A unos 40 kilómetros de San Martín de los Andes, Villa Lago Meliquina conserva un perfil muy diferente del de los grandes destinos cordilleranos: caminos de ripio, cabañas entre el bosque, playas sobre un lago transparente y una comunidad que desarrolló buena parte de sus servicios mediante energías alternativas. Kayak, pesca, trekking, Filo Hua Hum, los pozones del Caleufú y Paso Córdoba completan una escapada que gana protagonismo mientras avanza la pavimentación de la Ruta Provincial 63.
Apenas hay que apartarse unos kilómetros del célebre corredor de los Siete Lagos para que el paisaje turístico del sur neuquino cambie de ritmo. Desaparece el asfalto, disminuye el tránsito y una ruta de montaña comienza a seguir las aguas azules del lago Meliquina hasta desembocar en una pequeña villa de casas dispersas entre cipreses, coihues, ñires y montañas.
Villa Lago Meliquina está a unos 40 kilómetros de San Martín de los Andes, en el departamento Lácar, y todavía conserva buena parte del carácter de una aldea cordillerana. No tiene el centro comercial compacto de San Martín ni la infraestructura de Villa La Angostura. Aquí la propuesta está precisamente en otro lado: playa, bosque, río, silencio y varios caminos que permiten internarse en una Patagonia menos transitada.
La propia Asociación Villa Lago Meliquina estima alrededor de 400 habitantes permanentes, una población que puede multiplicarse durante el verano. El loteo que dio origen a la villa comenzó a desarrollarse en 1977. Desde entonces fue creciendo con una particularidad: la ausencia histórica de varias redes convencionales llevó a numerosos pobladores y emprendimientos a adoptar energía solar, sistemas eólicos, calefacción a leña y soluciones individuales de abastecimiento de agua. La asociación local señala además que la villa no posee red general de recolección de residuos y que la cobertura de telefonía celular es muy limitada, aunque numerosos alojamientos y comercios disponen de Wi-Fi.
Ese carácter relativamente aislado podría cambiar en los próximos años. La Provincia está pavimentando el acceso por la Ruta Provincial 63 y proyecta incorporar Meliquina, junto con Lolog, a una ampliación turística de la tradicional Ruta de los Siete Lagos bautizada como Paseo de los Nueve Lagos. Pero para el viajero hay una precisión importante: la transformación todavía está en marcha. La ruta no se encuentra completamente asfaltada.

Cómo llegar desde San Martín de los Andes
El acceso más sencillo comienza en San Martín de los Andes. Hay que tomar la RN 40 hacia Villa La Angostura por el corredor de los Siete Lagos. Después de atravesar la zona del río Hermoso se encuentra el empalme con la Ruta Provincial 63, que conduce hacia el lago y Villa Meliquina.
La asociación vecinal calcula unos 40 kilómetros totales desde San Martín, de los cuales alrededor de 14 corresponden al acceso por la RP 63. Tradicionalmente este último tramo fue de ripio y la recomendación local es circular a un máximo de unos 40 km/h, especialmente ante serrucho, piedras sueltas, barro, nieve o hielo.
Actualmente el dato requiere una actualización adicional: la RP 63 está en obras. La Provincia inició la pavimentación de 19 kilómetros entre la RN 40 y la villa. En abril de 2026 informó un avance del 7,5%, con trabajos simultáneos en dos sectores y presencia de maquinaria sobre la calzada. El cronograma provincial prevé la finalización de la obra hacia septiembre de 2027. Por eso, durante 2026 sigue siendo indispensable consultar el estado del camino antes de viajar y reducir la velocidad en los sectores intervenidos.
El camino también puede realizarse desde el este a través de Paso Córdoba y Confluencia, conectando con la RN 237, pero se trata de una alternativa mucho más agreste. La Ruta Natural recomienda recorrer ese sector principalmente entre septiembre y mayo, siempre sujeto al clima. En invierno puede cerrarse: a fines de agosto de 2026, por ejemplo, Vialidad informó que parte de la RP 63 en el área de Paso Córdoba se encontraba intransitable por nieve.
Para una primera visita, la entrada desde San Martín de los Andes es claramente la opción más sencilla.

