En Barrancas de Belgrano, semioculta entre árboles y senderos, Buenos Aires conserva una versión de la Estatua de la Libertad realizada por Frédéric Auguste Bartholdi, el mismo escultor de la célebre obra de Nueva York. Mide apenas tres metros, fue fundida en Francia y habría sido instalada antes que su “hermana” estadounidense.
Hay monumentos que dominan el paisaje y otros que sobreviven casi como secretos. La Estatua de la Libertad de Buenos Aires pertenece a esta segunda categoría. No está en una isla, no recibe millones de visitantes al año y no aparece en el imaginario turístico global. Sin embargo, guarda una historia extraordinaria: fue realizada por el mismo autor de la Estatua de la Libertad de Nueva York y, según una de las versiones más difundidas, fue emplazada en la ciudad antes que la famosa escultura estadounidense.
La obra se encuentra en Barrancas de Belgrano, uno de los espacios verdes más tradicionales del norte porteño, cerca de la calle La Pampa y la avenida Virrey Vértiz. Para encontrarla hay que caminar por el parque, pasar entre árboles, senderos, juegos infantiles y zonas de descanso. No se impone a simple vista. Más bien aparece de pronto, pequeña y vertical, con la antorcha levantada y la silueta reconocible de una imagen que el mundo asocia de inmediato con Nueva York.
Pero esta Libertad porteña tiene identidad propia. Mide cerca de tres metros, está hecha en hierro fundido pintado y se levanta sobre un pedestal de piedra. La versión neoyorquina, en cambio, supera los 90 metros si se cuenta desde el suelo hasta la antorcha y fue construida con una estructura y materiales de otra escala. La de Buenos Aires parece una miniatura, pero no una copia menor: forma parte de una serie de fundiciones francesas del siglo XIX que acercaban el arte público a distintas ciudades del mundo.

Una obra de Bartholdi en Belgrano
La estatua lleva la firma del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, nacido en Colmar en 1834 y reconocido internacionalmente por la creación de la Estatua de la Libertad de Estados Unidos. También fue autor de obras monumentales como el León de Belfort, símbolo de la resistencia francesa durante la Guerra Franco-Prusiana.
En la obra porteña aparece la iconografía clásica de la Libertad: una figura femenina en marcha, con una antorcha en la mano derecha, símbolo de la luz que se extiende por el mundo. Sobre el brazo izquierdo sostiene una tabla alusiva a la declaración de la Independencia y, a sus pies, una cadena rota representa la ruptura con la tiranía.
La pieza fue fundida en Francia, en los talleres de Val d’Osne, una célebre fundición artística del siglo XIX que produjo esculturas, fuentes, farolas y elementos ornamentales para plazas, parques y edificios públicos de distintos países. En ese sentido, la estatua de Barrancas no es sólo una curiosidad porteña: también habla de una época en la que Buenos Aires incorporaba mobiliario urbano y arte público importado de Europa.
El misterio de la fecha

Uno de los aspectos más atractivos de la historia es su fecha de emplazamiento. Durante mucho tiempo se sostuvo que la estatua fue inaugurada el 3 de octubre de 1886, apenas unas semanas antes que la Estatua de la Libertad de Nueva York, inaugurada el 28 de octubre de ese mismo año.
Sin embargo, otra versión ubica su instalación en 1875, es decir, once años antes que la obra estadounidense. Esa fecha aparece mencionada en el libro El barrio de Belgrano. Hombres y cosas de su pasado, de Alberto Octavio Córdoba, publicado en 1968. Según esa reconstrucción, la estatua habría sido emplazada durante el período en que José G. Saborido se desempeñaba como juez de paz de Belgrano.
El dato volvió a cobrar interés en 1990, cuando un francés llamado Francis Beaumatin, integrante del Club de los Amigos de la Estatua de la Libertad, vio una imagen de la versión argentina y pidió información a las autoridades porteñas. La respuesta oficial citó justamente el libro de Córdoba, reforzando la hipótesis de 1875.
Aun así, el origen completo sigue envuelto en dudas. El Archivo General de la Nación indica que la pieza fue adquirida por la Municipalidad de Buenos Aires, pero hay un problema histórico: en 1875, Belgrano todavía no formaba parte de la ciudad de Buenos Aires, sino de la provincia. Recién sería incorporado a la Capital Federal en 1887. Esa contradicción mantiene abierto el interrogante sobre quién la compró, cómo llegó y por qué terminó en ese sitio.
Una estatua escondida en una plaza clásica
Barrancas de Belgrano es uno de los parques más queridos del barrio. Tiene senderos arbolados, desniveles, glorietas, esculturas, bancos, juegos, músicos, vecinos que pasean perros y visitantes que llegan desde el cercano Barrio Chino. Sin embargo, muchos pasan por allí sin advertir la presencia de la pequeña Estatua de la Libertad.

