Agnès René, propietaria del Castillo de Brie (Francia)

“Nuestra idea es mostrarle al público que el patrimonio es algo vivo”

Cómo es vivir, conservar y organizar eventos en un castillo histórico de Francia. Ubicado en el Limousin, el Château de Brie combina más de cinco siglos de historia con alojamiento, bodas, eventos corporativos y visitas turísticas. Su propietaria, Agnès René, cuenta cómo se gestiona un castillo histórico sin perder su identidad y qué hay detrás de una experiencia que busca acercar al visitante a la verdadera “vida de château”.

El castillo representa mucho más que una construcción histórica. La propiedad funciona hoy como residencia familiar, alojamiento turístico y escenario para bodas, celebraciones privadas y eventos corporativos, en un modelo que combina conservación patrimonial y actividad turística El señorío de Brie aparece documentado desde el siglo XII, mientras que el castillo actual comenzó a tomar forma a fines del siglo XV. En 1484, Jehan de Brye recibió autorización para construir una residencia fortificada con torres, fosos y puente levadizo. Siglos después, la propiedad estuvo vinculada con la familia Mirabeau y parte del conjunto fue inscripto como Monumento Histórico de Francia También integra la Route Richard Cœur de Lion (Ruta Ricardo Corazón de León), un circuito turístico que conecta castillos, fortalezas y localidades históricas del oeste de esa región de Francia. Su actual propietaria, Agnès René, explica cómo se administra un castillo que sigue habitado, pero que al mismo tiempo funciona como hotel al recibir viajeros de distintos países y como centro corporativo y social al abrir sus espacios para eventos empresariales, comunitarios o familiares.

¿Qué significa hoy gestionar un castillo histórico como el Château de Brie?

Nuestra idea es que el patrimonio siga siendo algo vivo. Nosotros vivimos en el castillo, pero también abrimos habitaciones, recibimos visitantes y organizamos visitas para que las personas puedan compartir un poco nuestra vida y descubrir la región. Tenemos, por ejemplo, grupos de estadounidenses que vienen buscando justamente esa experiencia. Hacemos una visita completa, conocen el château, pueden acompañarnos a alimentar a los caballos, cenan aquí y después duermen en las habitaciones La idea es mostrarles qué significa hoy vivir en un castillo.

¿Cómo se adapta un castillo del siglo XV a las necesidades de un alojamiento actual?

Es uno de los principales desafíos. Necesitamos baños, instalaciones modernas y comodidad, pero no podemos transformar las habitaciones de cualquier manera. Siempre tratamos de encontrar soluciones que nos permitan adaptarnos a la vida actual sin alterar el patrimonio. En una habitación, por ejemplo, utilizamos las antiguas letrinas para crear un baño. En otras partes recurrimos a muebles o estructuras especiales para integrar instalaciones modernas de manera discreta. En realidad, eso ocurrió durante toda la historia del castillo. Cada generación fue agregando cosas para hacer más cómoda la vida sin eliminar lo que ya existía.

¿Las habitaciones también cuentan esa evolución histórica?

Sí. No quisimos que todo perteneciera artificialmente a una misma época. Tenemos habitaciones decoradas según distintos períodos, porque el Château de Brie fue evolucionando con quienes vivieron aquí. Hay, por ejemplo, una habitación de estilo Imperio relacionada con los vínculos que tuvo la familia con el período napoleónico. Parte del mobiliario pertenecía al castillo y después fuimos incorporando piezas antiguas que corresponden a diferentes épocas.

¿Es difícil conseguir hoy mobiliario histórico en Francia?

Curiosamente, ahora puede ser más sencillo porque los precios de muchos muebles antiguos bajaron mucho. Las nuevas generaciones viven en espacios más pequeños, cambian más seguido de decoración y no siempre pueden tener grandes armarios, camas o cómodas antiguas. Para nosotros eso permite encontrar piezas interesantes, aunque también significa que parte de ese patrimonio tiene hoy un valor comercial inferior al de otras épocas.

Entre los objetos del castillo hay también piezas especialmente vinculadas con su historia...

Tenemos un piano de la época de Chopin que todavía conserva un sonido extraordinario. En ocasiones organizamos conciertos y, cuando viene algún visitante que sabe tocar, lo invitamos a hacerlo. Recuerdo una vez que un visitante terminó llorando de emoción frente al piano. Esos momentos muestran justamente que el patrimonio puede generar emociones. No se trata solamente de mirar un objeto antiguo. También tenemos un billar de alrededor de 1870, decorado según el estilo de aquella época, que conseguimos para reemplazar otro que antiguamente existía en el castillo.

