Neuquén celebra hoy al Pinot Noir: bodegas, sabores y experiencias para descubrir la cepa emblemática de la Patagonia

El 18 de agosto, Día Internacional del Pinot Noir, Neuquén vuelve a poner en primer plano una variedad que encontró en los valles patagónicos condiciones especialmente favorables. Los festejos continúan el 22 con una jornada abierta al público, pero la mejor manera de comprender por qué esta cepa se identifica cada vez más con la provincia es viajar hasta San Patricio del Chañar: a unos 45 kilómetros de la capital, varias bodegas ofrecen degustaciones, restaurantes entre viñedos y experiencias que combinan vino, gastronomía y hasta paleontología.

Hay vinos que permiten reconocer un territorio incluso antes de mirar la etiqueta. En Neuquén, ese papel pertenece cada vez más al Pinot Noir, una variedad delicada, de piel fina y maduración temprana que encontró en los valles patagónicos un paisaje de días soleados, noches frías, escasas lluvias, viento y grandes diferencias térmicas entre el día y la noche.

El resultado son vinos en los que suelen aparecer cerezas, frambuesas, violetas y otras notas florales, con taninos menos marcados que los de tintos como Malbec o Cabernet Sauvignon y una acidez que explica buena parte de su versatilidad gastronómica. El Instituto Nacional de Vitivinicultura considera al Pinot Negro —denominación utilizada oficialmente— una de las variedades históricas más importantes del mundo y destaca precisamente su frescura, baja tanicidad y aromas de frutos rojos.

Neuquén ocupa además un lugar significativo dentro del mapa argentino de la cepa. Los últimos datos difundidos por el INV contabilizaban en 2025 2.023 hectáreas de Pinot Noir en el país, de las cuales el 11,4% correspondían a Neuquén, segunda provincia en superficie después de Mendoza.

Pero las estadísticas cuentan apenas una parte de la historia. Para el viajero, el Pinot Noir proporciona una buena excusa para descubrir una de las rutas vitivinícolas más jóvenes de la Argentina.

Dos fechas para celebrar al Pinot Noir en Neuquén

Este año los festejos comienzan el 18 de agosto de 2026, Día Internacional del Pinot Noir, con un encuentro en el Hilton de Neuquén capital. El segundo capítulo llegará el 22 de agosto en el Centro de Convenciones Domuyo, con una jornada abierta al público que incluirá degustaciones, gastronomía y experiencias vinculadas con la cepa.

La celebración puede funcionar como puerta de entrada, pero el vino neuquino se comprende mejor recorriendo los lugares donde nace.

El principal destino es San Patricio del Chañar, a unos 45 kilómetros de Neuquén capital. El camino atraviesa un paisaje donde la estepa va dejando lugar a parcelas irrigadas, chacras, frutales y grandes extensiones de viñedos. La Ruta del Vino provincial se desarrolla principalmente sobre estos valles regados por el río Neuquén, alrededor de los 39 grados de latitud sur.

En pocas décadas, una región prácticamente nueva dentro de la vitivinicultura argentina creó bodegas de escala muy diferente, desde grandes establecimientos hasta proyectos familiares y producciones de alta gama.

Por qué el Pinot Noir funciona en la Patagonia

La variedad nació históricamente asociada con Borgoña, en Francia, y es particularmente sensible a las condiciones de cultivo. Su racimo es compacto, la piel de sus bayas es fina y el calor excesivo puede hacerle perder parte de la acidez y sutileza que la caracterizan.

En San Patricio del Chañar ocurre casi lo contrario.

La importante amplitud térmica favorece una maduración más lenta; los vientos contribuyen a mantener sanos los viñedos y la baja humedad reduce la presión de determinadas enfermedades. Bodega Malma señala además que estas condiciones ayudan a conservar acidez, aromas y sabores durante la maduración.

