La nueva película de Christopher Nolan convierte el regreso de Ulises en una travesía filmada en escenarios extremos. Para recrear el mundo de Homero, el equipo viajó por el Mediterráneo, el norte de África y el Atlántico norte, con locaciones en Grecia, Italia, Marruecos, Islandia, Escocia y estudios en Los Ángeles.
Con The Odyssey, Christopher Nolan vuelve a una escala de producción poco habitual. La película adapta el poema de Homero y sigue el regreso de Ulises a Ítaca después de la guerra de Troya, una travesía de diez años marcada por tormentas, monstruos, islas, pérdidas y pruebas morales. El estreno internacional figura para el 17 de julio de 2026 en el sitio oficial de la película, aunque algunos medios europeos consignan fechas locales previas.
La apuesta visual se apoya en una decisión característica del director: privilegiar locaciones reales, efectos prácticos y condiciones físicas concretas antes que resolver la épica solo con imágenes digitales. De acuerdo con reportes de producción, el rodaje se extendió por países muy distintos entre sí —Marruecos, Grecia, Italia, Escocia, Islandia y Estados Unidos— y tuvo como objetivo dar al viaje de Ulises una sensación de distancia, esfuerzo y desorientación.
La película también fue presentada como una producción filmada íntegramente con cámaras IMAX, un dato que refuerza el carácter monumental del proyecto y su interés por capturar paisajes de gran escala.

Favignana, la Ítaca siciliana
Aunque Ítaca pertenece al imaginario griego, Nolan eligió Sicilia para filmar buena parte de las escenas vinculadas con el reino de Ulises. La locación central fue Favignana, la mayor de las islas Égadas, frente a la costa occidental siciliana.
Favignana combina acantilados, calas, caminos áridos, mar turquesa y una escala insular que permite asociarla con un reino antiguo y relativamente apartado. Allí se habrían rodado escenas exteriores relacionadas con Ítaca y con el universo doméstico al que Ulises intenta regresar.


Uno de los puntos más destacados es el Castello di Santa Caterina, una fortaleza ubicada en altura, sobre el monte del mismo nombre. La producción habría utilizado ese entorno como parte de la construcción visual de la patria de Ulises, aunque las escenas interiores del palacio se completaron en estudios de Los Ángeles.
Para el turismo cinematográfico, Favignana puede convertirse en una de las grandes beneficiadas por la película. Ya era conocida por sus playas, su antigua tradición atunera y su paisaje mediterráneo; ahora suma una asociación directa con una de las historias fundacionales de la literatura occidental.
Marruecos: Troya entre Aït Benhaddou y Essaouira
La Troya de Nolan fue recreada en Marruecos. El equipo inició el rodaje en Aït Benhaddou, cerca de Ouarzazate, una ciudad fortificada de adobe que es Patrimonio Mundial de la UNESCO y uno de los escenarios más utilizados por el cine internacional para representar mundos antiguos.
Aït Benhaddou ya había sido usada en producciones como Gladiator y Game of Thrones, y su arquitectura de tierra, sus torres y su presencia monumental la vuelven especialmente funcional para imaginar una ciudad sitiada. En La Odisea, el lugar sirve para dar cuerpo a Troya, la “Ilión” homérica, punto de partida narrativo del regreso de Ulises.

Marruecos también aparece vinculado con Essaouira, ciudad costera sobre el Atlántico. Según la información disponible, allí se filmaron escenas relacionadas con la playa y con el imaginario del caballo de Troya, en una lectura visual que evita una representación convencional y busca convertir la ruse de Ulises en una imagen más ambigua y casi sobrenatural.
Dakhla y la isla de Calipso
Otra locación marroquí clave fue la zona de Dakhla, en el Sahara Occidental, donde se filmaron escenas con Matt Damon y Zendaya entre el 17 y el 22 de julio de 2025, según reportes de producción.

El paisaje de dunas claras, agua turquesa y horizonte abierto fue asociado con Ogygia, la isla de Calipso. En el poema, Calipso retiene a Ulises durante años y le ofrece una forma de inmortalidad a cambio de olvidar el regreso a Ítaca. Visualmente, el lugar funciona como un paraíso inquietante: bello, aislado y al mismo tiempo peligroso.
El rodaje en esa zona no estuvo exento de controversia. La presencia de la producción en el Sahara Occidental fue cuestionada por organizaciones y figuras vinculadas a la causa saharaui, que denunciaron el uso del territorio sin consentimiento de sus representantes legales.
Grecia: la cueva del Cíclope y el regreso al mito
Grecia aparece en la película como una locación inevitable. El rodaje se desarrolló en la región del Peloponeso, con escenas en Pylos, el castillo de Methoni, la playa de Almyrolakkos en Yialova, la cueva de Néstor junto a Voidokilia y un sitio arqueológico en Acrocorinto.


La cueva de Néstor es una de las locaciones más sugerentes. Según la tradición, está vinculada con diversos relatos de la mitología griega y fue elegida para escenas relacionadas con Polifemo, el cíclope que encierra a Ulises y sus compañeros en uno de los episodios más recordados del poema.


