A metros de Plaza San Martín, una placa recuerda el edificio donde vivió René Goscinny durante su infancia y adolescencia en Buenos Aires. El autor de Astérix, Lucky Luke y El pequeño Nicolás pasó 17 años en la ciudad, estudió en el Liceo Francés y mantuvo toda su vida un vínculo afectivo con la Argentina.
En una calle corta y arbolada de Retiro, casi escondida entre el movimiento del centro porteño y la elegancia histórica de Plaza San Martín, una placa blanca sobre la fachada de un edificio recuerda una historia poco conocida: allí vivió René Goscinny, uno de los grandes nombres de la historieta mundial. La dirección es Pasaje Sargento Cabral 875, en la Ciudad de Buenos Aires, y el dato convierte a ese punto del barrio en una escala singular para lectores, viajeros culturales y seguidores de Astérix.
Goscinny nació en París en 1926, pero su biografía tiene un capítulo decisivo en la Argentina. En 1928, cuando era muy chico, su familia se trasladó a Buenos Aires por motivos profesionales del padre. La página oficial de Astérix recuerda que René pasó allí su infancia y estudió en el Liceo Francés de Buenos Aires, donde ya empezaba a destacarse por su humor y su fama de hacer reír a sus compañeros.
Un francés formado en Buenos Aires

La etapa argentina no fue un episodio menor ni una simple escala familiar. Según Libros del Zorzal, editorial argentina que publica buena parte de su obra, Goscinny desarrolló en Buenos Aires “toda su etapa formativa primigenia” y allí emergió su vocación por el dibujo humorístico. Sus primeras ilustraciones y textos aparecieron en revistas del Colegio Francés de Buenos Aires, como Notre Voix y Quartier Latin.
El dato biográfico ayuda a mirar la dirección de Retiro de otra manera. Sargento Cabral 875 no es solo el edificio donde vivió una familia llegada de Europa: es también el lugar desde donde un chico bilingüe, lector de historietas y observador del humor cotidiano empezó a formar la mirada que décadas más tarde daría vida a personajes centrales de la cultura popular europea.
En Buenos Aires, Goscinny cursó sus estudios, atravesó la adolescencia y tuvo sus primeros trabajos después de la muerte de su padre. La Gaceta del Retiro recuerda que la familia se instaló en Sargento Cabral 875, a metros de Plaza San Martín, y que allí transcurrieron su infancia y primera juventud.
La placa que marca el sitio

El edificio no funciona como museo ni como espacio visitable, pero sí tiene un elemento que lo vuelve reconocible: una placa colocada por la Legislatura porteña. El homenaje recuerda que allí vivió René Goscinny y lo identifica como autor de las historietas Astérix el Galo, Lucky Luke y El pequeño Nicolás, entre otras.
Ese gesto urbano convierte al frente del edificio en una pequeña parada literaria dentro de Retiro. Para quien pasa caminando desde Plaza San Martín hacia las calles más tranquilas del barrio, la placa aparece como una señal de otra Buenos Aires: la ciudad de los inmigrantes europeos, los colegios franceses, las editoriales, los cafés, los diarios y las lecturas que circularon durante la primera mitad del siglo XX.
Retiro, entre la memoria francesa y la historieta
El entorno también aporta sentido. Sargento Cabral está a pocos pasos de Plaza San Martín, una de las áreas históricas más reconocibles de Buenos Aires, rodeada de edificios diplomáticos, residencias señoriales, hoteles, pasajes, barrancas y sedes vinculadas con la presencia europea en la ciudad.
En 2025, el vínculo entre Goscinny y Retiro volvió a ocupar espacio público a partir de una iniciativa impulsada en redes sociales por Leopoldo Kulesz, editor de Libros del Zorzal, para que una plaza porteña llevara el nombre del autor. La propuesta apuntaba a visibilizar el paso de Goscinny por Buenos Aires y su identidad franco-argentina.
La discusión derivó en una aclaración urbana: el espacio mencionado en la iniciativa como “Plaza Maipú” forma parte de Plaza San Martín, creada en 1878, reconocida desde 1942 como Lugar Histórico Nacional y declarada área de protección histórica por la Legislatura porteña en 2013. Cualquier cambio de nombre o instalación de una estatua en el espacio público requiere una ley de la Legislatura de la Ciudad.
Una infancia que volvió en sus personajes
La relación de Goscinny con la Argentina no terminó cuando dejó Buenos Aires. Su hija Anne Goscinny recordó en una entrevista con LA NACION que el país estaba muy presente en la vida de su padre y que muchos de sus mejores recuerdos familiares transcurrieron en Buenos Aires, donde él reencontraba amigos de infancia y compartía con ella lugares vinculados con su niñez.
Ese recuerdo permite leer de otro modo El pequeño Nicolás, creado con Jean-Jacques Sempé. Anne Goscinny sostuvo que una parte de ese personaje está inspirada en la infancia argentina de su padre y que Nicolás representa a un niño feliz, travieso y luminoso, como lo era René durante sus años porteños.
También existe una lectura frecuente sobre la posible influencia de la historieta argentina en la obra de Goscinny. La Gaceta del Retiro señala que se ha mencionado a Patoruzú, personaje creado por Dante Quinterno, como una referencia que el futuro autor de Astérix habría conocido durante su larga estadía en el país.

