En la costa de Camarones, el calendario turístico se extiende más allá del verano tradicional. Hasta abril, las condiciones naturales permiten disfrutar de una de las experiencias más singulares del litoral patagónico: navegaciones para el avistaje de fauna marina, que combinan naturaleza virgen, historia y paisajes de una belleza poco alterada.
Puerta de entrada al Parque Patagonia Azul, Camarones se consolida año tras año como uno de los destinos más auténticos del sur argentino. Alejada de los grandes circuitos turísticos, la localidad invita a descubrir un territorio donde las mareas, los vientos y la vida silvestre marcan el ritmo de cada jornada.

Un litoral que se descubre desde el mar
Con la llegada de la primavera, la actividad náutica cobra protagonismo y permite acceder a un ecosistema que, en gran medida, permanece oculto desde la costa. La temporada de navegaciones se extiende desde septiembre hasta marzo o abril, según explica Viviana López, guía local y responsable de la empresa Viento Azul, especializada en experiencias marítimas en la zona.
Dentro de este período, los visitantes pueden optar entre dos propuestas principales: recorridos breves por la bahía de Camarones, ideales para una primera aproximación a la fauna local, y expediciones de jornada completa hacia Isla Leones, pensadas para quienes desean una inmersión más profunda en el ambiente marino del parque.

La expedición a Isla Leones: una experiencia de jornada completa
Para quienes disponen de más tiempo y buscan una vivencia integral, la excursión al Portal Isla Leones representa uno de los puntos más altos del turismo de naturaleza en la región. Se trata de una salida de entre seis y ocho horas, que incluye traslado terrestre desde Camarones hasta Bahía Arredondo, un puerto natural desde donde se inicia la navegación.
Al dejar atrás la protección de la bahía y avanzar hacia mar abierto, el paisaje y la biodiversidad se transforman. Si bien la tonina overa no es tan previsible como en las salidas cortas, el abanico de especies se amplía notablemente. En estas aguas es posible observar delfines australes, delfines oscuros y delfines nariz de botella, además de aves marinas que acompañan la travesía.
Durante los meses centrales de la temporada, la experiencia se enriquece aún más con el paso de grandes cetáceos. Entre octubre y abril, este sector del Atlántico Sur forma parte de rutas migratorias, lo que permite avistar ballenas jorobadas y ballenas Sei, y de manera ocasional, también ballena franca austral, un privilegio que convierte cada salida en una experiencia única e irrepetible.

Senderismo, pingüinos y el histórico Faro Leones
La propuesta en Isla Leones no concluye en el mar. Tras el desembarco, comienza una caminata interpretativa de aproximadamente 900 metros, de dificultad baja a media, que conduce hasta el Faro Leones, ubicado a unos 80 metros sobre el nivel del mar.
El sendero atraviesa una zona de alto valor ecológico, ya que discurre sobre una antigua pingüinera que continúa activa. Durante el recorrido es posible observar pingüinos de Magallanes en su entorno natural, mientras se interpretan las características del paisaje y la fauna del lugar.

El ascenso final recompensa al visitante con una vista panorámica excepcional del Atlántico Sur, donde el horizonte parece no tener fin. Allí, entre el faro, el viento y el mar, se sintetiza el espíritu de esta experiencia: navegación, senderismo, observación de fauna y contacto directo con uno de los entornos más prístinos de la Patagonia.
Camarones, un destino para descubrir sin apuros
Hasta abril, Camarones ofrece una invitación clara a quienes buscan turismo de naturaleza, tranquilidad y autenticidad. Lejos de las multitudes, este rincón del litoral chubutense propone descubrir la Patagonia Azul desde el mar y la tierra, con experiencias guiadas que respetan el entorno y ponen en valor su extraordinaria biodiversidad. Un destino para conocer con tiempo, atención y asombro.








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