Riscos Bayos: el paisaje volcánico único en el mundo que sorprende en Neuquén

En el oeste de la provincia de Neuquén, lejos de los circuitos turísticos más transitados, se encuentra uno de los paisajes geológicos más impactantes de la Patagonia: los Riscos Bayos. Esta formación volcánica, ubicada a pocos kilómetros de Loncopué, sobre la Ruta Provincial 26 camino a Caviahue-Copahue, ofrece un escenario natural de valor excepcional, comparable con apenas otros dos sitios en todo el planeta.

Aún poco difundidos a nivel masivo, los Riscos Bayos representan un tesoro natural de alcance internacional, comparable con paisajes volcánicos de fama mundial. Visitar este rincón de Neuquén es una invitación a comprender la fuerza de la naturaleza, recorrer millones de años de historia geológica y descubrir una Patagonia distinta, silenciosa y profundamente impactante.

Un fenómeno geológico casi irrepetible

Los Riscos Bayos forman parte de un grupo extremadamente reducido de paisajes conocidos como las “lágrimas de los volcanes”. Solo existen tres regiones en el mundo con estructuras de este tipo: Capadocia, en Turquía; una zona puntual de México; y este sector del norte neuquino. En Turquía, estas formaciones fueron reconocidas como Patrimonio Mundial por la Unesco; en Neuquén, permanecen aún como un secreto bien guardado de la Patagonia.

Un viaje al pasado volcánico de la Patagonia

El origen de los Riscos Bayos se remonta a entre uno y dos millones de años, cuando grandes erupciones volcánicas expulsaron enormes volúmenes de material piroclástico desde lo que hoy se conoce como la Caldera del Río Agrio. Estas erupciones generaron flujos ardientes de cenizas y gases que, al depositarse, dieron lugar a las ignimbritas, el tipo de roca que define el paisaje actual.

Con el paso del tiempo y bajo condiciones extremas de temperatura, estos materiales se enfriaron y se soldaron naturalmente, formando columnas, pináculos y paredes verticales que hoy alcanzan entre 60 y 80 metros de altura.

El Cajón de Hualcupén, un escenario imponente

Las ignimbritas de Riscos Bayos afloran principalmente en la pendiente externa sureste de la caldera de Caviahue, dentro del valle conocido como Cajón de Hualcupén, a unos 20 kilómetros del centro volcánico. A lo largo de aproximadamente cuatro kilómetros, las formaciones se extienden en sentido este-oeste, recortándose de manera abrupta sobre el paisaje y ofreciendo vistas de gran fuerza escénica.

Cómo se formaron estas columnas naturales

Las ignimbritas se generan durante erupciones piroclásticas, cuando una nube densa y extremadamente caliente de cenizas y gases desciende a gran velocidad por el relieve. Durante el enfriamiento progresivo, los fragmentos volcánicos aún calientes se aplastan, se deforman y se fusionan, expulsando gases y adoptando formas alargadas en la dirección del flujo.

Este proceso explica por qué, al observar fracturas recientes, las rocas aparecen estiradas y soldadas entre sí, una huella visible del violento origen volcánico del sitio.

Un destino ideal para el turismo de naturaleza

Más allá de su valor científico, los Riscos Bayos ofrecen una experiencia singular para quienes disfrutan del turismo de naturaleza, la fotografía, el senderismo y la geología. Su fácil acceso desde la Ruta Provincial 26 permite incluirlos en un recorrido por el norte neuquino, combinándolos con las termas de Copahue, los paisajes de Caviahue y los pueblos cordilleranos de la región.

El lago de amoníaco en el interior del cráter del Volcán Copahue: