Mañana se celebra un nuevo aniversario de la primera aparición del nombre de las Américas en un mapa

Del 2 al 4 de octubre de 2026, Saint-Dié-des-Vosges (Lorena – Francia) será sede de la 37ª edición del Festival Internacional de Geografía. La ciudad de los Vosgos conmemora una historia singular: en 1507, un grupo de humanistas vinculados al Gymnase Vosgien utilizó por primera vez el nombre “America” para designar al Nuevo Mundo, en homenaje a Amerigo Vespucci.

Cada octubre, Saint-Dié-des-Vosges, en la región francesa de Grand Est, se convierte durante tres días en un punto de encuentro internacional para investigadores, escritores, periodistas, cartógrafos y viajeros interesados en la relación entre los territorios y las sociedades. La razón de esa vocación geográfica no es solamente contemporánea: la ciudad está vinculada con uno de los episodios más curiosos de la historia de la cartografía, el momento en que el continente americano recibió el nombre con el que sería conocido en todo el mundo.

Entre el 2 y el 4 de octubre de 2026 se celebrará allí la 37ª edición del Festival Internacional de Geografía (FIG), que este año estará dedicada al paisaje, con Bulgaria y Rumania como países invitados. La programación incluye conferencias, encuentros literarios, exposiciones, actividades de cartografía, espectáculos, gastronomía y recorridos por el territorio.

El día en que apareció el nombre “America”

La historia se remonta a los primeros años del siglo XVI, cuando Europa estaba intentando comprender la dimensión de los territorios alcanzados por las expediciones hacia el oeste. En Saint-Dié se había formado el llamado Gymnase Vosgien, un grupo de humanistas y estudiosos interesados particularmente en la geografía y en actualizar el conocimiento del mundo heredado de Ptolomeo.

El duque René II de Lorena tenía interés por las exploraciones marítimas portuguesas y españolas y recibió documentación relacionada con los viajes de Amerigo Vespucci, que luego puso a disposición de los estudiosos de Saint-Dié. El material incluía relatos de los viajes del navegante florentino y permitió incorporar nuevas informaciones a los trabajos cartográficos que se desarrollaban en la ciudad.

En 1507, el Gymnase Vosgien publicó la Cosmographiae Introductio, un pequeño volumen destinado a acompañar una nueva representación del mundo realizada por el cartógrafo Martin Waldseemüller. Allí apareció el nombre “America”, una forma latinizada y feminizada de Americus, el nombre latino de Amerigo, siguiendo el modelo utilizado para otros continentes como Europa, Asia y África.

El nombre no fue elegido por Vespucci ni por una autoridad política americana. Fue una decisión de aquellos humanistas europeos, que consideraban que los relatos de Vespucci demostraban que las tierras encontradas al oeste no formaban parte de Asia, sino que constituían un territorio hasta entonces desconocido para los europeos. La ciudad de Saint-Dié conmemora por eso aquel episodio como el “bautismo de América”.

Una ciudad pequeña conectada con la Europa intelectual

La importancia del episodio también permite comprender hasta qué punto las redes intelectuales europeas eran internacionales mucho antes de la existencia de los medios de comunicación modernos. Los integrantes del Gymnase Vosgien habían estudiado o trabajado en distintas ciudades europeas y mantenían vínculos con centros académicos y culturales de la época.

Libros, mapas, cartas, relatos de viajes y conocimientos científicos circulaban entre ciudades y cortes. Saint-Dié, situada en los Vosgos, participaba así de una red mucho más amplia que conectaba territorios franceses, alemanes, italianos, portugueses y españoles.

La ciudad conserva además un ejemplar original de la Cosmographiae Introductio en su mediateca La Boussole. La famosa carta de Waldseemüller de 1507, por su parte, tiene un único ejemplar completo conocido, conservado por la Library of Congress de Washington desde su adquisición en 2001.

Un patrimonio que puede recorrerse

Para el visitante actual, la historia de América en Saint-Dié no queda limitada a un episodio académico. La ciudad ha construido parte de su identidad patrimonial alrededor de la cartografía y de su relación con el nacimiento del nombre del continente.

La reproducción del planisferio de Waldseemüller puede verse en La Boussole y también en el Musée Pierre-Noël, mientras que la mediateca conserva los documentos vinculados con la historia cartográfica local. El patrimonio permite reconstruir, a través de mapas y libros, cómo los europeos fueron modificando su representación del planeta a medida que llegaban nuevas informaciones desde las expediciones marítimas.

Este legado convierte a Saint-Dié en un destino especialmente interesante para quienes buscan una aproximación cultural e histórica a Francia diferente de los grandes circuitos urbanos. La ciudad permite relacionar el turismo patrimonial con la historia de la exploración, la cartografía, la ciencia y los viajes.

El Festival Internacional de Geografía vuelve a ponerla en el mapa

El vínculo entre Saint-Dié y la geografía se mantiene vivo desde 1990, cuando comenzó a celebrarse el Festival Internacional de Geografía. Desde entonces, cada otoño la localidad se transforma en un espacio dedicado a analizar territorios y sociedades desde distintas disciplinas.

La edición 2026 tendrá como eje el paisaje y contará con Bulgaria y Rumania como países invitados. El programa reúne cerca de 200 participantes y propone conferencias, mesas redondas, literatura, cartografía, exposiciones, actividades educativas, espectáculos y propuestas gastronómicas.

La programación también sale de los límites estrictos de la ciudad y alcanza otras localidades de los Vosgos, con actividades y visitas relacionadas con los paisajes rurales y de montaña. Entre ellas figura una visita dedicada al pastoreo vosgiano, prevista para el 3 de octubre.

Así, la historia que comenzó en 1507 vuelve a adquirir una dimensión contemporánea: Saint-Dié no solo recuerda el momento en que unos humanistas decidieron escribir “America” sobre un mapa, sino que continúa utilizando la geografía como una forma de interpretar el mundo, sus paisajes y los vínculos entre territorios.

Para el turismo, esa combinación de historia de la cartografía, patrimonio cultural, paisaje y festival internacional ofrece una manera diferente de descubrir los Vosgos. En una ciudad que durante siglos estuvo lejos de los grandes centros de poder europeos, un grupo de estudiosos contribuyó a fijar sobre el papel uno de los nombres geográficos más importantes de la historia.