Hocicos de bronce y marmol: un recorrido por los monumentos a los perros en Buenos Aires

La Argentina es un país profundamente mascotero. Según datos de la consultora Kantar (2022), 3 de cada 4 argentinos conviven con animales, y el 81 % de ellos elige a los perros como compañeros. Esta devoción por el “mejor amigo del hombre” ha dejado una marca indeleble en el paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y la Provincia, donde esculturas de mármol y bronce custodian historias de lealtad, memoria y lucha contra el maltrato.

A continuación, presentamos una guía de los monumentos más emblemáticos dedicados a los canes. Este recorrido no solo ofrece una oportunidad para los amantes del arte, sino también un recordatorio de la profunda unión emocional entre los argentinos y sus compañeros de cuatro patas.

Sabú: El guardián eterno en la Recoleta

La estatua más famosa de la Ciudad se encuentra en el Cementerio de la Recoleta (Junín 1760). Se trata de la representación de Sabú, el fiel compañero de Liliana Crociati de Szaszak.

  • La Historia: Liliana falleció en 1970, a los 26 años, víctima de un alud en Austria.
  • La Obra: Una escultura de bronce donde se retrata a Liliana acariciando a Sabú.
  • El Atractivo: La leyenda urbana asegura que tocar el hocico del perro trae buena suerte, lo que ha provocado un desgaste dorado en la nariz de la estatua por el roce constante de los visitantes.

Los Galgos Rusos: Elegancia en Recoleta

Ubicado en la intersección de Av. Córdoba y Jean Jaures (Plaza Monseñor De Andrea), este grupo escultórico de 1914 es una joya del arte animalista.

  • El Origen: Realizado por el napolitano Giacomo Merculiano, representa a dos borzoi o galgos rusos, raza predilecta de los zares y la alta sociedad europea de principios del siglo XX.
  • Conexión con el Tango: Se dice que el autor de “El día que me quieras”, Alfredo Le Pera, trajo ejemplares de esta raza desde París y le regaló dos a Carlos Gardel.

Mendieta: El toque de humor en San Telmo

En el Paseo de la Historieta (San Telmo), el perro Mendieta, el inseparable compañero de Inodoro Pereyra (creación de Roberto Fontanarrosa), tiene su propio lugar de honor para el deleite de los fanáticos del humor gráfico nacional.

Monumentos en la Provincia: Memoria y Justicia

La Provincia de Buenos Aires también ha erigido importantes homenajes, muchos de ellos enfocados en la concientización sobre el abandono.

El Perro Abandonado y Callejero

  • La Plata (Av. 13 y 38): Una obra del artista Jorge Iza que muestra a un hombre sosteniendo a un perro, dedicada a los animales sin hogar.
  • Avellaneda: Cuenta con un monumento al perro comunitario/callejero en el Gran Buenos Aires.
  • Berazategui (Av. 14 y 131): Inaugurado frente a la Municipalidad, es un homenaje del artista Germán Díaz al “perro de la calle” que todos aman aunque no viva bajo su techo.
  • Bahía Blanca (Plaza Payró): Recuerda a “Cachirulo”, un perro emblemático que falleció en 2019. El monumento incluye un código QR para conocer su biografía.
  • Mar del Plata (Plaza San Martín): “Los perros perdiceros” es una escultura que fue donada en 1937 por la familia Luro y fue emplazada en un primer tiempo en la Plaza Rocha. Fue trasladada en su lugar actual en 1982 y ha sido restaurada hace unos años.

Monumentos en La Plata, Berazategui y Mar del Plata:

Rubio: Un símbolo contra el maltrato

En Mar del Tuyú, los vecinos inauguraron un monumento en memoria de Rubio, un perro callejero brutalmente asesinado por un automovilista en 2019. La placa reza que Rubio “unió al mundo convirtiéndose en un pilar contra el maltrato animal”.

Otros Animales Escultóricos en CABA

Si bien los perros dominan el panorama, otros animales también tienen sus monumentos:

  • Mujer con Gato: Una escultura de mármol de Carrara en el boulevard Chenaut (Las Cañitas – foto de izquierda)
  • Yaguareté: En Parque Chacabuco (Asamblea y Mitre), una imponente figura de 800 kilos creada por Emilio Sarguinet.
  • Caperucita y el Lobo: En Plaza Sicilia (Palermo), una obra francesa de 1937 tallada en un solo bloque de mármol (foto de derecha).

Este recorrido no solo ofrece una oportunidad para los amantes del arte, sino también un recordatorio de la profunda unión emocional entre los argentinos y sus compañeros de cuatro patas.