De Buenos Aires al mundo
Después de dejar la Argentina, Goscinny vivió en Nueva York y luego regresó a Francia, donde construyó una de las carreras más influyentes de la historieta. En 1959, junto con Albert Uderzo, creó Astérix en la revista Pilote. Además de ese personaje, trabajó en Lucky Luke, Iznogud, El pequeño Nicolás y otros proyectos que lo convirtieron en una figura central del cómic europeo. La página oficial de Astérix recuerda que el primer número de Pilote presentó la primera página de las aventuras de Astérix el 29 de octubre de 1959.
Sin embargo, el recorrido puede empezar antes, en una vereda porteña. La placa de Sargento Cabral 875 no muestra viñetas ni personajes, pero funciona como una puerta de entrada a esa biografía partida entre París, Buenos Aires, Nueva York y otra vez París. Allí se resume una historia de migración, formación cultural, humor y memoria urbana.
Un punto para sumar a los recorridos culturales de Buenos Aires
La casa porteña de René Goscinny puede incorporarse fácilmente a un paseo por Retiro y Plaza San Martín. No se trata de un atractivo turístico convencional, sino de una marca discreta en la ciudad: un frente, una placa y una historia que conecta a Buenos Aires con una de las obras más populares de la historieta mundial.
Para lectores de Astérix, Lucky Luke o El pequeño Nicolás, la escala tiene un valor especial. Permite descubrir que una parte del universo creativo de Goscinny se formó lejos de la Galia imaginaria y muy cerca de las barrancas de Retiro. También invita a revisar cuánto de Buenos Aires —sus colegios, sus plazas, sus lecturas y su humor— pudo haber quedado en la memoria de aquel chico francés que creció en la Argentina y nunca dejó de volver a ella.
Dónde está: Pasaje Sargento Cabral 875, barrio de Retiro, Ciudad de Buenos Aires.
Qué se puede ver: la placa colocada en homenaje a René Goscinny en el edificio donde vivió su familia.
Zona recomendada para combinar: Plaza San Martín, calle Florida, Palacio San Martín, Basílica del Santísimo Sacramento y la zona histórica de Retiro.
Tipo de visita: parada breve de interés cultural, literario e histórico. El edificio es residencial y no funciona como museo.
Por qué vale la pena: permite sumar al recorrido porteño un episodio poco difundido de la vida del creador de Astérix, asociado a su infancia, su educación en Buenos Aires y sus primeras experiencias vinculadas con el dibujo y el humor.








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