Pagar una cuota mensual o anual para acceder a descuentos, vuelos o tarifas especiales dejó de ser una fórmula exclusiva del entretenimiento digital. eDreams acaba de llevar su modelo Prime a México y Argentina, mientras aerolíneas como Volaris y JetSMART ya ofrecen distintas modalidades de suscripción en la región. El fenómeno promete previsibilidad y ahorro, pero también exige revisar restricciones, impuestos, renovación automática y disponibilidad antes de contratar.
Durante años, la economía de las suscripciones estuvo asociada principalmente con películas, música, software o entregas a domicilio. Ahora, el modelo empieza a ocupar un lugar cada vez más visible en otra actividad: los viajes.
En América Latina ya conviven distintas variantes. Algunas plataformas cobran una membresía para ofrecer descuentos permanentes; otras permiten pagar una cantidad fija cada mes para realizar determinado número de vuelos; y también aparecen los pases anuales con los que se puede viajar repetidamente, siempre bajo ciertas condiciones.
La tendencia recibió un nuevo impulso en 2026 con la llegada de eDreams Prime a México y Argentina. La compañía informó en junio que la proporción de nuevos clientes que contratan la suscripción en estos mercados está superando sus referencias históricas en sus cinco principales mercados europeos. En México, según datos de la propia empresa, la diferencia es de dos dígitos.
El dato resulta significativo porque Prime ya supera los 8 millones de miembros en el mundo y eDreams ODIGEO plantea alcanzar más de 13 millones para marzo de 2030.
Pero eDreams no está sola: México, Argentina, Chile, Colombia y Perú ya cuentan con ejemplos que muestran que el viaje por suscripción comienza a adoptar formas propias en América Latina.

Qué es una suscripción de viajes
El principio es similar al de otras industrias: el cliente realiza un pago recurrente a cambio de beneficios que puede utilizar durante determinado período.
La diferencia está en que no existe un único modelo.
Una suscripción puede ofrecer descuentos sobre vuelos y hoteles, como ocurre con eDreams Prime; incluir un vuelo mensual con tarifa predeterminada, como Volaris v.pass; permitir comprar por adelantado una determinada cantidad de viajes, como JetSMART GO; o funcionar mediante un pase anual para volar repetidamente, como los productos de Volaris y JetSMART.
Para las empresas, la ventaja es evidente: transforma parte de una actividad tradicionalmente basada en compras puntuales en una relación de largo plazo con ingresos recurrentes.
Para el viajero, la ecuación es diferente: la suscripción tiene sentido únicamente si los beneficios que realmente utiliza superan el importe pagado y las restricciones no interfieren con su manera de viajar.
Prime funciona como una membresía que permite acceder a precios especiales en distintos componentes del viaje. Durante 2026, eDreams amplió el producto para integrar vuelos, hoteles, alquiler de vehículos y otros servicios dentro de una plataforma de suscripción más amplia.
La expansión latinoamericana comenzó por dos mercados importantes. Según las estimaciones utilizadas por la compañía a partir de datos de Phocuswright, México representa un mercado total de viajes de US$32.000 millones, de los cuales aproximadamente US$8.500 millones corresponden al negocio de agencias online. Para Argentina calcula un mercado de US$8.900 millones y alrededor de US$4.000 millones en viajes online.
Los primeros resultados difundidos por la empresa señalan que tanto México como Argentina presentan tasas iniciales de contratación y recomendación superiores a las referencias europeas utilizadas por eDreams. En el caso argentino, la compañía destaca particularmente los primeros indicadores de satisfacción de los miembros. Son, de todos modos, datos internos de la empresa y todavía corresponden a una etapa temprana del lanzamiento.
Ese último punto importa: la buena recepción inicial permite detectar una tendencia, pero todavía no determina hasta qué punto las suscripciones modificarán los hábitos de compra de viajes en América Latina a largo plazo.
México ya tiene vuelos por suscripción con Volaris
Uno de los ejemplos regionales más desarrollados se encuentra precisamente en México.
Volaris ofrece v.pass, una suscripción mensual destinada a pasajeros que vuelan con frecuencia dentro del país. El programa permite realizar un viaje sencillo o redondo al mes, según el plan contratado, pagando en la reserva los impuestos aeroportuarios correspondientes. Además, incorpora una membresía individual v.club.
A agosto de 2026, la aerolínea publica mensualidades desde 899 pesos mexicanos para un vuelo sencillo y 1.099 pesos para un viaje redondo, aunque los valores pueden modificarse.
El programa tiene condiciones que muestran por qué no debe interpretarse como un billete abierto ilimitado: es personal e intransferible, solo permite vuelos directos, los impuestos se pagan aparte y existe un compromiso mínimo de doce meses antes de poder cancelar la suscripción.
La propia compañía define al producto como especialmente orientado a quienes viajan todos los meses por trabajo o para visitar familiares y amigos, un perfil particularmente interesante en mercados con elevados volúmenes de movilidad doméstica.
Volaris también tiene un pase para volar durante todo el año
La misma aerolínea ofrece otro modelo: el Pase Anual.
En lugar de garantizar un vuelo mensual, permite reservar vuelos en las rutas disponibles de Volaris durante doce meses pagando posteriormente la Tarifa de Uso de Aeropuerto y los impuestos aplicables. El precio publicado actualmente es de 9.999 pesos mexicanos.
Sin embargo, la flexibilidad del pasajero resulta fundamental.
Los lugares están sujetos a disponibilidad y solo se habilitan 24 horas antes de la salida en vuelos nacionales y tres días antes en internacionales. Además, el pase se aplica a vuelos directos sencillos, sin conexiones.
Es decir, puede resultar atractivo para alguien capaz de decidir un viaje con muy poca anticipación, pero mucho menos conveniente para una familia que necesita garantizar fechas, horarios y varios asientos meses antes.
JetSMART lleva el modelo a Sudamérica
Sudamérica también tiene sus propios ejemplos.
JetSMART comercializa JetSMART GO, un sistema que permite adquirir planes de 6, 12 o 24 vuelos para utilizar en rutas domésticas dentro de Argentina, Chile, Perú o Colombia.
La aerolínea avanzó todavía más en 2026 con All You Can Fly, una membresía anual orientada a realizar múltiples vuelos dentro de su red sudamericana. Las reservas están condicionadas por disponibilidad y se habilitan cerca de la fecha de viaje: desde 24 horas antes para vuelos nacionales y 72 horas para los internacionales, mientras las tasas e impuestos continúan a cargo del pasajero.
JetSMART mantiene además su tradicional Club de Descuentos, que funciona mediante una cuota anual y permite acceder a beneficios y tarifas específicas. Es otra variante de la misma transformación: pasar de captar al pasajero únicamente cuando busca un vuelo a mantener una relación continua con él.

