Un toro Limousin vendido por AR$ 22 millones se convirtió en el reproductor más cotizado de la 79ª Expo Rural de Jesús María 2026. Detrás de esa raza hoy extendida por la Argentina y más de 80 países hay una historia que comienza en una comarca rural del centro de Francia, entre Limoges, Corrèze y Creuse. El antiguo Limousin conserva todavía una fuerte identidad ganadera y convirtió a sus célebres vacas de pelaje rojizo en patrimonio productivo, gastronómico y hasta turístico.
Un toro vendido por $22 millones acaba de volver a poner un nombre francés en el centro de la ganadería argentina: Limousin. El reproductor Puro Pedigree de la cabaña La Cotidiana, de Chenaut, provincia de Buenos Aires, obtuvo el valor máximo de los remates realizados durante la 79ª Exposición Rural de Jesús María, por encima incluso de un Angus PP comercializado en $21 millones. Otro ejemplar Limousin, esta vez Puro Controlado y perteneciente a la cabaña cordobesa Las Dalias, alcanzó los $12,5 millones.
La cifra habla del valor que puede alcanzar la genética bovina, pero también permite seguir el recorrido inverso y preguntarse de dónde salió esta raza que hoy parece perfectamente adaptada al paisaje rural argentino.

La respuesta lleva al centro de Francia, a una región de colinas, bosques de castaños, praderas y pequeños pueblos donde la ganadería formó parte del paisaje durante siglos. La Limousin argentina desciende de la race Limousine francesa, llamada así por el antiguo territorio del Limousin, cuya capital histórica es Limoges.
Allí, todavía hoy, la vaca de pelaje rojizo es mucho más que un animal de producción: forma parte de la identidad de la región.

Una raza nacida para trabajar antes que para producir carne
La historia de la Limousine es anterior a la ganadería especializada moderna. Durante siglos, los bovinos de la región fueron seleccionados fundamentalmente como animales de trabajo.
El territorio no era sencillo. El Limousin ocupa el borde occidental del Macizo Central francés y combina suelos relativamente pobres, inviernos fríos, pasturas, bosques y terrenos ondulados. La agricultura necesitaba animales resistentes, musculosos y capaces de trabajar durante años tirando de arados y carros.
Los bueyes limousines se hicieron conocidos precisamente por esas características. Cuando terminaban su vida laboral, eran enviados a mercados urbanos como París o Burdeos para carne.
El gran paso hacia una raza formalmente seleccionada llegó en 1886, cuando se creó el Herd-Book Limousin, el registro genealógico encargado de certificar los animales de raza pura y controlar su ascendencia. La institución continúa funcionando y actualmente certifica reproductores, evalúa su genética y conserva sus genealogías. En la campaña 2023-2024 registraba 1.328 criadores asociados y más de 65.000 vacas certificadas.
La mecanización agrícola de las décadas de 1920 y 1930 estuvo a punto de cambiar esa historia. Los tractores reemplazaron rápidamente a los animales de tiro y la población bovina Limousine disminuyó.
La supervivencia de la raza dependió entonces de una reconversión: pasó de ser un animal de trabajo a convertirse en una raza especializada en carne.
Dos paisajes de la región del Limousin:


Por qué la Limousin terminó viajando por el mundo
La transformación realizada desde mediados del siglo XX explica buena parte de su expansión internacional.
La selección genética francesa comenzó a concentrarse simultáneamente en las aptitudes cárnicas y en características importantes para la reproducción, como fertilidad, capacidad maternal y facilidad de nacimiento. El programa oficial continúa evaluando esos dos grandes grupos de cualidades: productividad de carne y desempeño de las madres.
La raza tampoco está entre las bovinas de mayor tamaño. Su expansión internacional se vinculó precisamente con un equilibrio entre desarrollo muscular, eficiencia productiva y adaptación a diferentes sistemas ganaderos.

Ese modelo funcionó. El Pôle de Lanaud, institución que concentra en Francia buena parte del trabajo de selección de la raza, señala actualmente que la Limousine está presente en más de 80 departamentos franceses y más de 80 países. Desde Francia se comercializan reproductores, semen y embriones destinados a mejorar rodeos de diferentes partes del mundo.
Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, distintos países europeos, México y Argentina figuran entre los territorios donde la raza logró instalarse.
También se utiliza ampliamente en cruzamientos. En la Argentina, por ejemplo, la Limangus combina genética Limousin y Angus y también estuvo presente en los recientes remates de Jesús María.
Una vaca que todavía identifica un paisaje
Para entender realmente la raza hay que volver a su territorio.
El Limousin dejó de existir como región administrativa independiente en 2016, cuando fue integrado junto con Aquitania y Poitou-Charentes dentro de la actual región Nouvelle-Aquitaine. Sin embargo, el nombre continúa identificando histórica y culturalmente un territorio compuesto principalmente por los departamentos de Haute-Vienne, Corrèze y Creuse. La capital regional administrativa de Nouvelle-Aquitaine es hoy Burdeos, pero Limoges continúa siendo el principal centro urbano del antiguo Limousin.

