Paraguay es el único país de Sudamérica con electricidad 100% renovable: qué puede significar para el turismo y la movilidad sustentable

Paraguay ocupa una posición singular en el mapa energético regional: es el único país de Sudamérica que genera actualmente el 100% de su electricidad con fuentes renovables. Itaipú y Yacyretá explican buena parte de esa ventaja, que comienza a proyectarse más allá de la industria: buses eléctricos, ciclovías de larga distancia y una estrategia turística centrada en naturaleza y sostenibilidad abren la posibilidad de convertir la energía limpia en un atributo concreto de la experiencia de viaje.

Paraguay tiene un dato difícil de igualar en Sudamérica. Según el último índice de renovabilidad de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE), el 100% de la electricidad generada en el país proviene de fuentes renovables. En abril de 2026, Uruguay aparece inmediatamente detrás con 97%, seguido por Brasil con 88%, Colombia con 87% y Venezuela con 86%. El promedio de América Latina y el Caribe se ubica en 67%.

La precisión es importante: esto no significa que toda la energía consumida en Paraguay sea 100% verde. La electricidad sí lo es, pero el transporte y otros sectores todavía utilizan derivados del petróleo y biomasa. El PNUD viene señalando precisamente esa paradoja: Paraguay produce enormes cantidades de hidroelectricidad limpia mientras mantiene una dependencia importante de combustibles importados para satisfacer otras necesidades energéticas.

La diferencia abre, al mismo tiempo, una oportunidad poco explorada desde el turismo. Electrificar transportes, hoteles, centros de convenciones y otros servicios turísticos en Paraguay significa alimentarlos con una red eléctrica de origen renovable, algo que pocos destinos de la región pueden ofrecer en semejante proporción.

Itaipú y Yacyretá, las grandes fábricas de electricidad verde

La particularidad paraguaya está directamente relacionada con la geografía y con el aprovechamiento del río Paraná.

En la frontera con Brasil se encuentra Itaipú, mientras que aguas abajo, compartida con la Argentina, opera Yacyretá. Ambas centrales binacionales convierten el caudal del Paraná en electricidad y permiten a Paraguay cubrir su demanda interna y disponer además de importantes excedentes energéticos. Itaipú está situada entre Hernandarias, en Paraguay, y Foz do Iguaçu, en Brasil; Yacyretá se localiza sobre el mismo río, en la región vinculada con Encarnación y Posadas.

La represa de Itaipú:

Solo Itaipú produjo en 2025 72,88 millones de MWh, un 8,6% más que durante el año anterior. De ese volumen, 25.768 GWh fueron suministrados a Paraguay a través de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), un récord para el país. La generación anual total de la central equivale aproximadamente a dos años y nueve meses de la demanda eléctrica paraguaya.

La represa de Yacyretá:

La magnitud de esa infraestructura también tiene una derivación turística poco habitual: en Paraguay, una de las principales fuentes de energía es al mismo tiempo uno de sus atractivos más visitados.

Itaipú: cuando una central eléctrica se convierte en atractivo turístico

La relación entre energía y turismo ya puede verse en Ciudad del Este y Hernandarias.

El Complejo Turístico Itaipú recibió más de 330.000 visitantes solamente durante el primer semestre de 2026, y desde 1977 más de 25 millones de personas recorrieron la hidroeléctrica desde sus márgenes paraguaya y brasileña.

La visita no se limita a contemplar la represa. El complejo integra espacios vinculados con interpretación ambiental, biodiversidad, educación y conservación. En el área de influencia de Itaipú se encuentran además reservas naturales como Limoy, Itabo y Tatí Yupí y el Refugio Biológico de Mbaracayú, asociados con la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná.

En junio de 2026, UNESCO e Itaipú firmaron además una carta de intención para profundizar la cooperación en conservación, investigación, educación y desarrollo sostenible. La Secretaría Nacional de Turismo vinculó expresamente ese acuerdo con el posicionamiento de Paraguay como destino de turismo responsable, basado en biodiversidad, recursos hídricos y patrimonio natural.

La energía, en este caso, no permanece invisible detrás de un enchufe. Forma parte de la narrativa turística del destino.

Una ventaja ambiental para hoteles y servicios turísticos

Para la industria turística paraguaya, disponer de electricidad prácticamente libre de combustibles fósiles supone una ventaja potencial.

Un hotel que electrifica climatización, calentamiento de agua o determinadas operaciones puede reducir la huella asociada a su consumo eléctrico de manera mucho más significativa que un establecimiento conectado a una red fuertemente dependiente de carbón, gas o petróleo. Lo mismo ocurre con centros de convenciones, restaurantes, aeropuertos o atractivos turísticos.

No significa que esos establecimientos pasen automáticamente a ser sustentables: siguen importando la eficiencia energética, el consumo de agua, los residuos, la construcción, los alimentos y los traslados de huéspedes. Pero el origen renovable de la electricidad elimina una de las principales barreras para descarbonizar la operación turística. Esta es una inferencia directa de la matriz eléctrica paraguaya y de los objetivos de sostenibilidad adoptados para el sector.

El país ya incorporó este atributo a su planificación. El Plan Maestro de Desarrollo Sostenible del Sector Turístico 2023-2030 plantea posicionar a Paraguay como un destino “sostenible y auténtico”, con conservación de la biodiversidad, bienestar social y sostenibilidad ambiental entre sus ejes centrales.

La gran oportunidad está sobre ruedas

Donde la energía renovable puede generar uno de los cambios más visibles es en el transporte.