Un lago para quedarse varias horas
El lago Meliquina es el centro de la experiencia. Tiene largas costas, sectores de playa y aguas transparentes que durante el verano invitan al baño, aunque la temperatura continúa siendo la propia de un lago cordillerano.
En días tranquilos es posible realizar kayak y stand up paddle; existen puntos de alquiler y algunos alojamientos ofrecen embarcaciones a sus huéspedes. El viento convierte además al lago en un escenario conocido por quienes practican kitesurf. Parques Nacionales incluye expresamente a Meliquina entre los lagos de la zona sur del Parque Nacional Lanín donde existen actividades de kayak.
Uno de los sectores buscados durante el verano se encuentra cerca de la naciente del río Meliquina, donde pueden encontrarse espacios algo más protegidos del viento.
El lago en otoño:

Vale la pena no planificar la visita como una simple fotografía de media hora. Meliquina funciona mejor cuando se dispone de tiempo para recorrer la costa, sentarse frente al lago, caminar por la villa y esperar el cambio de luz de la tarde.
El río Meliquina: playas, bosque y pesca
En el extremo oriental del lago nace el río Meliquina, que acompaña buena parte de la villa y después se une con el Filo Hua Hum para formar el Caleufú.
Sus orillas aportan una experiencia diferente del lago: sectores arbolados, pequeños remansos, playas y espacios apropiados para pasar algunas horas entre mate y picnic.

También es un ambiente de pesca deportiva. Dentro del Parque Nacional Lanín, la pesca está regulada y requiere permiso vigente. Parques Nacionales establece devolución obligatoria para el río Meliquina, mientras que en el lago existen reglas específicas de captura y navegación que pueden actualizarse en cada temporada. Por eso conviene consultar el reglamento vigente antes de salir y no basarse en información de años anteriores.
La temporada patagónica se desarrolla generalmente entre noviembre y abril, aunque cada ambiente puede tener normas y fechas particulares.
Filo Hua Hum, uno de los desvíos que justifican seguir viaje
Meliquina también puede utilizarse como base para explorar la parte menos conocida de la RP 63.
Uno de los mejores desvíos lleva al lago Filo Hua Hum, dentro del Parque Nacional Lanín. La ruta continúa desde la villa hacia el este hasta cruzar el río del mismo nombre; desde allí parte un camino secundario de aproximadamente cuatro kilómetros hacia el lago.

Es un espejo de agua considerablemente menos visitado que Lácar o los lagos más famosos del corredor de la RN 40. Está rodeado de bosque y montañas y posee sectores de playa y camping.
También es un ambiente reconocido para la pesca. En el Filo Hua Hum no está permitida la navegación a motor, mientras que el trolling puede practicarse a remo de acuerdo con la reglamentación de pesca del Parque.
Para quien dispone de un día completo, combinar Meliquina y Filo Hua Hum permite entender por qué esta parte del Parque Nacional Lanín merece algo más que una excursión rápida.
Los pozones del Caleufú

Siguiendo la RP 63 aparece otro de los paisajes característicos de la zona: el río Caleufú, formado por la unión de los ríos Meliquina y Filo Hua Hum.
En determinados sectores el agua atraviesa grandes bloques de roca y forma pozas, rápidos y pequeños cañadones de aguas transparentes. Son los conocidos pozones del Caleufú.
La belleza del lugar puede inducir a considerarlos una especie de piscina natural, pero es importante observar las condiciones del río antes de ingresar. El caudal, la profundidad y la corriente cambian con la estación y después de lluvias o deshielo.
No hay servicios urbanos permanentes asociados a estos puntos, por lo que conviene llegar con agua, protección solar y todo lo necesario para regresar con los residuos.
Casa de Piedra: huellas humanas de miles de años

Más adelante aparece Casa de Piedra o Ruca Cura, una gran cavidad natural utilizada como refugio por antiguos habitantes de la región.
La información del Parque Nacional Lanín señala que el sitio conserva evidencias relacionadas con ocupaciones humanas de hace aproximadamente 10.000 años. En el mismo sector hay formaciones modeladas por hielo, viento y agua y un mirador natural hacia el río Caleufú.
Casa de Piedra permite agregar una dimensión arqueológica y humana a un circuito que suele presentarse únicamente por su paisaje.
No es un museo convencional ni funciona con el esquema de entrada y horario de un atractivo urbano. El acceso depende fundamentalmente de las condiciones de la RP 63 y de las disposiciones vigentes del área protegida.
Paso Córdoba: la Patagonia cambia de paisaje
Quienes continúan hacia el este llegan finalmente al Paso Córdoba.
Aquí el paisaje cambia de manera considerable. El bosque húmedo va dejando espacio a un ambiente más seco y aparecen paredones, agujas y formaciones rocosas erosionadas que contrastan con el verde de Meliquina.

La ruta asciende con curvas hasta un mirador situado aproximadamente a 1.300 metros sobre el nivel del mar y luego desciende hacia el valle del río Traful. La Ruta Natural describe un recorrido de unos 39 kilómetros para este tramo de la RP 63 y recomienda hacerlo entre septiembre y mayo, siempre verificando previamente las condiciones.
Continuando se alcanza Confluencia, sobre la RN 237, desde donde es posible seguir hacia Bariloche o desviarse por la RP 65 en dirección a Villa Traful.
Es un excelente circuito escénico, pero no debería improvisarse durante el invierno.
Caminatas y bicicleta en torno a la villa

Las calles, caminos secundarios y sectores de montaña alrededor de Meliquina se prestan para mountain bike y caminatas. La asociación local identifica ambas actividades entre las principales alternativas recreativas del destino.
En cambio, con las caminatas hacia cerros y miradores conviene ser particularmente cuidadoso. No todos los senderos difundidos en redes sociales atraviesan tierras públicas ni todos cuentan con señalización estable.
Parques Nacionales recomienda registrarse previamente para las sendas que así lo requieren y consultar a guardaparques sobre condiciones y habilitación antes de emprender un trekking.
La regla útil es sencilla: una huella visible en la montaña no necesariamente es un sendero turístico habilitado.
Una villa pequeña, pero con alojamiento y gastronomía
La imagen de Meliquina como un paraje sin infraestructura puede resultar engañosa. No tiene la red de servicios urbanos de San Martín, pero sí existe una oferta considerable de cabañas, hosterías, pequeños hoteles, campings, restaurantes, parrillas, casas de té, almacenes y servicios recreativos.
La Asociación Villa Lago Meliquina mantiene una guía comercial y un mapa turístico actualizado para la temporada 2025/2026 que reúne alojamientos, gastronomía, comercios y actividades.
La villa en invierno:

Los horarios gastronómicos son fuertemente estacionales. Algunos establecimientos trabajan todos los días durante enero y febrero y reducen días u horarios durante otoño, primavera e invierno. Por eso resulta preferible consultar directamente antes de viajar en temporada baja en lugar de confiar en horarios publicados meses atrás.
La misma recomendación se aplica al alquiler de kayaks, bicicletas y otros servicios recreativos.
Qué significa realmente que Meliquina sea una villa “sustentable”
Uno de los rasgos que más llaman la atención del destino es su funcionamiento sin varias redes urbanas convencionales.

La asociación vecinal explica que los habitantes históricamente obtuvieron el agua mediante soluciones locales y utilizaron sistemas solares y eólicos para generar electricidad, además de calefacción a leña. También señala la ausencia de recolección domiciliaria generalizada de residuos y la necesidad de separar y trasladar materiales reciclables.
Esto ha generado una fuerte identidad ambiental, aunque conviene evitar romantizar la falta de infraestructura: para los residentes también representa dificultades concretas. De hecho, la Provincia está trabajando en planes de agua, saneamiento, residuos y ordenamiento urbano para acompañar el crecimiento de la localidad.
Para el visitante, esa realidad se traduce en una responsabilidad sencilla: consumir poca energía, cuidar el agua y no dejar residuos.
Del circuito de Siete Lagos al futuro Paseo de los Nueve Lagos
Meliquina está atravesando probablemente el cambio de infraestructura más importante desde la creación de la villa.
El Gobierno neuquino lanzó un proyecto para ampliar conceptualmente el tradicional circuito de los Siete Lagos mediante la incorporación de Meliquina y Lolog, dando lugar al denominado Paseo de los Nueve Lagos. La iniciativa fue anunciada oficialmente por la Provincia y vinculada directamente con las obras de pavimentación de las rutas de acceso.

