El proyecto MOON pasó de la etapa conceptual a las fases de diseño e ingeniería y contempla gigantescas esferas de 312 metros de altura, hoteles, residencias, entretenimiento, bienestar y experiencias vinculadas con el turismo espacial. La propia compañía incluye a Sudamérica entre las regiones de expansión y menciona a Brasil entre los países previstos, aunque todavía no existe una ciudad ni un terreno confirmado.
La idea de construir una gigantesca Luna artificial en la Tierra acaba de avanzar un nuevo paso. Moon World Resorts, la compañía canadiense detrás del proyecto, confirmó la incorporación de nuevos socios de arquitectura, ingeniería, gestión y diseño para llevar su propuesta desde el concepto hacia una etapa formal de desarrollo.
La compañía imagina una red internacional de destinos bajo la marca MOON, concebidos como grandes complejos turísticos y urbanos cuyo elemento central será una esfera de dimensiones extraordinarias. El proyecto pretende combinar hotelería, entretenimiento, gastronomía, bienestar, educación, tecnología, atracciones y experiencias vinculadas con la exploración espacial.
Según la información oficial de Moon World Resorts, la esfera alcanzaría 271 metros de diámetro y 312 metros de altura, mientras que cada desarrollo se integraría dentro de un masterplan de 556 acres, unos 2,25 millones de metros cuadrados. La compañía plantea además un modelo de Smart City que podría adaptarse a diferentes tipos de emplazamiento, desde zonas desérticas hasta áreas costeras, boscosas o de pradera.

Una Luna de 312 metros
La esfera sería el elemento arquitectónico que permitiría reconocer inmediatamente a cualquiera de los futuros complejos MOON. La propuesta actual la presenta como la mayor esfera arquitectónica de su tipo y como una atracción en sí misma, pero también como el núcleo de un desarrollo mucho más amplio.
En torno a ella se proyectan 24 torres residenciales y 23 esferas comerciales, además de espacios públicos, parques, una laguna y sistemas de movilidad peatonal, ciclista y eléctrica. El masterplan contempla hasta 12.000 residencias de lujo y una superficie construida global estimada en 3,25 millones de metros cuadrados.

La idea, por lo tanto, se aleja del concepto tradicional de resort aislado. MOON pretende funcionar como una combinación de hotel, parque de entretenimiento, centro de convenciones, complejo residencial, destino de bienestar y ciudad inteligente, todo organizado alrededor de la gigantesca esfera.
Una experiencia de turismo espacial sin salir de la Tierra
Uno de los principales atractivos será la llamada experiencia lunar, que busca recrear en el interior de la esfera la sensación de recorrer la superficie de la Luna. La propuesta contempla una superficie lunar y una base espacial, además de experiencias de entrenamiento y simulación vinculadas con el espacio.

El concepto forma parte de la estrategia de la compañía de posicionar MOON como un “puente hacia el turismo espacial”. No se trata de enviar visitantes al espacio, sino de crear en la Tierra una experiencia inmersiva que acerque al público a las sensaciones, tecnologías y escenarios asociados con la exploración extraterrestre.
Las versiones del proyecto difundidas durante 2026 contemplan para la esfera central un hotel de aproximadamente 4.000 habitaciones o suites, además de una atracción lunar que podría recibir hasta dos millones de visitantes anuales. Estas cifras corresponden al diseño del complejo presentado por la compañía y difundido por medios especializados, y pueden modificarse a medida que avance la ingeniería.
En versiones anteriores del proyecto también se había manejado una inversión del orden de US$5.000 millones por desarrollo. Esa cifra debe considerarse como una estimación de las versiones previas del proyecto y no como un presupuesto definitivo para una construcción actualmente aprobada.
Hotelería, gastronomía, bienestar y entretenimiento
El alojamiento sería solamente una parte de la experiencia. El masterplan contempla un hotel de cinco estrellas, un centro de convenciones y conferencias, espacios para eventos, restaurantes, una calle comercial, clubes privados, entretenimiento en vivo, un centro de e-sports, instalaciones educativas y un centro de bienestar y longevidad.
La compañía también incorporó durante 2026 a especialistas específicos para desarrollar estas áreas. Technogym fue designada como diseñadora de fitness y bienestar de los futuros destinos, mientras que James & Cranwell asumirá tareas de asesoramiento en gastronomía, retail, estrategia hotelera y asociaciones comerciales.

