A solo 27 kilómetros de la ciudad de La Rioja, Villa Sanagasta acaba de recibir la certificación oficial como candidata argentina a los Best Tourism Villages 2026 de ONU Turismo. El pueblo combina un parque paleontológico con nidos y huevos de dinosaurios, bodegas, paisajes serranos, mitología popular, gastronomía riojana y una identidad rural que ahora busca reconocimiento internacional.
Apenas 27 kilómetros separan a la ciudad de La Rioja de un valle donde conviven dinosaurios de hace decenas de millones de años, viñedos, leyendas de brujas, devociones populares y algunos de los paisajes característicos de las Sierras de Velasco. Villa Sanagasta acaba de sumar un nuevo argumento para hacerse conocida fuera de la provincia: es uno de los ocho pueblos elegidos para representar a la Argentina en los Best Tourism Villages 2026 de ONU Turismo.


La candidatura fue oficializada esta semana con la entrega del certificado nacional en el Parque Geológico Sanagasta. La localidad había sido elegida entre 56 postulaciones correspondientes a 19 provincias, junto con Cachi, El Trapiche, Mar de las Pampas, Puerto Pirámides, Tafí del Valle, Villa General Belgrano y Zenón Pereyra.
No se trata de un concurso que premie solamente pueblos pintorescos. Best Tourism Villages analiza aspectos como conservación del patrimonio cultural y natural, sostenibilidad, infraestructura, gestión, integración de la comunidad y capacidad del turismo para generar oportunidades en ambientes rurales. La red creada por ONU Turismo reúne actualmente más de 300 destinos de 65 países.


Dinosaurios en medio de las sierras
Uno de los grandes argumentos de Sanagasta se encuentra antes incluso de llegar al centro de la villa. El Parque Geológico Sanagasta conserva nidos y huevos fósiles de dinosaurios cuya antigüedad se estima entre 65 y 95 millones de años, un patrimonio paleontológico que se convirtió también en producto turístico.
El Parque de Dinosaurios permite acercarse a ese pasado mediante un centro de interpretación, réplicas de fósiles y esculturas de animales a escala real, además de recorridos guiados por el terreno donde se produjeron los hallazgos. La propuesta fue concebida como una visita de bajo impacto ambiental dentro del área geológica.
El paisaje aporta buena parte de la experiencia. Las formaciones montañosas, la vegetación adaptada al ambiente árido y los colores minerales de las rocas permiten comprender por qué el patrimonio geológico ocupa un lugar central en la candidatura internacional.

Del Dique Los Sauces a los vinos de altura
Pero Sanagasta no apuesta solamente a los dinosaurios. La estrategia turística busca articular distintos atractivos dentro de un territorio relativamente pequeño. Durante la entrega de la certificación, las autoridades recorrieron nuevas inversiones realizadas en Paseo Los Sauces y la Bodega Pampa de la Viuda, además del Mercado Arsenal, dedicado a vinos, gastronomía y artesanías locales.

El Dique Los Sauces aparece como una de las excursiones naturales más conocidas de la zona y permite combinar el viaje con paseos, actividades recreativas y recorridos por el paisaje serrano. Los viñedos y bodegas agregan otro componente que La Rioja intenta potenciar: el enoturismo asociado a pequeñas producciones y al territorio.
La propia presentación oficial de Sanagasta para los Best Tourism Villages pone el acento en esa combinación entre paleontología, producción vitivinícola, religiosidad, artesanías y gastronomía. El pueblo está integrado al llamado valle de la Costa Riojana, al pie de las Sierras de Velasco.

Brujas, santos y tradiciones riojanas
Otro de los rasgos que distingue al destino es su patrimonio intangible. En el Parque Temático Cueva de las Brujas, el visitante puede acercarse a relatos relacionados con la Salamanca y con personajes de la mitología regional como el Mikilo. A ellos se suman expresiones religiosas que forman parte de la identidad de Sanagasta, entre ellas la devoción por la Virgen India y la Capilla Virgen Niña.

También ocupa un lugar destacado el Festival Chayero Sanagasta, una de las manifestaciones populares vinculadas con la Chaya riojana. Esa combinación resulta importante para ONU Turismo: el programa no busca únicamente lugares con atractivos, sino comunidades donde el desarrollo turístico contribuya a mantener prácticas, saberes y formas de vida locales.
La experiencia se completa en la mesa. Empanadas riojanas, cabrito a la llama, locro, humitas, pan casero, nueces, aceitunas y dulces de higo o cuaresmillo aparecen entre los productos y platos recomendados por la información turística oficial. Para dormir, la villa dispone de hosterías, cabañas, fincas y casas de campo, algunas integradas al paisaje mediante construcciones de adobe y piedra.
Cómo visitar Sanagasta
Llegar desde la capital riojana es sencillo: Sanagasta está a unos 27 kilómetros por la Ruta Provincial 75, por lo que puede visitarse como excursión de un día, aunque la creciente oferta de alojamiento permite convertirla también en base para explorar esta zona de La Rioja.

Para visitar el Parque de Dinosaurios conviene tener en cuenta la temporada. Su sitio oficial informa horarios de 10 a 18 durante otoño e invierno, mientras que en primavera y verano funciona de 8 a 12 y de 16 a 20. Está ubicado sobre la Ruta 75, kilómetro 35, y cuenta con recepción, estacionamiento, resto-bar, centro de interpretación y recorridos guiados. Los valores de las entradas no figuran publicados actualmente en la web oficial, por lo que se recomienda consultarlos antes de viajar.
La candidatura internacional puede terminar dándole a este pequeño destino riojano una visibilidad inédita. Según la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, los resultados se anunciarán el 10 de diciembre de 2026 durante una ceremonia en Buenos Aires, que reunirá a representantes de más de 60 países. La web internacional de Best Tourism Villages, por el momento, mantiene el anuncio global dentro del último trimestre del año sin precisar públicamente la fecha.
Para Sanagasta, sin embargo, la postulación ya funciona como una vidriera. Su principal fortaleza es que no depende de una sola postal: en pocos kilómetros permite pasar de rastros de dinosaurios a un viñedo, de una leyenda sobre brujas a una capilla y de un paisaje serrano a una mesa con sabores riojanos. Es justamente esa identidad territorial la que ahora busca convertirla en uno de los pueblos turísticos reconocidos por ONU Turismo.









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