La ubicación ayuda a ese efecto de secreto. La obra está parcialmente disimulada por la vegetación y por la topografía de la barranca. Desde algunos accesos cuesta verla; desde otros, aparece recién cuando uno está muy cerca. Esa condición casi escondida refuerza su encanto: no es un monumento de postal obvia, sino un hallazgo para caminantes atentos.
La estatua mira desde lo alto de la barranca, con la antorcha levantada, como una versión íntima y porteña de su pariente más famosa. En lugar de recibir barcos en la entrada de un puerto, acompaña la vida cotidiana de una plaza de barrio.
Una pieza entre arte, industria y modernidad
Aunque su tamaño pueda hacerla parecer una rareza menor, la Estatua de la Libertad de Belgrano forma parte de una historia más amplia: la de las fundiciones artísticas del siglo XIX, que permitieron multiplicar esculturas y ornamentos urbanos mediante técnicas industriales.
Ese cruce entre arte y tecnología fue característico de la modernidad. Las ciudades podían adquirir piezas de catálogos europeos y colocarlas en plazas, paseos y edificios públicos. Buenos Aires, que hacia fines del siglo XIX buscaba consolidar una imagen de capital moderna y cosmopolita, incorporó muchas obras de ese tipo.
La pequeña Libertad porteña pertenece a ese universo. No compite con Nueva York por monumentalidad, pero sí por historia. Su valor está en haber llegado temprano, en conservar la firma de Bartholdi y en mostrar cómo los símbolos republicanos y de emancipación circularon por el mundo mucho antes de convertirse en íconos turísticos globales.

Para verla hoy
La estatua se encuentra en Barrancas de Belgrano, en el barrio de Belgrano, cerca de la calle La Pampa y la avenida Virrey Vértiz. La visita puede combinarse fácilmente con un paseo por el Barrio Chino, la estación Belgrano C, la avenida Juramento, la iglesia de la Inmaculada Concepción —conocida como La Redonda— y los cafés y restaurantes de la zona.
El mejor momento para buscarla es durante el día, con buena luz, especialmente por la mañana o al atardecer. Como está dentro de una plaza pública, no requiere entrada ni reserva. Conviene recorrer el parque sin apuro, mirar hacia los sectores más altos de la barranca y acercarse desde La Pampa si se quiere ubicarla con mayor facilidad.
Para quienes disfrutan del turismo urbano, es una parada ideal dentro de una ruta de “secretos porteños”: lugares que no siempre figuran en los circuitos tradicionales, pero que revelan capas menos conocidas de la ciudad.
Una libertad porteña
Buenos Aires está llena de monumentos visibles y de historias ocultas. La Estatua de la Libertad de Barrancas de Belgrano pertenece a esa segunda Buenos Aires: la de los detalles que se descubren caminando, la de las plazas con memoria, la de las piezas europeas que quedaron incorporadas al paisaje barrial.
Pequeña, discreta y algo misteriosa, esta Libertad no tiene el tamaño ni la fama de la de Nueva York. Pero tiene algo que la vuelve única: la posibilidad de haber sido la primera, o al menos una de las primeras versiones de la obra de Bartholdi instaladas en el mundo.
En una ciudad acostumbrada a mirar hacia Europa y a dialogar con sus propios mitos, la Estatua de la Libertad de Belgrano ofrece una postal inesperada: un pedazo de historia universal escondido entre árboles, vecinos y barrancas porteñas.








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