En la zona sur de Rosario, el Circuito Messi permite recorrer los lugares donde Lionel Messi creció, estudió, jugó sus primeros partidos y empezó a construir una historia que hoy atrae a visitantes de todo el mundo. Murales, clubes de barrio, escuela, museo y relatos locales forman una ruta urbana marcada por el fútbol y la identidad rosarina.
Rosario encontró en Lionel Messi una nueva forma de contarse al mundo. La ciudad donde nació el capitán de la Selección Argentina ya no atrae solamente por el río Paraná, el Monumento a la Bandera, la arquitectura portuaria, la gastronomía o su intensa vida cultural. Desde la consagración mundial de la Selección, cada vez más visitantes llegan también con un objetivo preciso: seguir los pasos del niño que empezó jugando en la zona sur y terminó convertido en uno de los mayores ídolos deportivos del planeta.

El Circuito Messi es la ruta turística que reúne esos lugares. Puede hacerse por cuenta propia, con el mapa del Ente Turístico Rosario, o mediante tours guiados ofrecidos por operadores locales. El recorrido recupera espacios vinculados con la infancia, la escuela, los primeros clubes, los potreros, los murales y la memoria barrial de Messi, en una propuesta que combina deporte, arte urbano, identidad popular y turismo emocional.

El sitio oficial de turismo de Rosario presenta el circuito como un recorrido por los espacios que tienen al campeón del mundo como protagonista y recuerdan su paso por la ciudad. También subraya que Messi nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, aunque su geografía afectiva está claramente asociada al barrio La Bajada, donde creció junto a su familia, sus amigos y sus primeras pasiones.

La Bajada, el barrio donde empezó todo
El corazón del circuito está en La Bajada, en la zona sur rosarina. Allí se encuentra la casa familiar de Messi y allí transcurrieron muchas de las escenas que alimentan el relato del “pibe de barrio”: las calles angostas, las canchitas, los amigos, los juegos con sus hermanos y los primeros contactos con una pelota.

Para el visitante, La Bajada no funciona como un museo cerrado ni como un parque temático. Es un barrio vivo, de casas bajas, pasajes, clubes y murales. Esa condición es parte de su atractivo, pero también exige recorrerlo con respeto: evitar invadir espacios privados, no bloquear veredas o calles para fotografiarse y contratar guías locales cuando se busque una experiencia más interpretativa.
Según Turismo de Santa Fe, el barrio reúne la casa de la familia Messi y actualmente está decorado con decenas de murales alusivos, que convirtieron a esta zona del sur de Rosario en una suerte de galería abierta dedicada al ídolo.
La escuela y el primer club
Una de las paradas principales es la Escuela N° 66 General Las Heras, ubicada a pocas cuadras de la casa familiar. Allí transcurrió la vida escolar de Messi durante su infancia. El patio de la institución tiene un mural con la imagen del jugador vestido con la camiseta argentina, una postal que se volvió parte del circuito para quienes quieren reconstruir su historia antes de Barcelona, los Balones de Oro y la Copa del Mundo.
Otra posta esencial es el Club Abanderado Grandoli, donde Messi dio sus primeros pasos en el fútbol infantil. La historia más repetida cuenta que, con apenas cuatro años y por pedido de su abuela Celia, terminó entrando a un partido en el que jugaba uno de sus hermanos mayores e hizo el gol de la victoria. Esa escena resume uno de los símbolos más fuertes del relato messiano: el vínculo entre barrio, familia, abuela y pelota.

El circuito también incluye El Campito, el potrero donde Leo inició su relación cotidiana con la pelota y donde hizo parte de sus primeros amigos. Hoy funciona como un club de barrio, con actividades recreativas, deportivas y sociales para chicos y chicas de La Bajada.
Los murales que cambiaron el paisaje urbano
El arte urbano es una de las grandes marcas visuales del Circuito Messi. La obra más conocida en el barrio es “De otra galaxia y de mi barrio”, pintada durante la Copa América 2021 en la intersección de Azara y Buenos Aires, frente a la escuela de su infancia y a unas 15 cuadras de la casa donde nació el astro. El mural muestra el rostro de Messi con dos botines colgando del cuello y, entre ambos, una imagen de Leo niño. Fue declarado de interés turístico por el Ente Turístico Rosario y puede visitarse gratis.
El otro gran ícono muralístico está en la zona céntrica y costanera: “De otra galaxia y de mi ciudad”, una obra de 69 metros de alto ubicada en avenida De la Libertad 328, cerca del Parque Nacional a la Bandera. Fue realizada por los artistas Marlene Zuriaga y Lisandro Urteaga, del Grupo Imagina, y se inauguró en diciembre de 2021 como parte del proyecto Común Messi.

Este mural cumple una función turística clave porque conecta el relato de Messi con el circuito clásico de Rosario. Quienes visitan el Monumento a la Bandera, la costanera o el centro pueden sumar una postal dedicada al capitán sin trasladarse necesariamente hasta la zona sur. De ese modo, el circuito se expande: ya no se limita al barrio de la infancia, sino que se integra al paisaje urbano más visible de la ciudad.
Museo del Deporte Santafesino
Otra parada importante es el Museo del Deporte Santafesino, ubicado en Ayacucho 4800, a pocas cuadras del área donde creció Messi. El museo propone un recorrido por la historia deportiva de la provincia y cuenta con espacios dedicados a grandes atletas santafesinos, entre ellos el propio Messi y la Selección Argentina.
Visit Argentina lo incluye entre los imperdibles del Circuito Messi y destaca que sus salas dedicadas al jugador son una parada especialmente atractiva para fanáticos del fútbol. La información oficial de promoción turística señala que el museo funciona de miércoles a viernes de 9 a 12 y de 14 a 19, sábados y domingos de 14 a 19, con entrada gratuita.

