Se viene la 6G y va a transformar el turismo y el entorno de los viajes

La próxima generación de telecomunicaciones promete mucho más que conexiones ultrarrápidas. La integración de inteligencia artificial y un nuevo sistema de transmisión de datos, conocido como comunicación semántica, podría modificar el funcionamiento de aeropuertos, hoteles, transportes y destinos turísticos. Una tecnología todavía en desarrollo que apunta a mejorar la eficiencia, reducir los tiempos de respuesta y utilizar menos recursos, aunque también plantea nuevos desafíos ambientales y de privacidad.

La llegada de la tecnología 5G permitió desarrollar nuevas aplicaciones vinculadas con la conectividad móvil, la transmisión de grandes volúmenes de datos y la comunicación entre dispositivos. Sin embargo, los investigadores ya trabajan en la siguiente generación: la 6G, una tecnología que podría transformar no solamente la velocidad de las comunicaciones, sino también la manera en que los sistemas digitales intercambian información.

Su principal innovación podría encontrarse en un cambio de enfoque. Mientras las redes actuales buscan transmitir cada vez más datos con mayor velocidad, algunas de las tecnologías que se investigan para la 6G apuntan a seleccionar y enviar solamente la información necesaria para realizar una tarea determinada.

Esta aproximación, denominada comunicación semántica, tiene implicancias especialmente interesantes para el turismo, una actividad que depende cada vez más de sistemas interconectados para gestionar reservas, coordinar transportes, organizar flujos de pasajeros y brindar servicios personalizados.

Aunque todavía faltan varios años para una implementación comercial generalizada, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ya estableció el marco técnico IMT-2030, sobre el que se desarrollarán los futuros estándares 6G. El organismo trabaja con un horizonte de aprobación de tecnologías hacia finales de esta década.

Qué diferencia a la 6G de las generaciones anteriores

La evolución de las telecomunicaciones estuvo marcada por avances que ampliaron progresivamente sus posibilidades. La 3G permitió expandir el acceso a Internet desde los teléfonos móviles, la 4G facilitó el desarrollo de las aplicaciones y las plataformas digitales, mientras que la 5G incorporó velocidades superiores, menor latencia y mayor capacidad de conexión simultánea.

La 6G buscará continuar esa evolución, pero con una diferencia conceptual: hacer que las redes sean capaces de adaptarse mejor al propósito de cada comunicación.

En un artículo publicado el 18 de octubre de 2026 en The Conversation, dedicado al futuro de las telecomunicaciones, se explica que actualmente los sistemas transmiten grandes cantidades de datos sin considerar necesariamente cuáles son relevantes para la tarea que debe realizar el dispositivo receptor.

Por ejemplo, una cámara instalada en un vehículo autónomo puede enviar una secuencia completa de imágenes para que otro sistema identifique posibles obstáculos. Con un modelo de comunicación semántica, el dispositivo podría procesar parte de esa información localmente y transmitir solamente datos esenciales, como la presencia de un peatón, su distancia o su trayectoria probable.

El objetivo no sería simplemente reducir el volumen de información, sino permitir que los equipos tomen decisiones más rápidamente y con menor carga para la red.

Esta nueva lógica podría aplicarse a numerosos sectores económicos. En turismo, permitiría mejorar la coordinación entre sistemas tecnológicos que hoy funcionan mediante plataformas y bases de datos parcialmente independientes.

Aeropuertos inteligentes: equipajes, pasajeros y operaciones en tiempo real

Una de las actividades con mayor potencial de transformación es la gestión aeroportuaria. Los aeropuertos ya utilizan sensores, cámaras, sistemas de identificación y plataformas digitales para coordinar el movimiento de pasajeros, equipajes, aeronaves y vehículos terrestres.

Con tecnologías compatibles con la futura 6G, estos sistemas podrían intercambiar información de manera más eficiente y responder con mayor rapidez a situaciones operativas.

Por ejemplo, un sistema de gestión de equipajes podría transmitir alertas relevantes sobre una valija que necesita ser redirigida, en lugar de enviar continuamente grandes cantidades de información sin procesar. De manera similar, los equipos encargados de coordinar vehículos en plataforma podrían recibir advertencias inmediatas sobre movimientos que requieren atención.

Otra aplicación potencial se relaciona con la gestión de multitudes. Los sensores instalados en terminales podrían identificar concentraciones de pasajeros y contribuir a distribuir mejor los recursos disponibles en controles de seguridad, puertas de embarque y áreas de migraciones.

