Después de 48 años sin servicio regular, Santa Cruz avanza en la recuperación del histórico ferrocarril que atravesaba el norte provincial desde Puerto Deseado hasta Las Heras. La primera intervención se concentra en Jaramillo-Fitz Roy, mientras ya se relevó la vía hasta Puerto Deseado y se encargó a Materfer una dupla ferroviaria para unos 120 pasajeros. El proyecto incorpora además una fuerte dimensión turística, con estaciones históricas, museos y un futuro corredor que podría conectar la costa atlántica con la estepa patagónica.
Después de casi medio siglo, la posibilidad de volver a ver un tren de pasajeros atravesando el norte de Santa Cruz dejó de ser solamente un proyecto anunciado. Durante 2026 comenzaron las obras, relevamientos de vías, pruebas técnicas y gestiones para adquirir el material rodante destinado a recuperar progresivamente el antiguo ramal ferroviario Puerto Deseado-Las Heras, clausurado en 1978.
El proyecto tiene todavía varias etapas por delante y no existe una fecha oficial para el comienzo del servicio regular de pasajeros. De hecho, en julio el Gobierno provincial confirmó que aún estaban pendientes de definición los plazos de entrega de la nueva formación ferroviaria. Pero la recuperación ya avanzó sobre el terreno y representa uno de los proyectos de transporte con mayor contenido histórico y turístico actualmente en marcha en la Patagonia.

La primera etapa formal se concentra en los aproximadamente 20 kilómetros que separan Jaramillo y Fitz Roy, dos localidades cuya propia existencia está estrechamente ligada al ferrocarril. Paralelamente, durante julio técnicos provinciales y de Trenes Argentinos inspeccionaron la traza entre Puerto Deseado y Fitz Roy, además del sector Fitz Roy-Pico Truncado, como parte del diagnóstico necesario para extender posteriormente la recuperación hacia el resto del corredor.
El objetivo declarado por el Gobierno santacruceño es finalmente volver a conectar Puerto Deseado con Las Heras, recuperando una línea de unos 283 kilómetros que comenzó a construirse en 1909 y quedó concluida en 1914. A su alrededor nacieron y crecieron localidades como Jaramillo y Fitz Roy, que durante décadas estuvieron vinculadas directamente con el movimiento ferroviario.

Un tren argentino para unos 120 pasajeros
Uno de los avances más concretos se produjo en julio, cuando una delegación encabezada por el gobernador Claudio Vidal y la ministra de la Producción, Nadia Ricci, visitó la planta de Materfer, en Córdoba.
La Provincia acordó con la fabricante nacional la adquisición de una dupla compuesta por un coche motor y un remolque, con capacidad aproximada para 120 pasajeros. Según explicó el subsecretario de Transporte santacruceño, Andrés Casanova, se eligió una formación de bajo peso, adecuada para el tipo de infraestructura que se intenta recuperar.
En paralelo se trabaja en la capacitación del personal técnico y de conducción que deberá operar el servicio y en la coordinación con municipios y comisiones de fomento situados a lo largo del antiguo ramal.
El punto que todavía falta conocer es cuándo llegará la formación a Santa Cruz. A mediados de agosto de 2026 Materfer y la Provincia aún no habían comunicado una fecha definitiva de entrega, por lo que tampoco puede establecerse todavía cuándo comenzarán los viajes comerciales.
Las vías ya están siendo revisadas
El proyecto no se limita a comprar un tren. Después de 48 años sin circulación regular, el estado de la infraestructura constituye uno de los principales desafíos.

En julio, especialistas de la Subsecretaría de Transporte y directivos técnicos de Trenes Argentinos realizaron una auditoría de campo sobre distintos sectores de la línea. Entre Pico Truncado y Fitz Roy revisaron la continuidad de la vía, los durmientes y los rieles y georreferenciaron sectores que necesitan limpieza y acondicionamiento.
Una segunda jornada cubrió el tramo entre la estación cabecera de Puerto Deseado y Fitz Roy. Allí se analizaron la playa de maniobras del antiguo complejo ferroviario portuario, los andenes, las estaciones y los aparatos de vía. También se tomaron muestras de suelo y fijaciones para evaluar técnicamente la posibilidad de circulación.
Toda esa información deberá alimentar los posteriores estudios de factibilidad técnica y económica. Por eso, aunque el proyecto ya salió de la etapa exclusivamente declarativa, la recuperación completa del corredor continuará siendo progresiva.

