Oatmeal, el desayuno saludable que gana espacio entre los viajeros

Del porridge caliente a los “overnight oats”: la avena se consolida en los cafés urbanos y desayunos de hotel como una opción práctica y energética. En Nueva York, SunnyNews la encontró incluso entre las propuestas de Café d’Avignon en Moxy.

Por Ariel Ferrero – Sunny News

Café, algo dulce y salir corriendo a descubrir la ciudad. Durante años esa fue casi la fórmula universal del desayuno del viajero. Pero las cartas de cafeterías y hoteles están cambiando y, entre croissants, tostadas y bowls de frutas, hay un protagonista que aparece cada vez con mayor frecuencia: el oatmeal.

La tradicional avena cocida, conocida también como porridge, dejó de ser aquel desayuno asociado casi exclusivamente con las mañanas frías británicas para transformarse en una propuesta que combina nutrición, practicidad y energía. Y su versión fría, los populares overnight oats, amplió todavía más su presencia.

SunnyNews pudo comprobarlo recientemente en Nueva York. En Café d’Avignon, dentro de Moxy Chelsea y de Moxy Times Square, el oatmeal forma parte de una propuesta de desayuno en la que convive naturalmente con la clásica pastelería francesa, el café y otras alternativas para comenzar una intensa jornada en Manhattan.

La imagen resulta bastante representativa de una nueva forma de desayunar durante los viajes: un café, una pieza de boulangerie y un recipiente de avena preparado para comer allí mismo o llevar.

Del gimnasio a una mañana caminando por Nueva York

El crecimiento del oatmeal está relacionado también con una mayor atención a la alimentación antes de realizar actividad física.

Una dieta equilibrada es la base de cualquier actividad deportiva amateur y, antes del ejercicio, el organismo necesita disponer de suficiente energía tanto para los músculos como para mantener la concentración.

Los especialistas recomiendan que, cuando se realiza un snack previo al entrenamiento, sea fácil de digerir, energético y no demasiado pesado, preferentemente consumido al menos una hora antes de comenzar la actividad.

Pero esa misma lógica puede trasladarse perfectamente al viajero. Una jornada recorriendo Manhattan, caminando por un parque temático o explorando una ciudad durante horas también requiere energía sostenida. Y allí aparecen los carbohidratos complejos como una alternativa interesante porque permiten una liberación de energía más gradual.

La avena reúne varias de esas características: aporta carbohidratos, fibra, vitaminas, minerales y proteínas y puede combinarse fácilmente con frutas, miel, frutos secos, leche o yogurt.

La revolución de los overnight oats

Si el porridge tradicional se consume caliente y encuentra su momento ideal durante el otoño y el invierno, su versión fría conquistó las temporadas más cálidas.

Son los llamados overnight oats.

La preparación es sencilla: los copos de avena permanecen durante toda la noche sumergidos en leche dentro de la heladera. A la mañana siguiente pueden combinarse con yogurt, una pequeña cantidad de miel y frutas frescas o secas.

El resultado es una preparación cremosa que no necesita cocción por la mañana y que, además, se adapta especialmente bien al formato grab & go que ganó terreno en hoteles y cafeterías.

Y quizás allí esté una de las razones de su éxito entre los viajeros. Se puede desayunar sentado tranquilamente en un café, pero también llevarlo y continuar camino hacia el aeropuerto, una excursión, una reunión o simplemente otra larga jornada descubriendo una ciudad.

Energía sí, excesos no

Para quienes buscan desayunar antes de hacer ejercicio, los especialistas aconsejan evitar alimentos excesivamente ricos en grasas, debido a que su digestión es más lenta, así como cantidades demasiado grandes de carbohidratos simples que pueden provocar una rápida subida de glucosa seguida de una caída de energía.

También es fundamental una correcta hidratación y evitar el alcohol antes de realizar actividad física.

Pan integral, avena, frutas, miel en cantidades moderadas, yogurt y frutos secos aparecen así entre las opciones que permiten construir un desayuno equilibrado.

La escena se repite cada vez más en las grandes ciudades: café en una mano y oatmeal en la otra. En Nueva York, donde caminar diez o quince kilómetros durante una jornada turística no resulta nada extraordinario, comenzar el día con una propuesta capaz de aportar energía sin convertir el desayuno en una comida demasiado pesada tiene bastante sentido.

Porque viajar también es eso: caminar mucho, descubrir sabores nuevos y, de vez en cuando, conseguir que lo saludable y lo rico compartan la misma bandeja.

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