Cuando la Ruta de las Ratas terminaba en la Argentina, el turismo hacia el pasado más vergonzoso

Desde edificios históricos de Buenos Aires hasta un antiguo hotel de lujo en Córdoba, las calles de Bariloche y unas misteriosas ruinas en la selva misionera, la Argentina conserva escenarios vinculados con la expansión del nazismo antes de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de criminales de guerra después de 1945. ¿Cómo sería un circuito turístico que reuniera estos lugares? Esta nota propone un recorrido por episodios documentados, refugios reales y leyendas que marcaron una de las páginas más vergonzosas de la historia del país.

La Argentina podría tener uno de los circuitos de turismo histórico más singulares de América Latina: una ruta que reconstruyera la presencia del nazismo en el país, sus redes políticas y financieras durante las décadas de 1930 y 1940, la llegada de fugitivos después de la Segunda Guerra Mundial y las investigaciones que permitieron identificar a algunos de los responsables del Holocausto.

No se trataría de un itinerario convencional, sino de una propuesta de turismo de memoria, comparable en su intención educativa con los recorridos que existen en distintas ciudades europeas por lugares asociados con los regímenes totalitarios y sus víctimas. Su principal atractivo histórico sería conectar escenarios dispersos de un pasado cuya reconstrucción todavía exige distinguir cuidadosamente entre documentos, testimonios y leyendas.

Algunas visitas especializadas ya existen, como las caminatas sobre el nazismo en Buenos Aires, los recorridos históricos por Bariloche o las visitas al antiguo Hotel Edén de La Falda. Lo que todavía no existe como producto turístico articulado es una ruta nacional que permita comprender esos acontecimientos dentro de una misma narración histórica.

La propuesta adquiere especial interés después de que, en abril de 2025, el Archivo General de la Nación habilitara la consulta digital de más de 1.850 documentos relacionados con las actividades de jerarcas nazis en la Argentina. Los expedientes, desclasificados originalmente en 1992, incluyen investigaciones realizadas por organismos de seguridad e inteligencia argentinos durante distintas décadas.

Buenos Aires: el punto de partida de una historia de espionaje y refugios

El circuito podría comenzar en el Microcentro porteño, especialmente en los alrededores de Diagonal Norte, Avenida de Mayo y Monserrat, donde funcionaron oficinas comerciales, instituciones y espacios vinculados con las relaciones entre la Argentina y Alemania antes y durante la guerra.

En esta primera etapa, una caminata guiada permitiría abordar la actividad de organizaciones afines al régimen nazi, las redes económicas de empresas alemanas y las investigaciones sobre espionaje desarrolladas durante el conflicto. Sería importante identificar los edificios que conservan una vinculación histórica comprobada, sin atribuirles funciones clandestinas que no estén respaldadas por archivos.

El recorrido también debería explicar un capítulo decisivo de la posguerra: las redes que facilitaron el ingreso de antiguos funcionarios, militares y criminales del régimen derrotado. Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, diferentes mecanismos oficiales y contactos personales contribuyeron a la llegada de fugitivos y de técnicos procedentes de la Europa de posguerra. Las investigaciones de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA) y trabajos como los del periodista Uki Goñi permitieron reconstruir parte de esas conexiones.

Uno de los episodios centrales sería la captura de Adolf Eichmann, funcionario nazi que tuvo un papel fundamental en la organización de las deportaciones de judíos europeos hacia los centros de exterminio. Eichmann llegó a la Argentina en 1950 utilizando el nombre de Ricardo Klement y vivió en el Gran Buenos Aires hasta que fue capturado por agentes israelíes en mayo de 1960. Posteriormente fue juzgado y condenado en Jerusalén.

El multitudinario acto pro-nazi celebrado por el partido NacionalSocialista alemán, el 10 de abril de 1938 en el estadio Luna Park de Buenos Aires.

Un circuito interpretativo bien documentado podría reconstruir esos acontecimientos mediante archivos, fotografías, mapas y testimonios, complementando la experiencia con una visita al Museo del Holocausto de Buenos Aires. La intención no sería presentar a los fugitivos como personajes de aventura, sino explicar cómo pudieron esconderse y por qué fue tan difícil llevarlos ante la justicia.