Es un paisaje productivo que resulta especialmente interesante para quien conoce otras regiones vitivinícolas argentinas. Aquí las viñas no están al pie inmediato de una cordillera monumental como en Mendoza. El horizonte está dominado por bardas, mesetas, estepa y grandes extensiones abiertas, con los viñedos funcionando como oasis verdes dentro de un territorio mucho más árido.

Familia Schroeder: vino y un dinosaurio debajo de la bodega

Para una primera visita a San Patricio del Chañar, Familia Schroeder ofrece probablemente una de las experiencias más completas.

La bodega nació a comienzos de este siglo y durante la construcción apareció una sorpresa inesperada: restos fósiles de un dinosaurio herbívoro de unos 75 millones de años, posteriormente identificado como Panamericansaurus schroederi. El hallazgo quedó incorporado al recorrido turístico y puede verse en la denominada Cava del Dinosaurio.

Esto convierte la visita en una combinación bastante singular de enología y paleontología.

La experiencia guiada recorre las distintas etapas de producción y termina, si se elige esa modalidad, con una degustación. Actualmente hay visitas todos los días a las 10.30, 12, 13.30 y 15. La bodega publica una tarifa de $10.000 sin degustación y $15.000 con degustación; son valores vigentes al momento de esta publicación y conviene verificarlos nuevamente antes del viaje.

La visita puede prolongarse con un almuerzo en Saurus Restaurant, que trabaja con productos patagónicos y vistas a los viñedos. El restaurante abre de miércoles a domingos y feriados de 12 a 15, siempre con reserva previa.

Para quien quiera centrar el día en Pinot Noir, Schroeder resulta especialmente apropiada: la bodega desarrolló distintas interpretaciones de la variedad y cuenta incluso con instalaciones específicas destinadas a su elaboración.

Malma: almorzar mirando los viñedos

Otra parada particularmente recomendable es Bodega Malma, propiedad de la familia Viola, una de las familias pioneras del desarrollo vitivinícola de San Patricio del Chañar.

Su arquitectura fue diseñada de manera que los edificios dialoguen con las formas horizontales de las bardas. Durante la visita guiada se conoce el proceso de elaboración y se realiza una degustación; además funciona un wine shop. Malma recibe visitantes únicamente con reserva previa: de lunes a viernes entre las 9 y las 16 y los fines de semana y feriados entre las 11 y las 17.

Aquí vale la pena organizar los horarios para quedarse a almorzar.

Malma Restaurant abre de miércoles a domingo, también con reserva, y su carta utiliza productos patagónicos de estación diseñados para acompañar los vinos de la casa. Desde el comedor se obtiene una de las imágenes más características de la ruta: las líneas verdes de los viñedos contrastando con la aridez de la estepa.

Entre sus etiquetas figuran distintas expresiones de Pinot Noir, lo que permite comparar cómo una misma variedad cambia según parcela y elaboración.

Secreto Patagónico: una experiencia de menor escala

Para quienes prefieren establecimientos más pequeños, Secreto Patagónico ofrece otra lectura del valle.

Está ubicada en la Picada 4,5 y tiene una capacidad cercana a los 300.000 litros. La bodega se encuentra en el sector más alto de sus viñedos y aprovecha la pendiente para trabajar mediante gravedad, reduciendo la manipulación mecánica de la fruta durante la elaboración. La cosecha es manual y las uvas pasan por una doble selección.

Turismo de Neuquén incluye a Secreto Patagónico entre las bodegas visitables de San Patricio del Chañar y señala que las visitas y degustaciones requieren reserva previa.

Es una buena elección para quien ya recorrió una bodega grande y quiere observar el contraste con un proyecto de producción más acotada y orientado a vinos de alta gama.

Patritti y la arquitectura del vino

Otra alternativa es Bodega Patritti, que incorporó al paisaje una arquitectura inspirada en las bardas neuquinas.

El establecimiento trabaja con Pinot Noir, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Chardonnay, Sauvignon Blanc y otras variedades y fue diseñado en diferentes niveles para aprovechar la gravedad durante el proceso productivo.

