Anguila y Tuvalu: cuando la web se transforma en bonanza financiera para paraísos tropicales

Anguila, en el Caribe, obtiene ya casi una cuarta parte de sus ingresos del dominio .ai, mientras que Tuvalu, en el Pacífico, se benefició de su extensión .tv. Son los ejemplos actuales de cómo la economía digital complementa el turismo para alimentar las cuentas de pequeños territorios vulnerables al cambio climático.

En plena era de la inteligencia artificial, el turismo dejó de ser el único motor económico para algunas islas pequeñas y paradisíacas. Anguila, un territorio británico de ultramar situado en el Caribe, ha logrado convertir el dominio de internet .ai en una inesperada fuente de riqueza. Según cifras oficiales, en 2024 este recurso representó el 23% de sus ingresos totales, equivalente a 39 millones de dólares estadounidenses, con previsiones de crecimiento hasta 138 millones en 2026.

El auge responde al boom de la inteligencia artificial (AI en inglés): miles de empresas en todo el mundo buscan direcciones con la terminación .ai, lo que multiplicó por diez las registraciones en cinco años y llevó a subastas de seis cifras. Solo en julio de 2025, cloud.ai se vendió por 600.000 dólares y law.ai por 350.000.

Diversificación frente a huracanes

Como otros destinos del Caribe, Anguila depende del turismo, especialmente de lujo, con un récord de 111.639 visitantes en 2024, en su mayoría estadounidenses. Sin embargo, la isla se encuentra en el cinturón de huracanes del Atlántico Norte, lo que la vuelve vulnerable a las tormentas que cada otoño ponen en riesgo hoteles e infraestructura.

La venta de dominios se ha transformado en una estrategia de diversificación económica y resiliencia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó este modelo como clave para reforzar la autosuficiencia financiera del territorio. Los ingresos se destinan a proyectos estratégicos, como un nuevo aeropuerto y mejoras en salud pública.

El precedente de Tuvalu y el dominio .tv

El caso de Anguila recuerda al de Tuvalu, un microestado del Pacífico que en 1998 firmó un contrato de exclusividad para licenciar su dominio .tv, asociado a la televisión. El acuerdo inicial con VeriSign aportaba entre 2 y 5 millones de dólares anuales, pero con la explosión de internet se consideró insuficiente.

En 2021, Tuvalu renegoció y firmó con GoDaddy bajo un modelo distinto, asegurando mayores ingresos. Hoy el .tv continúa siendo uno de los dominios más codiciados para proyectos audiovisuales y plataformas de streaming.

Nuestra nota sobre la progresiva desaparición de Tuvalu haciendo clic aquí.

Turismo, economía digital y futuro

La experiencia de estas islas muestra cómo los recursos digitales pueden complementar al turismo tradicional. Anguila sigue siendo un destino caribeño de lujo, con playas de arena blanca como Shoal Bay y atracciones naturales como el Arco de Anguila. Pero el verdadero cambio está en su capacidad para aprovechar un activo intangible como el .ai, que la conecta con la industria tecnológica global.

Por su parte, Tuvalu —con apenas 12.000 habitantes y amenazada por el aumento del nivel del mar— encontró en el dominio .tv un salvavidas financiero que refuerza sus presupuestos públicos.

En ambos casos, se trata de un modelo híbrido: playas y bienestar para los viajeros, economía digital para asegurar el futuro. Una lección de innovación que podría inspirar a otros microestados turísticos a explorar nuevas fuentes de ingresos en la era digital.