El paisaje explica bastante bien la ganadería que surgió allí.
Son tierras de colinas suaves y mesetas del Macizo Central, atravesadas por ríos y cubiertas parcialmente de bosques. Haute-Vienne, por ejemplo, se encuentra entre el Macizo Central y la cuenca de Aquitania; casi un tercio de su superficie está forestada.
Más hacia el este aparece el Plateau de Millevaches, una gran región de altura con bosques, turberas, pequeños lagos y nacientes de ríos. Pese a lo que podría sugerir su nombre, “Millevaches” no significa literalmente que allí vivan mil vacas: su etimología es más compleja. Pero resulta difícil imaginar un escenario más asociado al paisaje rural del Limousin.
Entre praderas delimitadas, bosques y pequeñas explotaciones ganaderas aparecen todavía las vacas Limousine, fácilmente identificables por su característico pelaje de tonos rojizos o trigo intenso.
Limoges, mucho más que porcelana
Para un viajero, la puerta de entrada natural al territorio es Limoges. La ciudad es conocida internacionalmente por su porcelana y sus artes del fuego. El turismo regional propone recorrer talleres, museos, antiguas fábricas y el Musée National Adrien Dubouché, que conserva una de las principales colecciones vinculadas con la porcelana. La ciudad suma un centro medieval, la catedral Saint-Étienne, jardines sobre el río Vienne y la singular estación Limoges-Bénédictins.
La estación y uno de los puentes medievales de Limoges:


El organismo turístico regional señala que puede recorrerse cómodamente a pie y en transporte público y recomienda especialmente primavera y otoño para una escapada urbana.
Sin embargo, a apenas unos kilómetros del centro aparece otro Limoges, mucho más rural.
En Boisseuil, unos diez minutos al sur de la ciudad, funciona el Pôle de Lanaud, auténtico centro neurálgico internacional de la raza Limousine.
Lanaud: el lugar donde se seleccionan los futuros campeones
El Pôle de Lanaud fue creado en 1991 y concentra varias instituciones relacionadas con la raza: France Limousin Sélection, el Herd-Book Limousin, programas de evaluación genética y la estación donde se estudian los futuros reproductores.
La Station Nationale de Qualification recibe cada año centenares de jóvenes machos seleccionados entre numerosos establecimientos. Durante aproximadamente cinco meses se evalúan peso, morfología, comportamiento productivo y otras características antes de determinar cuáles pueden incorporarse como reproductores.
Es, en cierto sentido, uno de los lugares donde comienza el largo proceso genético que puede terminar décadas después en un toro premiado o vendido a miles de kilómetros de Francia.
El sitio tiene además una particularidad arquitectónica: el complejo de Lanaud fue diseñado por Jean Nouvel, uno de los arquitectos franceses contemporáneos más reconocidos.
Cuando la ganadería se transforma en atractivo turístico
Pocas razas bovinas cuentan con un espacio turístico propio. La Limousine sí. Dentro del mismo predio funciona el Limousine Park, creado para acercar al público general la ganadería, el ambiente rural y el trabajo de los criadores. El parque ocupa unas siete hectáreas e incorpora animales, recorridos educativos, minigranja, juegos y actividades familiares.


Durante la temporada 2026 abrió en períodos determinados de primavera y entre el 4 de julio y el 30 de agosto durante el verano francés, por lo que conviene verificar siempre el calendario antes de viajar. Está ubicado en Pôle de Lanaud, 87220 Boisseuil.
El complejo tiene incluso un restaurante, Le Lanaud, cuya propuesta gastronómica gira alrededor de la carne Limousine. Es una manera bastante literal de recorrer toda la cadena, desde el paisaje y la selección genética hasta la cocina regional.
Más allá de las vacas: pueblos, tapices y memoria
El antiguo Limousin permite además construir un recorrido de varios días. Hacia el este se encuentra Aubusson, pequeña ciudad de Creuse cuya tradición de tapices fue inscripta en 2009 por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La técnica se practica desde hace siglos y continúa generando actividad artesanal, museística y turística.
Al sur, Corrèze reúne algunos de los pueblos más conocidos de la Francia rural. Collonges-la-Rouge, construido con piedra rojiza, se convirtió incluso en uno de los emblemas del movimiento Les Plus Beaux Villages de France.

En Haute-Vienne, Oradour-sur-Glane propone una experiencia completamente diferente y mucho más difícil: las ruinas del pueblo destruido por una unidad de las SS en junio de 1944 permanecen conservadas como sitio de memoria de la Segunda Guerra Mundial.
Y entre todos ellos continúa apareciendo el paisaje rural: praderas, granjas, vacas, mercados, pequeños restaurantes y una cocina en la que la carne bovina ocupa un lugar central.
De una comarca francesa a una pista argentina
Esa es quizás la dimensión más interesante del toro vendido en Jesús María. Los AR$ 22 millones alcanzados por el reproductor de La Cotidiana son un dato de actualidad ganadera argentina, pero detrás del precio existe una historia de selección que comenzó a formalizarse en Francia hace 140 años. La 79ª Expo Rural reunió unas 40.000 personas y volvió a colocar a la genética entre los principales protagonistas de la muestra.

La trayectoria de la Limousin permite además observar cómo determinadas razas ganaderas terminaron convirtiéndose en parte de la identidad internacional de sus territorios de origen.
Escocia tiene sus Highland, Suiza su Simmental y Francia su Charolais y su Limousine.
En el caso del Limousin, la relación sigue siendo especialmente visible. La vaca que hoy puede alcanzar precios récord en una exposición argentina todavía pasta en los mismos paisajes franceses de los que tomó su nombre, mientras alrededor de ella se desarrolló todo un universo de selección genética, gastronomía y turismo rural.
Viajar hasta allí permite entender que “Limousin” no es solamente el nombre escrito en el catálogo de un remate. Es también un territorio francés, una tradición ganadera y una historia que comenzó mucho antes de que aquellos animales color rojizo emprendieran su viaje hacia más de 80 países.








Deja un comentario