El museo permite darle contexto al recorrido. Messi no aparece solo como figura individual, sino dentro de una provincia con fuerte tradición deportiva, de clubes, escuelas, atletas olímpicos, fútbol barrial y cultura popular.

Cómo hacer el Circuito Messi

El circuito puede hacerse de tres maneras. La primera es autoguiada, utilizando el material del Ente Turístico Rosario, que organiza las postas y permite recorrerlas por cuenta propia. Es una opción flexible para quienes viajan con tiempo, se mueven en auto o prefieren combinar la ruta messiana con otros atractivos de la ciudad.
La segunda opción es contratar un tour guiado, que suele combinar tramos en vehículo y caminatas breves. Estos recorridos permiten entender mejor el contexto del barrio, escuchar anécdotas y ordenar el itinerario sin perder tiempo en traslados. Según la oferta disponible en el sitio turístico de Rosario, algunos circuitos guiados incluyen el Complejo Deportivo Islas Malvinas de Newell’s, el Parque Independencia, el Estadio Marcelo Bielsa, La Bajada, la escuela y el Club Grandoli.
La tercera alternativa es sumar propuestas más recreativas, como recorridos urbanos por la costanera, monopatines eléctricos o paseos combinados con otros circuitos de Rosario. Esta modalidad resulta atractiva para visitantes jóvenes, grupos de amigos o viajeros que buscan una experiencia menos tradicional.

Una ruta de fútbol, pero también de identidad rosarina

El Circuito Messi funciona porque va más allá del fanatismo deportivo. No se trata únicamente de ver dónde vivió o dónde jugó. La ruta permite entrar en una narrativa rosarina muy reconocible: el club de barrio, el potrero, la escuela pública, la familia, el muralismo, la calle como espacio de memoria y la ciudad que se apropia de sus ídolos sin convertirlos del todo en monumento.
También muestra cómo el turismo puede construir valor a partir de historias urbanas recientes. Rosario no inventó a Messi como atractivo: organizó una geografía que ya existía en la memoria de vecinos, hinchas y visitantes. En ese sentido, el circuito ordena el deseo de quienes llegan a la ciudad buscando una conexión concreta con el campeón del mundo.
Para el turismo receptivo, la propuesta tiene una ventaja evidente: convoca a públicos muy diversos. Atrae a fanáticos del fútbol, familias, turistas internacionales, visitantes de paso, grupos escolares, viajeros interesados en arte urbano y personas que quizá no entrarían a un museo deportivo, pero sí quieren fotografiarse frente a un mural o conocer el barrio donde empezó la historia.

Datos útiles para visitar el Circuito Messi
La base del recorrido está en la zona sur de Rosario, especialmente en el barrio La Bajada, la Escuela N° 66 General Las Heras, el Club Abanderado Grandoli, El Campito y el mural “De otra galaxia y de mi barrio”, en Azara y Buenos Aires. Para completar la experiencia conviene sumar el Museo del Deporte Santafesino, en Ayacucho 4800, y el mural gigante “De otra galaxia y de mi ciudad”, en avenida De la Libertad 328.

El tiempo recomendado varía según la modalidad. En recorrido autoguiado, conviene dedicar al menos medio día si se quiere combinar zona sur, museo y costanera. En tour guiado, muchas experiencias duran entre dos y tres horas. Para moverse con mayor comodidad, lo ideal es hacerlo en auto, remis, tour organizado o con guía local, ya que las postas no están todas concentradas en una misma área.
El Museo del Deporte tiene entrada gratuita, aunque conviene verificar horarios antes de viajar. Para los murales, el acceso es libre y gratuito, pero se recomienda visitarlos de día, respetar la vida barrial y evitar interrumpir la circulación. La mejor forma de cerrar el recorrido es combinarlo con el Monumento a la Bandera, la costanera del Paraná y alguna parada gastronómica rosarina.
Rosario, la ciudad que transformó a Messi en circuito turístico
El Circuito Messi confirma que el turismo deportivo puede convertirse en una herramienta de identidad urbana. Rosario no solo celebra al jugador más famoso que nació en la ciudad; también utiliza su historia para mostrar barrios, clubes, escuelas, arte callejero, museos y espacios que forman parte de su vida cotidiana.

Para quienes llegan desde otras provincias o desde el exterior, la ruta ofrece algo que no se consigue en los estadios europeos ni en los grandes museos del fútbol: el punto de origen. Las calles donde Messi fue chico, el club donde empezó, la escuela donde estudió y los murales que lo devuelven a su barrio.
En tiempos en que los viajeros buscan experiencias con relato, el Circuito Messi se consolida como una de las propuestas más singulares de Rosario: una ruta urbana donde el fútbol se mezcla con memoria, pertenencia y orgullo local.
Fotos: Ente Turístico Rosario








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