¿Cómo reconstruyen la historia del Château de Brie?

Seguimos investigando todo el tiempo. Nuestro hijo es arquitecto y busca información, formula hipótesis y después trata de encontrar documentos o elementos arquitectónicos que puedan confirmarlas. A veces una chimenea, un muro o una abertura permiten descubrir algo. Hay elementos que creemos que pertenecieron a construcciones anteriores al edificio actual. También sabemos que partes de antiguas estructuras terminaron reutilizadas en casas o edificios cercanos. Todavía quedan muchas cosas por entender.

¿Qué particularidades presenta la arquitectura del castillo?

El granito es fundamental porque es la piedra característica de esta región. La escalera, por ejemplo, está formada por enormes bloques de granito. Las esquinas, las torres y los marcos de las ventanas también utilizan piedra maciza. Además, tenemos paredes que en algunos sectores alcanzan unos dos metros de espesor. Cuando uno necesita hacer una perforación o instalar algo, puede convertirse en un trabajo realmente complicado. Hay habitaciones de aproximadamente 43 metros cuadrados, pero los muros ocupan muchísimo espacio. Eso da una idea de la escala de estas construcciones.

Además del alojamiento, el Château de Brie recibe muchas bodas y eventos.

Sí, organizamos muchas bodas, cumpleaños y celebraciones. Tenemos una granja que funciona como salón y resulta muy práctica porque puede adaptarse a diferentes tipos de eventos. Además contamos con alojamiento dentro de la propiedad, algo muy importante para quienes vienen desde lejos. Recuerdo una boda en la que la mitad de la familia venía desde Pakistán y la otra mitad desde Nueva York. El Château de Brie terminó siendo el punto de encuentro entre todos.

¿También trabajan con eventos corporativos?

Sí. Los espacios pueden utilizarse para diferentes encuentros y el château permite combinar reuniones con alojamiento y experiencias dentro de la propiedad. La posibilidad de estar en un entorno histórico aporta algo diferente a un evento convencional.

¿Cuántas habitaciones ofrecen actualmente?

Tenemos cinco habitaciones para huéspedes y podemos alojar hasta unas 15 personas utilizando camas adicionales. La temporada se concentra principalmente entre abril y noviembre. Hay grupos que vienen juntos, otros viajeros individuales y también pasajeros que llegan a través de agencias especializadas en experiencias más auténticas, donde el objetivo no es solamente visitar Francia sino conocer a la gente, su patrimonio y su forma de vida.

¿Los huéspedes pueden cenar dentro del castillo?

Sí, depende de lo que quieran. Podemos preparar cenas aquí o pueden ir a restaurantes de la región. Con determinados grupos hacemos una experiencia completa porque vienen específicamente a conocer la vida cotidiana del château. No quieren solamente dormir en una habitación antigua, sino entender cómo se mantiene una propiedad como esta y cómo se vive aquí actualmente.

¿Qué papel tiene el Château de Brie dentro del turismo del Limousin?

Formamos parte de la Route Richard Cœur de Lion, que reúne distintos castillos y sitios históricos. La idea es que todos esos lugares puedan abrirse al público y mostrar el patrimonio de la región. Cada sitio tiene características diferentes. Algunos ofrecen visitas nocturnas, otros conciertos, actividades en jardines o recorridos históricos. Nosotros hacemos visitas, alojamiento y también eventos especiales. En determinadas ocasiones iluminamos todo el castillo y la granja con velas. Es realmente mágico.

¿Cuál es el objetivo final detrás de este modelo que combina patrimonio y turismo?

Que las personas vivan algo particular. El Château de Brie no es solamente un edificio que se conserva para mirar. Es una casa que fue cambiando durante siglos, donde cada generación dejó algo y donde nosotros seguimos viviendo. Preservar el patrimonio también significa permitir que siga teniendo una función. Lo que buscamos es compartir esa experiencia y mostrar que la vida de château existe todavía, pero implica muchísimo trabajo, adaptación y responsabilidad.

Sobre todo queremos que quien venga comprenda que este patrimonio está vivo.

Más info en www.chateaudebrie.fr