Turismo provincial la incluye actualmente en el circuito de bodegas de San Patricio del Chañar. Como sus modalidades y horarios turísticos pueden modificarse, conviene contactar directamente con el establecimiento antes de incorporarla al itinerario.

Es además una opción interesante para viajeros interesados en arquitectura industrial y tecnología aplicada al vino, además de la degustación propiamente dicha.

¿Y Bodega del Fin del Mundo?

Bodega del Fin del Mundo merece una mención aparte porque está estrechamente asociada al nacimiento del polo vitivinícola moderno de San Patricio del Chañar. Sus primeras plantaciones datan de 1999 y Turismo de Neuquén la identifica como la primera gran bodega moderna de la zona.

También posee una fuerte especialización en Pinot Noir y dispone de más de 100 hectáreas plantadas con esta variedad en distintas fincas, según información difundida por la propia empresa en 2026.

Para el viajero existe, sin embargo, una precaución: la información disponible sobre visitas no es uniforme entre los distintos canales de la empresa y los organismos turísticos. Por eso, antes de organizar el día específicamente alrededor de esta bodega conviene confirmar directamente si las visitas están operativas y cuáles son sus horarios.

Pinot Noir en la mesa: no hace falta acompañarlo con carne roja

Una de las ventajas de la variedad es que permite alejarse de la asociación casi automática entre vino tinto argentino y carne vacuna.

Por su acidez y taninos suaves, un Pinot Noir patagónico puede acompañar especialmente bien una trucha, aves, pastas, risottos, hongos, quesos de intensidad media e incluso determinadas preparaciones de cordero o chivito. La promoción turística neuquina propone, entre otros maridajes regionales, trucha patagónica, risotto con hongos y chivito al asador.

En las bodegas resulta interesante pedir que la degustación incluya más de una expresión de Pinot Noir.

Comparar un vino joven sin madera, una etiqueta con crianza y eventualmente un espumoso elaborado con la misma variedad permite comprender mucho mejor su versatilidad que probar una única copa.

También conviene observar el color. El Pinot Noir suele ser notablemente menos oscuro que un Malbec o un Cabernet Sauvignon. No es falta de concentración: se relaciona con la piel fina de la uva y sus menores niveles de compuestos fenólicos.

Un día de bodegas desde Neuquén capital

Para una primera experiencia, dos bodegas en un día son suficientes.

Una alternativa práctica es salir temprano desde Neuquén, realizar una primera visita alrededor de las 10.30, almorzar en Malma o Saurus Restaurant y reservar una segunda degustación durante la tarde.

Intentar sumar tres o cuatro establecimientos suele transformar una experiencia que debería ser pausada en una carrera entre horarios.

Las agencias receptivas habilitadas en Neuquén ofrecen excursiones de unas seis o siete horas que incluyen transporte, visitas y degustaciones en San Patricio del Chañar. La propia oficina turística municipal recomienda contactar con anticipación y publica operadores que combinan, por ejemplo, Malma y Familia Schroeder.

Esta opción tiene además una ventaja evidente: nadie del grupo tiene que conducir después de las degustaciones.

El vino también puede combinarse con dinosaurios

Una de las particularidades de la Ruta del Vino neuquina es la proximidad entre viñedos y algunos de los principales yacimientos paleontológicos de Patagonia.

La provincia promociona expresamente circuitos que combinan bodegas y dinosaurios, aprovechando hallazgos realizados en la misma región.

Desde Neuquén capital existen excursiones que suman una visita a una bodega de San Patricio del Chañar con Proyecto Dino, en Lago Barreales, donde puede conocerse un museo de sitio y áreas de investigación paleontológica. Estas salidas demandan prácticamente una jornada completa.

Para familias o viajeros que no quieran dedicar todo el día exclusivamente al vino, es una combinación particularmente atractiva.

La vendimia cambia por completo la experiencia

Agosto permite coincidir con la celebración del Pinot Noir, observar la estructura de los viñedos durante el invierno y concentrarse en bodegas, cavas y gastronomía.

