Estados Unidos habilita vuelos supersónicos comerciales sobre tierra

La FAA propuso reemplazar la prohibición vigente desde los años 70 (la misma que perjudicó la carrera del Concorde) por un estándar basado en ruido. La medida abre el camino para nuevos aviones capaces de superar Mach 1 sin generar el tradicional estampido sónico sobre las comunidades.

Estados Unidos dio un paso clave para permitir el regreso de los vuelos supersónicos civiles sobre su territorio continental. El secretario de Transporte, Sean P. Duffy, anunció que la Administración Federal de Aviación —FAA, por sus siglas en inglés— inició el proceso regulatorio para habilitar este tipo de operaciones, hasta ahora restringidas por una norma adoptada en 1973 para proteger a la población del impacto de los estampidos sónicos.

La novedad no implica que los vuelos comerciales supersónicos comiencen de manera inmediata, sino que abre una instancia normativa. La FAA presentó una propuesta de regla que busca reemplazar la prohibición general por un esquema de certificación basado en niveles de ruido y desempeño operativo. Según el organismo, los avances en ingeniería aeroespacial, materiales, reducción de ruido y nuevos conceptos de operación permitirían operar aeronaves supersónicas sin que el estampido sónico llegue a la superficie con el impacto que históricamente generó rechazo público.

Actualmente, las regulaciones estadounidenses prohíben que las aeronaves civiles vuelen por encima de Mach 1 sobre tierra, salvo bajo autorizaciones especiales para pruebas o investigaciones. La propuesta de la FAA modificaría ese esquema y permitiría operaciones supersónicas siempre que el operador demuestre que la sobrepresión del estampido sónico en la superficie no supera 0,11 libra por pie cuadrado, además de cumplir con las condiciones y limitaciones que establezca la autoridad aeronáutica.

El cambio se apoya en una técnica conocida como Mach cutoff, mediante la cual el diseño de la aeronave, la altitud, la velocidad y las condiciones atmosféricas pueden hacer que las ondas de choque se refracten hacia la atmósfera en lugar de llegar con fuerza al suelo. La FAA señaló que trabaja con la Organización de Aviación Civil Internacional, NASA, la industria y centros académicos para usar investigaciones técnicas en la definición de los nuevos estándares de ruido.

El proceso regulatorio tendrá dos etapas. La primera regla, ya propuesta, apunta al estándar de certificación para operaciones supersónicas sobre tierra. Más adelante este año, la FAA prevé presentar otra norma referida al ruido de despegue y aterrizaje de las aeronaves supersónicas, un aspecto central para su eventual operación en aeropuertos comerciales. El objetivo oficial es finalizar ambas reglas hacia mediados de 2027.

El regreso del vuelo supersónico comercial aparece como una promesa de reducción sustancial de tiempos de viaje. La FAA recuerda que Mach 1 equivale aproximadamente a más de 770 millas por hora, mientras que los aviones comerciales actuales suelen volar entre 550 y 600 millas por hora. En la práctica, la tecnología apunta primero a rutas premium, de alta demanda y larga distancia, aunque el alcance real dependerá de costos, certificaciones, infraestructura, aceptación ambiental y viabilidad comercial.

Entre las empresas que siguen de cerca la decisión figura Boom Supersonic (foto de apertura), cuyo demostrador XB-1 rompió la barrera del sonido en enero de 2025 durante un vuelo de prueba sobre el desierto de Mojave. La compañía desarrolla el avión Overture, pensado para transportar entre 64 y 80 pasajeros, mientras que la NASA avanza con el X-59, un avión experimental diseñado para reducir el estampido sónico a un sonido mucho más bajo, con el objetivo de recopilar datos que puedan servir a reguladores nacionales e internacionales.

Sin embargo, la iniciativa también abre un debate técnico y ambiental. Especialistas citados por Aviation Week cuestionaron si el estándar propuesto por la FAA es suficiente para medir adecuadamente la molestia humana frente a ruidos impulsivos, y advirtieron que la regla se concentra en la operación más que en un requisito de diseño de las aeronaves. Es decir, el futuro del vuelo supersónico sobre tierra no dependerá solo de que los aviones puedan superar Mach 1, sino de que logren hacerlo con impactos acústicos aceptables y verificables.

De prosperar, el nuevo marco regulatorio podría convertir a Estados Unidos en el primer gran mercado en reabrir de manera sistemática la puerta a vuelos supersónicos civiles sobre tierra. Para la industria turística y aérea, el avance es relevante porque instala un horizonte de viajes más rápidos, especialmente en rutas de negocios y conexiones de largo radio. Pero el cronograma sigue condicionado: primero deberán cerrarse las reglas, luego las aeronaves tendrán que certificarse y finalmente las aerolíneas deberán demostrar que el modelo es operativo, rentable y aceptable para las comunidades bajo las rutas.

El Concorde, avión supersónico franco-británico que voló entre los años 1970 y 2000: