Aunque en marzo de 2026 circularon videos virales falsos sobre el regreso del tigre de Tasmania, el proyecto científico para revivir esta especie extinta —liderado por Colossal Biosciences— avanza de manera concreta. La llamada “desextinción” combina genética, biotecnología y inteligencia artificial, con el objetivo de recrear al Thylacine, desaparecido oficialmente en 1936.

A principios de este mes de abril de 2026, una noticia se viralizó en varias redes sociales. Una cámara trampa había supuestamente fotografiado un tilacina o lobo marsupial (a la izquierda). La especie fue masacrada y erradicada a principios del siglo XX en Tasmania, la isla donde era endémica. Desde entonces, surgen regularmente noticias falsas de avistajes en zonas remotas de los montes boscosos de Tasmania. Más allá de estas noticias fake, el proyecto para recrear el tilacina en un laboratorio es bien real y se encuentra en una fase clave. El genoma está casi completo y ya existen pruebas exitosas en otras especies de animales que fueron recreados luego de haber sido extinctos, lo que refuerza la viabilidad científica del plan.
El proyecto para traer de vuelta al tigre de Tasmania marca un punto de inflexión para la naturaleza. Por primera vez, la humanidad no solo estudia la extinción… sino que intenta revertirla. Con los avances concretos actuales en genética, reproducción e inteligencia artificial, es altamente posible volver a ver un tilacino. Sin embargo, el desafío no es solo técnico: también es ético, ecológico y cultural.
Genoma casi completo: el paso decisivo
Uno de los hitos más importantes se logró en marzo de 2026: el equipo del profesor Andrew Pask (Universidad de Melbourne) confirmó que el genoma del tilacino está reconstruido con un 99,9% de precisión.
Además, los investigadores lograron algo inédito:
- Extraer moléculas de ARN de un espécimen preservado durante más de 100 años
- Comprender cómo se activaban los genes en vida
Este avance permite no solo reconstruir el ADN, sino también entender su funcionamiento.
El rol clave de la inteligencia artificial
La IA es fundamental en este proceso. Funciona como un “traductor genético” capaz de reconstruir información perdida. Analiza fragmentos dañados y predice las secuencias faltantes; detecta qué genes definen al tilacino (mandíbula, rayas, morfología); y simula proteínas para evitar fallas genéticas antes de crear un embrión. En 2026, la IA permitió identificar funciones genéticas con un 95 % de precisión, incluyendo genes vinculados al desarrollo marsupial.
Prueba de concepto: el caso del “lobo terrible”
El proyecto ganó credibilidad tras un hito en 2025: Colossal anunció el nacimiento de tres ejemplares modificados del Canis dirus (lobo terrible), una especie extinta.

Este logro es considerado una “desextinción funcional” y valida la tecnología que se aplicará al tilacino.
El desafío de reproducir un marsupial

A diferencia de otros mamíferos, el tilacino era un marsupial, lo que implica una reproducción muy particular. El candidato elegido es el Sminthopsis crassicaudata (ratón marsupial de cola gruesa o dunnart de cola gruesa). Comparte el 99,5 % del ADN. Es pequeño, pero compatible. Las crías nacen muy poco desarrolladas.
Se desarrolló una técnica para aumentar la producción de óvulos con un 70 % de éxito en ovulación y un 82 % de embriones viables. Otra innovación clave es el desarrollo de embriones fuera del cuerpo y el futuro uso de “bolsas artificiales” para completar la gestación.
¿Cuándo podría volver el tigre de Tasmania?
Aún no existe ningún tilacino vivo, pero hay estimaciones:
- ⏳ Escenario optimista: menos de 6 años
- ⏳ Escenario científico: entre 2030 y 2032
- 🌿 Reintroducción en la naturaleza: entre 2033 y 2040
El objetivo final: reintroducción en Tasmania
El plan no es solo recrear la especie en laboratorio, sino devolverla a su hábitat en Tasmania. La buena noticia es que el ecosistema de las regiones norte de la isla sigue relativamente intacto y que existe infraestructura en desarrollo. Al volver a su hábitat natural, el tilacino sería nuevamente el depredador tope. Podría controlar especies invasoras y ayudar a frenar enfermedades como la que sufre actualmente el demonio de Tasmania. Para lograrlo será necesario aplicar una estrategia bien clara, con la creación de santuarios controlados en un primer tiempo y luego liberaciones progresivas en el ámbito natural.

Esta foto y la de apertura: fotos coloreadas y mejoradas del último ejemplar de tilacino conservado en cautiverio. Murió en el zoo de Hobart en 1936.
Debate ético: ciencia vs conservación
El proyecto genera controversia en la comunidad científica. ¿Es mejor invertir en revivir especies o en proteger las actuales? Además, existen riesgos para las madres sustitutas y para los individuos creados. Además, el tilacino sería considerado un organismo genéticamente modificado (OGM), lo que plantea desafíos regulatorios. Finalmente, en los rangos de los ambientalistas, se teme que la desextinción reduzca la urgencia de conservar la biodiversidad actual.








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