Esto permite entender mejor el posicionamiento que busca MOON: no sería simplemente un hotel temático, sino un destino turístico de permanencia, capaz de concentrar diferentes motivos de consumo y actividades durante una estadía de varios días.
El proyecto ya entró en una nueva etapa
El avance más reciente se produjo con la designación de Entuitive como consultora de ingeniería estructural y de envolvente para los futuros desarrollos. Su trabajo comprende el diseño de los sistemas estructurales, fachadas y aspectos relacionados con la construcción.
A esto se suma la incorporación de BDP Quadrangle como arquitecto principal de los masterplans MOON. La firma trabajará en arquitectura, diseño y urbanismo para los diferentes desarrollos internacionales.
También fue contratado Rider Levett Bucknall para la gestión de los programas y el control de costos durante las distintas etapas de desarrollo.
En otras palabras, el proyecto ya no se encuentra únicamente en la etapa de una propuesta arquitectónica difundida mediante renders. La compañía está armando una estructura internacional de profesionales para convertir el concepto en diferentes desarrollos adaptables a cada mercado.
¿Habrá una Luna en Sudamérica?
La respuesta es sí, Sudamérica forma parte de los planes globales de Moon World Resorts, aunque esto no significa que exista actualmente una obra aprobada o una localización definida.
La compañía enumera a Sudamérica como una de las nueve regiones globales en las que pretende desarrollar MOON, junto con Norteamérica, Europa, Medio Oriente, Asia oriental, Asia meridional, Sudeste Asiático, Oceanía y África.
Y hay un dato todavía más concreto: en una comunicación de 2026 vinculada al desarrollo de los servicios de bienestar, Moon World Resorts menciona expresamente a Brasil entre los países en los que prevé desarrollar sus destinos, junto con Australia, China, India, España, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos.
Por el momento, sin embargo, no se anunció una ciudad brasileña, un terreno determinado, una licencia de construcción ni una fecha de apertura. Por eso, no puede hablarse todavía de un “Moon Brasil” como proyecto inmobiliario definido.
La propia compañía explica que el diseño fue concebido para adaptarse al lugar donde se construya. La esfera y el masterplan podrían instalarse en distintos contextos geográficos, preservando la identidad global de MOON pero incorporando características culturales y ambientales locales.
De Dubái a una posible red global
Durante los últimos años, Dubái apareció repetidamente asociado al proyecto y continúa siendo uno de los mercados considerados por sus impulsores. En julio de 2026, sus fundadores señalaron que Emiratos Árabes Unidos seguía siendo su mercado preferido en Medio Oriente, aunque el desarrollo requiere una superficie de 556 acres y apoyo gubernamental directo.
Esto también explica por qué no conviene interpretar las imágenes de “Moon Dubai” que circulan en redes como si correspondieran a una obra actualmente en construcción. La localización definitiva de cada desarrollo todavía depende de acuerdos, terrenos, financiación, aprobaciones y licencias.
El proyecto, en cambio, sí está adquiriendo una dimensión global. La incorporación de arquitectos, ingenieros, consultores de costos y especialistas en hotelería y bienestar apunta a crear una plataforma que pueda replicarse en distintos continentes.
Un nuevo modelo de destino turístico
Desde el punto de vista turístico, lo más interesante de MOON no es solamente su forma. El proyecto representa una tendencia hacia destinos construidos alrededor de una experiencia singular, capaces de convertirse por sí mismos en motivo de viaje.
La propuesta combina elementos que habitualmente aparecen separados: un gran hotel, un parque de atracciones, un centro de convenciones, un complejo de bienestar, un distrito comercial, residencias de lujo y una experiencia inmersiva vinculada con el espacio.
Si finalmente se construyen las diferentes sedes previstas, cada una podría convertirse en un nuevo ícono turístico y arquitectónico de su región, con capacidad para atraer tanto visitantes internacionales como turismo doméstico.








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