Conexiones aéreas en América Latina: qué hubs exigen más tiempo y cómo reducir el riesgo de perder un vuelo

Guarulhos aparece entre los aeropuertos con mayor riesgo de conexiones perdidas en un análisis internacional de AirHelp, mientras Florianópolis obtiene la mejor puntuación global. Pero el estudio no permite elaborar un ranking completo de América Latina: fuera de Brasil, no evaluó los grandes hubs regionales. Panamá, Bogotá, Lima, Ciudad de México, Santiago y Ezeiza presentan desafíos muy diferentes. Tamaño de las terminales, migraciones, retiro de equipaje y cambios entre vuelos domésticos e internacionales pueden convertir una escala aparentemente holgada en una carrera hacia la puerta de embarque.

Una hora entre dos vuelos puede resultar más que suficiente en un aeropuerto y convertirse en una apuesta arriesgada en otro. La diferencia no depende solamente de la puntualidad del primer avión. Importan también el tamaño de la terminal, la distancia entre puertas, los controles migratorios, la necesidad de retirar y volver a despachar el equipaje y, sobre todo, si para continuar el viaje hay que cambiar de terminal.

Un análisis de AirHelp vuelve a poner el problema sobre la mesa. La compañía especializada en derechos de pasajeros estudió conexiones realizadas durante 2025 en 196 aeropuertos y asignó a cada uno una calificación entre 1 y 10: cuanto menor es el resultado, mayor es la proporción de pasajeros que perdió su vuelo siguiente.

El resultado más llamativo para América Latina aparece en Brasil. São Paulo-Guarulhos obtuvo apenas 4,08 puntos, el cuarto peor resultado del estudio, detrás de Bergamo-Orio al Serio, Dallas-Fort Worth y Frankfurt. En el extremo contrario, Florianópolis alcanzó 9 puntos, la mejor puntuación de todos los aeropuertos analizados, mientras Goiânia consiguió 8,95.

La conclusión fácil sería afirmar que Guarulhos es el gran aeropuerto latinoamericano donde resulta más peligroso conectar. Pero no sería correcta.

Una aclaración importante: el ranking no compara toda América Latina

La metodología de AirHelp tiene una limitación relevante para interpretar los resultados regionales.

El estudio analizó itinerarios con conexiones correspondientes a la Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Brasil. Es decir, en América Latina incluyó aeropuertos brasileños, pero no incorporó en la misma comparación estadística a grandes centros de conexión como Tocumen, Bogotá, Lima, Ciudad de México o Santiago de Chile.

Por eso, el informe permite afirmar que Guarulhos obtuvo un resultado desfavorable dentro de la muestra analizada, pero no demuestra que sea más riesgoso que Panamá, Bogotá o Lima.

Para entender lo que ocurre en esos aeropuertos hay que observar individualmente cómo funciona cada conexión. Y allí las diferencias son considerables.

Guarulhos: tres terminales y distancias que obligan a mirar el reloj

El resultado de São Paulo-Guarulhos (GRU) no sorprende si se considera la dimensión de su operación.

El principal aeropuerto internacional brasileño recibió 47,18 millones de pasajeros durante 2025, según el propio concesionario.

El complejo tiene tres terminales. La necesidad de desplazarse entre ellas es uno de los factores que debe tener presente quien conecta con compañías diferentes o combina vuelos nacionales e internacionales.

GRU Airport ofrece un servicio gratuito de buses entre las terminales 1, 2 y 3, pero informa que la espera puede llegar a 15 minutos. El transfer funciona entre las 4 y la medianoche.

Ese dato es importante porque 15 minutos de espera no equivalen a 15 minutos de conexión: todavía hay que sumar el recorrido, caminar hasta la nueva puerta y, dependiendo del itinerario, superar controles adicionales.

Por eso, en Guarulhos una conexión que sobre el papel parece razonable puede volverse ajustada cuando implica cambio de terminal, migraciones y nuevo control de seguridad.

Consejo para GRU

Antes de comprar, conviene comprobar en qué terminal llega el primer vuelo y desde cuál sale el siguiente. Si hay cambio de terminal y la escala combina un vuelo internacional con uno doméstico, es prudente evitar las conexiones mínimas salvo que todo el trayecto esté emitido en una única reserva y la compañía garantice formalmente esa combinación.

