una pequeña muestra atraviesa un canal capilar y llega a varios compartimentos de prueba con reactivos específicos. Esos compartimentos están diseñados para detectar algunas de las drogas más usadas en casos de adulteración de bebidas.
Si alguno de los reactivos identifica una sustancia peligrosa, el indicador cambia de color y comienza a brillar, alertando al usuario antes de que siga bebiendo. La idea es que el aviso sea inmediato, visual y fácil de interpretar en un entorno de baja luz, como un bar o una discoteca.
Según la información difundida por medios israelíes, la pajita comenzaría a funcionar automáticamente al entrar en contacto con la bebida y estaría pensada como un producto descartable, de bajo costo de fabricación.
Un proyecto nacido lejos del mundo nocturno
Uno de los aspectos más llamativos del desarrollo es el origen del equipo. Los estudiantes provienen de una yeshivá jaredí de Ashkelon, un entorno educativo alejado de la vida nocturna laica de bares y clubes. Sin embargo, los jóvenes explicaron que conocieron el problema a través de los medios y entendieron que se trataba de una amenaza real.
Shilo Abo, uno de los integrantes del grupo, señaló que aunque ellos no frecuentan clubes o pubs, no están desconectados de la realidad y decidieron buscar una solución concreta al problema. El equipo también está integrado por Dvir Malka, Yehonatan Haim Dudashvili e Yisrael Maor Hai.
El proyecto se desarrolló en una institución operada junto con la red educativa Atid y el movimiento Jabad-Lubavitch. Según los reportes, se trata de una escuela cuyos estudiantes también se incorporan luego al servicio militar israelí.

En etapa de desarrollo
La pajita inteligente todavía no está disponible comercialmente. El equipo trabaja actualmente con un laboratorio en Países Bajos para probar y perfeccionar los compuestos químicos responsables de la detección.
Los estudiantes estiman que, si el proceso avanza según lo esperado, el producto podría estar listo para salir al mercado en alrededor de un año. La intención es que sea una pajita descartable y accesible, con un costo de fabricación de apenas unos pocos shekels, lo que permitiría distribuirla en bares, eventos, festivales o puntos de prevención.
La clave estará en validar su precisión, evitar falsos positivos o falsos negativos, demostrar estabilidad química en distintos tipos de bebidas y cumplir regulaciones sanitarias y de consumo antes de cualquier comercialización.
Prevención en espacios de ocio y viajes
Aunque el desarrollo nació en Israel, su posible aplicación es global. La sumisión química preocupa tanto en la vida nocturna local como en contextos turísticos, donde los viajeros pueden estar más expuestos por desconocer el entorno, relajarse en vacaciones o asistir a bares y fiestas en destinos que no conocen.
Un dispositivo simple, de bajo costo y fácil de usar podría convertirse en una herramienta útil para hoteles, hostels, cruceros, bares, festivales, discotecas y eventos masivos. También podría ser distribuido en campañas de prevención para jóvenes, estudiantes, viajeras solas y turistas internacionales.
Sin embargo, conviene subrayar que ningún test reemplaza las prácticas de cuidado básicas: no perder de vista la bebida, no aceptar tragos abiertos de desconocidos, acudir con acompañantes de confianza, pedir ayuda ante cualquier síntoma extraño y recurrir al personal del lugar o a servicios de emergencia si se sospecha una adulteración.
Otras herramientas disponibles
Mientras la pajita inteligente avanza en su desarrollo, ya existen otras soluciones de prevención en el mercado internacional. Entre ellas, tiras reactivas que permiten testear una pequeña muestra de bebida, cápsulas o pastillas de detección y productos portátiles que reaccionan ante determinadas sustancias.
Estas alternativas tienen limitaciones: no siempre detectan todas las drogas, pueden depender del tipo de bebida, de la concentración de la sustancia o de la correcta aplicación del test. Por eso, los especialistas suelen recomendar que se las considere herramientas complementarias, no garantías absolutas de seguridad.
La ventaja potencial de la pajita israelí es su integración directa con el acto de beber: si el producto funciona como promete, el test ocurriría de manera continua mientras el líquido circula por el dispositivo.
Innovación joven con impacto social
El reconocimiento obtenido por los estudiantes de Atid Or Menahem muestra una tendencia interesante: la innovación tecnológica aplicada a problemas sociales concretos. No se trata de un desarrollo orientado únicamente al mercado, sino de una respuesta a una forma de violencia difícil de detectar y prevenir.
El proyecto también revela cómo la educación tecnológica puede conectar a jóvenes con problemas que no necesariamente forman parte de su experiencia cotidiana directa. En este caso, estudiantes de una yeshivá identificaron una amenaza frecuente en entornos nocturnos y pensaron una herramienta para reducir riesgos.
El camino hacia el mercado todavía es largo, pero la idea ya recibió atención internacional. Si supera las pruebas técnicas y regulatorias, la pajita inteligente podría sumarse al conjunto de dispositivos de prevención que buscan hacer más seguros bares, fiestas y espacios de ocio.
En sintesis
Invento: pajita inteligente para detectar drogas en bebidas.
Origen: yeshivá Atid Or Menahem, Ashkelon, Israel.
Sustancias objetivo: GHB, ketamina y Rohypnol, entre otras drogas asociadas a adulteración de bebidas.
Funcionamiento: el líquido atraviesa un canal capilar y tres cámaras con reactivos químicos; si se detecta una sustancia peligrosa, el indicador cambia de color y brilla.
Estado: prototipo en desarrollo.
Socio técnico: laboratorio en Países Bajos para pruebas químicas.
Premio: primer lugar en el concurso “Proyecto del Año” de Unistream.
Próximo paso: participación en una competencia internacional en Nueva York.
Plazo estimado: los estudiantes creen que podría llegar al mercado en aproximadamente un año, si el desarrollo avanza con éxito.
Uso potencial: bares, discotecas, festivales, hoteles, hostels, cruceros, eventos y campañas de prevención.








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