“La Sala del Troilo: Arte y Cultura al Caer la Tarde” quedó inaugurada en el Centro Cultural Aníbal Troilo, en Gorriti 5750, con una programación dedicada a la música, las artes visuales, la danza, la literatura y el pensamiento. La apertura reunió conciertos, intervenciones escénicas y una muestra de producciones realizadas en los talleres del Programa Cultural en Barrios.
La Ciudad de Buenos Aires incorporó un nuevo espacio cultural dedicado al tango y a las distintas expresiones artísticas vinculadas con la vida barrial. Se trata de La Sala del Troilo: Arte y Cultura al Caer la Tarde, que funciona en el Centro Cultural Aníbal Troilo, ubicado en Gorriti 5750.
La apertura se realizó en el marco del ciclo Arte y Cultura al Caer la Tarde, una propuesta multidisciplinaria concebida para homenajear la figura y el legado de Aníbal “Pichuco” Troilo, uno de los nombres centrales de la historia del tango argentino.
El nuevo espacio forma parte del Programa Cultural en Barrios (PCB) y fue pensado como una sala polivalente, destinada a ampliar la oferta artística de la Ciudad y a fortalecer los lugares de encuentro para la comunidad. Su programación reúne música, artes visuales, danza, literatura, pensamiento, seminarios, actividades formativas y espectáculos escénicos.

Un nuevo nodo cultural en Palermo
Con la incorporación de La Sala del Troilo, el Centro Cultural Aníbal Troilo suma un ámbito específico para el desarrollo de propuestas artísticas durante todo el año. El espacio busca funcionar como un nuevo nodo de creación, formación y circulación cultural, con una identidad asociada al tango, pero abierto también a otros lenguajes contemporáneos.
La sala combina el homenaje a Troilo con una mirada amplia sobre la cultura porteña. En ese sentido, no se limita a la programación musical: también contempla muestras, intervenciones escénicas, encuentros, talleres y actividades que cruzan disciplinas y generaciones.
Música, danza y artes visuales en la apertura
La programación inaugural tuvo como uno de sus momentos principales la presentación de la Orquesta del Plata, agrupación fundada en 2001 que trabaja sobre la tradición del tango, la milonga y el vals desde una mirada contemporánea.
El conjunto está integrado por Eduardo Avena en percusión, Poly Pérez en contrabajo, Tata Vilches en guitarra, Lucas Gómez en bandoneón y la voz de Florencia Lazarte. Su actuación marcó la apertura oficial de las actividades del nuevo espacio.
También participó el Dúo Ghio-López, formado por Yamila Lara Ghio en violín y Cristian Ariel López en piano, con un repertorio instrumental de tangos, milongas y valses de distintos períodos y compositores.
La jornada incluyó además una muestra con producciones realizadas en los talleres de artes visuales del Programa Cultural en Barrios, junto con intervenciones de danza contemporánea, circo y presentaciones musicales acústicas al atardecer.
Troilo como punto de partida
El nombre de Aníbal Troilo funciona como eje simbólico del nuevo espacio. Bandoneonista, compositor y director de orquesta, “Pichuco” ocupa un lugar central en la memoria musical de Buenos Aires y en la construcción de una sensibilidad porteña asociada al tango, la noche, los barrios y la escena popular.
La Sala del Troilo retoma ese legado no solo desde la evocación histórica, sino también desde la actividad cultural viva. La propuesta apunta a que el homenaje dialogue con nuevas generaciones de artistas, estudiantes, vecinos y públicos interesados en el tango y en otras disciplinas.
Un espacio para la comunidad
La creación de La Sala del Troilo refuerza el circuito cultural barrial de la Ciudad y suma un ámbito de acceso para vecinos, artistas y participantes de los talleres del PCB. La programación proyecta una agenda diversa, con actividades vinculadas a la formación, la exhibición y la circulación artística.
Con esta apertura, el Centro Cultural Aníbal Troilo amplía su perfil como lugar de encuentro y producción cultural. En una ciudad donde el tango continúa siendo marca de identidad y experiencia turística, la nueva sala propone una forma de mantener activo ese patrimonio: no como pieza de museo, sino como lenguaje en movimiento.








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