Viedma, tras las huellas de Don Zatti: un destino de turismo religioso a orillas del río Negro

La canonización de Artémides Zatti reforzó una faceta de Viedma que durante décadas permaneció ligada principalmente a la memoria local: su profunda historia salesiana. La capital rionegrina propone hoy un circuito religioso de unos 1,5 kilómetros que une la Manzana Histórica, la Catedral, el antiguo Hospital San José, el Círculo Católico de Obreros y el santuario donde descansan las reliquias del “enfermero santo”. El recorrido puede combinarse con la costanera, el casco histórico de Carmen de Patagones y, a solo 30 kilómetros, las playas de El Cóndor.

Viedma suele presentarse como una ciudad de río, puerta de entrada a la costa rionegrina y compañera inseparable de Carmen de Patagones, del otro lado del Negro. Pero existe otra manera de recorrerla: siguiendo la huella de los salesianos que llegaron a la Patagonia a fines del siglo XIX y, especialmente, la de un inmigrante italiano que durante décadas transitó sus calles en bicicleta para atender enfermos.

Era Artémides Zatti, salesiano coadjutor, enfermero y farmacéutico, canonizado por el papa Francisco el 9 de octubre de 2022. El Vaticano lo recordó entonces por su dedicación a los enfermos y a los pobres y por aquellas visitas que realizaba día y noche en bicicleta. La canonización convirtió su historia en una referencia internacional para la familia salesiana y dio a Viedma un nuevo punto de atracción para peregrinos y viajeros interesados en patrimonio religioso.

La propuesta, sin embargo, trasciende la peregrinación tradicional. El circuito oficial de turismo religioso de la ciudad puede realizarse a pie en unas dos horas y recorre aproximadamente 1,5 kilómetros, por lo que resulta accesible también para quienes llegan atraídos por la historia, la arquitectura o la transformación social de la Patagonia.

Artémides Zatti: el santo que recorría Viedma en bicicleta

Zatti nació en Boretto, Italia, en 1880 y llegó con su familia a la Argentina en 1897. Después de contraer tuberculosis, fue enviado a Viedma, donde se recuperó y terminó dedicando su vida al cuidado de los enfermos, especialmente de quienes tenían menos recursos. El papa Francisco definió los hospitales San José y Sant’Isidro como espacios fundamentales para la atención de los pobres de Viedma y la región del río Negro.

Su bicicleta terminó convertida en uno de sus grandes símbolos. No era simplemente un medio de transporte: representaba su manera de entender la asistencia sanitaria, desplazándose hacia las casas de quienes no podían llegar al hospital. Esa imagen del enfermero atravesando una ciudad patagónica sometida al viento y al frío forma hoy parte central del relato turístico y religioso de Viedma.

Zatti murió en Viedma el 15 de marzo de 1951. Su memoria ya congregaba peregrinos mucho antes de la canonización, pero desde 2022 la ciudad quedó asociada al que el Gobierno de Río Negro presenta como el primer santo de la Patagonia. El 15 de marzo se convirtió además en una de las fechas centrales del calendario de devoción local.

La Manzana Histórica: donde empieza el recorrido

El mejor punto para comenzar es la Manzana Histórica, frente a Plaza Alsina. Es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Viedma y está declarado Monumento Histórico Nacional. Los salesianos se instalaron en ese sector en 1880 y consolidaron su presencia a partir de 1884, desarrollando allí una intensa actividad educativa, sanitaria, religiosa y social.

Los edificios llaman la atención por sus fachadas de ladrillo visto, de inspiración neorrenacentista italiana. En la manzana funcionaron el Vicariato Apostólico de la Patagonia Septentrional, el Colegio San Francisco de Sales y distintas dependencias de la obra salesiana. Desde este núcleo se organizó buena parte de la presencia de la congregación en el norte patagónico.

La Manzana Histórica también vincula a Viedma con Ceferino Namuncurá, otro de los grandes nombres de la religiosidad patagónica, que pasó por el Colegio San Francisco de Sales. Por eso, el recorrido no se limita a Zatti: permite comprender un capítulo mucho más amplio de las misiones y la educación salesiana en la región.

Museo Salesiano Cardenal Cagliero

Dentro del complejo funciona el Museo Salesiano “Cardenal Cagliero”, en Rivadavia 34. El museo ocupa sectores donde funcionó el antiguo Vicariato Apostólico y posteriormente el Colegio San Francisco de Sales. Su objetivo es reconstruir la actividad religiosa, educativa, sanitaria y cultural desarrollada por los salesianos en la Patagonia.

La visita ayuda a poner en contexto las figuras de Zatti, Ceferino Namuncurá y monseñor Juan Cagliero y permite conocer objetos, documentos y testimonios de las primeras misiones. El complejo reúne además otros espacios museísticos, por lo que puede dedicarse una parte considerable de la mañana al patrimonio de la manzana.