Estas posibilidades se vinculan con uno de los campos de investigación de la 6G: la integración entre comunicación y detección del entorno, conocida como Integrated Sensing and Communication (ISAC).

La UIT ya incluye esta capacidad entre los seis grandes escenarios previstos para las redes IMT-2030, junto con las comunicaciones inmersivas y la incorporación de inteligencia artificial.

Hoteles más eficientes y servicios personalizados

La hotelería también podría beneficiarse de una infraestructura capaz de conectar numerosos equipos y procesar información en tiempo real.

En un establecimiento de grandes dimensiones, los sistemas de climatización, iluminación, limpieza, mantenimiento, seguridad y atención al huésped funcionan mediante múltiples plataformas que no siempre están completamente integradas.

Las redes inteligentes podrían facilitar el intercambio de información entre estos servicios, permitiendo adaptar el funcionamiento del edificio a la ocupación real y a las necesidades de los huéspedes.

Un ejemplo es la climatización de habitaciones. En lugar de mantener condiciones uniformes en todo el establecimiento, los sistemas podrían ajustar temperatura y ventilación según la ocupación, las condiciones ambientales y las preferencias configuradas por cada cliente.

También podrían contribuir a detectar fallas técnicas antes de que afecten la experiencia del huésped o a coordinar mejor las tareas de mantenimiento.

En la atención al cliente, la combinación de conectividad avanzada e inteligencia artificial facilitaría el funcionamiento de asistentes digitales capaces de gestionar solicitudes, brindar información personalizada y comunicarse en diferentes idiomas.

No obstante, estas aplicaciones no requieren necesariamente esperar a la 6G. Muchas ya pueden desarrollarse con redes existentes. La próxima generación podría mejorar su funcionamiento a gran escala, pero no constituye una condición indispensable para que los hoteles comiencen a incorporarlas.

Destinos turísticos conectados y gestión de visitantes

Una de las aplicaciones más interesantes se relaciona con la administración de destinos que reciben grandes cantidades de turistas.

Ciudades históricas, parques nacionales, sitios arqueológicos y atractivos naturales enfrentan dificultades para gestionar flujos de visitantes que varían considerablemente según la temporada, el clima o determinados acontecimientos.

Las tecnologías 6G podrían contribuir a desarrollar sistemas de monitoreo capaces de procesar información procedente de diferentes fuentes y transformarla en indicaciones útiles para los responsables de cada destino.

En una ciudad turística, por ejemplo, una red de sensores podría detectar la acumulación de personas en determinadas áreas y sugerir recorridos alternativos mediante aplicaciones móviles o sistemas públicos de información.

En parques naturales, los dispositivos conectados podrían transmitir alertas sobre condiciones meteorológicas, crecidas de cursos de agua o situaciones que representen riesgos para los visitantes.

Estas posibilidades resultarían especialmente relevantes para destinos con grandes extensiones territoriales o infraestructura limitada, siempre que la nueva tecnología consiga mejorar efectivamente la cobertura en zonas rurales y alejadas.

Uno de los objetivos establecidos por la UIT para la 6G es precisamente ampliar la conectividad hacia comunidades que todavía cuentan con servicios insuficientes.

Experiencias inmersivas: conocer un destino antes de viajar

El turismo virtual y las experiencias inmersivas también podrían beneficiarse de las futuras redes. Actualmente, museos, parques temáticos y destinos turísticos experimentan con realidad aumentada, realidad virtual y recreaciones digitales de espacios culturales.

La 6G podría facilitar experiencias más complejas que requieran transmitir y procesar grandes volúmenes de información con tiempos mínimos de respuesta.

Un visitante podría recorrer un sitio arqueológico mientras observa, mediante dispositivos de realidad aumentada, reconstrucciones históricas superpuestas sobre las ruinas originales.

En museos, las exposiciones podrían incorporar contenidos interactivos adaptados a los intereses del visitante, con traducciones automáticas y explicaciones personalizadas.

Para los operadores turísticos, estas tecnologías también ofrecerían nuevas herramientas de promoción. Los viajeros podrían explorar virtualmente hoteles, cruceros o destinos antes de decidir una reserva.

La comunicación inmersiva figura entre los escenarios previstos en el marco internacional de desarrollo de la 6G. Sin embargo, todavía no está determinado qué aplicaciones llegarán primero al mercado ni cuáles podrán convertirse en servicios comerciales accesibles.

