Cuando se habla de bosques de arrayanes, casi todos piensan en la península de Quetrihué, en Villa La Angostura. Sin embargo, en el extremo sur de Argentina sobreviven algunos de los bosques naturales de arrayanes más australes del planeta. Entre bahías, turberas y montañas nevadas, Tierra del Fuego guarda un paisaje poco conocido que parece salido de un cuento.
Los bosques de arrayanes fueguinos muestran una faceta menos conocida del extremo sur argentino. Aquí el protagonista no es un sendero famoso ni un árbol aislado, sino un ecosistema completo donde el mar, la montaña y el bosque conviven en pocos kilómetros.
En realidad, el arrayán nativo de Tierra del Fuego es el chaura (Gaultheria mucronata), el cual a menudo recibe el nombre folclórico de “arrayán de Tierra del Fuego” o “arrayán magallánico”. En el fin del mundo, esos árboles crecen entre turberas y costas australes, sobreviven a un clima extremo y ofrecen uno de los paisajes forestales más bellos y menos conocidos de la Patagonia.

Mucho más que el famoso bosque de Villa La Angostura
El arrayán (Luma apiculata) es uno de los árboles más singulares de los bosques templados australes. Su corteza lisa, de tonos canela, rojizos y anaranjados, parece pulida a mano y se desprende en finas láminas que dejan al descubierto nuevas capas de color.
Aunque el bosque más conocido del país se encuentra en la península de Quetrihué, dentro del Parque Nacional Los Arrayanes, pocos viajeros saben que la especie cuenta con una variante que forma poblaciones naturales en el extremo austral del continente En Parque Nacional Tierra del Fuego, especialmente en sectores próximos a la costa del Canal Beagle y en áreas húmedas protegidas, aparecen bosques de chauras que crecen mezclados con lengas, ñires y coihues, creando un paisaje completamente distinto al del norte de la Patagonia. Su tronco sedoso y liso es de color rojo ladrillo o canela. A medida que el árbol envejece, desprende placas dejando manchas más claras.

Aquí los árboles no forman un bosque puro, sino un ecosistema complejo, moldeado por el clima subantártico.
Un árbol que cambia de color durante todo el año
El atractivo del arrayán no depende únicamente de su forma.
Su corteza modifica continuamente sus tonalidades.
Durante los días húmedos adquiere colores rojizos muy intensos; bajo el sol aparecen reflejos cobrizos y anaranjados; después de una lluvia parece casi brillante.
En otoño, cuando las lengas y los ñires comienzan a teñirse de amarillo y rojo, el contraste con la corteza del arrayán convierte al bosque fueguino en uno de los escenarios más fotogénicos del país.
No es casual que muchos fotógrafos de naturaleza consideren esta época como la mejor para recorrer Tierra del Fuego.
El bosque donde termina América
Una de las particularidades de estos bosques es su ubicación. Muchos crecen a pocos metros del mar, algo poco habitual para especies arbóreas de gran porte. En sectores próximos a Bahía Lapataia, las raíces prácticamente llegan hasta la costa mientras detrás se levantan montañas cubiertas por bosques australes.
La combinación de mar, nieve, turberas y árboles centenarios produce una imagen difícil de encontrar en otros lugares del mundo. Es uno de esos paisajes donde confluyen varios ecosistemas en muy pocos kilómetros.

Un refugio para aves y mamíferos australes
Los bosques de arrayanes forman parte de uno de los ambientes de mayor biodiversidad de Tierra del Fuego.
Entre las especies que utilizan estos bosques pueden observarse:
- carpintero gigante patagónico
- cauquenes
- rayaditos
- comesebos patagónicos
- zorro colorado fueguino
- guanacos
- castores (especie introducida)
- diversas aves marinas en las costas cercanas
Los troncos viejos ofrecen cavidades utilizadas por numerosas aves para nidificar, mientras que el sotobosque húmedo favorece una rica comunidad de hongos, musgos y líquenes.

Senderos para descubrir los arrayanes
Existen varios recorridos dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego donde es posible observar ejemplares de arrayán.
Entre los más recomendables se encuentran:
- senderos próximos a Bahía Lapataia
- sectores del lago Acigami
- circuitos costeros del Canal Beagle
- caminatas interpretativas guiadas
La mayoría presentan dificultad baja o moderada y pueden combinarse con otros recorridos del parque.

Un bosque modelado por el clima subantártico
El clima fueguino explica buena parte del aspecto de estos árboles.
Las precipitaciones frecuentes, la elevada humedad ambiental, los fuertes vientos y las bajas temperaturas favorecen el desarrollo de musgos, líquenes y helechos que cubren troncos y ramas.
En invierno, la nieve transforma completamente el paisaje.
En primavera aparecen las delicadas flores blancas del arrayán, muy apreciadas por insectos polinizadores.
Durante el otoño llega el momento de mayor riqueza cromática.
Cada estación modifica profundamente la experiencia del visitante.
Cuándo viajar
Cada estación ofrece un paisaje distinto.
Marzo y abril son probablemente los mejores meses para fotografía, gracias a los colores del otoño.
Noviembre a febrero presentan temperaturas más agradables para caminatas largas.
Invierno ofrece escenarios nevados, aunque algunos senderos pueden requerir equipamiento específico.

Consejos para viajeros
Como ocurre en toda Tierra del Fuego, el clima puede cambiar varias veces en un mismo día.
Conviene llevar:
- ropa en capas
- campera impermeable
- calzado de trekking
- protección para lluvia
- binoculares
- lentes para fotografía de paisaje
Es importante permanecer en los senderos habilitados para proteger el delicado sotobosque y las turberas.








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