Tocumen: un aeropuerto diseñado alrededor de la conexión

El caso de Panamá-Tocumen (PTY) es casi el opuesto conceptualmente. Más que un aeropuerto al que llegan muchos viajeros con destino Panamá, funciona fundamentalmente como una máquina de conexiones regionales. En mayo de 2026, el 77% de los 1,98 millones de pasajeros que utilizaron Tocumen estaba en tránsito o transferencia: más de 1,5 millones de personas en un solo mes.

El aeropuerto conecta actualmente Panamá con 91 destinos internacionales y una ruta doméstica, y durante mayo registró un promedio de 443 operaciones aéreas diarias.

Ese modelo tiene una ventaja evidente: buena parte de la infraestructura y la programación de vuelos está concebida precisamente para mover pasajeros de un avión a otro.

Tocumen utiliza las terminales 1 y 2 para vuelos internacionales, y ha desarrollado procedimientos específicos para pasajeros en tránsito. Además, cuenta con sistemas de seguridad diseñados para agilizar determinadas conexiones.

Curiosamente, Tocumen obtuvo en junio de 2026 el primer lugar mundial del AirHelp Score general, con 8,48 sobre 10 entre 279 aeropuertos. Ese índice mide experiencia global, puntualidad y valoración de servicios, y no debe confundirse con el estudio específico sobre conexiones perdidas.

Consejo para Panamá

Si ambos vuelos pertenecen al mismo itinerario internacional, PTY suele ser uno de los hubs donde una escala relativamente corta puede funcionar mejor que en aeropuertos que exigen pasar por migraciones o cambiar físicamente de terminal.

Aun así, hay que controlar la puerta apenas aterriza el primer vuelo: la extensión del aeropuerto y el uso simultáneo de T1 y T2 hacen que una conexión en el extremo opuesto de la terminal requiera una caminata considerable.

Bogotá: un gran hub que convirtió las conexiones en un recorrido señalizado

El Dorado (BOG) es uno de los aeropuertos de mayor volumen de América Latina. En 2024 superó los 45 millones de pasajeros, además de liderar la región en movimientos de aeronaves y carga según los datos difundidos por el aeropuerto a partir de ACI-LAC.

Su estrategia para las conexiones tiene una característica muy concreta: señalización amarilla específica para los pasajeros en tránsito.

El aeropuerto indica que, desde el momento de llegada hasta el próximo embarque, el pasajero debe seguir esas señales. También ofrece en su web una herramienta que permite indicar de qué vuelo y aerolínea se llega y con cuál se continúa para obtener el recorrido correspondiente.

El punto crítico suele ser el equipaje.

El Dorado recomienda comprobar la etiqueta: si termina en BOG, hay que retirar la valija y volver a realizar el check-in; si figura el destino final, debería continuar automáticamente según las condiciones del itinerario.

Otra ventaja práctica es que el aeropuerto publica tiempos de espera en tiempo real para los controles de los muelles nacionales e internacionales, incluyendo migraciones y Biomig.

Consejo para Bogotá

No conviene calcular el tiempo únicamente entre la hora prevista de aterrizaje y el próximo despegue. En una conexión internacional-doméstica, hay que prever los procedimientos migratorios correspondientes y verificar qué ocurre con el equipaje.

Antes del viaje, resulta especialmente útil consultar la herramienta oficial de conexiones y, una vez en el aeropuerto, los tiempos de fila en tiempo real.

Lima: un hub en plena expansión, con un detalle que el pasajero debe conocer

El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (LIM) abrió una etapa diferente para las conexiones en Perú.

Durante 2025 movilizó 25,5 millones de pasajeros, incluidos más de 1,6 millones de viajeros en transferencia internacional, un volumen que creció más del 21% frente al año anterior.

Y la tendencia sigue acelerándose. Solo en el primer trimestre de 2026, Lima registró 487.891 pasajeros en conexión, un 5,4% más interanual. El aeropuerto alcanzó además una puntualidad del 86,21% durante ese período.

El nuevo terminal es tres veces más grande que el anterior, opera con dos pistas y tiene capacidad para atender hasta 40 millones de pasajeros anuales. Actualmente 23 aerolíneas conectan Lima con 68 destinos nacionales e internacionales.