¿La 6G será realmente más sustentable?

Uno de los argumentos más interesantes de las investigaciones actuales es la posibilidad de reducir el consumo energético asociado con las telecomunicaciones.

La lógica de la comunicación semántica podría contribuir a ese objetivo al evitar transmisiones innecesarias. Si un sistema consigue enviar solamente la información relevante para una tarea, podría disminuir el uso de determinados recursos de red.

Esto tiene implicancias para el turismo, donde hoteles, aeropuertos y destinos incorporan continuamente nuevos dispositivos conectados.

Sin embargo, existe una limitación fundamental: procesar la información mediante inteligencia artificial también consume energía.

Un sistema que transmite menos datos pero necesita realizar cálculos mucho más complejos no necesariamente tendrá un impacto ambiental inferior.

Por eso, la sustentabilidad real de la 6G deberá evaluarse considerando el conjunto de la infraestructura: antenas, dispositivos, servidores, centros de datos y sistemas de inteligencia artificial.

La propia UIT incorporó la eficiencia energética, la seguridad y la reducción de la brecha digital entre los principios que deben orientar el desarrollo de IMT-2030.

Los desafíos: privacidad, seguridad y decisiones automatizadas

La evolución hacia redes capaces de identificar información relevante también plantea nuevas preguntas sobre el tratamiento de los datos. En el sector turístico, las plataformas tecnológicas administran información sensible: identidades, itinerarios, hábitos de consumo, ubicaciones, preferencias personales y medios de pago.

La expansión de sistemas capaces de interpretar el contexto y priorizar información exigirá mecanismos sólidos de protección de datos, transparencia y control sobre las decisiones automatizadas.

También será necesario evitar que las nuevas tecnologías generen desigualdades entre operadores y destinos con diferentes capacidades de inversión. Una gran cadena hotelera o un aeropuerto internacional podría acceder antes a estos desarrollos que una pequeña empresa turística o una localidad rural.

Otro interrogante señalado por los investigadores es el de la neutralidad de las redes. Si los sistemas comienzan a priorizar información en función de su utilidad para determinadas tareas, deberán establecerse criterios que impidan discriminaciones injustificadas entre servicios, contenidos o usuarios.

Estas cuestiones muestran que la transformación tecnológica no será solamente un desafío de ingeniería, sino también de regulación y gobernanza.

Cuándo llegará la 6G al turismo

El calendario previsto para la nueva generación de redes

  1. 2023: la UIT aprueba el marco internacional IMT-2030.
  2. 2026: avanzan los requisitos técnicos y los procedimientos de evaluación.
  3. 2027: está prevista la presentación de propuestas de tecnologías candidatas.
  4. Hacia 2030: se espera completar los estándares internacionales, con una adopción comercial posterior y gradual.

Calendario de normalización previsto por la UIT. No implica una fecha garantizada de disponibilidad comercial en cada país.

En octubre de 2026, la 6G todavía se encuentra en fase de investigación y desarrollo. Existen proyectos internacionales que estudian sus posibilidades, pero no una red comercial generalizada que permita evaluar de manera definitiva sus resultados.

Entre las iniciativas más relevantes se encuentran 6G-GOALS, centrada en comunicaciones semánticas; 6G-DISAC, orientada a integrar comunicación y detección del entorno; y 6GARROW, una colaboración internacional que investiga nuevas arquitecturas de redes con inteligencia artificial.

Estos proyectos buscan resolver cuestiones que van mucho más allá de aumentar la velocidad de conexión. Para la industria turística, el cambio podría resultar especialmente significativo porque permitiría avanzar hacia una gestión más coordinada de los servicios y una utilización más eficiente de la información.

Sin embargo, la transformación no dependerá exclusivamente de la tecnología. También requerirá inversiones en infraestructura, capacitación de trabajadores, interoperabilidad entre plataformas y decisiones sobre cómo proteger los datos de los viajeros.

La verdadera revolución de la 6G podría consistir, entonces, no en permitir que los turistas descarguen contenidos más rápidamente, sino en hacer que aeropuertos, hoteles, transportes y destinos funcionen como sistemas mejor conectados, capaces de anticipar necesidades y responder con mayor eficiencia.

La promesa todavía debe demostrarse, pero apunta a una transformación profunda: pasar de redes diseñadas principalmente para transportar información a sistemas capaces de contribuir de manera más directa a la toma de decisiones.