Portugal ofrece una de las rutas históricas más atractivas de la península ibérica: la Ruta de los Templarios, un itinerario cultural y turístico que recorre el corazón del país a través de castillos, iglesias y pueblos ligados a la legendaria orden militar. Inaugurada oficialmente en marzo, esta propuesta combina patrimonio, paisaje y memoria medieval en un trayecto que puede realizarse tanto a pie como en vehículo.
El recorrido se desarrolla en la región de Médio Tejo, un territorio profundamente marcado por la presencia templaria desde la Edad Media. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1312, Portugal se convirtió en un refugio clave para sus miembros, gracias al respaldo del rey Dionisio I, lo que permitió preservar bienes, estructuras y tradiciones que hoy forman parte esencial de la identidad histórica del país.

Tomar, capital templaria
La ruta comienza en Tomar, considerada la capital templaria de Portugal. Fundada por el caballero Gualdim Pais, Tomar conserva un valioso conjunto patrimonial. Su centro histórico gira en torno a la Praça da República y alberga algunos de los monumentos más emblemáticos del itinerario, como el Convento de Cristo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. También destacan el Castillo de Tomar y la Iglesia de Santa María do Olival, templo del siglo XIII vinculado directamente a los caballeros templarios.


El castillo sobre el Tajo
Desde Tomar, la ruta se dirige hacia el sur hasta uno de sus enclaves más singulares: el Castelo de Almourol. Situado sobre una pequeña isla en el río Tajo, este castillo del siglo XII solo es accesible en barco y constituye una de las imágenes más icónicas del legado templario portugués. Su ubicación estratégica refuerza el carácter militar del itinerario.

Vila Nova da Barquinha y Torres Novas
En Vila Nova da Barquinha, el recorrido propone una parada en el Centro de Interpretación de los Templarios de Almourol, un espacio dedicado a divulgar la vida, las costumbres y la organización de la orden a través de exposiciones y recursos audiovisuales.
La siguiente escala es Torres Novas, donde la historia medieval convive con un destacado entorno natural. Aquí, la experiencia se amplía con visitas a espacios como las Grutas de Lapas o el nacimiento del río Almonda, integrando patrimonio y naturaleza en una propuesta turística más amplia.

Ourém, cierre medieval
El tramo final lleva a Ourém, una población de fuerte impronta medieval, escenario de antiguos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. Su castillo, ubicado en el punto más alto de la ciudad, se encuentra en un notable estado de conservación y ofrece vistas privilegiadas del entorno.

Un itinerario cultural y turístico
La Ruta de los Templarios no solo permite conocer uno de los capítulos más fascinantes de la historia portuguesa, sino que también impulsa un turismo cultural, de ritmo pausado y con fuerte anclaje territorial. A lo largo del recorrido, pequeños municipios, paisajes fluviales y conjuntos monumentales se integran en una experiencia que pone en valor el patrimonio y favorece un desarrollo turístico más equilibrado y sustentable.
Ideal para quienes buscan viajar con contenido histórico, la Ruta Templaria se consolida como una de las propuestas más completas para descubrir el Portugal interior desde una perspectiva cultural y patrimonial.








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