Hay, sin embargo, un dato particularmente importante para quien compra una conexión internacional vía Lima: desde diciembre de 2025 se aplica una TUUA de transferencia internacional de US$11,86 a quienes llegan desde un destino internacional y continúan hacia otro país. Puede pagarse anticipadamente online o en puntos habilitados en el aeropuerto. El cobro para conexiones nacionales fue eliminado en 2026.

Consejo para Lima

Si el viaje es internacional-Lima-internacional, conviene comprobar antes de salir si la tarifa de conexión ya fue informada o abonada. Resolver ese trámite con anticipación evita agregar una gestión administrativa a una escala breve.

Ciudad de México: el cambio de terminal puede comerse buena parte de la escala

El AICM (MEX) presenta una dificultad especialmente fácil de entender: tiene dos terminales físicamente separadas.

Los pasajeros en conexión pueden utilizar gratuitamente el Aerotrén mostrando boleto, reserva o pase de abordar. Se accede en la puerta 6 de la Terminal 1 y en la puerta 4 de la Terminal 2.

Esto obliga a prestar especial atención cuando los vuelos son operados por diferentes aerolíneas o salen de terminales distintas.

El aeropuerto atraviesa además una amplia modernización. En julio de 2026 informó que incrementó un 25% las líneas de inspección de seguridad, instaló 40 e-gates migratorios y amplió a 60 las posiciones de atención. Según el AICM, estas mejoras redujeron esperas migratorias que podían alcanzar 40 minutos hasta un promedio cercano a nueve minutos en horarios de alta demanda.

Consejo para México

Una escala entre vuelos que usan la misma terminal es una situación muy diferente de otra que exige pasar de T1 a T2.

Antes de aceptar una conexión corta, hay que comprobar la terminal de ambos vuelos. Si es necesario utilizar el Aerotrén, conviene incorporar un margen adicional y no calcular el tiempo exclusivamente a partir del trayecto ferroviario.

Santiago: dos terminales y una infraestructura que busca facilitar los transbordos

El aeropuerto de Santiago de Chile (SCL) separa en términos generales la operación doméstica e internacional entre sus terminales, aunque durante los últimos años realizó obras para flexibilizar y mejorar los movimientos entre sectores.

La remodelación finalizada en 2025 incorporó, entre otras mejoras, una conexión directa hacia las puertas D nacionales desde instalaciones del Terminal 2, lo que permite utilizar determinados sectores de manera más flexible para vuelos nacionales o internacionales.

El aeropuerto superó los 25,8 millones de pasajeros en 2024 y durante 2025 desarrolló además un nuevo mapa digital con orientación dentro de las terminales, pensado para facilitar el recorrido de más de 26 millones de usuarios anuales.

Consejo para Santiago

En conexiones que mezclan vuelos domésticos e internacionales conviene verificar el terminal y la puerta asignada poco antes de viajar, ya que la infraestructura tiene sectores de uso flexible y la asignación puede variar.

Ezeiza: Argentina intenta concentrar más conexiones en un mismo aeropuerto

Buenos Aires tiene históricamente un problema diferente del de otros hubs latinoamericanos: buena parte de su tráfico doméstico se concentra en Aeroparque, mientras que Ezeiza reúne el grueso de las operaciones internacionales.

Eso convierte cualquier itinerario que obligue a trasladarse entre ambos aeropuertos en algo muy distinto de una conexión aeroportuaria convencional.

Durante 2026, sin embargo, Ezeiza continúa ampliando su operación doméstica. En julio puso en funcionamiento una nueva área de arribos nacionales en la Terminal A, como parte de una reorganización destinada a acompañar el crecimiento de estos vuelos.

El aeropuerto también atraviesa un plan de inversiones superior a US$100 millones y ha ampliado en los últimos años su infraestructura de partidas, servicios y procesos tecnológicos.

Consejo para Buenos Aires

El dato fundamental no es únicamente la duración de la escala sino el código del aeropuerto.

Una combinación EZE-EZE puede funcionar como una conexión aérea tradicional. Una combinación EZE-AEP o AEP-EZE implica un traslado terrestre por el área metropolitana de Buenos Aires y necesita un margen mucho mayor.

Nunca conviene tratar ambos casos como equivalentes.

¿Cuánto tiempo debería dejar entre dos vuelos?