Jaramillo-Fitz Roy, el primer tramo
La recuperación comenzó formalmente el 20 de marzo de 2026 con la puesta en valor del tramo Jaramillo-Fitz Roy. La inversión inicial anunciada fue de 497 millones de pesos, destinados a relevar la traza, acondicionar la infraestructura y restaurar el histórico vagón comedor P-111.
En mayo comenzaron además pruebas técnicas mediante un vehículo bivial capaz de desplazarse tanto por ruta como por ferrocarril, utilizado para evaluar el estado de la vía antes de la futura circulación ferroviaria.
El Gobierno provincial vinculó desde el comienzo esta primera etapa con un proyecto turístico y patrimonial denominado “Nuestro tren, refugio de historias”, pensado para integrar Jaramillo, Fitz Roy y las áreas rurales vecinas mediante espacios vinculados con la memoria ferroviaria.
Una historia que empezó hace más de un siglo
El ferrocarril Puerto Deseado-Las Heras fue uno de los grandes proyectos de infraestructura de la Patagonia de comienzos del siglo XX.
Las obras comenzaron en 1909 desde el puerto atlántico y avanzaron hacia el interior santacruceño hasta alcanzar Las Heras en 1914. La línea terminó teniendo aproximadamente 283 kilómetros y contribuyó de manera decisiva al nacimiento y crecimiento de varios asentamientos del norte provincial.
Por sus vías viajaban pasajeros, correspondencia, mercaderías y productos de las estancias, conectando la actividad ganadera del interior con Puerto Deseado.
Jaramillo y Fitz Roy son un ejemplo particularmente claro de esa relación. Las dos poblaciones se encuentran a unos 19 kilómetros una de otra y fueron originalmente estaciones del Ferrocarril Patagónico. Hoy conservan edificios ferroviarios restaurados y espacios museísticos que forman parte de su principal patrimonio turístico.
El servicio dejó de funcionar en 1978. Desde entonces hubo distintos anuncios e intentos de recuperación, pero el tráfico regular de pasajeros no volvió a restablecerse.

El tren y la historia de la Patagonia Rebelde
La futura ruta ferroviaria tiene también un importante contenido histórico.
Jaramillo está estrechamente relacionado con los acontecimientos de las huelgas rurales de 1920 y 1921 conocidas como la Patagonia Rebelde. El patrimonio conservado en la localidad permite acercarse a ese período y a la figura de José Font, conocido como Facón Grande.
La antigua estación fue restaurada y forma parte de un conjunto histórico en el que se preserva además material ferroviario. El vagón P-111, actualmente incluido en las obras de recuperación, es una de las piezas simbólicas que el proyecto busca volver a poner en valor.
Así, el futuro tren podría ofrecer algo diferente de un simple traslado entre localidades: un recorrido por la historia de la colonización patagónica, las estancias, los trabajadores rurales y los pueblos que surgieron alrededor de las vías.

Puerto Deseado: donde el tren se encuentra con el mar
Si la recuperación alcanza Puerto Deseado, el potencial turístico del corredor crece considerablemente.
La ciudad portuaria constituye uno de los principales destinos de naturaleza de la costa santacruceña. Su gran atractivo es la Ría Deseado, un accidente geográfico de gran riqueza biológica que permite realizar navegación y observación de fauna marina.
Desde Puerto Deseado parten además las excursiones hacia Isla Pingüino, uno de los lugares más singulares de la costa argentina porque allí existe una colonia de pingüinos de penacho amarillo, junto con lobos y elefantes marinos y otras especies.

El tren podría, por lo tanto, sumar patrimonio ferroviario a un destino que actualmente se posiciona principalmente por su fauna y sus paisajes costeros.
El propio organismo de turismo provincial ya propone una audioguía para recorrer los 126 kilómetros entre Jaramillo y Puerto Deseado por la RN 281, combinando estaciones históricas, relatos locales y naturaleza. Una futura conexión ferroviaria reproduciría parte de ese corredor desde una perspectiva completamente diferente.
Fitz Roy y Jaramillo, dos pueblos que pueden recuperar protagonismo
La recuperación resulta especialmente significativa para las pequeñas localidades.
El cierre de 1978 no implicó solamente perder un medio de transporte. En muchos pueblos patagónicos, la estación ferroviaria concentraba comercio, empleo, correo y relaciones sociales. Al desaparecer el tren se redujo también buena parte de esa actividad.