Del programa de millas a la cuota mensual
Las suscripciones no deben confundirse con los tradicionales programas de pasajeros frecuentes.
En un programa de lealtad convencional, el usuario acumula millas o puntos a medida que vuela o realiza consumos. No necesita necesariamente pagar una cuota para pertenecer y el beneficio aparece como recompensa por la actividad acumulada.
La suscripción invierte la lógica: primero se paga y después se intenta aprovechar el beneficio.
Eso genera un incentivo psicológico y comercial diferente. Quien ya abonó una membresía puede sentirse inclinado a utilizar más veces la misma empresa o plataforma para amortizarla.
Para las compañías, esa fidelización resulta especialmente valiosa en el mercado de viajes online, donde los consumidores suelen comparar precios en numerosos sitios antes de realizar cada compra.
Por qué América Latina puede ser terreno fértil
La sensibilidad al precio puede ser uno de los factores que explican el interés regional.
Una cuota que permita reducir el costo de varios viajes resulta potencialmente atractiva para personas que vuelan repetidamente por motivos laborales, familiares o de ocio. También puede ayudar a distribuir un gasto anual mediante pagos periódicos en lugar de concentrarlo en cada compra.
En el caso de eDreams, la empresa vincula expresamente su expansión con el crecimiento del comercio electrónico y de las reservas de viajes online en América Latina. Sus primeros resultados en México y Argentina parecen respaldar, al menos inicialmente, esa estrategia.
Pero la diversidad económica de la región también plantea desafíos: monedas volátiles, impuestos, diferentes medios de pago y grandes diferencias de poder adquisitivo hacen que una fórmula que funciona en un país no necesariamente pueda trasladarse sin cambios a otro.
No todas las suscripciones garantizan ahorro
La expansión del modelo tampoco significa que todas estas propuestas sean convenientes.
Europa ofrece un ejemplo reciente de sus límites. Ryanair lanzó en marzo de 2025 su propia membresía Prime, pero decidió discontinuarla meses después. La aerolínea informó que había recaudado €4,4 millones en suscripciones y concedido alrededor de €6 millones en descuentos, por lo que consideró que el programa no resultaba rentable.
El caso muestra que el modelo debe funcionar para ambos lados: el consumidor necesita obtener suficiente valor como para renovar y la empresa debe conseguir ingresos recurrentes sin que los descuentos terminen superando lo recaudado.
Qué revisar antes de pagar una suscripción de viajes
Para un viajero, la comparación no debería hacerse únicamente entre el precio de la membresía y el precio habitual de un pasaje.
Hay que revisar cuántos viajes reales se realizarán durante el año, qué impuestos quedan excluidos, cuánto cuesta agregar equipaje, cuándo pueden reservarse los vuelos y si existen restricciones de rutas o conexiones.
La disponibilidad puede ser especialmente importante en los pases más agresivos. Volaris, por ejemplo, limita la anticipación de su Pase Anual a 24 horas para vuelos nacionales y tres días para internacionales.
También conviene comprobar las condiciones de renovación. eDreams señala que Prime se renueva automáticamente cada año si el usuario no desactiva la suscripción, incluso cuando la contratación comenzó mediante un período de prueba.
Y en Volaris v.pass, la compañía informa que los pagos se procesan automáticamente cada mes y que la cancelación solo puede realizarse después del período obligatorio de doce meses.
Una nueva forma de vender —y comprar— viajes
Lo que está ocurriendo en América Latina no parece responder todavía a un único modelo dominante. Más bien aparecen distintas versiones de una misma idea: convertir el viaje en un servicio al que se pertenece, en lugar de una compra que empieza desde cero cada vez.
eDreams apuesta por una plataforma amplia de descuentos y servicios. Volaris combina membresías, vuelos mensuales y un pase anual. JetSMART experimenta con paquetes de vuelos y una fórmula de viajes múltiples por Sudamérica.
Para el sector turístico, el cambio puede ser importante porque desplaza parte de la competencia desde el precio puntual de un pasaje hacia el valor que una marca consigue ofrecer durante todo un año.
Para los viajeros, en cambio, la pregunta es más sencilla: ¿viajarán lo suficiente y con la flexibilidad necesaria para recuperar lo que pagan?
En esa respuesta estará buena parte del futuro de las suscripciones turísticas en América Latina.








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