Córdoba: el Hotel Edén y los vínculos con el poder nazi

La siguiente etapa podría desarrollarse en La Falda, provincia de Córdoba, donde se conserva uno de los edificios más representativos de esta historia: el antiguo Hotel Edén.

Inaugurado a fines del siglo XIX, el establecimiento fue uno de los grandes hoteles de lujo de la Argentina. Sus salones, jardines y servicios atraían a integrantes de la élite nacional y a visitantes extranjeros, y su desarrollo estuvo estrechamente relacionado con el crecimiento de La Falda como localidad turística.

En 1912 pasó a manos de los hermanos Eichhorn. Walter Eichhorn y su esposa Ida mantuvieron vínculos documentados con Adolf Hitler y contribuyeron económicamente al movimiento nacionalsocialista desde antes de su llegada al poder.

Después de que la Argentina declarara la guerra a las potencias del Eje en 1945, el establecimiento fue incautado y utilizado para alojar bajo vigilancia a miembros de la representación diplomática japonesa. Terminada la guerra, fue devuelto a sus propietarios y posteriormente atravesó un proceso de decadencia, cierre y abandono.

Actualmente funciona como espacio histórico y cultural, con visitas guiadas que permiten conocer sus ambientes restaurados y la historia del edificio. Es uno de los pocos sitios de esta eventual ruta que ya dispone de una estructura turística apropiada para explicar su pasado.

La conexión podría extenderse a Villa General Belgrano, donde se asentaron marinos alemanes del Admiral Graf Spee, el buque de guerra hundido por su propia tripulación frente a Montevideo en diciembre de 1939. Sin embargo, sería indispensable diferenciar ese episodio de la presencia de criminales de guerra: pertenecer a una colectividad alemana o haber integrado la tripulación de un buque militar no implica, por sí mismo, responsabilidad en los crímenes del nazismo.

Bariloche: el refugio real de Erich Priebke y las leyendas del lago Nahuel Huapi

En la Patagonia, San Carlos de Bariloche sería una de las etapas más importantes de este recorrido. La ciudad conserva una fuerte impronta de la inmigración centroeuropea y fue también el lugar donde vivió durante décadas Erich Priebke, antiguo capitán de las SS que participó en la masacre de las Fosas Ardeatinas, perpetrada en Roma en marzo de 1944 y en la que fueron asesinadas 335 personas.

Priebke llegó a la Argentina en 1948 y se integró a la sociedad barilochense. Su presencia adquirió repercusión internacional en 1994, cuando fue identificado por un equipo periodístico estadounidense. Detenido y extraditado a Italia en 1995, terminó condenado a prisión perpetua.

Una caminata histórica por Bariloche podría explicar este caso y otros aspectos de la inmigración de posguerra, utilizando el Centro Cívico como punto de partida y vinculando lugares, documentos y testimonios.

El itinerario también podría incluir una explicación sobre el Proyecto Huemul, el fallido programa de investigaciones nucleares impulsado por Perón y dirigido por el austríaco Ronald Richter en una isla del lago Nahuel Huapi. Aunque no debe confundirse con una red de refugio nazi, permite comprender el interés de la Argentina de posguerra por incorporar técnicos europeos.

Inalco y Villa Tacul: cuando la leyenda reemplaza a los documentos

Los alrededores del lago Nahuel Huapi también concentran historias sobre presuntos refugios de Hitler y otros jerarcas. Entre ellas se encuentra la estancia Inalco, cerca de Villa La Angostura, una propiedad frecuentemente vinculada con teorías que sostienen que Hitler logró escapar de Berlín y vivir en la Patagonia. También circulan relatos sobre un supuesto búnker nazi en Villa Tacul.

Estos lugares podrían incorporarse a un circuito únicamente como ejemplos de la construcción de mitos históricos. No existen pruebas fiables de que Hitler haya escapado a la Argentina: la evidencia histórica establece que murió en Berlín en abril de 1945. En consecuencia, presentar esas residencias como escondites comprobados distorsionaría la historia.

La propuesta tendría valor si mostrara cómo nacieron esas leyendas, qué documentos se utilizaron para sostenerlas y por qué su atractivo turístico continúa vigente a pesar de la falta de evidencias.