Jaramillo y Fitz Roy conservan hoy estaciones y museos de sitio, además de otros edificios históricos. La estrategia provincial apunta a utilizar ese patrimonio para crear un corredor turístico ferroviario con museos y parques temáticos, en lugar de plantear únicamente un servicio funcional de transporte.
Para el visitante, la escala permite conocer pueblos de la estepa que habitualmente se atraviesan rápidamente por carretera y comprender por qué el ferrocarril resultó determinante para poblar esta parte de Santa Cruz.
Bosques Petrificados, otro atractivo cercano
La región posee además uno de los paisajes paleontológicos más importantes de la Patagonia: el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo.
El área protegida conserva troncos fosilizados de araucarias que vivieron hace unos 150 millones de años, cuando el paisaje era completamente distinto del actual. Posee un sendero interpretativo de unos dos kilómetros que permite observar ejemplares petrificados directamente sobre el terreno.

La mejor época para visitarlo es entre noviembre y abril, cuando disminuye el riesgo de nieve y frío extremo. El acceso requiere recorrer unos 50 kilómetros de ripio desde la RN 3, y Parques Nacionales recomienda controlar combustible y condiciones del camino antes de ingresar.
La eventual combinación del parque con el tren, los pueblos históricos y Puerto Deseado podría crear uno de los circuitos más diversos del norte santacruceño: fósiles jurásicos, historia ferroviaria, estepa y fauna del Atlántico en un mismo itinerario.
Y más adelante, Pico Truncado y Las Heras
El proyecto provincial no termina en Fitz Roy.
El objetivo de largo plazo es avanzar hacia Pico Truncado y Las Heras, completando nuevamente la comunicación ferroviaria entre el interior y Puerto Deseado. Los relevamientos de julio ya abarcaron el sector Pico Truncado-Fitz Roy.
Pico Truncado suma atractivos como la Ruta MARA, un circuito que reúne patrimonio arqueológico, paleontológico y geológico del Macizo del Deseado, además de Sierras Blancas, el Parque Eólico Jorge Romanutti y espacios dedicados a la historia regional.

Las Heras, en el extremo occidental del antiguo ferrocarril, completa un corredor que también está ligado a la actividad petrolera y ganadera del norte santacruceño.
La Provincia plantea precisamente que el tren pueda tener una doble función: turística y productiva. La recuperación integral busca reducir costos logísticos, mejorar la conexión entre localidades y devolver actividad al puerto de Puerto Deseado, además de incorporar una nueva experiencia de viaje.
Lo que todavía no está confirmado
Aunque la reactivación dio pasos concretos durante 2026, todavía existen cuestiones fundamentales pendientes.
No hay fecha oficial de inicio del servicio de pasajeros. Tampoco fueron anunciadas las frecuencias, horarios, tarifas o duración de los futuros viajes.
El tramo con obras formalmente iniciadas es Jaramillo-Fitz Roy. El sector Puerto Deseado-Fitz Roy ya fue objeto de relevamientos técnicos y forma parte de la siguiente expansión del proyecto, mientras que la recuperación hasta Las Heras representa la meta integral a mediano plazo.
Tampoco tiene todavía fecha de entrega la formación que construirá Materfer. La Provincia confirmó en julio que el vínculo para adquirirla estaba cerrado, pero que los plazos continuaban en definición.
Por eso, quienes quieran viajar específicamente para subir al nuevo tren deberán esperar el anuncio oficial de la puesta en marcha y no confundir las actuales pruebas de vía con un servicio turístico ya operativo.

La recuperación ferroviaria puede modificar el mapa turístico de una región que suele quedar fuera de los itinerarios clásicos de Santa Cruz, dominados por El Calafate, El Chaltén y el glaciar Perito Moreno.
El norte provincial ofrece otro paisaje y otra historia: grandes extensiones de estepa, antiguos pueblos ferroviarios, petróleo, yacimientos paleontológicos, la memoria de las huelgas rurales y una costa extraordinariamente rica en fauna.
Si el proyecto logra completar las etapas anunciadas, el tren podría convertirse en el hilo conductor de todos esos elementos.
Casi medio siglo después del último servicio, la novedad no consiste solamente en que una formación vuelva a desplazarse por las vías. Para Jaramillo, Fitz Roy, Puerto Deseado y las demás comunidades del ramal, significa recuperar una infraestructura que explica buena parte de su propia existencia y transformarla en una nueva herramienta de conectividad y turismo.








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