Buenos Aires y Ottawa aparecen como dos capitales con tasas de homicidios muy bajas para el contexto americano. El dato permite revisar un estereotipo persistente: América Latina no es una realidad homogénea y la Argentina se demarca en un continente marcado por la violencia.
La Argentina todavía carga con una imagen externa que muchas veces no distingue matices. Para numerosos viajeros, inversores o lectores extranjeros, la palabra “América Latina” funciona como una etiqueta única asociada a inseguridad, violencia urbana y crimen organizado. Sin embargo, los datos recientes muestran una fotografía bastante diferente: Canadá y la Argentina suman las ciudades más seguras de las Américas cuando se observa la tasa de homicidios, uno de los indicadores más usados para medir violencia letal.
La comparación tiene un punto fuerte: Ottawa y Buenos Aires aparecen en los primeros lugares entre las capitales del continente con menor tasa de homicidios. Según cifras del Mapa del Delito 2025 citadas por Buenos Aires Times, la Ciudad de Buenos Aires registró una tasa de 2,5 homicidios cada 100.000 habitantes, lo que la ubicó como la segunda capital más segura de las Américas por ese indicador, detrás de Ottawa, Canadá. En 2025, la capital argentina contabilizó 78 homicidios, la cifra más baja en 31 años.

Buenos Aires, una capital que desafía el prejuicio
El caso porteño es importante porque contradice una percepción frecuente. Buenos Aires suele ser leída desde afuera como parte de un mapa latinoamericano indiferenciado, cuando sus indicadores de violencia letal la colocan en una situación distinta. La ciudad tiene delitos, robos, arrebatos, zonas donde conviene moverse con más atención y problemas urbanos reales. Pero no presenta una tasa de homicidios comparable con la de las capitales o grandes ciudades más violentas del continente.
La baja también forma parte de una tendencia. El reporte citado por Buenos Aires Herald indica que la Ciudad de Buenos Aires registró en 2025 su menor tasa de homicidios en 31 años y que el total de delitos cayó cerca de 30% respecto del año anterior, según datos oficiales presentados por las autoridades porteñas.
Para el turismo, el dato tiene impacto directo. Muchos extranjeros llegan esperando un entorno más caótico del que encuentran. En cambio, descubren una ciudad con cafés llenos a medianoche, teatros, restaurantes, librerías, familias en plazas, gente caminando perros de noche y una vida cultural intensa. Esa normalidad cotidiana no elimina la necesidad de cuidados básicos, pero sí muestra que la experiencia real suele ser más tranquila que el estereotipo.

Argentina, el país más pacífico de la región
La foto nacional acompaña el dato porteño. El Ministerio de Seguridad informó que Argentina alcanzó en 2025 una tasa de 3,6 homicidios cada 100.000 habitantes, el registro más bajo de su serie histórica. La cifra representa una caída de 7,3% frente a 2024 y de casi 19% respecto de 2023.
Ese número ubica al país en un grupo distinto dentro del continente. Argentina enfrenta problemas de inseguridad, pero su nivel de homicidios está lejos del de los países más afectados por violencia criminal, disputas narco o crimen organizado. Rosario, por ejemplo, sigue siendo un foco crítico por la violencia asociada al narcotráfico, y algunas zonas urbanas requieren especial atención. Pero usar esos casos para describir todo el país produce una imagen distorsionada.
La clave es separar delitos contra la propiedad de violencia letal. Un turista puede estar expuesto a hurtos, arrebatos o estafas, sobre todo en áreas de alta circulación. Eso exige prudencia. Pero el riesgo de homicidio, medido estadísticamente, es bajo en comparación con buena parte de las Américas.
Canadá, el otro polo de baja violencia letal
Canadá aparece como el otro gran referente continental de baja violencia letal. Statistics Canada informó que la tasa nacional de homicidios fue de 1,91 cada 100.000 habitantes en 2024, con 788 víctimas y una baja anual de 4%.
La comparación con Estados Unidos ayuda a dimensionar el contraste. Según Statistics Canada, en 2023 Estados Unidos registró 5,7 homicidios cada 100.000 habitantes, tres veces la tasa canadiense, que fue de 1,9. Esa diferencia se mantuvo de manera relativamente estable durante los últimos 25 años.
Ottawa, capital canadiense, suele figurar entre las capitales más seguras del continente. Aun cuando las tasas pueden variar de un año a otro por el peso estadístico de pocos casos, la ciudad mantiene niveles bajos en comparación con otras grandes capitales americanas. En conjunto, Canadá ofrece uno de los marcos urbanos más seguros de la región en términos de homicidios.
Dos países distintos, una misma lectura
Argentina y Canadá no son comparables en todos sus indicadores sociales, institucionales o económicos. Tampoco enfrentan los mismos desafíos de seguridad. Pero el cruce entre ambos permite observar algo relevante: el mapa de la seguridad en las Américas es mucho más heterogéneo de lo que suele asumirse.

