SkyNook: el nuevo asiento de avión que transforma la última fila en un espacio semiprivado

La propuesta de Collins Aerospace busca cambiar la percepción de uno de los lugares menos deseados de la clase económica. SkyNook incorpora una separación deslizante, espacio adicional junto a la ventanilla y mayor flexibilidad para trabajar, comer o viajar con niños y mascotas.

La última fila de un avión suele concentrar varios de los inconvenientes más conocidos de la clase económica: los asientos tienen limitaciones para reclinarse, están próximos a los baños y la cocina y registran un movimiento constante de pasajeros. Collins Aerospace propone cambiar esa lógica con SkyNook, un nuevo concepto de asiento que convierte el sector posterior de determinados aviones de fuselaje ancho en una especie de refugio individual dentro de la cabina.

El diseño fue presentado en la edición 2026 de Aircraft Interiors Expo, en Hamburgo, y obtuvo el primer puesto en la categoría de confort para pasajeros de los Crystal Cabin Award, que distinguen innovaciones vinculadas con el diseño y la experiencia dentro de los aviones.

Una última fila pensada de otra manera

SkyNook parte de una característica estructural de algunos aviones de doble pasillo: hacia la parte posterior del fuselaje, el espacio disponible puede reducirse y determinadas configuraciones permiten colocar dos asientos donde habitualmente habría tres. Collins Aerospace decidió aprovechar ese espacio adicional para crear una propuesta diferente dentro de la clase económica.

A primera vista, los asientos mantienen una configuración similar a la de cualquier butaca convencional, pero el concepto incorpora un área situada entre el asiento de ventanilla y la pared lateral del avión. Ese espacio puede utilizarse para guardar determinados objetos, colocar un portabebés o adaptarse como superficie para trabajar, comer o realizar otras actividades durante el vuelo.

El elemento central es una divisoria deslizante que separa parcialmente al pasajero del pasillo. Según Collins Aerospace, además de aportar privacidad, la barrera está pensada para reducir parte del ruido procedente de la zona de cocina y de los baños. El diseño no convierte el asiento en una suite cerrada, pero sí crea una sensación de aislamiento mayor que la habitual en clase económica.

Un espacio pensado para distintos tipos de pasajeros

La propuesta busca, precisamente, que el espacio adicional no tenga una única función. Collins Aerospace plantea SkyNook como una alternativa especialmente adaptable para familias, pasajeros que viajan con animales de servicio y personas que pueden beneficiarse de un entorno con menos estímulos.

La zona junto a la pared también puede convertirse en una pequeña superficie de apoyo. Para un pasajero que necesita trabajar durante el vuelo, puede funcionar como espacio complementario para una computadora u otros objetos; para quien viaja por ocio, puede utilizarse para comer o mantener a mano determinados elementos sin ocupar completamente el espacio del asiento.

Esta flexibilidad resulta particularmente interesante en vuelos de larga distancia, donde las limitaciones de espacio de la clase económica se hacen más evidentes y donde pequeñas modificaciones en la distribución pueden tener un impacto significativo sobre la percepción del viaje.

¿El peor asiento podría convertirse en uno de los más buscados?

La propuesta de Collins Aerospace plantea un cambio de perspectiva: en lugar de considerar la parte posterior del avión como una zona que debe simplemente aprovecharse al máximo, propone convertir sus particularidades estructurales en una ventaja para el pasajero.

La privacidad es uno de los elementos que tradicionalmente diferencia a las cabinas premium de la económica. En primera clase y en algunas nuevas configuraciones de business existen asientos con puertas, paneles y espacios individuales que permiten reducir el contacto visual y acústico con el resto de la cabina. SkyNook traslada parcialmente esa idea a la parte posterior del avión, aunque sin llegar al nivel de aislamiento de una suite.

Por el momento, se trata de un concepto de diseño y no de un producto que pueda reservarse en una aerolínea. Su presentación en Aircraft Interiors Expo forma parte de un proceso en el que fabricantes, aerolíneas y empresas especializadas exploran nuevas formas de utilizar el espacio de las cabinas.

Una tendencia hacia una clase económica más flexible

SkyNook forma parte de una serie de propuestas que buscan modificar la experiencia de los pasajeros sin abandonar necesariamente la configuración económica tradicional. En la misma línea aparecen otros conceptos presentados recientemente, como diseños de asientos en dos niveles o soluciones destinadas a incorporar lugares para descansar durante vuelos prolongados.

El ejemplo más concreto es el Economy Skynest de Air New Zealand, que introduce literas destinadas a que los pasajeros de clase económica puedan acostarse durante algunas horas en determinados vuelos de larga distancia. Estas propuestas muestran que la innovación en aviación no pasa solamente por desarrollar nuevas cabinas premium, sino también por intentar resolver algunos de los problemas más persistentes de quienes viajan en las tarifas más accesibles.

Para el turismo, esta evolución tiene una consecuencia directa: el propio asiento se convierte cada vez más en parte de la experiencia de viaje. En trayectos internacionales de muchas horas, especialmente aquellos que conectan América con Europa, Asia u Oceanía, cuestiones como privacidad, descanso, posibilidad de trabajar y espacio para las pertenencias pueden influir tanto en la elección de una aerolínea como otros servicios tradicionalmente asociados al vuelo.

Si conceptos como SkyNook llegan finalmente a las cabinas comerciales, la última fila podría dejar de ser simplemente el lugar que queda disponible cuando todos los demás asientos ya fueron elegidos. En determinados aviones, podría transformarse en una opción buscada precisamente por ofrecer algo que escasea en clase económica: un pequeño espacio propio dentro de una cabina compartida.