Una expedición científica en la Amazonia peruana volvió a poner el foco sobre uno de los grandes territorios de biodiversidad del mundo. En el paisaje de Alto Mayo, en el norte de Perú, un relevamiento liderado por Conservation International registró 2.046 especies y confirmó 27 nuevas para la ciencia, entre ellas cuatro mamíferos, ocho peces, tres anfibios y diez mariposas. El hallazgo resulta todavía más llamativo porque se produjo en una región habitada y sometida a presión humana, no en un rincón completamente aislado del bosque tropical.
El descubrimiento incluyó animales tan llamativos como un ratón anfibio con patas parcialmente palmeadas, un pez de cabeza globosa cuya función anatómica todavía intriga a los científicos y una salamandra trepadora. Además de las 27 especies ya identificadas como nuevas, los investigadores señalaron que hay hasta 48 organismos adicionales que podrían ser desconocidos para la ciencia y que aún requieren estudios más profundos.
Un mosaico de ecosistemas en el corazón del Alto Mayo
La expedición se desarrolló en 2022 durante 38 días en el paisaje de Alto Mayo, una región que combina bosques, zonas agrícolas, aldeas y territorios indígenas en la región peruana de San Martín. Lejos de la idea de una selva intacta y despoblada, los investigadores destacaron que en esta área viven alrededor de 280.000 personas, lo que vuelve todavía más relevante el nivel de biodiversidad registrado.

Los científicos usaron una combinación de trampas cámara, sensores bioacústicos y análisis de ADN ambiental, una metodología que permitió ampliar el registro de especies y detectar organismos difíciles de observar a simple vista. Gracias a ese enfoque, el relevamiento concluyó además que al menos 34 especies parecen ser endémicas de Alto Mayo y de su entorno regional.
Qué especies nuevas se encontraron en la Amazonia peruana
Entre los datos más destacados del informe aparece la identificación de 151 mamíferos, con cuatro nuevos para la ciencia, una cifra inusual para este tipo de expediciones. También se registraron 68 especies de peces, de las cuales ocho serían inéditas, además de 45 reptiles y anfibios, con tres anfibios nuevos, y 289 insectos, entre ellos 10 nuevas mariposas. A eso se suman 536 especies de aves, de las cuales 26 están amenazadas de extinción, y 955 especies de plantas, incluidas varias orquídeas raras.
Algunas de las nuevas especies descubiertas durante la expedición:



Uno de los animales que más llamó la atención fue el llamado “pez de cabeza globosa”, perteneciente al género Chaetostoma, cuya estructura craneal todavía no tiene una explicación clara. También generó interés el hallazgo de un ratón anfibio del género Daptomys, uno de los grupos de roedores semiacuáticos más raros del planeta.
El pez con cara de blob se hizo viral luego de ser descubierto:

Una región bajo presión por la deforestación y la expansión agrícola
La noticia del hallazgo llega en un contexto delicado. Los investigadores remarcaron que Alto Mayo enfrenta una fuerte presión por la deforestación, la expansión agrícola y otras actividades humanas que alteran el equilibrio ecológico. Justamente por eso, el descubrimiento de tantas especies nuevas y amenazadas fue leído como una señal del enorme valor biológico de una región que, hasta ahora, había recibido menos atención científica que otras áreas amazónicas.
El objetivo de los datos obtenidos es respaldar la creación de un corredor de conservación entre Alto Mayo y la Cordillera Escalera, una herramienta que permitiría proteger hábitats, mejorar la conectividad ecológica y orientar un uso más sostenible del territorio.


El papel de las comunidades indígenas en la expedición
Otro aspecto central del trabajo fue la participación de las comunidades indígenas Awajún, cuyos conocimientos del territorio ayudaron a localizar especies y comprender mejor el funcionamiento del ecosistema. Conservation International destacó esa articulación entre ciencia y saberes locales como una pieza clave del proyecto.
Por qué este hallazgo importa más allá de Perú
La expedición en Alto Mayo confirma que incluso en zonas habitadas y modificadas por la actividad humana todavía puede existir una biodiversidad extraordinaria. También refuerza una idea cada vez más importante para la conservación global: proteger solo áreas remotas no alcanza; muchos paisajes donde viven personas siguen siendo esenciales para la supervivencia de especies aún desconocidas.
En síntesis, la Amazonia peruana acaba de entregar una nueva prueba de que todavía guarda secretos científicos de enorme valor. Y al mismo tiempo, dejó una advertencia: muchas de esas especies recién descubiertas podrían estar amenazadas incluso antes de ser plenamente comprendidas.








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