Canadá aparece como el caso esperable: un país de altos ingresos, instituciones fuertes y baja violencia letal. Argentina, en cambio, sorprende porque rompe el prejuicio que pesa sobre América Latina. La comparación muestra que una capital latinoamericana como Buenos Aires puede ubicarse entre las más seguras del continente en homicidios, incluso por debajo de ciudades que suelen tener mejor reputación internacional.
Esto no significa que Buenos Aires sea más segura en todos los delitos ni que Argentina deba presentarse como un destino sin riesgos. Significa que, en violencia letal, los datos contradicen la imagen de un país peligroso por pertenecer a una región percibida como insegura.
El riesgo de mirar América Latina como una sola realidad
El principal error es pensar que América Latina funciona como un bloque homogéneo. En la misma región conviven países con tasas de homicidios extremadamente altas, territorios afectados por carteles, ciudades con violencia focalizada y capitales con niveles bajos de homicidios. Meter todo en una misma categoría impide entender la realidad y perjudica a destinos que tienen indicadores mejores de lo que se cree.
Argentina es uno de esos casos. Su imagen externa queda atravesada por noticias económicas, crisis recurrentes, inflación, protestas o episodios de inseguridad muy visibles. Pero eso no equivale a un país con violencia letal extendida. La vida cotidiana en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Salta, Bariloche o buena parte de la Patagonia ofrece una experiencia urbana y turística más estable que la que muchos visitantes imaginan antes de llegar.
Qué significa para el turismo
Para el turismo internacional, la seguridad percibida puede ser tan importante como la seguridad real. Si un destino es leído desde un estereotipo de riesgo, puede perder visitantes, estadías largas, congresos, estudiantes internacionales e inversiones. Por eso, los datos de homicidios no son un detalle técnico: ayudan a corregir una imagen que influye en decisiones concretas de viaje.
Buenos Aires compite como capital cultural: gastronomía, teatro, tango, fútbol, arquitectura, librerías, bares, cafés históricos, vida nocturna y caminabilidad. Su baja tasa de homicidios refuerza un argumento que muchos viajeros descubren recién al llegar: es una ciudad con problemas, pero también con una vida pública activa, horarios extendidos y una sensación de uso cotidiano del espacio urbano que sorprende a quienes esperaban otro escenario.
La lectura correcta no es negar la inseguridad. En Buenos Aires hay robos, arrebatos de celulares, hurtos en zonas concurridas, delitos oportunistas y barrios donde conviene tener mayor cuidado. En Argentina hay focos graves de violencia, especialmente ligados al narcomenudeo y al crimen organizado en determinadas áreas. La seguridad sigue siendo una preocupación social relevante.
Pero tampoco corresponde sostener una imagen antigua y generalizada que no coincide con los números. Canadá y Argentina muestran, desde lugares muy distintos, que las Américas no tienen una única realidad en materia de seguridad. Ottawa y Buenos Aires se ubican entre las capitales con menor violencia letal del continente, y Argentina, a nivel nacional, registra una tasa de homicidios que la coloca entre los países más seguros de la región por ese indicador.
El dato no convierte a Buenos Aires ni a Argentina en lugares perfectos. Pero sí obliga a actualizar la conversación. En términos de homicidios, Argentina es más segura de lo que muchos creen, y Buenos Aires es una de las capitales más tranquilas de las Américas. El desafío, ahora, es que la percepción internacional empiece a parecerse más a los datos que al estereotipo.








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