El Peloponeso ofrece una ventaja clara para una película de estas características: combina arqueología, costa, montañas, cuevas, fortalezas y una densidad simbólica difícil de reemplazar. Para los viajeros, puede convertirse en una ruta muy atractiva entre Pylos, Voidokilia, Methoni y Corinto.
Las islas Eolias y el mar como protagonista
El viaje de Ulises no se entiende sin el mar. Por eso, la producción dedicó una parte importante del rodaje a escenas de navegación. En Italia, además de Favignana, el equipo filmó secuencias marítimas en las islas Eolias, especialmente en Lipari, Basiluzzo y Vulcano, asociadas con la isla mítica de Eolo.


Las Eolias son un escenario muy coherente con el universo de Homero: volcanes, acantilados, aguas profundas, vientos cambiantes y una tradición de navegación antigua. Su propia denominación remite a Eolo, señor de los vientos, lo que refuerza el vínculo simbólico con la Odisea.
Para las escenas de navegación, la producción utilizó el Draken Harald Hårfagre, un gran barco noruego construido con técnicas tradicionales, adaptado en la película como embarcación de Ulises.
Islandia: los confines del mundo
Nolan también llevó la película a Islandia, en busca de paisajes que pudieran representar zonas extremas del viaje. El rodaje se desarrolló en áreas remotas como Landeyjahöfn, la montaña Hjörleifshöfði, el río Markarfljót (foto) y la península de Snæfellsnes.

Islandia aporta una imagen muy distinta del Mediterráneo clásico: costas negras, clima duro, luz cambiante, viento, agua, roca volcánica y una sensación de fin del mundo. En términos narrativos, ese contraste permite representar los momentos más oscuros o fronterizos del viaje de Ulises, allí donde el héroe parece haber abandonado toda geografía conocida.
El uso del sol de medianoche y de condiciones climáticas reales encaja con la búsqueda física del director: que el espectador no solo vea el viaje, sino que perciba su dificultad.
Escocia: bosques, acantilados y la dimensión sombría del viaje
Escocia fue otro de los territorios elegidos. El rodaje incluyó Findlater Castle, en Moray, Buckie Harbour, Sunnyside Beach cerca de Cullen (foto) y la Culbin Forest, donde se filmaron escenas durante julio de 2025.

Estos paisajes suman una textura más húmeda, verde y sombría a la película. Bosques, ruinas costeras, playas aisladas y acantilados permiten construir episodios vinculados con Circe, los peligros del viaje y los espacios donde la civilización parece disolverse.
Para el turismo, estas locaciones tienen un atractivo adicional: muchas no pertenecen al circuito más obvio de Escocia. La película puede llevar visitantes hacia zonas menos conocidas del noreste escocés, especialmente en Moray y la costa del Moray Firth.
Los Ángeles: el palacio que no podía viajar
Aunque la producción se apoyó fuertemente en locaciones reales, algunas escenas se filmaron en estudios de Los Ángeles. Allí se construyeron interiores, en particular los espacios vinculados con el palacio de Ítaca y las escenas con los pretendientes de Penélope.
Esta combinación entre mundo real y estudio permite resolver una necesidad frecuente en grandes épicas: exteriores naturales para dar escala y credibilidad; interiores controlados para escenas dramáticas, coreografías complejas, iluminación precisa y continuidad narrativa.
Una ruta turística posible tras la película
La película puede impulsar una nueva forma de turismo cinematográfico y literario. Quienes quieran seguir las huellas del rodaje podrían armar una ruta que combine Sicilia y las islas Égadas, las Eolias, el Peloponeso griego, Marruecos, Islandia y Escocia.
No se trataría de la “ruta histórica” de Ulises, sino de la ruta visual de Nolan: los lugares reales elegidos para construir una versión contemporánea del mito. Esa diferencia es importante. Homero no dejó coordenadas comprobables, y los estudiosos siguen debatiendo qué lugares del poema pudieron inspirarse en geografías reales. Pero el cine sí deja locaciones concretas, visitables y reconocibles.
En términos turísticos, esto abre oportunidades para circuitos temáticos, guías especializados, mapas de rodaje, experiencias de navegación, visitas arqueológicas y paquetes vinculados con literatura clásica, cine y paisajes mediterráneos.

En sintesis
Película: The Odyssey, dirigida por Christopher Nolan.
Estreno internacional informado: 17 de julio de 2026, según el sitio oficial y medios estadounidenses.
Protagonista: Matt Damon como Ulises; el elenco también incluye a Anne Hathaway, Zendaya, Tom Holland, Lupita Nyong’o, Robert Pattinson y Charlize Theron, entre otros.
Países de rodaje principales: Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos.
Ítaca en pantalla: Favignana, islas Égadas, Sicilia.
Troya en pantalla: Aït Benhaddou, Marruecos.
Escenas del Cíclope: cueva de Néstor y zona de Voidokilia, Peloponeso, Grecia.
Isla de Calipso: zona de Dakhla, Sahara Occidental, bajo administración marroquí, una locación que generó cuestionamientos políticos.
Escenas marítimas: islas Eolias, Grecia, Marruecos, Islandia y Escocia; se utilizó el barco noruego Draken Harald Hårfagre para representar la nave de Ulises.
Escocia: Findlater Castle, Buckie Harbour, Sunnyside Beach y Culbin Forest.
Islandia: Landeyjahöfn, Hjörleifshöfði, río Markarfljót y península de Snæfellsnes.
Consejo turístico: seguir las locaciones como una ruta cinematográfica, no como una reconstrucción histórica exacta del viaje de Ulises.








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