AirHelp señala que los tiempos recomendados dependen del tipo de operación y del aeropuerto. Como referencia general, su análisis utiliza rangos de 30 a 60 minutos para conexiones domésticas, entre 60 y 90 minutos cuando se combinan vuelos nacionales e internacionales y hasta 120 minutos para determinadas conexiones internacionales.

Pero esos valores son solo una referencia.

El denominado Minimum Connection Time (MCT) no significa que ese tiempo sea cómodo: representa el mínimo operativo admitido para una combinación concreta según aeropuerto, aerolíneas, terminales y tipo de vuelo. Los tiempos citados por AirHelp proceden precisamente de una base de MCT y no de recomendaciones generales emitidas por cada aeropuerto.

Para el viajero, especialmente en un itinerario importante o con un vuelo de largo radio al final, suele ser razonable agregar un margen respecto del mínimo.

Cinco situaciones que justifican elegir una escala más larga

No todas las conexiones necesitan dos o tres horas. Pero existen circunstancias en las que ahorrar 40 minutos puede terminar costando mucho más tiempo.

Conviene ser conservador cuando hay que cambiar de terminal; se conecta de internacional a doméstico; es necesario retirar y volver a despachar equipaje; los vuelos fueron comprados en reservas separadas; o el segundo vuelo es el último servicio del día hacia el destino final.

La última situación es especialmente importante. Perder una conexión de las 10 de la mañana puede significar esperar dos horas. Perder el último vuelo nocturno puede implicar una noche completa de demora.

Una sola reserva o dos pasajes separados: una diferencia decisiva

La duración de la escala no es el único elemento a mirar antes de comprar.

El pasajero debería comprobar si los vuelos están emitidos dentro de un mismo itinerario o si se trata de una conexión armada por cuenta propia con boletos separados.

En una conexión comercializada conjuntamente, las aerolíneas establecen combinaciones que cumplen sus tiempos mínimos operativos y existe un itinerario hasta el destino final.

En un self-transfer, en cambio, el viajero puede tener que retirar equipaje, ingresar formalmente al país, cambiar de terminal, realizar un nuevo check-in y atravesar otra vez seguridad y migraciones.

Por eso, una escala de dos horas puede ser holgada en un itinerario integrado y muy riesgosa si está formada por dos reservas independientes.

El tamaño del hub no cuenta toda la historia

La comparación latinoamericana muestra algo que el ranking de AirHelp ayuda a visualizar, pero no alcanza a explicar por sí solo.

Un aeropuerto pequeño puede tener excelentes resultados porque las distancias son cortas y el volumen de conexiones es limitado. Un gran hub puede resultar más complejo precisamente porque concentra cientos de vuelos, múltiples terminales y miles de pasajeros en transferencia.

Florianópolis obtuvo la mejor puntuación del estudio, mientras Guarulhos quedó entre los últimos. Pero GRU gestiona decenas de millones de pasajeros anuales y es una de las principales puertas intercontinentales de América del Sur.

Tocumen, por su parte, demuestra el otro modelo posible: un aeropuerto donde la transferencia es el núcleo del negocio y donde en determinados meses más de tres de cada cuatro pasajeros ni siquiera tienen Panamá como origen o destino final.

Lima está intentando reforzar ese mismo papel con un terminal nuevo, mientras Bogotá desarrolla herramientas específicas para orientar a los pasajeros en conexión y mostrarles los tiempos de espera en tiempo real.

Antes de comprar: el verdadero cálculo de una conexión

El precio suele dominar la búsqueda de vuelos, pero cuando un itinerario incluye escalas hay otra variable que merece tanta atención como la tarifa.

No alcanza con mirar “1 h 20 min en São Paulo” o “55 min en Panamá”.

Hay que preguntarse:

¿Llego y salgo de la misma terminal? ¿Tengo que pasar migraciones? ¿Mi equipaje sigue hasta destino? ¿Los dos vuelos están en una misma reserva? ¿Existe otro vuelo ese día si pierdo el siguiente? ¿Cuánto demora realmente caminar de una puerta a otra?

Las respuestas cambian completamente la calidad de una conexión.

En los grandes hubs latinoamericanos, la diferencia entre un viaje fluido y una carrera por los pasillos muchas veces se decide antes de subir al primer avión: en el momento de elegir cuánto tiempo queremos dejar entre uno y otro.