Mientras un automóvil o un ómnibus convencional necesita combustible importado, un vehículo eléctrico paraguayo puede desplazarse con electricidad producida casi íntegramente por el agua del Paraná.

La transición ya dejó de ser puramente teórica. En 2026, 70 buses eléctricos circulan en el área metropolitana de Asunción, como parte del proceso de modernización del transporte público. La nueva legislación paraguaya establece además el impulso a buses eléctricos y unidades de bajas emisiones como uno de los ejes de renovación futura de las flotas.

Para los viajeros aparece un ejemplo especialmente interesante: la línea E3 eléctrica conecta el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con el Puerto de Asunción. Comenzó su etapa preoperativa en marzo de 2026 y proporciona una conexión directa entre la principal puerta aérea del país y el centro de la capital utilizando transporte público eléctrico.

Es un pequeño dato dentro del sistema de transporte, pero tiene un fuerte valor turístico: un visitante puede aterrizar en Paraguay y realizar una parte de su primer traslado urbano utilizando electricidad renovable.

Del antiguo ferrocarril a una gran ruta para bicicletas

La movilidad sustentable tampoco se limita a reemplazar motores de combustión por baterías.

En enero de 2026 se inauguró en Paraguarí el primer pórtico de Sendas del Tren, un proyecto que busca recuperar el antiguo trazado ferroviario paraguayo y convertirlo en la bicisenda más larga de Sudamérica. La iniciativa combina movilidad no motorizada, patrimonio ferroviario, desarrollo local y turismo.

Biciriel, una alternativa turística que surge en Paraguarí De emilce ramirez Destinatario foto@abc.com.py Fecha 12-08-2023 20:06

Este tipo de infraestructura puede resultar particularmente valioso para destinos secundarios. El cicloturismo distribuye visitantes entre pequeños pueblos, genera demanda de gastronomía y alojamiento y permite recuperar estaciones, caminos y patrimonio que de otro modo quedarían fuera de los circuitos tradicionales.

La combinación de buses eléctricos en Asunción y proyectos de cicloturismo en el interior muestra que la ventaja energética paraguaya puede traducirse en experiencias bastante más concretas que una estadística nacional.

Un argumento para viajeros que buscan destinos menos masificados

Paraguay intenta además desarrollar una identidad turística diferente de la de sus vecinos.

Su Plan Maestro utiliza como factores diferenciales la presencia constante del agua, las experiencias rurales, la naturaleza y la diversidad cultural. El objetivo oficial es posicionarlo como un destino por descubrir, con especial atención a la conservación y a un modelo menos concentrado en grandes centros turísticos.

Ese posicionamiento puede ganar peso a medida que los viajeros, operadores y organizadores de eventos incorporan criterios ambientales a sus decisiones.

Paraguay puede asociar en un mismo relato energía hidroeléctrica, grandes ríos, reservas naturales, humedales, turismo rural, Misiones Jesuíticas, cicloturismo y electromovilidad. No todos esos productos dependen de la energía renovable, pero la matriz eléctrica proporciona un contexto favorable para construir servicios turísticos con menores emisiones.

La electricidad limpia no resuelve toda la ecuación

El récord paraguayo también tiene límites.

La principal contradicción está en que producir electricidad renovable no equivale a haber completado la transición energética. El PNUD ha advertido históricamente que una parte sustancial de la energía hidroeléctrica disponible se exporta mientras Paraguay importa derivados del petróleo, especialmente utilizados en transporte. Por eso identifica precisamente a la electromovilidad como uno de los caminos para aprovechar mejor la ventaja hidroeléctrica dentro del propio país.

También existe una cuestión climática. La enorme participación hidroeléctrica implica dependencia del régimen de lluvias y del caudal de los ríos. OLADE señala que la generación hidráulica regional presenta fluctuaciones asociadas con las condiciones hidrológicas, razón por la cual la diversificación mediante otras renovables y sistemas de almacenamiento adquiere importancia creciente.

Para el turismo ocurre algo parecido: disponer de electricidad verde es una ventaja de partida, no una certificación automática de sustentabilidad.

De exportar electricidad a utilizarla para viajar

Durante décadas, la principal lectura de la abundancia hidroeléctrica paraguaya fue económica: producir energía, abastecer al país y vender excedentes.

La transición energética permite pensarla también desde otra perspectiva. Parte de esa electricidad puede utilizarse para reemplazar combustibles importados en buses, automóviles y otras formas de transporte, alimentar infraestructura turística y reducir las emisiones vinculadas con el funcionamiento cotidiano de los destinos.

La transformación ya se empieza a percibir: 70 buses eléctricos metropolitanos, una conexión eléctrica entre el aeropuerto y el centro de Asunción, un proyecto para desarrollar la mayor bicisenda sudamericana y una política turística que coloca la sostenibilidad entre sus objetivos centrales.

Paraguay dispone así de un atributo que ningún otro país sudamericano posee actualmente en el mismo grado: cada kilómetro recorrido con electricidad puede estar alimentado por una red cuya generación es 100% renovable.

Convertir esa particularidad energética en una verdadera ventaja turística dependerá ahora de extender la infraestructura de carga, electrificar más transportes, mejorar la conectividad y vincular la energía limpia con hoteles, rutas y destinos naturales.

La represa de Itaipú ofrece una síntesis bastante gráfica de esa posibilidad: es simultáneamente una gigantesca fábrica de electricidad renovable, una infraestructura que identifica al país y uno de sus atractivos turísticos más concurridos. En esa intersección entre energía, movilidad y viaje puede aparecer una de las formas más interesantes de diferenciar a Paraguay dentro del turismo sudamericano.