Misiones: las ruinas de Teyú Cuaré y el misterio de la selva

Una de las etapas más intrigantes de este recorrido estaría en el Parque Provincial Teyú Cuaré, donde investigadores argentinos estudiaron un conjunto de construcciones de piedra ocultas entre la vegetación, cerca del río Paraná y de la frontera con Paraguay.

Las excavaciones realizadas por los arqueólogos Daniel Schávelzon y Ana Igareta identificaron estructuras que podrían haber sido levantadas durante la década de 1940. También se encontraron objetos y materiales de procedencia europea, entre ellos monedas alemanas de la época de la guerra.

El hallazgo adquirió gran repercusión internacional en 2015 porque se planteó la posibilidad de que el complejo hubiera sido concebido como refugio clandestino para fugitivos vinculados con el régimen nazi.

Sin embargo, las investigaciones posteriores mostraron los límites de esa interpretación. En un artículo publicado en 2020, Ana Igareta, Daniel Schávelzon y Alexis Weber explicaron que, si bien las evidencias permiten estudiar la presencia de europeos en el lugar a mediados del siglo XX, no se consiguió establecer con certeza la identidad de los ocupantes. La hipótesis de que allí se escondió Martin Bormann, secretario personal de Hitler, quedó descartada: sus restos fueron identificados en Alemania.

Este sitio sería especialmente interesante para una ruta de turismo histórico porque permitiría explicar cómo trabaja la arqueología contemporánea y cuál es la diferencia entre un indicio material, una hipótesis y una conclusión demostrada.

La visita requeriría, además, respetar las condiciones de conservación del parque y confirmar cuáles de las ruinas pueden recorrerse de manera autorizada.

La costa atlántica: los submarinos que llegaron y los que se convirtieron en leyenda

Otra parte de la ruta podría reconstruir los episodios protagonizados por submarinos alemanes al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Aquí convendría comenzar por un hecho comprobado: en julio y agosto de 1945, los submarinos U-530 y U-977 se rindieron ante las autoridades argentinas en Mar del Plata. Sus llegadas alimentaron rumores sobre pasajeros secretos, desembarcos clandestinos y el posible traslado de jerarcas nazis a Sudamérica.

La documentación diplomática estadounidense de agosto de 1945 confirma la llegada del U-977, la detención de sus tripulantes y su posterior entrega a Estados Unidos.

A partir de aquellos episodios surgieron relatos que todavía circulan en distintas localidades costeras, desde Mar del Sud y Necochea hasta Bahía Creek, Caleta de los Loros y Camarones, en la Patagonia.

En particular, algunas versiones sostienen que submarinos alemanes desembarcaron fugitivos, documentos y dinero antes de hundirse voluntariamente en bahías aisladas. Aunque estas historias dieron lugar a búsquedas y publicaciones, no existen evidencias concluyentes que permitan dar por comprobados esos supuestos desembarcos ni la presencia de submarinos hundidos en todos los lugares señalados.

La costa patagónica podría convertirse, por lo tanto, en un capítulo dedicado a la historia marítima y a la persistencia de las leyendas. El visitante encontraría paisajes espectaculares, pero la interpretación histórica debería evitar transformar las versiones locales en acontecimientos establecidos.

Comodoro Rivadavia: inmigración alemana, petróleo y política

La última etapa patagónica podría situarse en el barrio Astra, al norte de Comodoro Rivadavia, uno de los enclaves históricos vinculados con el desarrollo petrolero de la región.

Durante las primeras décadas del siglo XX, la industria atrajo trabajadores y técnicos de distintas nacionalidades, incluidos numerosos inmigrantes alemanes. El barrio conserva parte de su patrimonio arquitectónico e industrial, así como recuerdos de una intensa vida comunitaria.

En este contexto aparecen las referencias al Club de Planeadores El Cóndor, fundado en 1934, y a fotografías históricas que muestran la circulación de simbología nazi en actividades de la colectividad durante los años treinta.

Una eventual visita permitiría explorar la relación entre inmigración, industria petrolera, comunidades extranjeras y política internacional. También serviría para explicar que las acusaciones sobre supuestas tareas de espionaje o reconocimiento aéreo requieren documentación específica: la existencia de clubes, instituciones alemanas o símbolos políticos no alcanza para demostrar operaciones clandestinas.

