En el noroeste de Neuquén crecen algunos de los árboles más antiguos y singulares de Sudamérica. Las araucarias o pehuenes, consideradas sagradas por el pueblo mapuche, sobreviven desde tiempos prehistóricos y forman bosques únicos en el mundo, donde naturaleza, cultura y volcanes se combinan en una de las rutas de ecoturismo más espectaculares de Argentina.
Los bosques de pehuenes de Neuquén son mucho más que un atractivo paisajístico. Son un testimonio vivo de la historia natural del planeta y un espacio donde la biodiversidad convive con tradiciones culturales que se mantienen desde hace siglos.
Dentro de esta serie de destinos insólitos de Argentina, ocupan un lugar privilegiado porque permiten recorrer un ecosistema que apenas ha cambiado desde tiempos remotos. Entre volcanes, lagos y araucarias milenarias, el viajero descubre una Patagonia diferente: menos conocida, profundamente ligada a la cultura mapuche y capaz de ofrecer una de las experiencias de naturaleza más auténticas del país.

Un bosque que comenzó cuando todavía existían dinosaurios
En el extremo noroeste de la Patagonia argentina crece una especie vegetal que parece llegada desde otro tiempo. El pehuén (Araucaria araucana) apareció hace más de 150 millones de años, cuando los dinosaurios todavía dominaban la Tierra y los Andes aún no habían alcanzado su altura actual.
Por eso suele considerarse un auténtico “fósil viviente”. Su silueta es inconfundible: un tronco recto y robusto, ramas distribuidas en pisos casi perfectos y hojas rígidas, gruesas y punzantes que le permiten soportar el frío, el viento y la nieve.

Hoy estos árboles forman extensos bosques en una pequeña región compartida entre Argentina y Chile, pero su distribución es muy limitada. En Argentina, el corazón de este paisaje se encuentra en la provincia de Neuquén.
Caminar entre pehuenes es recorrer un ecosistema prácticamente único en el planeta.
El árbol sagrado del pueblo mapuche
Mucho antes de convertirse en un atractivo turístico, el pehuén ocupó un lugar central en la cultura del pueblo mapuche.

Su fruto, conocido como piñón, fue durante siglos una fuente fundamental de alimento para las comunidades cordilleranas. Los piñones pueden consumirse hervidos, tostados o transformados en harina, y siguen formando parte de numerosas recetas tradicionales del sur andino.
El propio nombre del pueblo pehuenche significa precisamente “gente del pehuén”, una referencia directa a la estrecha relación entre estas comunidades y los bosques de araucarias.
La recolección de piñones continúa siendo una práctica cultural profundamente arraigada, realizada de manera sustentable y respetando los ciclos naturales del árbol.
Villa Pehuenia, la capital argentina del pehuén
El mejor punto de partida para descubrir estos bosques es Villa Pehuenia, una pequeña localidad cordillerana situada a orillas del lago Aluminé.

Aquí las araucarias forman parte del paisaje cotidiano. Aparecen alrededor del pueblo, en las laderas de las montañas y junto a los lagos de origen glaciar.
Durante el otoño, el bosque adquiere una belleza especial. Las lengas cambian de color y contrastan con el verde permanente de las araucarias, generando una de las paletas cromáticas más espectaculares de la Patagonia.
La región conserva un perfil tranquilo, muy diferente al de otros destinos cordilleranos más concurridos.
El Parque Nacional Lanín y el volcán que domina el horizonte
Gran parte de estos bosques se encuentran protegidos dentro del Parque Nacional Lanín.

El parque conserva extensas superficies de araucarias junto con lagos, ríos de montaña y una notable diversidad de fauna.
Sobre el paisaje se impone la figura perfecta del Volcán Lanín, de 3.776 metros de altura, considerado uno de los volcanes más elegantes de los Andes.
La combinación entre bosques milenarios y volcanes nevados convierte a esta región en uno de los paisajes más fotogénicos de la Argentina.
Batea Mahuida: un volcán cubierto de pehuenes
Uno de los lugares más sorprendentes del circuito es el Batea Mahuida, un antiguo volcán extinguido administrado por una comunidad mapuche.

Desde la cumbre se obtiene una vista panorámica de los bosques de araucarias, los lagos Aluminé y Moquehue y la cordillera.
Durante el invierno funciona un pequeño centro de esquí comunitario, mientras que en primavera, verano y otoño predominan el senderismo, la fotografía y el avistaje de aves.
Es uno de los mejores sitios para comprender cómo naturaleza y cultura forman un único paisaje.
Un refugio para la fauna patagónica
Los bosques de pehuenes albergan numerosas especies de animales adaptados a los ambientes cordilleranos.

Entre ellas se encuentran:
- carpintero gigante patagónico
- cóndor andino
- águila mora
- zorro colorado
- pudú (en algunos sectores protegidos)
- puma
- monito del monte (en la foto)
Las aves encuentran alimento y refugio en estos bosques, mientras que los grandes mamíferos utilizan los corredores forestales para desplazarse entre las montañas.
La primavera y el verano son las mejores estaciones para la observación de fauna.
Senderos para descubrir el bosque
La región cuenta con numerosos senderos de dificultad variable.
Entre los más recomendables se encuentran:
- Circuitos interpretativos en Villa Pehuenia.
- Senderos del Parque Nacional Lanín.
- Ascenso panorámico al Batea Mahuida.
- Caminatas alrededor del lago Moquehue.
- Senderos hacia miradores naturales de araucarias centenarias.
Muchas de estas caminatas pueden realizarse sin experiencia técnica y ofrecen excelentes oportunidades para fotografía de paisaje.

Cómo llegar
La puerta de entrada principal es Villa Pehuenia.


Desde Neuquén capital
- aproximadamente 320 kilómetros.
Desde San Martín de los Andes
San Martín de los Andes
- unos 210 kilómetros.
Desde Zapala
Zapala
- alrededor de 120 kilómetros.
El acceso se realiza por rutas pavimentadas y algunos tramos de ripio en buen estado.
Cuándo viajar
Cada estación transforma completamente el paisaje.
Otoño (marzo-mayo): probablemente la época más fotogénica, con una extraordinaria combinación de colores.
Verano: ideal para trekking, kayak y navegación.
Invierno: nieve y esquí en Batea Mahuida.
Primavera: floración, temperaturas agradables y mayor actividad de fauna.
Es uno de los pocos destinos argentinos que ofrece atractivos durante todo el año.
Nuestros consejos para viajeros
Conviene dedicar al menos tres o cuatro días para recorrer la región con tranquilidad.
También es recomendable:
- llevar ropa para cambios bruscos de temperatura
- consultar el estado de los senderos antes de salir
- respetar las áreas de recolección tradicional de piñones
- evitar abandonar los caminos señalizados
- visitar los centros de interpretación para comprender la importancia ecológica y cultural del pehuén.
Rama y frutos del pehuen:











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