Los siete lagos tradicionalmente asociados al recorrido entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura —Machónico, Hermoso, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo— sumarían así dos desvíos complementarios hacia Meliquina y Lolog.
Pero no significa que la histórica RN 40 haya cambiado físicamente su recorrido ni que el acceso a Meliquina ya sea íntegramente asfaltado. El Paseo de los Nueve Lagos debe entenderse por ahora como una ampliación turística en desarrollo, acompañada por obras que todavía continúan.
La Provincia prevé terminar la pavimentación de los 19 kilómetros de la RP 63 hacia Meliquina durante 2027.
Cuándo conviene viajar
El verano, de diciembre a marzo, es el período más sencillo para una primera visita. Hay más servicios abiertos, mejores condiciones para playa y actividades lacustres y jornadas considerablemente más largas.
El otoño ofrece otro de los mejores momentos. Los ñires, lengas y otras especies del bosque cambian de color y el tránsito disminuye. Para recorrer Paso Córdoba, además, el paisaje otoñal puede ser especialmente interesante.
La primavera combina deshielo, ríos con más agua y días cada vez más largos, aunque el clima continúa siendo muy variable.
El invierno transforma completamente el destino. Puede nevar, formarse hielo sobre la ruta y producirse cierres parciales. Si el viaje se realiza entre junio y septiembre, es indispensable consultar el estado vial, llevar cadenas y saber utilizarlas. La situación puede modificarse en pocas horas.
Datos útiles antes de salir
Meliquina es un destino en el que vale la pena prepararse antes de llegar. No hay cajeros automáticos ni estaciones de servicio en la villa, por lo que conviene cargar combustible y obtener efectivo en San Martín de los Andes. La señal de telefonía celular puede ser escasa o inexistente en varios sectores, aunque muchos alojamientos cuentan con Wi-Fi. Tampoco hay una farmacia con la disponibilidad de una ciudad, de modo que los medicamentos personales deberían formar parte del equipaje.
Para información local, la Asociación Civil Villa Lago Meliquina mantiene un canal de WhatsApp en el 2972-539284 y publica un mapa turístico estacional.
La Intendencia del Parque Nacional Lanín se encuentra en Perito Moreno 1006, San Martín de los Andes. Sus teléfonos oficiales son 02972-427233 y 02972-420664 interno 109. Allí puede verificarse información sobre senderos, pesca, navegación y condiciones dentro del área protegida.
El aeropuerto más cercano es Aviador Carlos Campos, conocido como Chapelco, situado a unos 24 kilómetros de San Martín de los Andes. Desde allí la opción más práctica para continuar hacia Meliquina es vehículo particular, alquiler, remise o traslado previamente contratado.
Nuestros consejos para no tener problemas en el camino
Conviene descargar previamente los mapas para navegación offline, porque la cobertura móvil no puede darse por sentada. También es recomendable salir con el tanque lleno y llevar algo de efectivo, agua y abrigo aun en verano.
En ripio hay que disminuir la velocidad y aumentar la distancia con el vehículo precedente. Durante 2026 se agrega la presencia de maquinaria por las obras de la RP 63, por lo que deben respetarse especialmente las indicaciones temporarias de Vialidad.
No conviene encender fuego fuera de lugares expresamente habilitados. Tampoco debe suponerse que una costa o un acceso abierto conduce a un espacio público: en algunas áreas existen propiedades privadas y sectores sometidos a regulaciones del Parque Nacional.
Y hay una recomendación especialmente pertinente en Meliquina: la basura debe regresar con el visitante. En un pueblo sin un sistema urbano convencional de recolección, dejar una bolsa junto a una playa no significa que alguien pasará después a retirarla.








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