Desde hace más de dos décadas, una población de ñandúes vive en libertad entre Schleswig-Holstein y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Llegaron después de escapar de un criadero y llegaron a superar los 500 ejemplares. Sin embargo, el último censo de 2026 contabiliza apenas 39 aves y obliga a Alemania a revisar su estrategia de control.
Un ñandú corriendo entre campos de colza en el norte de Alemania puede parecer una escena construida por inteligencia artificial. Pero es real. El Rhea americana, una de las grandes aves corredoras características de Sudamérica, logró establecer una población salvaje a miles de kilómetros de su territorio originario.
Estos animales viven principalmente alrededor del lago Ratzeburg y en el sector norte de la Reserva de Biosfera UNESCO Schaalsee, cerca de la frontera entre los estados federados de Schleswig-Holstein y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La reserva identifica especialmente el área comprendida entre Utecht y Schattin como uno de los núcleos históricos de la población.
La historia comenzó con unos pocos ejemplares escapados de un recinto privado en Groß Grönau, al sur de Lübeck. Las fuentes oficiales sitúan esas fugas entre finales de los años 90 y comienzos de la década de 2000. Los animales no volvieron a ser capturados, sobrevivieron al invierno alemán y comenzaron a reproducirse.
Lo que en principio parecía una anécdota terminó convirtiéndose en una de las poblaciones de grandes aves exóticas en libertad más singulares de Europa.

De la Pampa al campo alemán
El ñandú común es originario de Sudamérica y habita naturalmente en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, principalmente en pastizales, sabanas y ambientes abiertos. Es el ave de mayor tamaño de América del Sur y está adaptada a recorrer grandes extensiones a pie.
La Reserva de Biosfera Schaalsee explica que los grandes campos abiertos de Nordwestmecklenburg presentan ciertas semejanzas estructurales con las llanuras sin árboles de la Pampa. Esa combinación de paisaje agrícola, disponibilidad de alimento y ausencia de grandes predadores favoreció la instalación de las aves.
Contra lo que podía suponerse para una especie sudamericana, el frío tampoco representó un obstáculo definitivo. Los ñandúes permanecen activos durante todo el invierno y no realizan ningún tipo de hibernación. Su dieta es amplia: comen hojas de colza, alfalfa, hierbas, cereales e insectos, entre otros alimentos.
Además, están preparados para desplazarse. Los ejemplares adultos pueden medir alrededor de 1,25 a 1,40 metro, pesar entre 20 y 30 kilos y alcanzar velocidades cercanas a los 60 kilómetros por hora. Incluso son capaces de nadar.

De unos pocos fugitivos a más de 500 ñandúes
Durante los primeros años, la población aumentó lentamente. Luego comenzó a crecer con mayor velocidad.
El momento de máxima expansión llegó en 2018, cuando los censos contabilizaron 566 ejemplares. Era posible encontrar grandes grupos desplazándose entre campos agrícolas, una situación cada vez más difícil de ignorar para productores y autoridades.
Pero aquella cifra ya pertenece al pasado.
Los controles poblacionales y la caza modificaron drásticamente la tendencia. En noviembre de 2021 quedaban 121 ejemplares censados. En la primavera de 2026, el relevamiento contabilizó solamente 39 ñandúes, el registro más bajo desde que la población quedó establecida.
La disminución es tan marcada que en agosto de 2026 las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania Occidental decidieron suspender la caza de los ejemplares adultos para evitar que la población siga cayendo. El objetivo oficial es mantener un núcleo de entre aproximadamente 50 y 100 animales, sin permitir al mismo tiempo que vuelva a expandirse territorialmente.
No obstante, el número de 39 debe interpretarse con cierta cautela. Las autoridades reconocen que los animales se han vuelto mucho más desconfiados debido a la presión cinegética y que algunos pueden escapar de los conteos. Un nuevo relevamiento está previsto para el otoño de 2026.

Por qué Alemania decidió controlar la población
La imagen de una gran ave sudamericana atravesando el campo alemán puede resultar atractiva para naturalistas y visitantes, pero su presencia generó un conflicto importante con la agricultura.
Los ñandúes se alimentan en los campos cultivados y tienen especial predilección por el colza y los cereales. Durante los años de mayor abundancia, los productores denunciaron pérdidas considerables por el consumo y pisoteo de cultivos.

