Polémica en Australia por la expansión del parque Dreamworld sobre un territorio donde viven koalas

El gobierno de Queensland dio luz verde a un ambicioso plan maestro para ampliar Dreamworld y WhiteWater World, con nuevas atracciones, alojamiento y propuestas de ecoturismo. Pero la decisión desató críticas de grupos ambientalistas, que advierten sobre el impacto que el proyecto podría tener sobre una zona considerada clave para la población local de koalas silvestres.

La expansión de Dreamworld, uno de los parques temáticos más emblemáticos de Australia, quedó oficialmente aprobada por el gobierno de Queensland y ya genera una fuerte controversia. El proyecto contempla un masterplan de 55,3 hectáreas sobre terrenos ubicados dentro y alrededor de Dreamworld y WhiteWater World, e incluye tanto nuevas instalaciones turísticas como componentes residenciales, en una apuesta de largo plazo por reforzar el atractivo del destino.

Según lo aprobado, el desarrollo prevé la continuidad de la expansión de ambos parques, nuevas experiencias de ecoturismo —como pasarelas, plataformas de observación y visitas guiadas—, además de atracciones turísticas, juegos mecánicos, espacios de entretenimiento y opciones de alojamiento. El plan también incorpora usos residenciales y establece condiciones para que se modernice la red vial local a medida que avancen las obras.

Desde el gobierno provincial, la aprobación fue presentada como una señal de respaldo al crecimiento económico y al turismo. El viceprimer ministro de Queensland, Jarrod Bleijie, sostuvo que la autorización le da a Dreamworld la previsibilidad necesaria para invertir en el futuro, generar empleo y asegurar la continuidad de este destino icónico para las próximas generaciones. En la misma línea, el CEO de Dreamworld, Greg Yong, definió la iniciativa como una de las oportunidades de desarrollo de uso mixto más atractivas del país.

Sin embargo, el visto bueno oficial no logró cerrar el debate. Organizaciones ambientales advirtieron que parte de los terrenos próximos al proyecto están ocupados por koalas silvestres y que el avance urbanístico podría agravar la presión sobre una especie ya amenazada en el sudeste de Queensland. La preocupación se concentra en la posible pérdida y fragmentación de un hábitat que conservacionistas locales consideran vital para la supervivencia de estos animales.

Anthony Gough, director interino del Queensland Conservation Council, cuestionó duramente la aprobación y afirmó que la expansión de Dreamworld podría convertirse en “una pesadilla” para los koalas. Según remarcó, en 2025 relevamientos realizados en la zona confirmaron la presencia de 68 koalas en un radio de apenas dos kilómetros, un dato que, a juicio de los ambientalistas, refuerza la necesidad de una evaluación más estricta antes de avanzar con nuevos desmontes o intervenciones.

El consejo conservacionista reclama ahora que el proyecto sea derivado a una evaluación bajo la ley federal de Protección del Medio Ambiente y Conservación de la Biodiversidad, conocida como EPBC Act. El objetivo es que el gobierno australiano intervenga y analice con mayor profundidad los riesgos ecológicos del plan, especialmente en relación con la protección del hábitat de una de las especies más emblemáticas del país.

La controversia vuelve a poner sobre la mesa un debate cada vez más frecuente en destinos turísticos de alto perfil: cómo equilibrar crecimiento, inversión y generación de empleo con la preservación del patrimonio natural. En el caso de Dreamworld, la discusión no gira solo en torno al futuro del parque, sino también al modelo de desarrollo que Queensland está dispuesto a impulsar en una región donde el turismo y la biodiversidad conviven, no siempre sin tensiones.