Para grupos o contingentes resulta conveniente consultar previamente los horarios, ya que las aperturas pueden variar según temporada y actividades institucionales.

Catedral Nuestra Señora de la Merced

La Catedral Nuestra Señora de la Merced es la construcción que domina visualmente el conjunto.

El templo actual se levanta en un sitio marcado por sucesivas reconstrucciones. Una iglesia anterior fue destruida por la gran inundación de 1899 y el edificio actual fue impulsado desde 1903 por Juan Cagliero y el entonces gobernador José Eugenio Tello. Finalmente fue inaugurado en 1912; las torres se completaron mucho más tarde, en 1979.

La catedral funciona además como mausoleo de importantes figuras de la Iglesia patagónica. Allí descansan los restos del cardenal Juan Bautista Cagliero, quien estuvo al frente del Vicariato Apostólico de la Patagonia, además de monseñor Nicolás Esandi y monseñor José Borgatti.

Más allá de su significado religioso, merece detenerse en la arquitectura. El conjunto salesiano, con sus ladrillos a la vista y sus volúmenes monumentales, forma una de las postales patrimoniales más reconocibles de Viedma y puede verse incluso desde la costa de Carmen de Patagones.

El lugar donde estuvo el Hospital San José

Uno de los puntos más interesantes del recorrido obliga a trabajar con la imaginación.

En el terreno que actualmente ocupa el Obispado de Viedma funcionó el Hospital San José, creado en 1889 y estrechamente relacionado con la obra sanitaria de Zatti. El antiguo edificio fue demolido en 1941 y, cuatro años después, se levantó allí la construcción actual del Obispado.

Es una parada fundamental porque permite entender por qué la santidad de Zatti quedó tan ligada a la medicina. Su historia no se construyó alrededor de grandes sermones ni cargos eclesiásticos, sino fundamentalmente alrededor de camas de hospital, farmacia, enfermos y visitas domiciliarias.

El Vaticano destacó precisamente esa dimensión: Zatti convirtió la atención sanitaria en una forma cotidiana de servicio, trabajando especialmente con pobres y personas abandonadas.

Círculo Católico de Obreros: el Zatti menos conocido

El Círculo Católico de Obreros permite descubrir una faceta menos solemne.

La institución fue creada en 1903 con apoyo de los salesianos y de Cagliero. Zatti participó de su vida social y llegó a integrar la comisión directiva. Documentos conservados allí muestran que compartía actividades con trabajadores e inmigrantes, incluidos juegos de cartas y de bochas, habituales en la sociabilidad de aquellos años.

La parada permite mostrarlo no solo como enfermero y santo, sino como integrante activo de una comunidad formada en buena medida por inmigrantes. Actualmente un mural en la fachada recuerda su relación con la institución.

El monumento frente al hospital que lleva su nombre

El actual Hospital Área Programa Viedma lleva el nombre Artémides Zatti, y frente a él se encuentra uno de los monumentos dedicados al santo.

La escultura original fue realizada por Luis Perlotti y colocada en 1956, apenas cinco años después de la muerte de Zatti. Posteriormente el entorno fue rediseñado para integrar el busto y sus relieves dentro de un espacio pensado como lugar de descanso y contemplación.

Hay aquí una aclaración histórica importante: Zatti no trabajó en el hospital actual. Su labor estuvo vinculada con los antiguos hospitales salesianos. El establecimiento moderno lleva su nombre como homenaje a su obra sanitaria.

Parroquia Don Bosco: donde descansan las reliquias

Para los peregrinos, la visita culmina naturalmente en la Parroquia Don Bosco, sobre Boulevard Ituzaingó 140.

El complejo fue hogar de Zatti y, después de la demolición del primer Hospital San José, volvió a albergar parte de la actividad sanitaria salesiana. Actualmente conserva el mausoleo y la urna con las reliquias de San Artémides Zatti, reubicadas especialmente antes de su canonización.

En los jardines hay además una escultura monumental realizada por Alejandro Santana para la beatificación de 2002. La obra representa a Zatti arrodillado mientras sostiene a un niño, una síntesis visual de la idea de cuidado con la que quedó asociado.

Es también el centro de las grandes peregrinaciones. En las celebraciones anuales, los fieles han recorrido el trayecto desde la Catedral hasta Don Bosco acompañando la urna de las reliquias, reproduciendo en cierta forma los desplazamientos cotidianos del propio Zatti por la ciudad.