Las primeras estrategias de regulación intentaron evitar la muerte directa de los animales. Una de las medidas aplicadas fue la manipulación de las puestas mediante la perforación de huevos, destinada a reducir el éxito reproductivo.
Cuando la población continuó aumentando, se autorizaron capturas y finalmente, en 2020, el ñandú fue incorporado al régimen de caza de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Hasta el reciente cambio de criterio, las crías y ejemplares de un año podían cazarse durante todo el año y los adultos desde noviembre hasta marzo.
El resultado fue una disminución muy rápida: de los 566 animales de 2018 se pasó a menos de cuarenta contabilizados ocho años después.
¿Es una especie invasora?
Desde el punto de vista biológico, los ñandúes alemanes son un neozoon, es decir, una especie establecida fuera de su distribución natural como consecuencia directa o indirecta de la actividad humana.
Esto no significa automáticamente que sean considerados una especie invasora. La administración de la Reserva de Biosfera señala que la evaluación del organismo federal alemán de conservación no había encontrado evidencias suficientes de daños significativos sobre especies autóctonas y situaba al ñandú entre las especies que requieren seguimiento intensivo.
El principal conflicto documentado hasta ahora está relacionado con la agricultura y con el posible crecimiento territorial de la población.
A su vez, el Rhea americana posee protección internacional debido a las amenazas que enfrenta en parte de su área de distribución natural sudamericana y figura en el Apéndice II de CITES. En Alemania cuenta también con protección bajo la legislación federal de conservación, aunque Mecklemburgo-Pomerania Occidental estableció excepcionalmente un régimen específico de caza para esta población.

Dónde viven los ñandúes salvajes de Alemania
El núcleo se concentra en el extremo norte de la Reserva de Biosfera UNESCO Schaalsee, en un paisaje rural situado aproximadamente entre Lübeck, Ratzeburg y el lago Schaalsee.
Las zonas de Utecht y Schattin, próximas al lago Ratzeburg, aparecen históricamente entre los lugares donde se establecieron los primeros grupos. Los censos abarcan tanto Nordwestmecklenburg, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, como sectores vecinos del distrito de Herzogtum Lauenburg, ya en Schleswig-Holstein.
No existe, sin embargo, un “safari de ñandúes” ni un punto donde pueda garantizarse el avistamiento. Con solo 39 animales contabilizados en primavera y ejemplares cada vez más esquivos, encontrarlos requiere bastante más suerte que hace algunos años.
Para quienes visitan la región, el principal centro de información es PAHLHUUS, en Zarrentin am Schaalsee. Su exposición dedicada a la reserva abre actualmente de martes a domingo, de 9 a 12 y de 13 a 17, y proporciona mapas e información sobre naturaleza y excursiones.
La reserva cuenta con aproximadamente 150 kilómetros de senderos señalizados para caminantes y ciclistas y organiza durante 2026 salidas y actividades bajo el programa “Unterwegs mit dem Ranger”.
Consejos para intentar observarlos

La mejor opción es consultar primero en los centros de información de la reserva sobre observaciones recientes. Los ñandúes se desplazan por campos abiertos y su ubicación puede cambiar considerablemente.
Si aparece un grupo, conviene observarlo desde caminos públicos y a distancia, idealmente con binoculares. No hay que ingresar en propiedades agrícolas ni intentar aproximarse para conseguir una fotografía.
Hay otra razón para mantenerse lejos: durante la época reproductiva, los machos incuban los huevos y cuidan posteriormente a las crías. Como ocurre en su hábitat sudamericano, pueden comportarse de manera defensiva cuando consideran que alguien se acerca demasiado.
La visita tampoco debería reducirse a buscar estas aves. Schaalsee es una reserva de biosfera con lagos, bosques, humedales y paisajes agrícolas, además de poblaciones de grullas, cigüeñas, nutrias y numerosas especies acuáticas. Los observatorios y las excursiones de los guardaparques amplían las posibilidades de observación de fauna.
Una pequeña Pampa en el norte de Europa
La historia de los ñandúes alemanes resulta excepcional por la facilidad con la que un puñado de animales logró instalarse en un ambiente situado a miles de kilómetros de Sudamérica.

Durante más de veinte años, se reprodujeron, soportaron los inviernos y transformaron los campos del norte alemán en un paisaje inesperadamente familiar para cualquier argentino acostumbrado a observar estas aves en las llanuras sudamericanas.
Pero la historia entró ahora en una nueva etapa. Alemania pasó de intentar frenar una población que se acercaba a los 600 ejemplares a tomar medidas para evitar que desaparezca por completo.
El próximo censo de otoño permitirá saber si aquellos 39 animales registrados en primavera representan realmente la nueva dimensión de la población o si parte de los ñandúes simplemente se ha vuelto demasiado hábil para dejarse contar.








Deja un comentario