Hace unos 15 millones de años, gran parte del valle inferior del río Chubut estaba cubierto por el océano. Hoy, ese antiguo fondo marino conserva ballenas fósiles, dientes de tiburón, restos de delfines gigantes y una de las historias geológicas más sorprendentes de la Patagonia. Muy pocos viajeros conocen este patrimonio natural que puede descubrirse cerca de Trelew y Gaiman.
El Área Natural Protegida Bryn Gwyn demuestra que algunos de los paisajes más sorprendentes de Argentina no solo se contemplan: también se leen. Cada estrato de roca, cada fósil y cada barranca cuentan la historia de un océano desaparecido que moldeó la Patagonia mucho antes de que existieran los primeros seres humanos.
Dentro de esta serie de destinos insólitos, Bryn Gwyn ocupa un lugar singular porque permite experimentar una forma diferente de viajar: caminar sobre el fondo de un antiguo mar y descubrir que, donde hoy vuelan guanacos y cóndores, hace millones de años nadaban ballenas, tiburones y delfines. Creo que esta puede ser una de las notas con mayor potencial de toda la colección.

Cuando la Patagonia era un mar tropical
Hace entre 15 y 10 millones de años, durante el Mioceno, el paisaje que hoy ocupa el valle inferior del río Chubut era completamente diferente.

No existían las bardas áridas ni las estepas que hoy caracterizan a la región. En su lugar había un amplio golfo marino conectado con el Atlántico, donde nadaban ballenas primitivas, tiburones gigantes, focas, pingüinos, tortugas y enormes peces.
Con el paso de millones de años, el levantamiento de la cordillera de los Andes y los cambios del nivel del mar hicieron retroceder lentamente el océano. Los sedimentos cubrieron los restos de aquellos animales y los transformaron en fósiles extraordinariamente bien conservados.
Hoy ese antiguo fondo oceánico quedó expuesto sobre la superficie terrestre.
Bryn Gwyn: caminar sobre un océano desaparecido

El mejor lugar para comprender esta historia es el Área Natural Protegida Bryn Gwyn, ubicada a pocos kilómetros de Gaiman.
El nombre, heredado de los colonos galeses, significa “Loma Blanca”.
Desde lejos parece una típica meseta patagónica. Sin embargo, basta comenzar a caminar para descubrir que el suelo está formado por antiguos sedimentos marinos.
A lo largo de los senderos aparecen:
- conchas fósiles
- capas sedimentarias perfectamente visibles
- antiguos fondos oceánicos
- formaciones erosionadas por millones de años de viento
Es literalmente un museo geológico al aire libre.
Las ballenas que quedaron atrapadas en el tiempo
Uno de los mayores descubrimientos realizados en esta región fue el hallazgo de numerosos restos de cetáceos fósiles.
Las investigaciones permitieron reconstruir la presencia de antiguas especies de:
- ballenas barbadas
- ballenas dentadas
- delfines primitivos
- marsopas
- lobos marinos ancestrales

Muchos de esos fósiles pueden observarse actualmente en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, considerado uno de los centros paleontológicos más importantes de Sudamérica.
La visita a Bryn Gwyn adquiere entonces otra dimensión: el paisaje funciona como complemento natural del museo, mostrando exactamente dónde aparecieron muchos de esos hallazgos.
Mucho más que dinosaurios
Cuando se habla de paleontología argentina, casi toda la atención suele concentrarse en los dinosaurios.
Sin embargo, el antiguo mar patagónico cuenta una historia completamente diferente.

Aquí no predominan los grandes reptiles terrestres sino los gigantes del océano.
Los investigadores continúan encontrando:
- dientes de tiburón
- vértebras de ballena
- caparazones de tortugas
- moluscos
- erizos de mar
- peces fósiles
Cada nueva campaña científica aporta información sobre cómo evolucionó el Atlántico Sur y cómo cambiaron los ecosistemas marinos durante millones de años.
Un paisaje perfecto para comprender la geología
Además del valor paleontológico, Bryn Gwyn permite leer la historia geológica de la Patagonia.
Las bardas muestran claramente las sucesivas capas de sedimentos depositadas por el mar.
Cada estrato representa miles o millones de años de historia.
Por eso el sitio resulta especialmente atractivo para viajeros interesados en:
- geología
- paleontología
- fotografía de paisajes
- turismo científico
- observación de aves

Cómo combinar la visita
La gran ventaja del destino es su cercanía con varios atractivos turísticos importantes.
En un radio relativamente pequeño pueden combinarse:
- Área Natural Protegida Bryn Gwyn
- Museo Paleontológico Egidio Feruglio

- Gaiman y sus tradicionales casas de té galesas
- Punta Tombo
- Península Valdés
Esto permite organizar un recorrido temático donde naturaleza, historia y ciencia se complementan.
Cómo llegar
La base ideal es Trelew.
Desde Trelew
- aproximadamente 20 kilómetros hasta Bryn Gwyn.
Desde Puerto Madryn
Puerto Madryn
- unos 90 kilómetros.
Desde Comodoro Rivadavia
Comodoro Rivadavia
- alrededor de 380 kilómetros.
El acceso es sencillo y puede realizarse perfectamente como excursión de medio día.
Cuándo viajar
Puede visitarse durante todo el año.
No obstante, las mejores épocas son:
- primavera
- otoño
En verano el calor puede ser intenso durante las horas centrales, mientras que en invierno el viento suele ser más fuerte.

Fotos: gentileza MEF Trelew
Nuestros consejos para viajeros
Aunque los senderos presentan baja dificultad, es recomendable llevar:
- agua
- sombrero
- protector solar
- calzado cerrado
- abrigo liviano (el viento patagónico suele estar presente incluso en verano)
También conviene comenzar el recorrido temprano o hacia la tarde para aprovechar una luz más favorable para fotografía.








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