Los caballos de pelo rizado de la Patagonia no son solo una curiosidad biológica. Representan la capacidad de adaptación de la fauna al extremo, el valor del conocimiento local y la importancia de la conservación genética. Gracias a iniciativas familiares y comunitarias, esta raza única vuelve a ocupar un lugar en la historia, el turismo y la identidad patagónica, con rulos que desafían el viento y el tiempo.
En el corazón de la estepa patagónica, en una de las regiones más áridas y frías del país, sobrevive una de las razas equinas más singulares del mundo. Los caballos de pelo rizado de la Patagonia, conocidos localmente como Crespo de la Patagonia o Curly patagónico, se distinguen por su pelaje enrulado en invierno, su carácter dócil y una mutación genética exclusiva, diferente a la de otros caballos rizados del planeta. Creídos extintos durante décadas, fueron redescubiertos en la Meseta de Somuncurá, en la provincia de Río Negro, y hoy son símbolo de adaptación, biodiversidad y conservación.
Una adaptación natural al clima extremo patagónico
El rasgo más visible de estos caballos es su pelaje rizado, que se desarrolla durante el invierno y actúa como aislante frente a temperaturas que pueden descender por debajo de los –20 °C. En primavera y verano, ese pelo se cae casi por completo, dejando un manto corto y liso, perfectamente adaptado al calor y la sequedad del ambiente.
Esta característica no es solo estética: es una respuesta evolutiva a siglos de aislamiento en un entorno hostil, con grandes amplitudes térmicas, vientos intensos y escasas precipitaciones.

Hipoalergénicos y de temperamento excepcional
Además de su rusticidad, los caballos con rulos de la Patagonia son valorados por su condición hipoalergénica, atribuida a glándulas sebáceas hiperdesarrolladas. Esto los convierte en ejemplares especialmente aptos para:
- equinoterapia
- equitación infantil
- actividades asistidas con animales
- contacto directo con personas alérgicas
A esto se suma un carácter manso, inteligente y afectuoso, rasgo que sorprende tanto a especialistas como a visitantes que los conocen por primera vez.
Origen histórico: entre la colonia y el misterio
La hipótesis más aceptada sobre su origen remite a los caballos introducidos por los españoles en el siglo XVI, durante la expedición de Pedro de Mendoza en 1536. Parte de esos animales habría quedado asilvestrada en el sur del territorio, desarrollando con el paso de los siglos una mutación propia.
Otras teorías —menos comprobadas— hablan de influencias rusas, rutas templarias o incluso migraciones ancestrales. Lo que sí confirmaron estudios genéticos recientes es que la mutación del Curly patagónico no es la misma que la de los Bashkir Curly de Estados Unidos o Rusia (foto abajo): se trata de un linaje genético único a nivel mundial.

Redescubrimiento y rescate en Río Negro
El renacer de esta raza está ligado al trabajo del veterinario Gerardo Rodríguez y su compañera Andrea Sede, quienes a comienzos de los años 2000 encontraron ejemplares casi olvidados en puestos rurales de Somuncurá. A partir de ese hallazgo, iniciaron un proceso de rescate, reproducción y estudio que dio origen a la Yeguada Rodríguez, ubicada en cercanías de Maquinchao.
Gracias a este esfuerzo, los caballos con rulos pasaron de estar al borde de la extinción a ser reconocidos en exposiciones ganaderas, incluida su presentación en La Rural de Buenos Aires, donde despertaron gran interés del público y de especialistas.

Un tesoro genético con proyección turística
Hoy, la Yeguada Rodríguez trabaja para consolidarse también como propuesta de turismo rural y científico en la Patagonia. El proyecto apunta a recibir visitantes interesados en:
- conocer una raza equina única
- recorrer la estepa patagónica
- aprender sobre genética, conservación y producción responsable
- participar de encuentros culturales y gastronómicos
Cada octubre, Maquinchao es sede del Encuentro anual de los Caballos con Rulos, un evento que combina exhibiciones, doma racional, música, artesanías y gastronomía regional.
Información útil para visitantes
Dónde conocerlos
- Región Sur de Río Negro
- Zona de Maquinchao y Meseta de Somuncurá
Cuándo ir
- Primavera y verano (octubre a marzo), cuando el clima es más accesible y se realizan actividades abiertas al público
Qué tener en cuenta
- Es una región remota: conviene planificar con anticipación
- Ideal para viajeros interesados en naturaleza, cultura rural y experiencias auténticas
- Se recomienda consultar previamente por visitas guiadas o eventos especiales









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