Pero quien quiera ver los viñedos en plena actividad debería considerar otro momento del año.

Entre febrero y marzo varias bodegas organizan experiencias de vendimia. En 2026, por ejemplo, Familia Schroeder ofreció una actividad en la que los visitantes pudieron aprender a seleccionar racimos, participar de la cosecha, recorrer la zona de producción y terminar con una degustación.

La Vendimia Neuquina también programó este año festivales y actividades en Malma, Schroeder y otras bodegas de la provincia.

Por eso, la ruta merece dos lecturas distintas: invierno para vino, gastronomía y poda; fines del verano para vivir la cosecha desde adentro.

Consejos para organizar la visita

  • Reservar antes de viajar. Incluso las bodegas que abren todos los días trabajan con cupos y horarios determinados; restaurantes como Malma y Saurus también requieren reserva previa.
  • Elegir un máximo de dos bodegas por jornada si se quiere almorzar y degustar sin apuro.
  • No conducir después de las degustaciones. Desde Neuquén capital existen agencias receptivas con transporte y circuitos de bodegas de día completo.
  • Llevar abrigo en agosto. Buena parte de la experiencia transcurre entre espacios interiores y exteriores y el clima patagónico puede cambiar rápidamente.
  • Usar calzado cómodo. Las visitas pueden incluir viñedos, salas de elaboración, escaleras y sectores productivos.
  • Preguntar por el Pinot Noir antes de comenzar la cata. Si es el motivo principal del viaje, conviene avisarlo para comparar diferentes etiquetas, estilos y crianzas.
  • Comprar vino al final del recorrido. Los wine shops de las bodegas permiten acceder a etiquetas que no siempre tienen amplia distribución fuera de la región. Familia Schroeder abre su tienda todos los días de 9 a 16 y Malma dispone también de wine shop durante sus visitas.
  • Verificar nuevamente horarios y precios. Las actividades, valores y turnos pueden modificarse con la temporada.

Datos útiles para el viajero

Base recomendada: Neuquén capital.
Distancia hasta San Patricio del Chañar: aproximadamente 45 km.
Tiempo ideal: un día completo para dos bodegas; dos días para sumar paleontología, agroturismo o más establecimientos.
Época: la ruta funciona durante todo el año; febrero y marzo permiten sumar experiencias de vendimia.
Bodegas recomendadas para una primera visita: Familia Schroeder, Malma, Secreto Patagónico y Patritti. La oferta provincial incluye además Del Fin del Mundo y nuevos proyectos en otras localidades neuquinas.
Gastronomía en bodega: Malma Restaurant abre de miércoles a domingo con reserva; Saurus Restaurant, de miércoles a domingo y feriados, de 12 a 15.
Evento 2026: celebración del Pinot Noir el 18 de agosto en el Hilton de Neuquén y jornada abierta al público el 22 en el Centro de Convenciones Domuyo.

Una cepa para leer el paisaje

Durante mucho tiempo, hablar de vino argentino significó hablar casi exclusivamente de Mendoza y Malbec. El crecimiento de Patagonia amplió ese mapa.

San Patricio del Chañar ofrece algo diferente: bodegas modernas levantadas en medio de la estepa, viñedos irrigados donde antes dominaba el paisaje árido, vinos de clima frío y una escala que permite recorrer en una misma jornada producción, gastronomía y territorio.

El Pinot Noir resume especialmente bien esa transformación.

Es una variedad difícil de cultivar, que exige condiciones precisas y que en Neuquén encontró suficiente sol para madurar y suficiente frío para conservar frescura. Hoy representa el 11,4% de la superficie argentina dedicada a la cepa y ha ayudado a situar a la provincia como uno de los polos principales del Pinot Noir nacional.

El 18 y el 22 de agosto proporcionan una buena excusa para brindar por ella. Pero el recorrido más interesante comienza después, cuando se abandona Neuquén capital, aparecen las bardas sobre el horizonte y, en medio de la estepa patagónica, empiezan las primeras hileras de viñas.