2026, un año especialmente significativo

El año 2026 marca 75 años de la muerte de Artémides Zatti, ocurrida el 15 de marzo de 1951. La fecha volvió a colocar a Viedma en el calendario internacional de la familia salesiana y refuerza el interés del destino entre peregrinos provenientes de otras provincias y del exterior.

La consolidación del turismo religioso tampoco comenzó con la canonización. Viedma ya había sido sede del Encuentro Argentino de Turismo Religioso y venía desarrollando un producto específico alrededor de Zatti, Ceferino Namuncurá y la Manzana Histórica. La proclamación como santo dio a esa propuesta una visibilidad mucho mayor.

Del circuito religioso a la costanera

Una de las ventajas de Viedma como destino de peregrinación es que los lugares religiosos se integran fácilmente con otros paseos.

La costanera del río Negro cuenta con más de cuatro kilómetros de senda peatonal, áreas verdes, juegos, estaciones deportivas y sectores gastronómicos. Después de recorrer iglesias y museos, caminar junto al río ofrece un cambio de ritmo sin necesidad de tomar un vehículo.

El Parque Jorge Ferreira y otros espacios verdes ribereños forman parte de esa relación cotidiana de Viedma con el agua. Además, el río funciona como escenario de encuentros comunitarios y celebraciones, de modo que el componente religioso no queda encerrado exclusivamente dentro de los templos.

Cruzar en lancha hacia Carmen de Patagones

Otra particularidad convierte a Viedma en un destino especialmente interesante para una escapada cultural: basta cruzar el río para llegar a Carmen de Patagones, en la provincia de Buenos Aires.

El cruce tradicional en lancha desembarca cerca del Poblado Histórico maragato, donde pueden recorrerse calles en pendiente, antiguas construcciones, ranchos, cuevas y miradores. El municipio de Viedma recomienda expresamente combinar ambos cascos urbanos dentro de una visita de pocas horas.

La combinación permite leer dos historias complementarias: la Viedma salesiana y administrativa de la margen sur y el núcleo colonial e histórico de Patagones en la margen norte.

Y 30 kilómetros más adelante, el mar

Pocos destinos argentinos permiten combinar en una misma jornada patrimonio religioso, río y océano.

A aproximadamente 30 kilómetros de Viedma, por la Ruta Provincial 1, se encuentra El Cóndor, primer balneario de la costa rionegrina. Allí el río Negro desemboca en el Atlántico y comienzan las playas y acantilados que caracterizan el Camino de la Costa.

El Cóndor agrega además una de las grandes experiencias de naturaleza de la zona: la observación de aves. Los acantilados albergan una enorme colonia de loros barranqueros y el destino registra más de 200 especies, por lo que resulta posible pasar en pocas horas del silencio de un santuario a una salida de aviturismo frente al mar.

Cómo organizar la visita

Para conocer únicamente el Circuito Religioso oficial, conviene reservar unas dos horas. Sin embargo, dedicarle un día completo permite entrar al Museo Salesiano, recorrer con tranquilidad la Catedral y la Manzana Histórica, visitar Don Bosco y terminar la tarde en la costanera.

Con dos días, puede sumarse Carmen de Patagones y una salida hacia El Cóndor. Y quienes viajen específicamente por motivaciones religiosas deberían evaluar hacerlo alrededor del 15 de marzo, fecha de la muerte de Zatti y eje histórico de las peregrinaciones anuales, aunque el calendario preciso de cada edición debe confirmarse previamente.

La oficina de información turística de Viedma está en Ricardo Balbín 930. El portal oficial publica actualmente atención en temporada alta todos los días de 9 a 21; en temporada baja, de lunes a viernes de 9 a 19 y sábados, domingos y feriados de 11 a 17. Es recomendable consultar allí los horarios actualizados de museos, templos y visitas guiadas, que pueden modificarse por celebraciones religiosas.

Una Patagonia también construida desde la fe

La historia turística de Viedma suele contarse desde el río, su condición de capital provincial y su cercanía con el Atlántico. El circuito religioso agrega otra capa: recuerda que la formación de las ciudades patagónicas estuvo también atravesada por escuelas, hospitales, migraciones y misiones.

La figura de Zatti condensa buena parte de esa historia. Fue inmigrante, trabajador sanitario, salesiano y vecino. Sus espacios no forman un santuario aislado del resto de la ciudad, sino una sucesión de lugares incorporados a la trama urbana: una plaza, un hospital desaparecido, un club de trabajadores, una iglesia y calles que recorría en bicicleta.

Ahí reside buena parte del interés de Viedma como destino religioso. No es necesario ser peregrino para seguir las huellas del “enfermero santo”. El recorrido permite también comprender cómo se construyó una parte de la Patagonia moderna y, después de hacerlo, continuar caminando hasta el río, cruzar hacia Patagones o seguir viaje hasta el mar.