El valor de Astra estaría precisamente en reconstruir un ambiente social e histórico concreto, evitando atribuir responsabilidades colectivas a una comunidad de origen nacional.

Las redes de fuga y la responsabilidad del Estado

Un circuito de estas características quedaría incompleto si se limitara a mostrar edificios, estancias o refugios. Su eje interpretativo debería ser la llegada de criminales de guerra a la Argentina y las condiciones políticas y administrativas que permitieron su ingreso y permanencia.

Las investigaciones históricas han documentado la participación de intermediarios como Carlos Fuldner, exintegrante de las SS, en redes que facilitaron la llegada de europeos vinculados con el régimen nazi. Durante el primer peronismo, esas operaciones coexistieron con políticas destinadas a incorporar técnicos y especialistas extranjeros al proceso de industrialización del país.

Entre los fugitivos que encontraron refugio en la Argentina estuvieron Adolf Eichmann, Josef Mengele y Erich Priebke, con trayectorias diferentes y grados diversos de protección, ocultamiento y participación de funcionarios o intermediarios.

La existencia de estas redes está ampliamente documentada. Sin embargo, eso no significa que todas las personas ingresaran mediante un mismo procedimiento ni que pueda atribuirse idéntica responsabilidad a todos los organismos estatales involucrados. Una reconstrucción rigurosa tendría que analizar cada caso, sus documentos migratorios y los mecanismos utilizados para eludir la justicia.

La apertura digital de los expedientes del Archivo General de la Nación ofrece una oportunidad para desarrollar investigaciones y contenidos interpretativos basados en fuentes primarias, en lugar de depender exclusivamente de testimonios o publicaciones sensacionalistas.

¿Una ruta del nazismo en la Argentina?

Más que un único viaje continuo, por las enormes distancias que separan los destinos, la propuesta podría estructurarse como una red de itinerarios independientes, con un relato histórico compartido.

RegiónEje de la visitaTipo de experiencia
Buenos Aires y Gran Buenos AiresRedes políticas, espionaje, llegada de fugitivos y captura de EichmannCaminatas históricas, archivos y museos
La Falda, CórdobaHotel Edén y apoyo al nazismo anterior a 1945Visita guiada a patrimonio conservado
Bariloche, Río NegroEl caso Priebke y la posguerraRecorrido histórico urbano
Villa La Angostura, NeuquénInalco y la construcción de leyendas sobre HitlerInterpretación histórica, sin acceso turístico garantizado a la propiedad
San Ignacio, MisionesRuinas de Teyú CuaréArqueología y patrimonio natural, según accesos autorizados
Costa atlántica y patagónicaSubmarinos rendidos y mitos sobre desembarcosHistoria marítima y recorridos paisajísticos
Comodoro Rivadavia, ChubutInmigración, petróleo y actividad política en los años treintaPatrimonio industrial e histórico

No todos los lugares mencionados disponen de infraestructura específica, acceso público o visitas guiadas sobre esta temática. La tabla describe un circuito hipotético y no un producto actualmente comercializado.

Nunca más: un imprescindible turismo de memoria

El principal desafío de esta propuesta sería evitar que las historias sobre escondites, submarinos y jerarcas fugitivos se convirtieran en un espectáculo desprovisto de contexto.

La existencia de antiguos edificios, documentos y refugios permite reconstruir procesos históricos relevantes, pero un itinerario dedicado al nazismo debería recordar permanentemente quiénes fueron sus responsables, qué crímenes cometieron y por qué su presencia posterior en la Argentina constituyó un problema de justicia internacional.

En ese sentido, el circuito también tendría que incorporar la historia de las víctimas del Holocausto, de los sobrevivientes que llegaron al país y de las personas e instituciones que participaron en la búsqueda de criminales y en la preservación de la memoria.

La Argentina ofrece escenarios suficientes para construir una ruta histórica de alcance nacional. Pero su mayor valor no estaría en confirmar las leyendas sobre Hitler ni en alimentar el misterio de los submarinos desaparecidos. Estaría en explicar cómo una parte de los responsables de uno de los mayores crímenes del siglo XX consiguió atravesar el Atlántico, establecerse en el país y, en algunos casos, permanecer durante décadas lejos de la justicia.